A pie de carretera, los carros radar se han consolidado como una pieza fundamental para pacificar las velocidades excesivas y prevenir accidentes en la red viaria catalana. Son dispositivos discretos, pero con un impacto directo y medible en la seguridad vial, especialmente en aquellos tramos donde la velocidad inadecuada sigue siendo un factor de riesgo determinante.
¿Qué son los radares remolque y por qué son importantes?
Los radares remolque son cinemómetros móviles diseñados para detectar vehículos que superan los límites de velocidad y reducir así el riesgo de accidentes. El Servei Català de Trànsit los incorporó a la red vial en 2023, y desde entonces han ido ganando protagonismo como herramienta estratégica en la lucha contra la siniestralidad.
Su movilidad y autonomía los convierten en un recurso especialmente útil para actuar en tramos donde hasta ahora no era posible instalar radares fijos, ya sea por la falta de infraestructura o por las características del terreno.
Una flota en crecimiento para cubrir más territorio
Actualmente, el SCT dispone de diez radares remolque operativos, seis de los cuales se han incorporado este año. La ampliación de la flota responde a la necesidad de reforzar el control de la velocidad en puntos con elevada siniestralidad y de cubrir más territorio para frenar la dispersión de la accidentalidad.
Uno de los ámbitos donde estos dispositivos tendrán un papel especialmente relevante es la AP‑7. La incorporación de los nuevos radares permitirá establecer un control permanente de la velocidad a lo largo de los 344 km que van de La Jonquera a Ulldecona, una medida clave para reducir la siniestralidad en uno de los corredores viarios más transitados del país.
¿Dónde se pueden instalar y cómo funcionan?
Los radares remolque destacan por su versatilidad. Se pueden trasladar fácilmente e instalarse en tramos donde hasta ahora no era viable colocar un radar fijo. Siempre se colocan de forma segura en el margen de la carretera y suelen permanecer varias semanas en una misma ubicación. Su presencia se anuncia previamente con la señalización correspondiente, garantizando un control transparente y perfectamente identificable para los conductores.
En cuanto a la tecnología, estos cinemómetros utilizan tecnología láser de alta precisión, capaz de realizar un seguimiento dinámico del vehículo y determinar su velocidad incluso en varios carriles. Además, disponen de conexión a internet, lo que permite gestionar los expedientes sancionadores de manera inmediata y sin necesidad de presencia policial. También están protegidos con una carcasa especialmente resistente para evitar actos vandálicos.
Impacto directo en la reducción de la siniestralidad
El exceso de velocidad sigue siendo uno de los factores de riesgo más relevantes en la siniestralidad vial. De hecho, el año pasado la velocidad inadecuada representó el 12% del total de los factores concurrentes en los accidentes con víctimas en zona interurbana. Conducir demasiado rápido fue una de las causas más presentes en los accidentes con víctimas en la red viaria interurbana: un total de 1.207, cifras similares a las registradas en 2024.
La experiencia acumulada demuestra que la presencia de cinemómetros tiene un efecto claramente positivo: en los tramos con radares fijos, la siniestralidad ha disminuido entre un 65% y un 80%. Los radares remolque refuerzan esta tendencia, especialmente en puntos donde la movilidad o las características del trazado dificultaban hasta ahora el control de la velocidad.
Una apuesta por una movilidad más segura
Con tecnología cada vez más precisa y con una estrategia centrada en los factores de riesgo, el Servei Català de Trànsit continúa avanzando hacia el objetivo de reducir en un 50% las víctimas mortales entre 2019 y 2030. La incorporación y ampliación de los radares remolque forma parte de esta apuesta por una movilidad más segura, sostenible y responsable en todo el país.
