Balance de un año atípico

Con la llegada del nuevo año, es un buen momento para hacer un balance de la siniestralidad en nuestra red viaria. El 2020 será recordado por ser el año de la pandemia, un año atípico en que los datos de la siniestralidad viaria se han visto alterados, si se comparan con años anteriores. La aparición de la COVID-19 ha supuesto en nuestro país numerosas restricciones que han provocado un descenso en la movilidad. Aun así, el 2020 nos deja algunas cifras relevantes, de las cuales se puede y se debe sacar conclusiones.

Desde el 1 de enero hasta el 31 de diciembre de 2020, 105 personas han muerto en 96 accidentes mortales en las carreteras catalanas. Esto supone un descenso del 39,7% en el número de víctimas mortales respecto a 2019, en que perdieron la vida 175 personas en 161 siniestros. En cuanto a la cifra de accidentes mortales, ha habido un descenso del 40%.

En comparación con 2010, año de referencia para el cumplimiento de los objetivos europeos, las víctimas mortales se han reducido un 57,3%, dado que hace una década habían perdido la vida 246 personas en el mismo periodo. Si el 2020 hubiera sido un año ‘normal’, estas cifras se podrían considerar buenas, teniendo en cuenta que el objetivo último del SCT es siempre ‘0 víctimas en la carretera’. Sin embargo, el descenso de la movilidad que ha acompañado este 2020 hace difícil hacer una valoración objetiva. 

Colectivos vulnerables

En cuanto a los colectivos vulnerables, han muerto 21 motoristas, 8 ciclistas y 11 peatones, mientras que en el mismo periodo de 2019 murieron 49 motoristas, 9 ciclistas y 12 peatones. Por lo tanto, el descenso en la mortalidad es más notable en los motoristas, en cambio el número de ciclistas y peatones muertos es casi el mismo que el año anterior. Las víctimas mortales de estos tres grupos más frágiles representan un 38% del total de muertes, a pesar de que tienen un peso muy inferior en la movilidad. En este sentido, desde el Servicio Catalán de Tráfico apelamos a la responsabilidad compartida y a la necesidad de una convivencia respetuosa en la red vial para reducir el número de víctimas, teniendo en cuenta además el aumento de usuarios de bicicleta que se ha detectado este año.

Además, hay que destacar el repunte en el número de víctimas mortales en furgonetas, con 12 muertos en 2020, por las 9 de 2019. Ante esto, cabe insistir en la importancia del mantenimiento de los vehículos y pedir también a los profesionales del transporte respetar los límites de velocidad y evitar distracciones al volante, así como descansar cada dos horas cuando se hacen trayectos de largo recorrido.

Accidentes con un sólo vehículo

Otra tendencia en la siniestralidad de 2020 ha sido el aumento de los accidentes mortales con un único vehículo implicado. En 2020, el 38% del total de accidentes han sido siniestros con un solo vehículo, mientras que el año anterior este tipo de accidentes suponían el 33% de la siniestralidad mortal y en 2010, el 28%. Conviene destacar que los siniestros en solitario suelen estar relacionados con distracciones durante la conducción o con la velocidad excesiva, y por tanto se hace un llamamiento a erradicar las distracciones y el uso del móvil al volante y también a respetar los límites de velocidad, dado que son conductas que provocan muertos.

Siniestralidad en fin de semana

Si analizamos las muertes por día de la semana, observamos que se mantiene la elevada siniestralidad durante los fines de semana o festivos. Este año, 54 de las 105 personas muertas, un 51,4%, han sufrido el accidente en este tipo de día. Esta mortalidad asociada a la movilidad de ocio es un dato preocupante y desde el SCT queremos resaltar que en los desplazamientos por carretera en fin de semana tampoco se puede bajar la guardia.

Con todo, a pesar de la reducción obligada de la movilidad en 2020, un descenso del 40% en la mortalidad respecto al año pasado es, objetivamente, una mejora. De todos modos, hay que seguir trabajando para reducir la siniestralidad de los colectivos vulnerables y la de los fines de semana, así como la accidentalidad con un único vehículo implicado. Todo ello supone un reto y una obligación para el SCT; hay que encontrar propuestas y soluciones que nos acerquen lo antes posible a las cero víctimas en las carreteras.