Europa, estancada

Una cifra que estremece: 25.100 personas murieron por accidente de tráfico el año pasado en el conjunto de la Unión Europea. Dicho de otro modo que también asusta: 70 muertos al día, 500 cada semana por la movilidad.

Solo son 200 muertos menos, un 1%, que en 2017. Un estancamiento que ya hace un lustro que se alarga y que hace peligrar los objetivos fijados por las instituciones comunitarias, como la reducción del 50% para el 2020 o el de cero muertos para el 2050. Ante esto, se ha acelerado la entrada en vigor de un paquete de medidas tecnológicas que irán de serie en los vehículos, como explicamos en este post.

Sinistralitat_Europa_2018

Según los datos facilitados por la Comisión Europea, la ratio de muertes en el viejo continente se sitúa en 49 por millón de habitantes. En las calles y carreteras de Cataluña el año pasado murieron 260 personas, lo que supone 34,5 víctimas por millón de habitantes. Estos datos la sitúan dentro de los cinco primeros países de la Unión Europea con mejores resultados tras el Reino Unido (28), Dinamarca (30), Irlanda (31) y Suecia (32).

El análisis de los datos también concluye que por cada víctima mortal en carretera hay cinco que sufren lesiones graves, y se estima que el año pasado hubo 135.000 personas heridas de gravedad en toda la Unión Europea. Más al detalle, también se especifica que los colectivos más vulnerables (peatones, ciclistas y motoristas) suponen el 43% de los muertos.

Los efectos y beneficios de las medidas adoptadas aún tardarán en llegar y mientras tanto los países deben tomar medidas valientes para hacer frente a los excesos de velocidad, la conducción bajo los efectos del alcohol y las distracciones, y reducir así el número de personas que pierden la vida cada año en accidentes de tráfico. Estamos trabajando en ello.

En los desplazamientos laborales, ningún riesgo

En Cataluña, cada año hay más de 30.000 víctimas por siniestro viario, un 40% de las cuales son víctimas de tráfico en el entorno laboral. En concreto, en el 2017, 14.446 de las 36.167 personas muertas o heridas por accidente de tráfico en las carreteras catalanas fueron víctimas en desplazamientos de trabajo. La mayoría, en concreto 11.135, se accidentaron en el trayecto para ir o volver del trabajo (in itinere), pero también hubo 3.311 personas que tuvieron el accidente durante la jornada laboral (en jornada).

Los accidentes de tráfico que ocurren durante la jornada laboral son responsabilidad de la empresa y, en consecuencia, existe la obligación empresarial y la necesidad de intervenir e integrarla en el plan de prevención de riesgos laborales. Pero, si bien la empresa es un agente importante en la seguridad vial laboral, su capacidad de intervención es limitada, sobre todo en cuanto a los accidentes in itinere,  que, de hecho, son los más numerosos. Así pues, la seguridad vial es cosa de todos, también en el ámbito laboral.

Hay que tener en cuenta que las víctimas de tráfico supusieron un 13% del total de víctimas de accidente laboral (109.835). Con todo, si nos fijamos en la gravedad, el porcentaje se eleva: casi la mitad de los accidentes mortales en el trabajo son por siniestro viario.

En este contexto, la mejora de la seguridad vial en el entorno laboral es una de las metas del Servicio Catalán de Tráfico para reducir el número total de accidentes de tráfico en Cataluña. Así, el actual Plan de seguridad vial contempla varias medidas en materia de prevención de riesgos laborales agrupadas en tres niveles: investigación y búsqueda, formación en seguridad vial laboral y diseño de recursos y material de apoyo. Entre otras acciones, se han impulsado cursos de autoaprendizaje virtual sobre los accidentes de tráfico in itinere  para todos los trabajadores de la Administración, cursos presenciales de seguridad vial en jornada para colectivos de conductores en diferentes organismos, un curso de seguridad vial laboral online para trabajadores y empresas, y se han editado dos guías: La seguridad en los desplazamientos para ir y volver del trabajo y La seguridad en los desplazamientos con vehículos durante la jornada de trabajo.
Como la seguridad vial en el entorno laboral es una materia que tiene implicaciones tanto en el área de la seguridad vial como en el ámbito de la prevención de riesgos laborales, se trabaja en base a políticas de cooperación y participación con todos los agentes implicados de ambas áreas. El objetivo último es mejorar la movilidad y reducir la siniestralidad, puesto que 4 de cada 10 víctimas de tráfico tienen el accidente en desplazamientos de trabajo.

En los desplazamientos laborales, tanto para ir o volver del trabajo como durante la jornada laboral, ¡ningún riesgo!

Horizonte 2030: nuevo compromiso de la UE para reducir las víctimas de tráfico

Con la finalidad de avanzar en la reducción del número de víctimas mortales en las carreteras europeas, la Comisión Europea (CE) ha presentado una propuesta de líneas maestras de actuación para la década 2020-2030; un programa de medidas transversal y que debe estar alineado con los planes estratégicos de seguridad vial nacionales. La hoja de ruta presentada por la CE se enmarca en el enfoque de la Visión Cero y recoge el objetivo ambicioso de reducir las víctimas mortales y los heridos graves por accidente de tráfico un 50% en el 2030 respecto del 2020. Además, las nuevas actuaciones previstas inciden en la corresponsabilidad de los distintos agentes implicados con el fin de avanzar hacia una nueva movilidad segura, sostenible y conectada.

Nuevos retos y nuevo contexto de movilidad

La planificación estratégica de la CE orientada al horizonte 2030 integra a los principales sectores y grupos de interés vinculados a la movilidad: desde los propios conductores y usuarios del espacio público, pasando por los responsables políticos y legisladores de la seguridad vial hasta llegar al sector automovilístico, en cuanto a la innovación de sistemas de seguridad y la tecnología de los vehículos conectados y automatizados, entre otros. Este compromiso renovado se ha adaptado por tanto a los nuevos avances tecnológicos, así como a las nuevas tendencias de movilidad urbana y también sociales, como por ejemplo la coexistencia de vehículos no motorizados y sostenibles con los de motor, el mayor uso de la bicicleta o el incremento de los peatones debido al envejecimiento de la población. Por otra parte, hay que destacar el papel clave del diseño y el mantenimiento óptimo de las infraestructuras para reducir la probabilidad de sufrir un siniestro viario o de minimizar las consecuencias en el caso de producirse.

Infografia_Castellà C

La seguridad vial ha mejorado de manera considerable en las últimas décadas en los países de la Unión Europa (UE) aunque las cifras de reducción de la siniestralidad mortal se han estancado en los últimos años. Entre 2001 y 2010, las víctimas mortales en vías interurbanas de la Unión Europea se redujeron en un 43%, y en un 19% en el periodo comprendido entre 2010 y 2016.

2022: tecnología de automoción para salvar vidas


_MG_4457Se habla mucho de que el futuro de la movilidad es el vehículo autónomo, pero mientras no llega, Europa apuesta por que la tecnología de los vehículos ayude a los conductores a circular mejor y de forma más segura. El objetivo de todo ello es salir del estancamiento en la reducción de los accidentes de tráfico que sufren la mayoría de países del viejo continente.

En este sentido, el Parlamento Europeo aprobó ayer una normativa que hará obligatorio que los vehículos nuevos vendidos a partir del 2022 lleven incorporados de serie unos sistemas tecnológicos que, entre otras cosas, permitirán la frenada automática de emergencia del coche en caso de que detecte a peatones o ciclistas, para evitar atropellos. El resto de vehículos tendrán dos años más para adaptarse a la normativa, así que en el 2024 todo el parque móvil que circule deberá estar dotado de estas medidas tecnológicas.

Por otra parte, la flamante directiva europea también establece que los vehículos nuevos tendrán que ir equipados con un asistente inteligente de velocidad (ISA) que avisará al conductor cuando supere el límite de velocidad, y el motor rebajará la potencia para que le cueste circular a más velocidad de la permitida. También se instalarán alertas de abandono de carril para evitar sobre todo choques frontales, y sistemas que ampliarán el campo de visión de los camiones para que los transportistas vean desde los cuatro ángulos. Además, será obligatorio que el vehículo lleve un tipo de caja negra registradora que revolucionará el campo de la investigación de los accidentes.

Esta propuesta de legislación también se pone manos a la obra para apartar de la circulación a los reincidentes por alcoholemia. En este sentido, apuesta por la instalación del sistema alcoholock en los vehículos de los conductores que hayan cometido esta infracción de forma repetida. El alcoholock bloquea el coche y no permite ponerlo en marcha si detecta que has consumido alcohol.

Los expertos dicen que este paquete de medidas tecnológicas de automoción supondrá la revolución que necesita la seguridad vial para seguir avanzando en la disminución de las víctimas. Se habla de que podrían ayudar a evitar unas 25.000 muertes en Europa en los 15 años siguientes a su entrada en vigor.

 

Imprudencias que no pasan desapercibidas

Un coche circula por la T-11 entre Reus y Tarragona. La conductora coge el móvil y consulta una aplicación para saber el recorrido que tiene que hacer. Para ella solo ha sido “un momento”, el tiempo suficiente para perder la atención en la circulación y empezar a desviarse de la trayectoria. Dos agentes que patrullan en un vehículo de paisano de Mossos d’Esquadra por la misma vía han visto la infracción e indican a la chica que los siga y se detenga. Le comunican que ha cometido una infracción grave de circulación que le supondrá la pérdida de 3 puntos del permiso de conducir y una multa de 200 euros. 

Los vehículos mirilla son coches no logotipados de Mossos d’Esquadra con los cuales se lleva a cabo un patrullaje policial dinámico. La priorización de este tipo de controles es una de las medidas que se ha implementado este 2019, con el objetivo de seguir trabajando para contener la siniestralidad vial en las carreteras catalanas y concienciar a los conductores del peligro  que suponen las distracciones y otras imprudencias al volante.

Como su nombre indica, los vehículos mirilla permiten a los Mossos vigilar las carreteras sin ser reconocidos o detectados por los conductores. Dentro van dos agentes uniformados que son los encargados de captar infracciones de tráfico –distracciones, sobre todo el uso del teléfono móvil, pero también adelantamientos incorrectos o no llevar el cinturón de seguridad– que los conductores cometen mientras circulan sin ser conscientes de la presencia de un coche policial. “La idea es que puedas parar en el mismo momento al conductor y notificarle la denuncia”, explica el inspector Antoni Vilafranca, jefe del Área Regional de Tráfico Campo de Tarragona.

“Solo ha sido un momento”, “no lo cojo nunca”, “me llamaban de la escuela/del trabajo”, “pensaba que era una emergencia”… Las excusas que ponen los conductores son numerosas y recurrentes pero lo cierto es que, como son pillados in fraganti, la mayoría reconocen y aceptan que estaban haciendo una cosa que no hubieran tenido que hacer: conducir manipulando el móvil.

Con todo, el año pasado las distracciones fueron la causa de casi uno de cada cuatro accidentes con víctimas. “Hemos pasado de hablar con el teléfono en la oreja a comunicarnos vía whatsapp con el teléfono entre las piernas y utilizar de esta manera el móvil es tanto o más peligroso. No estar pendientes de lo que está pasando delante nuestro en la carretera puede provocar accidentes con consecuencias que a veces ni nos imaginamos”, advierte Xavier Piña, sargento del Área Regional de Tráfico Central.

Las distracciones causadas por el uso del móvil son las más frecuentes pero también se detectan otras. En la AP-7 en Santa Perpètua de Mogoda una patrulla de la ART Metropolitana Norte observa al conductor de una furgoneta que está comiendo de una fiambrera mientras conduce. Los agentes lo avisan y le obligan a detenerse en la siguiente área de servicio. El conductor de la furgoneta pillada se excusa y dice que tenía previsto hacer una parada para comer pero que tiene mucha prisa y finalmente no le ha dado tiempo. Comportamientos como este también pueden causar que la atención se desvíe de la carretera durante unos segundos y en consecuencia comportar graves riesgos al volante.

¿Cuál es la valoración de la seguridad vial en Cataluña?

La intensificación de una serie de medidas este año 2019 para endurecer y perseguir los comportamientos negligentes en la conducción tiene una correlación directa con la actual demanda social para mejorar la seguridad en nuestras carreteras. En su mayoría, la ciudadanía, tal como se desprende de la última Encuesta de seguridad pública de Cataluña (2016/2017), reclama una mayor intervención de las administraciones respecto a las conductas infractoras en la carretera, sobre todo las que tienen que ver con la conducción bajo los efectos del alcohol y el uso del móvil. Asimismo, el estudio también concluye que la valoración general de la seguridad vial en Cataluña es positiva.

indicadors_Enquesta_seg_pub_es

Por lo que respecta a las medidas que se han propuesto para reducir la mortalidad de los motoristas, han obtenido una valoración media notable:

  • llevar elementos reflectores, como chalecos reflectantes (media: 8,1);
  • ampliar y mejorar la formación práctica para motoristas (media: 7,6);
  • hacer un carril especial para motos en las vías principales de entrada y salida de las ciudades (media: 7,3).

También se valoran con una media de notable las propuestas para aumentar la seguridad de los ciclistas: 

  • llevar elementos reflectores, como chalecos reflectantes (media: 8,9);
  • campañas informativas sobre las obligaciones y responsabilidades de los conductores y de los ciclistas (media: 8,4);
  • refuerzo de la señalización de obligatoriedad de separación de 1,5 metros en adelantamientos a los ciclistas.

Tecnologías de asistencia a la conducción: ¿un plus de seguridad que puede fomentar la distracción?

Frenada automática de emergencia, asistente en atascos, alerta de cambio involuntario de carril, detector de vehículos en el ángulo muerto, control de crucero adaptativo, asistente de aparcamiento… las nuevas tecnologías de asistencia a la conducción aumentan nuestra seguridad en el asfalto y minimizan los riesgos, ¿pero pueden suponer en algunos casos un factor de distracción?

foto

Ante el eventual punto de vista de quien cree que estos sistemas avanzados de asistencia pueden llegar a ser un factor de distracción, Joan Blancafort, secretario general de FECAVEM (Federación Catalana de Vendedores de Vehículos a Motor), se muestra contundente: “Estos sistemas vienen incorporados de serie y se diseñan para evitar distracciones del conductor; en todo caso, las distracciones pueden tener relación con otros elementos, como el móvil. Según un informe de la DGT, se estima una reducción de siniestralidad del 57% si todo el parque móvil dispusiera de sistemas de asistencia a la conducción; un total de 51.000 accidentes se evitarían”, asegura Blancafort.

Según el portavoz de FECAVEM, hay una demanda al alza de estos sistemas y la seguridad se consolida como un factor de compra decisivo. La cuestión es: ¿utilizan los usuarios esta tecnología? Raquel Oliveras, funcionaria, conduce un Renault Grand Scenic Zen y lo tiene muy claro: “Mi vehículo está equipado con la mayoría de estos sistemas y tengo que decir que son muy útiles, los uso habitualmente y me ofrecen un plus de seguridad”, asegura. Eva Gustems, administrativa, conduce un Renault Kadjar y coincide con ella: “Los tengo activados casi todos por defecto; son herramientas que te dan soporte a la hora de conducir. Posiblemente, el más útil para mí es el detector de vehículos en ángulo muerto, ¡especialmente cuando conduces por Barcelona!”, añade.

Información de los sistemas en el concesionario

El momento de la compra en el concesionario es un momento clave en el que el usuario tiene que conocer los diferentes sistemas de asistencia a la conducción con los que va equipado el vehículo. “Generalmente, nos encontramos con que el comprador está informado de estos sistemas y se interesa por el equipamiento del modelo y, en respuesta a este interés, el equipo comercial le informa del equipamiento que incorpora el vehículo durante el proceso de compra y en el momento de recogida le explica su funcionamiento de forma detallada”, subraya Joan Blancafort. Eva explica que en el momento de la compra “nos vendieron un pack Safety y pusieron mucha dedicación en explicar los beneficios de adquirirlo; una vez entregado, hicieron un repaso bastante rápido por todas las cosas que lleva el vehículo, así que tiramos de manual”. Xavier Aguilà, empleado de banca, conduce un Toyota Auris Hybrid y recuerda que, en el momento de adquirir el coche, el vendedor le explicó el funcionamiento de estos sistemas “a medias”. Por su parte, Raquel asegura que “el vendedor nos lo explicó en el momento de la compra, a pesar de que siempre amplías posteriormente con el manual’.

¿Factor de distracción?

¿Pueden estas tecnologías de asistencia a la conducción suponer un elemento de distracción? ¿Se puede correr el peligro de que, con estas ayudas a la conducción, el usuario se pueda relajar al volante? Tal y como afirma Joan Blancafort, “los sistemas de asistencia ADAS han venido para quedarse, porque aportan un plus de seguridad y efectividad, dado que informan al conductor en tiempo real y minimizan el error humano”. La manipulación de estos sistemas, no obstante, no tiene que suponer nunca un factor de distracción durante la conducción; es primordial, por lo tanto, que el conductor conozca perfectamente su funcionamiento y programe o manipule lo que sea necesario antes de iniciar la marcha.

En este sentido, Raquel reconoce que “a veces, la pantalla te distrae” y Eva indica que “hay muchos sistemas que los puedes tener siempre activados, pero otros los tienes que manipular antes o durante la conducción, y no todos los mandos están en el volante”.

foto 2

En 2018, la distracción se mantiene como primer factor concurrente de siniestralidad, con una presencia del 23% en el total de los accidentes con víctimas. El factor humano tiene una amplia y directa incidencia en la siniestralidad en nuestras carreteras; por lo tanto, todas las ayudas tecnológicas que supongan una mejora en la seguridad vial son muy bienvenidas, pero hay que seguir aplicando toda la prudencia y la máxima atención al volante.

Fármacos no aptos para la conducción segura

Conducir un vehículo requiere una atención plena para no poner en peligro nuestra seguridad ni la de los demás. Esta responsabilidad compartida pasa por informarnos, en el caso de tomar algún medicamento, de los posibles efectos que puedan alterar nuestras capacidades a la hora de conducir de manera segura. La información sobre los riesgos que puedan suponer los tratamientos farmacológicos a la hora de salir a la carretera es básica para reducir la accidentalidad; una tarea preventiva que necesita la implicación de las autoridades sanitarias y de tráfico, de los pacientes y de los profesionales que los prescriben.

En el estado español, un 25% de los medicamentos que se venden pueden interferir en la conducción y un 17% de los conductores desconocen el riesgo potencial que puede suponer el tratamiento que siguen si conducen, según datos que se aportaron en la Jornada “Fármacos y conducción”, organizada por la Sociedad Catalana de Salud Laboral y FAES FARMA, el pasado mes de septiembre.

La información, clave

¿Tenemos que tomar algún medicamento y tenemos que conducir? Informarnos sobre sus posibles efectos es fundamental. Si en el envase del fármaco aparece un pictograma de un coche dentro de un triángulo rojo equilátero con la leyenda “Conducción. Ver prospecto”, es necesario que leamos las indicaciones con atención, ya que el símbolo nos advierte de que el consumo de la medicina puede interferir en las aptitudes para conducir un vehículo. Y además, siempre que empezamos un nuevo tratamiento, tenemos que preguntar a nuestro médico cómo puede afectarnos a la hora de conducir.

farmacs_conduccio

¿Con qué medicamentos debemos tener cuidado?

Los medicamentos, incluidos los que no tienen que ser dispensados con receta médica, pueden causar graves alteraciones que interfieren en la conducción, entre ellos somnolencia, dificultad de concentración o para estar alerta, visión doble o borrosa, sensación de vértigo, disminución de los reflejos, falta de coordinación, sensación de inestabilidad o mareos. Si tomamos algunos de estos fármacos, ¡cuidado! Porque pueden influir negativamente en la conducción: los que se utilizan para tratar los trastornos del sueño, la ansiedad, la depresión, la epilepsia, la enfermedad de Parkinson, las alergias, las migrañas o la diabetes, entre otros.

El factor humano está presente en el 90% de los accidentes con víctimas; una cifra lo bastante contundente que nos debe hacer reflexionar sobre nuestra propia responsabilidad cuando cogemos un vehículo. La relación entre conducción y medicamentos puede ser peligrosa, de la misma manera que siempre lo es con el alcohol y otras drogas. En el año 2017, y según datos del Instituto de Medicina Legal de Cataluña, de cada diez conductores fallecidos en accidente, más de tres habían consumido alcohol, drogas y/o psicofármacos (un 38%).

Por otra parte, conviene tener en cuenta que los conductores profesionales tienen que extremar todavía más las precauciones e informarse sobre los efectos de la medicación que toman. Debe destacarse que del total de víctimas de accidentes de tráfico del año 2017, un 39,9% sufrieron un siniestro en el entorno laboral.

 

Fuentes y más información

Documento de consenso sobre medicamentos y conducción en España: información a la población general y papel de los profesionales sanitarios. – Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad.”

 

Anuario estadístico de accidentes de tráfico en Cataluña. Año 2017

256 personas murieron en accidente de tráfico en Cataluña el 2018

  • Las víctimas mortales aumentaron el año pasado un 7% respecto al 2017

En el 2018, 256 personas murieron en 229 accidentes de tráfico en el conjunto de la red viaria catalana, lo cual representa un incremento del 7% en cuanto a víctimas mortales y de un 8% en cuanto a siniestros mortales en relación al año anterior.

Del total de víctimas mortales registradas en 2018, 185 perdieron la vida en zona interurbana y 71 en zona urbana. En cuanto al número de accidentes mortales, 159 tuvieron lugar en carreteras y autopistas y 70 dentro de municipios.

Respecto al 2010, año de referencia de cumplimiento del objetivo estratégico de reducción de víctimas, continúa la tendencia decreciente y se registra un 25% menos de víctimas mortales y 25% menos de accidentes mortales.

Cabe decir que estos datos de accidentalidad se han registrado en un contexto de crecimiento de la movilidad de los últimos años. En concreto, la movilidad durante el 2018 ha aumentado un 2% respecto al 2017 y se ha llegado a un nivel similar al de antes de la crisis.

sinistralitat_2018

MÁS VÍCTIMAS MORTALES EN BARCELONA, GIRONA Y TARRAGONA→  Barcelona, Girona y Tarragona han registrado un incremento de las víctimas mortales en el 2018 en comparación con el año anterior. En concreto, en Barcelona han perdido la vida 119 personas, tres más que en 2017; en Girona las víctimas mortales han sido 48, cinco más que el año anterior; y en Tarragona ha habido 54 muertos por siniestro viario, nueve más que en 2017. Lleida, en cambio, con 35 muertos por accidente de tráfico, ha registrado una víctima mortal menos que el año anterior.

MÁS SINIESTRALIDAD DE VEHÍCULOS SÓLOS Y DISTRACCIONES COMO PRINCIPAL FACTOR CONCURRENTE→ En los accidentes en zona interurbana, han incrementado en un 30% los muertos en accidentes en los cuales sólo se ha visto implicado un sólo vehículo, hecho que puede indicar la presencia de velocidad excesiva, distracción o tóxicos. Entre los factores concurrentes que hay detrás de los siniestros mortales, las distracciones, sobre todo las relacionadas con el uso de los móviles, se mantienen al frente: con una presencia del 23% en el total de los accidentes con víctimas, continúan siendo el primer factor concurrente de siniestralidad.

MORTALIDAD DE LOS COLECTIVOS VULNERABLES→ De las 185 personas muertas el año pasado en la red viaria interurbana catalana, 39 eran motoristas, 6 menos que el año anterior, y 2 ciclistas, 9 menos que en 2017. En cambio, ha habido un incremento significativo de los peatones atropellados, puesto que se ha pasado de cinco personas muertas por atropello en 2017 a 17 el año pasado. También se constata un aumento destacado de la mortalidad en los mayores de 74 años (de 7 víctimas mortales en 2017 a 23, el año pasado).

PLAN DE CONTENCIÓN→ A partir del mes de abril, se implementó un Plan de Contención de los Accidentes Mortales en Carretera, que focalizó la acción de control policial en los factores concurrentes velocidad, alcohol y drogas y distracciones, en las vías de más afluencia de vehículos. Fruto de este plan, se ha producido una moderación en el crecimiento de la accidentalidad mortal durante los meses siguientes. Así, durante el periodo de abril a diciembre se constata la reducción de un 18% en los tramos priorizados, mientras que estos mismos tramos presentaban un incremento del 46% en el número de víctimas mortales antes del Plan de Contención.

Todos los datos de esta información del balance de la siniestralidad del 2018 son provisionales y a 24 horas.

EuroRap: Diagnóstico de la accidentalidad para mejorar la seguridad vial

El tramo de la BP-1417 (la Arrabassada) entre Barcelona y Sant Cugat del Vallés es el que registra más riesgo de accidentes por tercer año consecutivo.

Casi 2.200 km de los carreteras catalanas tienen un riesgo alto o muy alto de accidentalidad viaria grave o mortal, según las conclusiones de la 17.ª edición de los Resultados del estudio  EuroRap, que hoy ha presentado el RACC conjuntamente con el Servicio Català de Tráfico el Departamento de Territorio y Sostenibilidad de la Generalitat de Cataluña y la Diputación de Barcelona. El estudio, que relaciona el número de accidentes graves y mortales en los últimos 3 años en un tramo de carretera con su Intensidad Mediana Diaria (IMD), ha analizado 6.300 km de carreteras del total de más de 12.000 km en Cataluña.

carretera corbes

La red vial se divide en tramos, que se analizan desde dos vertientes:

  • La concentración de accidentes graves por kilómetro
  • El riesgo de sufrir un accidente grave en función del total de vehículos que pasan por cada tramo y la longitud de éste 

    Principales conclusions

      →Los kilómetros de riesgo “alto” y “muy alto”, en concreto 2.195, representan el 34% de nuestra red, un punto porcentual más que en el trienio anterior. Lleida es la demarcación con más kilómetros de carreteras con esta tipología

    →El tramo de la BP-1417 (la Arrabassada) entre Barcelona y Sant Cugat del Vallés vuelve a ser el que registra más riesgo de accidentes por tercer año consecutivo. Hay que tener en cuenta que en 73% de accidentes con fallecidos y heridos graves registrados en este tramo, ha estado involucrada una moto o un ciclomotor. Por detrás de la Arrabassada aparecen como tramos con más riesgo de accidente en Cataluña la BV-501 entre Martorelles y Vilanova del Vallés y la C-37 entre Alcover y Valls.

    →Los 10 tramos con más riesgo de accidente son vías convencionales de calzada única.

    →En el último estudio, los accidentes graves y mortales en la red EuroRAP han disminuido en Cataluña un 2,54%. En cambio se ha incrementado ligeramente la movilidad global en carretera en un 0,46%.

    → El riesgo de sufrir un accidente en una carretera convencionales de calzada única – es decir, con un solo carril por sentido – es cuatro veces superior que a las autovías y autopistas.

    →El tramo que acumula más accidentalidad grave por kilómetro (sin tener en cuenta el tráfico que pasa) se encuentra en la C-58 entre Barcelona y Cerdanyola.

    →La C-16 entre Sant Cugat y Terrassa es el tramo con menos riesgo de Cataluña.  A pesar de su intensidad (casi 25.000 vehículos diarios), no ha registrado ningún accidente mortal o grave en el último trienio.

    →Las motocicletas están involucradas en el 43% de los accidentes con muertes y heridos graves en carretera (especialmente en el entorno metropolitano de Barcelona), a pesar de que representan menos del 5% de la movilidad total.

    →El tramo con más concentración de accidentes de vehículos pesados es el de la A-2 entre el enlace con la AP-2 y el enlace con la B-20, que también se encuentra entre los tramos con más siniestros de moto y ciclomotor.

    →513 km tienen un riesgo igual a cero. Por lo tanto, en el 8,1% de la red analizada por EuroRAP no ha habido ningún accidente mortal o grave en los últimos tres años.

    El coordinador de Seguridad Viaria y Movilidad del SCT, Òscar Llatje, ha puntualizado en la presentación de este estudio que “de cara al futuro, el EuroRap tiene que tener en cuenta otros indicadores más cualitativos, como por ejemplo cuál es el comportamiento del conductor y el uso que hace de la vía, así como la velocidad a la que circula”.

    Más información del último estudio EuroRap