La eficacia de las campañas de seguridad vial

Hace tiempo que está abierto el debate sobre la eficacia de las campañas de seguridad vial a la hora de modificar conductas para conseguir una reducción de la siniestralidad. Para aportar luz sobre la cuestión, en el Servicio Catalán de Tráfico, y con la colaboración de la consultora Idèria Insights, hemos analizado las últimas campañas de prevención “Aparca el móvil” y “No te la juegues” y las hemos comentado con grupos de conductores y de no conductores.

El objetivo principal del estudio era valorar si estas dos campañas conseguían influir positivamente y modificar las actitudes hacia una conducción más prudente y responsable. Este análisis era especialmente interesante en la medida en que cada campaña utiliza un mecanismo persuasivo muy diferente del otro: el dramatismo en la primera y una situación mucho más amable e incluso cómica como es la relación entre padres e hijos, en la segunda.

¿Dramatismo gratuito?

En un pasado no muy lejano, las imágenes y situaciones explícitamente dramáticas que aparecían en las campañas de seguridad vial, a menudo eran percibidas como demasiado agresivas y de mal gusto. Así, a pesar de conseguir bastante notoriedad, su eficacia a la hora de modificar conductas era escasa, porque provocaba una polémica que las alejaba de su objetivo principal: una reflexión personal y social sobre la manera de conducir y sus consecuencias. Por otro lado, campañas más informativas pero con un perfil emocional mucho más bajo y que no provocaban sentimientos potentes al espectador, no tenían la suficiente fuerza para motivar un replanteamiento real.

Los tiempos están cambiando

Pero parece que esta tendencia de escandalizarse ante las imágenes explícitas está cambiando. En el estudio se ha detectado una predisposición mayoritariamente positiva hacia campañas que utilizan el dramatismo como principal mecanismo persuasivo. Entre las razones que podrían explicar este cambio encontramos una mayor sensibilidad hacia la responsabilidad personal en temáticas de interés colectivo y una demanda de la población a la Administración para que trabaje activamente en la concienciación de los conductores.

Por otro lado, es posible que la sociedad actual, expuesta constantemente a imágenes y situaciones con un fuerte impacto emocional, haya perdido la capacidad de escandalizarse o, cuando menos, es más difícil que la impresión del mensaje diluya aquello que quiere decir. La ciudadanía es consciente de que hay que provocar emociones para conseguir que un mensaje publicitario realmente le llegue: el motivo justifica en este caso la intensidad utilizada y percibe que el Servicio Catalán de Tráfico tiene la legitimidad para hacerlo.

El humor también tiene cabida

Pero para conseguir un efecto real de concienciación, ni sirve cualquier campaña con contenidos que dramaticen los accidentes de tráfico, ni el dramatismo es la única vía persuasiva para conseguirlo.

Se han identificado tres dimensiones que interactúan para que una campaña pueda generar un auténtico cambio de actitud y lleve a actitudes de conducción más prudentes:

  • Identificación. La campaña debe mostrar hechos y situaciones donde el espectador pueda reconocerse, debe hablar de cosas que le pasan o podrían pasarle. Una de las principales dificultades a superar si se quiere modificar una conducta es la actitud defensiva de “esto a mí no me pasa”, o “yo controlo, cuando lo hago soy prudente”.
  • Implicación emocional. Las emociones son un motor importante para nuestras decisiones. Nos pueden predisponer positivamente o cerrarnos mentalmente ante un argumento que nos pide un cambio de actitud o de conducta. En este sentido, la creatividad de la campaña es fundamental no solo para provocar emociones, sino también para hacerlas trabajar a favor del cambio de actitud deseado.
  • Legitimidad del emisor. Los argumentos están ligados a quienes los presenta. Un mismo mensaje procedente de alguien a quien respetamos no tiene el mismo efecto que si quien nos lo dice no merece nuestra confianza. Por lo tanto, el mensaje tiene que encajar con aquello que se espera del emisor y ser creíble por quien lo emite, en este caso, el Servicio Catalán de Tráfico.

Según el estudio, las campañas de prevención “Aparca el móvil” y “No te la juegues” trabajan positivamente en estas dimensiones. Las dos facilitan la identificación del espectador. En las reuniones de grupo realizadas, cada campaña genera una reflexión de los participantes sobre sus experiencias utilizando el móvil cuando conducen, u otros tipos de imprudencias como el exceso de velocidad o las reacciones agresivas.

La creatividad de cada campaña consigue una elevada implicación emocional. En un caso, todo el mundo se reconoce con la dependencia del móvil, lo cual conecta rápidamente con el riesgo que esto supone al volante. En el otro caso, la aceptación de que los niños, nuestros hijos, dicen lo que piensan, nos enfrenta de manera amable, pero firme, al hecho de que niñas y niños son observadores, a menudo silenciosos, de nuestra manera de conducir. Y que la imagen que tenemos de nosotros mismos al volante choca con la de estos observadores próximos e invisibles.

Finalmente, las dos campañas proyectan una imagen del Servicio Catalán de Tráfico coherente y positiva con los mensajes, destacando una preocupación honesta y sincera para reducir la siniestralidad.

Una parte del todo

Llegados a este punto, hay que preguntarse si estas campañas que trabajan positivamente para despertar la reflexión y tomar conciencia son suficientes para lograr el objetivo que se busca y cuál debería ser el siguiente paso.

El proceso de cambio de actitud no acaba hasta que las conductas imprudentes son sustituidas por unos mejores hábitos de conducción que reduzcan efectivamente la siniestralidad. En este sentido, estas campañas abren el camino y proponen cuáles son las conductas deseables, tanto para gestionar adecuadamente la dependencia excesiva del móvil en el coche, como para que nuestra conducción sea un modelo positivo para nuestros hijos, en vez de un mal ejemplo y un factor de riesgo para ellos y para nosotros.

Esta continuación de las campañas pide trabajar de forma conjunta con diferentes medios, no solo clásicos como la televisión o la radio, sino otros como los medios digitales, capaces de llegar de una manera más personalizada y de presentar diferentes actividades de educación vial. Por eso hay que complementar el trabajo en las redes sociales, que permiten esta personalización casi quirúrgica y la creación de tutoriales que enseñen cómo hacer bien las cosas y cuáles son las ventajas de hacerlas bien.

L’eficàcia de les campanyes de seguretat viària

Fa temps que està obert el debat sobre l’eficàcia de les campanyes de seguretat viària a l’hora de modificar conductes per aconseguir una reducció de la sinistralitat. Per mirar de treure’n l’aigua clara, al Servei Català de Trànsit, amb la col·laboració de la consultora Idèria Insights, hem analitzat les darreres campanyes de prevenció “Aparca el mòbil” i “No te la juguis” i n’hem parlat amb grups de conductors i de no conductors.

L’objectiu principal de l’estudi era valorar si aquestes dues campanyes aconseguien influir positivament i modificar les actituds cap a una conducció més prudent i responsable. Aquesta anàlisi era especialment interessant en la mesura que cada campanya utilitza un mecanisme persuasiu molt diferent de l’altre: el dramatisme en la primera i una situació molt més amable i fins i tot còmica, com és la relació entre pares i fills, en la segona.

Dramatisme gratuït?

En un passat no gaire llunyà, les imatges i situacions explícitament dramàtiques que apareixien a les campanyes de seguretat viària, sovint eren percebudes com massa agressives i de mal gust. D’aquesta manera, tot i aconseguir força notorietat, la seva eficàcia a l’hora de modificar conductes era escassa, perquè provocava una polèmica que les allunyava del seu objectiu principal: una reflexió personal i social sobre la manera de conduir i les seves conseqüències. D’altra banda, campanyes més informatives però amb un perfil emocional molt més baix i que no provocaven sentiments potents a l’espectador, no tenien la suficient força per motivar un replantejament real.

Els temps estan canviant

Però sembla que aquesta tendència d’escandalitzar-se davant les imatges explícites està canviant. A l’estudi s’hi ha detectat una predisposició majoritàriament positiva cap a campanyes que utilitzen el dramatisme com a principal mecanisme persuasiu. Entre les raons que podrien explicar aquest canvi hi trobem una sensibilitat més gran cap a la responsabilitat personal en temàtiques d’interès col·lectiu i una demanda de la població a l’Administració perquè treballi activament per conscienciar els conductors.

D’altra banda, és possible que la societat actual, exposada constantment a imatges i situacions amb un fort impacte emocional, hagi perdut la capacitat d’escandalitzar-se o, si més no, és més difícil que la impressió del missatge dilueixi allò que vol dir. La ciutadania és conscient que cal provocar emocions per aconseguir que un missatge publicitari realment li arribi: el motiu justifica en aquest cas la intensitat utilitzada i percep que el Servei Català de Trànsit té la legitimitat per fer-ho.

L’humor també hi té cabuda

Però per aconseguir un efecte real de conscienciació, ni serveix qualsevol campanya amb continguts que dramatitzin els accidents de trànsit, ni el dramatisme és l’única via persuasiva per aconseguir-ho.

S’han identificat tres dimensions que interactuen perquè una campanya pugui generar un autèntic canvi d’actitud i porti a actituds de conducció més prudents:

  • Identificació. La campanya ha de parlar de fets i situacions on l’espectador s’hi pugui reconèixer, ha de parlar de coses que li passen o podrien passar-li. Una de les principals dificultats a superar si es vol modificar una conducta és l’actitud defensiva d’”això a mi no em passa”, o “jo controlo, quan ho faig soc prudent”.
  • Implicació emocional. Les emocions són un motor important per a les nostres decisions. Tant ens poden predisposar positivament com fer-nos tancar mentalment davant un argument que ens demana un canvi d’actitud o de conducta. En aquest sentit, la creativitat de la campanya és fonamental no només per provocar emocions, sinó també per fer-les treballar a favor del canvi d’actitud desitjat.
  • Legitimitat de l’emissor. Els arguments estan lligats a qui els presenta. Un mateix missatge procedent d’algú a qui respectem no té el mateix efecte que si qui ens ho diu no mereix la nostra confiança. Per tant, el missatge ha d’encaixar amb allò que s’espera de l’emissor i ser creïble per qui l’emet, en aquest cas, el Servei Català de Trànsit.

Segons l’estudi, les campanyes de prevenció “Aparca el mòbil” i “No te la juguis” treballen positivament en aquestes dimensions. Totes dues faciliten la identificació de l’espectador. A les reunions de grup realitzades, cada campanya genera una reflexió dels participants sobre les seves experiències utilitzant el mòbil quan condueixen, o altres tipus d’imprudències com l’excés de velocitat o les reaccions agressives.

La creativitat de cada campanya aconsegueix una elevada implicació emocional. En un cas, tothom es reconeix amb la dependència del mòbil, la qual cosa connecta ràpidament amb el risc que això suposa al volant. En l’altre cas, l’acceptació que els infants, els nostres fills i filles, diuen el que pensen, ens enfronta de manera amable, però ferma, al fet que nenes i nens són observadors, sovint silenciosos, de la nostra manera de conduir. I que la imatge que tenim de nosaltres mateixos al volant xoca amb la d’aquests observadors propers i invisibles.

Finalment, les dues campanyes projecten una imatge del Servei Català de Trànsit coherent i positiva amb els missatges, i destaca una preocupació honesta i sincera per reduir la sinistralitat.

Una part del tot

Arribats a aquest punt, cal preguntar-se si aquestes campanyes que treballen positivament per despertar la reflexió i prendre consciència són suficients per assolir l’objectiu que es busca i quin hauria de ser el següent pas.

El procés de canvi d’actitud no acaba fins que les conductes imprudents són substituïdes per uns hàbits de conducció millors que redueixin efectivament la sinistralitat. En aquest sentit, aquestes campanyes obren el camí i proposen quines són les conductes desitjables, tant per gestionar adequadament la dependència excessiva del mòbil en el cotxe, com perquè la nostra conducció sigui un model positiu per als nostres fills, en comptes d’un mal exemple i un factor de risc per a ells i per a nosaltres.

Aquesta continuació de les campanyes demana treballar de forma conjunta amb diferents mitjans, no només clàssics com la televisió o la ràdio, sinó altres com els mitjans digitals, capaços d’arribar d’una manera més personalitzada a cadascú i de presentar diferents activitats d’educació viària. Per això cal complementar la feina a les xarxes socials, que permeten aquesta personalització gairebé quirúrgica i la creació de tutorials que ensenyin com fer bé les coses i quins són els avantatges de fer-les bé.

Conductores reincidentes

Se considera conductor reincidente en el abuso de sustancias durante la conducción aquella persona que ha tenido más de una denuncia durante un periodo determinado. Pues bien, si analizamos los datos acumulados entre 2018 y 2020 (hasta octubre), un 7% de los conductores multados por dar positivo en el consumo de alcohol o drogas son reincidentes. Siendo más específicos, de las 32.938 personas denunciadas por abuso de sustancias a lo largo de este periodo, 2.264 son reincidentes. Que una persona sea reincidente y teniendo en cuenta que los controles policiales son limitados, significa que esta persona tiene una clara adicción a estas sustancias que va mucho más allá del hecho propio del tráfico. Es decir, probablemente esta persona reincidente daría ‘positivo’ en muchas de sus actividades diarias y cotidianas.

Durante este periodo 2018-2020 se ha llegado a dar el caso de que un mismo conductor ha sido denunciado hasta seis veces; cinco personas han sido denunciadas cinco veces; hasta 27 personas, cuatro veces, y 196 personas han sido denunciadas tres veces. El número de conductores que han sido sancionados al menos dos veces sube a 2.035.

Los controles aleatorios son indispensables

De las personas reincidentes, la franja de edad que presenta una media más elevada de la tasa de alcoholemia (con 0,57 miligramos por litro en aire espirado) es la que va de los 50 a los 59 años. Este dato rompe definitivamente con el mito de que la relación conducción/alcohol está estrechamente ligada a la gente joven. Muy al contrario, parece que las generaciones que han vivido con la aceptación social del alcohol y la conducción son las que muestran mayor incidencia. Entre la gente más mayor hay menos conciencia y se banaliza el consumo en cenas o fiestas. Probablemente, esta misma gente es la que cree que no la pararán en un control porque supone que no forma parte del ‘target’. Por este motivo son indispensables los controles aleatorios.

Si analizamos el tipo de vehículo, es en los turismos donde el porcentaje de reincidentes (respecto al resto de tipos de vehículos) supera al de no reincidentes. Así, mientras que las personas denunciadas una sola vez en turismos representaban el 83%, los reincidentes en turismos representan un 87% del total de denunciados por consumo de alcohol o drogas en todos los tipos de vehículos. Por el contrario, en motocicleta, ciclomotor o camión, los porcentajes de reincidentes son aproximadamente la mitad que en el caso de los no reincidentes. Hay un dato todavía más preocupante en el caso de los autobuses de línea regular: no se detecta ninguna denuncia de conductor no reincidente, pero sí tres casos de personas reincidentes durante los últimos dos años y medio.

En cualquier franja de edad, la media de la tasa de alcoholemia es mayor entre los reincidentes. Y también entre los reincidentes, la media de la tasa de alcoholemia es mayor entre los hombres (0,53) que entre las mujeres (0,47). Un último dato curioso es que, al contrario de lo que pasa en general y en el grupo de hombres, la media de la tasa de alcoholemia de las mujeres es mayor entre las no reincidentes (0,59) que entre las reincidentes (0,47).

Conductors reincidents

Es considera conductor reincident en l’abús de substàncies durant la conducció aquella persona que ha tingut més d’una denúncia durant un període determinat. Doncs bé, si analitzem les dades acumulades entre el 2018 i el 2020 (fins a l’octubre), un 7% dels conductors multats per donar positiu en el consum d’alcohol o drogues són reincidents. Sent més específics, de les 32.938 persones denunciades per abús de substàncies al llarg d’aquest període, 2.264 són reincidents. Que una persona sigui reincident i tenint en compte que els controls policials són limitats, significa que aquesta persona té una clara addicció a aquestes substàncies que va molt més enllà del fet propi del trànsit. És a dir, probablement aquesta persona reincident donaria ‘positiu’ en moltes de les seves activitats diàries i quotidianes.

Durant aquest període 2018-2020 s’ha arribat a donar el cas que un mateix conductor ha estat denunciat fins a sis vegades; cinc persones han estat denunciades cinc vegades; fins a 27 persones, quatre vegades, i 196 persones han estat denunciades tres vegades. El nombre de conductors que han estat sancionats almenys dues vegades arriba a 2.035.

Els controls aleatoris són indispensables

De les persones reincidents, la franja d’edat que presenta una mitjana més elevada de la taxa d’alcoholèmia (amb 0,57 mil·ligrams per litre en aire espirat) és la que va dels 50 als 59 anys. Aquesta dada trenca definitivament el mite que la relació conducció/alcohol està estretament lligada a la gent jove. Ben al contrari, sembla que les generacions que han viscut amb l’acceptació social de l’alcohol i la conducció són les que mostren més incidència. Entre la gent més gran hi ha menys consciència i es banalitza el consum en sopars o festes. Probablement, aquesta mateixa gent és la que creu que no l’aturaran en un control perquè es pensa que no forma part del ‘target’. Per aquest motiu són indispensables els controls aleatoris.

Si analitzem el tipus de vehicle, és en els turismes on el percentatge de reincidents (respecte a la resta de tipus de vehicles) supera el de no reincidents. Així, mentre que les persones denunciades un sol cop en turismes representaven el 83%, els reincidents en turismes representen un 87% del total de denunciats per consum d’alcohol o drogues en tots els tipus de vehicles. Per contra, en motocicleta, ciclomotor o camió, els percentatges de reincidents són aproximadament la meitat que en el cas dels no reincidents. Hi ha una dada encara més preocupant en el cas dels autobusos de línia regular: no s’hi detecta cap denúncia de conductor no reincident, però sí tres casos de persones reincidents durant els darrers dos anys i mig.

En qualsevol franja d’edat, la mitjana de la taxa d’alcoholèmia és més elevada entre els reincidents. I també entre els reincidents, la mitjana de la taxa d’alcoholèmia és més elevada entre els homes (0,53) que no pas entre les dones (0,47). Una darrera dada curiosa és que, al contrari del que passa en general i en el grup d’homes, la mitjana de la taxa d’alcoholèmia de les dones és més elevada entre les no reincidents (0,59) que entre les reincidents (0,47).

C-MobILE: la APP para conectar los vehículos con la carretera

El proyecto europeo C-MobILE desarrolla servicios de ayuda a la movilidad en Barcelona y su área metropolitana

La APP es gratuita e integra avisos visuales y por voz dentro de cualquier aplicación de navegación como Google Maps o Waze

Los vehículos pueden captar cada vez más información sobre las carreteras por las que circulan y, con el tiempo, su conexión con las infraestructuras será cada vez mayor para contribuir a una movilidad más segura y eficiente. En esta línea trabaja el proyecto europeo C-MobILE, que cuenta con la colaboración del Servicio Catalán de Tráfico (SCT).

La APP C-MobILE Barcelona es la primera que puede ofrecer a los conductores servicios como avisos sobre la presencia de vehículos de emergencia o colectivos vulnerables (motoristas, ciclistas y peatones), además de notificar incidencias como retenciones, obras y accidentes. También puede retransmitir a los conductores el contenido de los paneles de mensajería variable de les carreteras, informar sobre límites de velocidad y calcular si el usuario llegará al próximo semáforo en verde o en rojo.

C-MobILE Barcelona se puede usar simultáneamente con otras aplicaciones de navegación, como Google Maps o Waze, y está disponible de forma gratuita para móviles Android. El proyecto se está desarrollando en las ciudades de Barcelona, Bilbao, Vigo, Burdeos, Copenhague, Newcastle y Tesalónica, y en la provincia holandesa de Brabante Septentrional. Cuando los usuarios viajan a estas ciudades europeas, la APP se integra con los sistemas locales de avisos para seguir informándoles de las incidencias que tienen lugar a su alrededor.

Con un consorcio liderado por entidades como Applus+ IDIADA, RACC y el Ayuntamiento de Barcelona, a través del Instituto Municipal de Informática, el proyecto C-MobILE tiene como reto establecer una plataforma europea para la tecnología Cooperative Intelligent Transport Systems (C-ITS), que permite a los vehículos comunicarse entre sí y con elementos de la infraestructura viaria, así como con otros usuarios de la carretera. Así pues, dentro del programa de la Unión Europea (UE) Horizon 2020, el proyecto C-MobILE supone un paso más en el desarrollo del vehículo conectado.

Entre otras contribuciones al proyecto, el SCT ha colaborado conectando a C-MobILE sus bases de datos de incidencias y la información de los paneles de mensajería variable. Además,  miembros del SCT testearon la primera versión de la aplicación haciendo rutas por el territorio con diversos vehículos. Para el SCT, esta iniciativa es una oportunidad para informar con una mayor repercusión a los usuarios de las carreteras sobre afectaciones viarias o sobre la aproximación a la Zona de Bajas Emisiones, mejorando así la gestión del tráfico y la seguridad.

C-MobILE: l’APP per connectar els vehicles amb la carretera

El projecte europeu C-MobILE desplega serveis d’ajut a la mobilitat a Barcelona i la seva àrea metropolitana

L’APP és gratuïta i integra avisos visuals i per veu dins de qualsevol aplicació de navegació com Google Maps o Waze

Els vehicles poden captar cada cop més informació sobre les carreteres per on circulen i, amb el temps, la seva connexió amb les infraestructures serà cada vegada més gran per contribuir a una mobilitat més segura i eficient. En aquesta línia treballa el projecte europeu C-MobILE, que compta amb la col·laboració del Servei Català de Trànsit (SCT).

L’APP C-MobILE Barcelona és la primera que pot oferir als conductors serveis com avisos sobre la presència de vehicles d’emergència o col·lectius vulnerables (motoristes, ciclistes i vianants), a més de notificar incidències com retencions, obres i accidents. També pot retransmetre als conductors el contingut dels panells de missatgeria variable de les carreteres, informar sobre límits de velocitat i calcular si l’usuari arribarà al proper semàfor en verd o en vermell.

C-MobILE Barcelona es pot fer servir simultàniament amb altres aplicacions de navegació, com Google Maps o Waze, i està disponible de forma gratuïta per a mòbils Android. El projecte s’està desenvolupant a les ciutats de Barcelona, Bilbao, Vigo, Bordeus, Copenhaguen, Newcastle i Tessalònica, i a la província holandesa de Brabant Septentrional. Quan els usuaris viatgen a aquestes ciutats europees, l’APP s’integra amb els sistemes locals d’avisos per seguir informant-los de les incidències que tenen lloc al seu voltant.

Amb un consorci encapçalat per entitats com Applus+ IDIADA, el RACC i l’Ajuntament de Barcelona, a través de l’Institut Municipal d’Informàtica, el projecte C-MobILE té com a repte establir una plataforma europea per a la tecnologia Cooperative Intelligent Transport Systems (C-ITS), que permet als vehicles comunicar-se entre si i amb elements de la infraestructura viària, i també amb altres usuaris de la carretera. Així doncs, dins del programa de la Unió Europea (UE) Horizon 2020, el projecte C-MobILE suposa un pas més en el desenvolupament del vehicle connectat.

Entre d’altres contribucions al projecte, l’SCT hi ha col·laborat connectant a C-MobILE les seves bases de dades d’incidències i la informació dels panells de missatgeria variable. A més a més, membres de l’SCT van testejar la primera versió de l’aplicació fent rutes pel territori amb diversos vehicles. Per l’SCT, aquesta iniciativa és una oportunitat per informar amb molta més repercussió els usuaris de les carreteres sobre afectacions viàries o sobre l’aproximació a la Zona de Baixes Emissions, i millorar així la gestió del trànsit i la seguretat.

¡Peatones en la carretera!

Este año, marcado por la aparición del COVID-19 y por la consiguiente reducción de la movilidad en Cataluña, está teniendo un comportamiento diferente en cuanto a las cifras de mortalidad en general y de peatones muertos en accidente de tráfico en particular. En general, porque ha habido un descenso importante en el número de muertes en nuestras carreteras, con una reducción de la mortalidad del 40%. Y por lo que respecta a los peatones, a día de hoy, han muerto 13 personas atropelladas en Cataluña, 7 en las carreteras y 6 en zona urbana. Por primera vez, pues, hay más muertos por atropello en zona interurbana que en las calles de los municipios catalanes.

Hay que tener en cuenta que desde el 2010, un total de 462 peatones han muerto en accidente de tráfico en Cataluña, un dato que representa una media de 45 muertos al año. La mayoría de las personas muertas a causa de atropellos, casi el 70%, han perdido la vida en zonas urbanas, en concreto 321.

A pesar de los datos de este 2020 atípico, es sobre todo en los espacios urbanos donde los peatones se desplazan, conviven y comparten el espacio público con otros actores de la movilidad y donde, por su vulnerabilidad, tienen un riesgo más elevado de sufrir accidentes de tráfico. Cada año, desde el 2010, ha muerto una media de 32 personas a causa de un atropello en calles de municipios de Cataluña. Aunque el número de este tipo de siniestros es más elevado en la ciudad, hay que tener presente que la gravedad de las lesiones se incrementa para los peatones en los accidentes en carretera.

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Las personas mayores son un grupo cada vez más amplio de la población, con más autonomía y con más presencia en la movilidad, pero por su mayor fragilidad presentan unos riesgos de accidentalidad muy elevados en su condición de peatón. Desde el año 2010, el 50% de los peatones muertos tenían más de 65 años, en concreto 232 personas. De estas 232 víctimas mayores de 65 años, 176 superaban los 74 años (el 38% del total de los peatones muertos en los últimos diez años).

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Si bien la mayoría de los atropellos mortales se localizan en las zonas urbanas, los peatones atropellados en vías interurbanas tienen una elevada probabilidad de resultar heridos de gravedad o muertos a causa de las altas velocidades de los vehículos que circulan por estas vías.

Desde el año 2010, el 30% de las víctimas mortales por atropello han sufrido accidentes en carreteras y autopistas.

 

Pautas para prevenir atropellos en la carretera

Por las autopistas y las autovías está totalmente prohibida la circulación de peatones. Si inevitablemente tienen que desplazarse por otros tipos de vías, tienen que seguir unas normas básicas para no poner en peligro su propia seguridad ni la del resto de usuarios:

• Si la vía no dispone de un espacio especialmente reservado para peatones, hay que circular por la izquierda, en sentido contrario al tráfico.
• Hay que circular por el arcén o, si no hay, por la calzada, aproximándose tanto como se pueda al borde exterior.
• Preferiblemente, los peatones tienen que andar uno tras otro.
• Si es por la noche o hay poca luz, hay que llevar un chaleco reflectante. También es recomendable llevar una linterna para ver por dónde se anda y para que los vehículos los vean mejor.
Y ¿cómo actuar en caso de avería?

  • Si es posible, el vehículo se tiene que parar fuera de la carretera, en un lugar donde no entorpezca el paso, para evitar nuevos accidentes.
    • Hay que señalizar la presencia del vehículo con los triángulos, situados como mínimo 50 metros delante y detrás del vehículo (en vías de doble sentido).
    • Se tienen que activar las luces de emergencia y, si es de noche, también las de posición.
    • Hay que salir del vehículo por la parte más segura y con el chaleco reflectante obligatorio, y alejarse de la calzada, si puede ser detrás de la valla de protección.

Triangle, C-58

Vianants a la carretera!

Aquest any, marcat per l’aparició de la COVID-19 i per la consegüent reducció de la mobilitat a Catalunya, està tenint un comportament diferent pel que fa a les xifres de mortalitat en general i de vianants morts en accident de trànsit en particular. En general, perquè hi ha hagut un descens important en el nombre de morts a les nostres carreteres, amb una reducció de la mortalitat del 40%. I pel que fa específicament als vianants, a dia d’avui, han mort 13 persones atropellades a Catalunya, 7 a les carreteres i 6 en zona urbana. Per primera vegada, doncs, hi ha més morts per atropellament en zona interurbana que als carrers dels municipis catalans.

Cal tenir en compte que, des del 2010, un total de 462 vianants han mort en accident de trànsit a Catalunya, una dada que representa una mitjana de 45 morts l’any. La majoria de les persones mortes a causa d’atropellaments, gairebé el 70%, han perdut la vida en zones urbanes, en concret 321.

Tot i les dades d’aquest 2020 atípic, és sobretot en els espais urbans on els vianants es desplacen, conviuen i comparteixen l’espai públic amb altres actors de la mobilitat i on, per la seva vulnerabilitat, tenen un risc més elevat de patir accidents de trànsit. Cada any, des del 2010, ha mort una mitjana de 32 persones a causa d’un atropellament en carrers de municipis de Catalunya. Encara que el nombre d’aquest tipus de sinistres és més elevat a la ciutat, cal tenir present que la gravetat de les lesions s’incrementa per als vianants en els accidents en carretera.

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Les persones grans són un grup cada vegada més ampli de la població, amb més autonomia i amb més presència en la mobilitat, però per la seva major fragilitat presenten uns riscos d’accidentalitat molt elevats en la seva condició de vianant. Des de l’any 2010, el 50% dels vianants morts tenien més de 65 anys, en concret 232 persones. D’aquestes 232 víctimes majors de 65 anys, 176 superaven els 74 anys (el 38% del total dels vianants morts en els darrers deu anys).

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Si bé la majoria dels atropellaments mortals es localitzen a les zones urbanes, els vianants atropellats en vies interurbanes tenen una elevada probabilitat de resultar ferits de gravetat o morts a causa de les altes velocitats dels vehicles que hi circulen.

Des de l’any 2010, el 30% de les víctimes mortals per atropellament han patit accidents en carreteres i autopistes.

 

Pautes per prevenir atropellaments a la carretera

 Per les autopistes i les autovies està totalment prohibida la circulació de vianants. Si inevitablement han de desplaçar-se per altres tipus de vies, han de seguir unes normes bàsiques per no posar en perill la pròpia seguretat ni la de la resta d’usuaris:

  • Si la via no disposa d’un espai especialment reservat per a vianants, s’ha de circular per l’esquerra, en sentit contrari al trànsit.
  • Cal circular pel voral o, si no n’hi ha, per la calçada, aproximant-se tant com es pugui a la vora exterior.
  • Preferiblement, els vianants han de caminar un darrere l’altre.
  • Si és de nit o hi ha poca llum, cal portar una armilla reflectora. També és recomanable portar una llanterna per veure per on es camina i perquè els vehicles els vegin millor.

I com s’ha d’actuar en cas d’avaria?

  • Si és possible, el vehicle s’ha d’aturar fora de la carretera, en un lloc on no entorpeixi el pas, per evitar nous accidents.
  • Cal senyalitzar la presència del vehicle amb els triangles, situats com a mínim 50 metres davant i darrere del vehicle (en vies de doble sentit).
  • S’han d’activar els llums d’emergència i, si és de nit, també els de posició.
  • Cal sortir del vehicle per la part més segura i amb l’armilla reflectora obligatòria posada, i allunyar-se de la calçada, si pot ser darrere la tanca de protecció.

Triangle, C-58

El intermitente existe

En la carretera hay dos tipos de conductores: los que utilizan (correctamente) los intermitentes y los que no. ¿De qué tipo eres tú? Si eres de los primeros, este artículo te servirá para subir tu autoestima de buen conductor o conductora. Si eres de los segundos, ha llegado el momento de corregir errores, mejorar tus habilidades al volante y compartir este artículo con quien creas que necesita leerlo.

El debate sobre el uso de estos indicadores de dirección ha sido siempre intenso y acalorado. ¿Cuándo se deben poner? ¿En qué maniobras? ¿Es verdaderamente necesario ponerlos? Empezaremos respondiendo esta última pregunta: sí, es necesario. Obligatorio, de hecho. La normativa es clara: el conductor está obligado a avisar al resto de usuarios de la vía de la maniobra que está a punto de efectuar, utilizando la señalización luminosa. No hacerlo está penado con una sanción económica de 200 euros. A muchos conductores les podrá parecer una sanción desproporcionada y este es, probablemente, buena parte del problema: existe la percepción que el intermitente es algo complementario, un accesorio luminoso que cada cual usa según su propio criterio.

¿Para qué sirve?

La primera respuesta y la más importante es que sirve para evitar accidentes. En la carretera, señalizar una maniobra es básico para garantizar tu seguridad y la de los demás. En el momento en que miles y miles de vehículos tienen que compartir un mismo espacio cada día, los intermitentes son el canal de comunicación con el que nos tenemos que entender todos. ¿Cómo puedo hacer saber al de atrás que quiero cambiar de carril, que quiero aparcar o iniciar un adelantamiento? Con los intermitentes.

Todas estas maniobras deben ser previamente señalizadas con las luces intermitentes:

  • Cambiar de carril
  • Girar y cambiar de sentido
  • Iniciar la circulación o incorporarse a una carretera
  • Coger la próxima salida en una rotonda
  • Iniciar un adelantamiento
  • Estacionar el vehículo

¿Para qué no sirve?

A grandes rasgos, el intermitente no sirve para hacer lo que quieras y cuando tú quieras; es decir, ponerlo no te da un derecho irrevocable a ejecutar tu maniobra y que se aparte todo el mundo. Hay que entender la activación de esta señalización óptica como una declaración de intenciones; poner el intermitente no te otorga automáticamente la prioridad. Se trata, por lo tanto, de informar al resto de conductores de nuestras intenciones, pero previamente a la maniobra que se quiere ejecutar, hay que confirmar visualmente que se puede hacer de forma segura y señalizarlo.

Habrá también quién caerá en la trampa de pensar que lo está haciendo bien si se ahorra el intermitente, pero antes de maniobrar comprueba que puede hacerlo de forma segura. Pero esto sería tanto como pensar que la carretera es para él solo y que los otros vehículos no existen… Es decir, tan importante es verificar que se puede maniobrar con seguridad como señalizar previamente la maniobra para avisar al resto de usuarios de la vía. Por más seguro que estés que puedes cambiar de carril, ¿cómo podrás evitar que otro vehículo cambie al mismo carril si no lo avisas? Usar el intermitente no cuesta nada; no utilizarlo te puede costar muy caro.

L’intermitent existeix

A la carretera hi ha dos tipus de conductors: els que fan ús (correcte) dels intermitents i els que no. De quin tipus ets, tu? Si ets dels primers, aquest article et servirà per pujar la teva autoestima de bon conductor o conductora. Si ets dels segons, ha arribat el moment de corregir errors, millorar les teves habilitats al volant i compartir aquest article amb qui creguis que necessita llegir-lo.

El debat sobre l’ús d’aquests indicadors de direcció ha estat sempre intens i acalorat. Quan s’han de posar? En quines maniobres? És veritablement necessari posar-los? Començarem responent aquesta darrera pregunta: sí, és necessari. Obligatori, de fet. La normativa és clara: el conductor està obligat a avisar a la resta d’usuaris de la via de la maniobra que està a punt d’efectuar, utilitzant la senyalització lluminosa. No fer-ho està penat amb una sanció econòmica de 200 euros. A molts conductors els podrà semblar una sanció desproporcionada i aquest és, probablement, bona part del problema: hi ha la percepció que l’intermitent és quelcom complementari, un accessori lluminós que cadascú fa servir segons el seu propi criteri.

Per a què serveix?

La primera resposta i la més important és que serveix per evitar accidents. A la carretera, senyalitzar una maniobra és bàsic per garantir la teva seguretat i la dels altres. En el moment en què milers i milers de vehicles han de compartir un mateix espai cada dia, els intermitents són el canal de comunicació amb el que ens hem d’entendre tots. Com puc fer saber al de darrere que vull canviar de carril, que vull aparcar o iniciar un avançament? Amb l’intermitent.

Totes aquestes maniobres han de ser prèviament senyalitzades amb els llums intermitents:

  • Canviar de carril
  • Girar i canviar de sentit
  • Iniciar la circulació o incorporar-se a una carretera
  • Agafar la propera sortida en una rotonda
  • Iniciar un avançament
  • Estacionar el vehicle

Per a què no serveix?

A grans trets, l’intermitent no serveix per fer el que vulguis i quan tu vulguis; és a dir, posar-lo no et dona un dret irrevocable a executar la teva maniobra i aparteu les criatures. Cal entendre l’activació d’aquesta senyalització òptica com una declaració d’intencions; posar l’intermitent no t’atorga automàticament la prioritat. Es tracta, per tant, d’informar a la resta de conductors de les nostres intencions, però prèviament a la maniobra que es vol executar, cal confirmar visualment que es pot fer de forma segura i senyalitzar-ho.

Hi haurà també qui caurà en el parany de pensar que ho està fent bé si s’estalvia l’intermitent, però abans de maniobrar comprova que pot fer-ho de forma segura. Però això seria tant com pensar que la carretera és per a ell sol i que els altres vehicles no existeixen… És a dir, tan important és verificar que es pot maniobrar amb seguretat com senyalitzar prèviament la maniobra per avisar la resta d’usuaris de la via. Per més segur que estiguis que pots canviar de carril, com podràs evitar que un altre vehicle canviï al mateix carril si no l’avises? Utilitzar l’intermitent no costa res; no fer-ho et pot costar molt car.