Carros radar: una herramienta clave para pacificar las velocidades y reducir la siniestralidad en Cataluña

A pie de carretera, los carros radar se han consolidado como una pieza fundamental para pacificar las velocidades excesivas y prevenir accidentes en la red viaria catalana. Son dispositivos discretos, pero con un impacto directo y medible en la seguridad vial, especialmente en aquellos tramos donde la velocidad inadecuada sigue siendo un factor de riesgo determinante.

¿Qué son los radares remolque y por qué son importantes?

Los radares remolque son cinemómetros móviles diseñados para detectar vehículos que superan los límites de velocidad y reducir así el riesgo de accidentes. El Servei Català de Trànsit los incorporó a la red vial en 2023, y desde entonces han ido ganando protagonismo como herramienta estratégica en la lucha contra la siniestralidad.

Su movilidad y autonomía los convierten en un recurso especialmente útil para actuar en tramos donde hasta ahora no era posible instalar radares fijos, ya sea por la falta de infraestructura o por las características del terreno.

Una flota en crecimiento para cubrir más territorio

Actualmente, el SCT dispone de diez radares remolque operativos, seis de los cuales se han incorporado este año. La ampliación de la flota responde a la necesidad de reforzar el control de la velocidad en puntos con elevada siniestralidad y de cubrir más territorio para frenar la dispersión de la accidentalidad.

Uno de los ámbitos donde estos dispositivos tendrán un papel especialmente relevante es la AP‑7. La incorporación de los nuevos radares permitirá establecer un control permanente de la velocidad a lo largo de los 344 km que van de La Jonquera a Ulldecona, una medida clave para reducir la siniestralidad en uno de los corredores viarios más transitados del país.

¿Dónde se pueden instalar y cómo funcionan?

Los radares remolque destacan por su versatilidad. Se pueden trasladar fácilmente e instalarse en tramos donde hasta ahora no era viable colocar un radar fijo. Siempre se colocan de forma segura en el margen de la carretera y suelen permanecer varias semanas en una misma ubicación. Su presencia se anuncia previamente con la señalización correspondiente, garantizando un control transparente y perfectamente identificable para los conductores.

En cuanto a la tecnología, estos cinemómetros utilizan tecnología láser de alta precisión, capaz de realizar un seguimiento dinámico del vehículo y determinar su velocidad incluso en varios carriles. Además, disponen de conexión a internet, lo que permite gestionar los expedientes sancionadores de manera inmediata y sin necesidad de presencia policial. También están protegidos con una carcasa especialmente resistente para evitar actos vandálicos.

Impacto directo en la reducción de la siniestralidad

El exceso de velocidad sigue siendo uno de los factores de riesgo más relevantes en la siniestralidad vial. De hecho, el año pasado la velocidad inadecuada representó el 12% del total de los factores concurrentes en los accidentes con víctimas en zona interurbana. Conducir demasiado rápido fue una de las causas más presentes en los accidentes con víctimas en la red viaria interurbana: un total de 1.207, cifras similares a las registradas en 2024.

La experiencia acumulada demuestra que la presencia de cinemómetros tiene un efecto claramente positivo: en los tramos con radares fijos, la siniestralidad ha disminuido entre un 65% y un 80%. Los radares remolque refuerzan esta tendencia, especialmente en puntos donde la movilidad o las características del trazado dificultaban hasta ahora el control de la velocidad.

Una apuesta por una movilidad más segura

Con tecnología cada vez más precisa y con una estrategia centrada en los factores de riesgo, el Servei Català de Trànsit continúa avanzando hacia el objetivo de reducir en un 50% las víctimas mortales entre 2019 y 2030. La incorporación y ampliación de los radares remolque forma parte de esta apuesta por una movilidad más segura, sostenible y responsable en todo el país.

!Animales en la carretera!

El Servicio Catalán de Tráfico ha puesto en marcha este 2024 un sistema pionero que alerta a los conductores de la presencia de fauna en la carretera. Este sistema de detección de animales en la vía, instalado en la N-260 en Cabanelles, sirve para avisar de manera dinámica a los usuarios de la irrupción de animales en la carretera o en los arcenes, y es una herramienta de mejora de la seguridad viaria.

El avisador de fauna que ha puesto en marcha el SCT consiste en cámaras equipadas con sensores que vigilan la carretera en todos los sentidos de circulación y también el entorno de la infraestructura para detectar y grabar la presencia de animales. En caso de que el sistema la detecte, mediante tecnología IA, se genera un aviso que pone en marcha los paneles luminosos a pie de carretera para alertar a los conductores con una señal de peligro de presencia de animales y la necesidad de reducir la velocidad a los vehículos que estén circulando.

Los elementos principales que permiten el funcionamiento de este sistema de detección y aviso de fauna en la red viaria son:

1.            Sensores para la detección de animales

El sistema de detección que se utiliza es el análisis de imágenes de video mediante un sistema de inteligencia artificial capaz de detectar animales en la vía y en los alrededores más inmediatos de esta. Concretamente la zona delimitada con la probabilidad más alta de animales tiene unas dimensiones aproximadas de 270 metros de largo y 60 metros de ancho.

2.            Señales dinámicas de advertencia

La carretera se ha equipado con señalización variable vertical, un panel en cada sentido de la circulación, para alertar a los conductores de la presencia de animales en la vía. Las señales luminosas de advertencia se activan y se encienden de forma dinámica cuando el sistema de sensores detecta animales.

Las señales marcan el peligro por la presencia de animales combinado con una reducción de velocidad de la vía para aumentar la seguridad viaria. El límite del tramo es 90 Km/h y cuando se active el sistema la velocidad se reducirá como mínimo 20 km/h.

3.            Sistema de alimentación

El sistema de detección y señalización del avisador de fauna instalado en la N-260 es autónomo y se alimenta energéticamente con paneles solares y baterías.

El sistema que alerta de la presencia de animales a la carretera se ha puesto en marcha el verano de este 2024 y estas son las detecciones efectuadas los últimos meses:

–              AGOSTO: 32

–              SETIEMBRE: 67

–              OCTUBRE: 35

–              NOVIEMBRE: 133

–              DICIEMBRE: 87*

(* hasta el 13 de diciembre)

Ante el aumento de la siniestralidad por la presencia de fauna salvaje, el organismo ha instalado este dispositivo que funciona con cámaras de inteligencia artificial en este tramo del Alt Empordà (N-260, Cabanelles), en el que los Agentes Rurales detectaron una presencia intensa de ungulados. El SCT está haciendo un seguimiento exhaustivo para comprobar la reducción de la siniestralidad gracias a la instalación de este sistema, en un estudio con datos de siniestralidad antes y después de su puesta en marcha.

Una vuelta al patinete

¿Por qué los patinetes eléctricos tienen tanto éxito? Probablemente, entre las principales razones podemos destacar que son fáciles de conducir, permiten desplazarse de forma cómoda y sin esfuerzo, tienen un bajo consumo y ocupan poco espacio. Cada vez son más las personas que se desplazan con este tipo de vehículos al trabajo o a la escuela, o para hacer cualquier encargo, o en su tiempo libre. Y precisamente, como es un vehículo –y no un juguete– hay que tener presente cuál es la normativa que lo rige y qué pautas hay que tener en cuenta para no tener un susto.

Para fomentar la seguridad de conductores y conductoras de patinetes eléctricos, el Servicio Catalán de Tráfico (SCT) ha puesto en marcha Una volta al patinet, una web interactiva en la que, de forma visual y entretenida, el usuario pondrá a prueba sus conocimientos de las señales y normas de circulación, así como de los principales elementos del patinete y cuál es el equipamiento aconsejable. El objetivo primordial de este proyecto es repasar una normativa que muchos desconocen y que se sigan unas indicaciones básicas para circular con seguridad.

Mediante este espacio interactivo, dirigido especialmente a los usuarios más jóvenes, se recuerda que el patinete es un vehículo, que hay que protegerse adecuadamente para evitar lesiones graves y que hay que respetar al resto de usuarios de la vía y convivir con ellos. A través de videos con preguntas, Tráfico propone un recorrido que se reparte en tres secciones: ‘Nos informamos’, ‘Nos preparamos’ y ‘Nos movemos’.  Al final de cada sección, el usuario verá la puntuación que ha obtenido y podrá repetir la actividad para mejorar los resultados. Este es un material especialmente indicado para centros educativos, para trabajar con los alumnos, con el apoyo del profesorado y monitores, aunque el SCT recomienda este recurso formativo para todos los conductores de patinete eléctrico.

Un cuestionario para resolver dudas

¿Es obligatorio llevar casco? ¿Qué hay que hacer en un cruce? ¿Quién tiene prioridad? ¿Se puede llevar acompañante si es menor? ¿Es aconsejable circular con patinete un día de lluvia? ¿Qué luces y reflectantes debe tener el vehículo? ¿Se puede llevar un paquete? ‘Una vuelta al patinete’ responde a estas y otras muchas cuestiones a través de un cuestionario interactivo que repasa los principales aspectos de la normativa, la seguridad vial, el funcionamiento del vehículo y el equipamiento que hay que llevar.

Siniestralidad al alza

La proliferación de los vehículos de movilidad personal (VMP) ha crecido exponencialmente en los últimos años y, en paralelo, la siniestralidad asociada a estos vehículos.  En el año 2023 hubo 1.078 accidentes con víctimas (leves o graves) en zona urbana y 5 en zona interurbana. En el año 2024, se produjeron 787 en zona urbana (datos provisionales) y un accidente mortal en zona interurbana.

Los VMP, sobre todo el patinete eléctrico, son un medio de transporte cada vez más extendido. Por este motivo, el SCT promueve la educación para la movilidad segura, con el objetivo de concienciar sobre la seguridad en su conducción. En 2023, el Servicio Catalán de Tráfico elaboró una ordenanza modelo para regular los patinetes eléctricos en Cataluña, en la que se armonizaban las diferentes normativas municipales con el fin de ofrecer una guía a los ayuntamientos catalanes en materia de vehículos de movilidad personal.  A la vez, a través de la web de Educación para la movilidad segura (Edums), Tráfico ha elaborado diferentes materiales didácticos y divulgativos, como un dosier técnico de seguridad vial, infografías con las principales normas de circulación o material audiovisual de apoyo para sesiones formativas.

Alcohol y drogas, incompatibles con la conducción

Un 41,7% de los conductores o peatones muertos en el 2023 habían consumido alcohol, drogas o psicofármacos y la mitad de los motoristas muertos dieron positivo en alguna sustancia

Cada diciembre desde el Servicio Catalán de Tráfico se coordina con el cuerpo de los Mossos d’Esquadra y las Policías Locales de Cataluña una campaña intensiva de controles para combatir la conducción bajo los efectos del alcohol o las drogas en las carreteras y municipios, coincidiendo con los días previos a las fiestas de Navidad y las comidas y cenas de empresa.

Durante estos días, este año entre el 12 y el 20 de diciembre, se despliegan controles policiales de drogoalcoholèmia por el conjunto del territorio y se hacen de manera aleatoria y en cualquier momento del día, con el fin de concienciar a la ciudadanía que conducir bebido o drogado puede provocar accidentes de tráfico mortales y graves. El subinspector de los Mossos d’Esquadra Gerard Garcia, jefe del área regional de tráfico de la Cataluña Central destaca que “porcentualmente encontramos más positivos en las comidas y cenas de empresa que la noche de Fin de año. Estos días señalados hay una concienciación extra por parte de los conductores”.

Los datos dan consistencia y credibilidad a los consejos viales y en este sentido que un 41,7% de los conductores o peatones muertos el año pasado en Cataluña habían consumido alcohol, drogas o psicofármacos y que la mitad de los motoristas muertos dieron positivo certifica que el alcohol y las drogas son totalmente incompatibles con la conducción.

Estos datos son contundentes y avalan la continuidad y refuerzo de la estrategia preventiva de controles policiales a pie de carretera y calle para sacar de la circulación la conducción bebida o drogada, pero también tiene que ir acompañada de una reacción ciudadana conjunta de rechazo y permisividad cero a estas infracciones a la carretera que está comprobado y demostrado que matan. Son datos del Instituto de Medicina Legal de Cataluña (IMLC), en base a los análisis realizados a 204 víctimas mortales por accidente de tráfico tanto en zona interurbana como urbana en el 2023. En concreto, de los 85 conductores o peatones muertos con positivos, destaca que el 83,5% (71) eran hombres y que un 43,5% eran motoristas (37), el tipo de usuario más numeroso con consumo detectado.

Análisis de los datos toxicológicos de las víctimas mortales por accidentes de tráfico de 2023

Si analizamos los datos del IMLC del año pasado por tipo de consumo, el 25% de los conductores o peatones muertos habían ingerido alcohol, una cifra ligeramente por debajo con respecto a los datos registrados en el 2022 (28,2%). Sin embargo, el porcentaje de conductores y peatones muertos que había consumido drogas y psicofármacos, un 27,5%, ha registrado la cifra más elevada desde el 2015.

Desde la óptica del sexo los datos toxicológicos revelan que el 34,1% de las mujeres muertas habían consumido alguna sustancia, mientras que en el caso de los hombres finados la cifra se eleva al 43,6%. Teniendo en cuenta los datos absolutos, de las 85 víctimas mortales que dieron positivo en alguna sustancia, 71 eran hombres y 14 das. Con respecto a la edad, de entre los consumidores muertos en accidentes de tráfico, destacan los de la franja entre 50 y 59 años, que es la que tiene un porcentaje más elevado de muertos positivos en alguna sustancia, con un 56,4% (22 positivos de 39 finados), seguimiento de la franja de 30 a los 39 años, en la que el 50% de los conductores o peatones muertos había consumido (11 positivos de 22), y de la 60 a 69 años con un 44,4% (16 positivos de 36). De entre los jóvenes, los menores de 30 años, el 28% de los muertos habían consumido (7 de 25).

Por último, y en cuanto al tipo de usuario, los motoristas son el colectivo más numeroso de positivos (37 de 85) y la mitad de los motoristas muertos, concretamente un 50,7%, habían consumido alguna sustancia, es decir, de los 73 conductores de motocicleta muertos, 37 dieron positivo. También de los colectivos vulnerables, en ciclistas el porcentaje de consumo entre las víctimas es del 30% (3 de 10) y en el caso de los peatones muertos, un 39,6% habían tomado alcohol, drogas o psicofármacos (19 de 48). De los conductores del resto de vehículos en motor, el 35,6% habían consumido algún tipo de sustancia (26 de 73 muertos).

Los datos presentados invitan a una reflexión sobre que la única tasa segura en la conducción es la 0,0 en alcohol y drogas. En este sentido, una reducción del límite máximo de alcohol permitido para conducir para todos los conductores supondrá avanzar en la disminución de la siniestralidad vial, una lacra de nuestra sociedad que trunca vidas y destroza familias.

“No se trata sólo de enseñar a llevar un coche».

El modelo de cambio de actitudes es fundamental para la formación del profesorado de formación vial que imparte el Servei Català de Trànsit (SCT).

Jackeline Pineda, Gemma Castillo y Roger Moreno son tres de los setenta y nueve alumnos que están cursando la última fase de la 12ª edición del curso para ser profesor/a de formación vial impartido por el Servei Català de Trànsit (SCT) en la Facultad de Ciencias de la Educación de la UAB. Una vez superen el curso, este mes de diciembre, obtendrán el certificado de aptitud de profesor/a de Formación Viaria otorgado por SCT y que les permitirá ejercer una profesión con la que esperan poder incidir en la mejora de la seguridad vial.

“Enseñar a conducir no es fácil, hay mucho trabajo detrás. Es una tarea mucho más compleja y completa de lo que la gente puede pensar y aquí nos dotan de las herramientas para llegar a los alumnos”, comenta Jackeline. Gemma, por su parte, recalca que los profesores de autoescuela son “educadores” y que como tales influirán en las actitudes y comportamientos de los futuros conductores en cuanto a una conducción segura. «No se trata sólo de enseñar a llevar el coche», añade. «Desde la autoescuela esperamos poder ayudar a reducir la siniestralidad en la carretera», concluye Roger.

El modelo de cambio de actitudes es, sin duda, un elemento primordial dentro del curso que desarrolla el SCT. Lo explica Mercè Jariot, coordinadora de la fase presencial y profesora del curso: “Es la base que debe tener la formación de los profesionales que se dedican a la formación vial”.  En todas las materias se les inculca que como profesionales que se dedicarán a la formación vial con su trabajo pueden tener impacto en las actitudes de los futuros alumnos y les dotan de recursos para que enseñen desde los valores de la conducción segura. Carme López, técnica del Servicio de Procesos Formativos del SCT y directora del curso, destaca que “el objetivo es que los profesores de autoescuela eduquen a los futuros conductores en valores favorables a la movilidad segura y los sensibilicen sobre los factores de riesgo para que no sea necesario reeducar a los conductores que han cometido infracciones o han provocado un siniestro de tráfico”. 

De la teoría a la práctica

El curso para obtener el certificado de aptitud de profesor/a de formación vial tiene 2 fases: en primer lugar, se realiza la fase a distancia, en la que los alumnos deben estudiar y examinarse de 7 materias de carácter teórico, entre ellas normativa, seguridad vial, pedagogía o mecánica; y, en segundo lugar, es necesario superar la fase presencial, un curso de más de 300 horas y asistencia obligatoria.


«En esta última fase las clases son eminentemente prácticas y se promueve la intervención del alumnado para que aprenda a enseñar los contenidos necesarios para la formación de los nuevos conductores», señala la directora del curso. Así, se desarrolla la didáctica de las materias estudiadas previamente, tanto en lo que se refiere a la transmisión de conocimientos en las clases teóricas como en lo que se refiere a enseñanzas prácticas de conducción. En este sentido, los alumnos realizan sesiones de observación de prácticas en situaciones de aprendizaje real y prácticas en pistas y circuito cerrado que incluyen ejercicios de conducción segura y prevención de riesgos en la conducción de turismos y vehículos de dos ruedas. Además, también realizan un curso de seguridad vial aplicado a preconductores, un curso que consiste en sensibilizar a los alumnos que están obteniendo el permiso de conducir sobre los factores de riesgo en el tráfico y que incluye una práctica en una autoescuela con alumnos reales.

Más de 1000 profesores formados
El SCT promueve periódicamente convocatorias del curso para obtener el certificado de aptitud de profesor/a de formación vial. La primera convocatoria se realizó en 1998 y desde entonces 1.295 profesores han obtenido el certificado expedido por el SCT. Para acceder a esta formación es necesario tener el título de educación secundaria obligatoria o el título de técnico (formación profesional de grado medio) y ser titular del permiso de conducir de la clase B, con una antigüedad mínima de dos años.

Además, desde el curso pasado, se ha puesto en marcha una nueva titulación de grado superior en formación para la movilidad segura y sostenible, un título que abre un nuevo camino para la educación de los profesores de formación vial dentro del sistema educativo.

Nuevos radares en remolque para combatir la siniestralidad

El análisis más reciente de la siniestralidad en las carreteras catalanas indica que la accidentalidad en Cataluña es cada vez más dispersa. Los accidentes de tráfico no se concentran en unas pocas carreteras, sino que tienen lugar tanto en vías rápidas como en carreteras comarcales o locales. El control de la velocidad —la cual comporta un riesgo elevado de sufrir un accidente y es causa de lesiones más graves— se hace necesario en cualquier punto de la red vial catalana. Por este motivo, este año el Servicio Catalán de Tráfico (SCT) pondrá en funcionamiento una nueva generación de radares, llamados radares en remolque o carros radar.

Este tipo de radares tiene varias ventajas, especialmente en cuanto a su autonomía y movilidad, como también respecto a la detección de los vehículos y posterior gestión de la infracción. Por un lado, los radares en remolque son radares fijos que se pueden desplazar a voluntad a cualquier punto de la red viaria; son autónomos y se pueden dejar instalados varios días. Por otro lado, estos cinemómetros utilizan tecnología láser, por lo que pueden hacer un seguimiento dinámico del vehículo durante unos metros y determinar su velocidad. Además, pueden detectar el exceso de velocidad en varios carriles. Así mismo, el radar en remolque trabaja con conexión a internet, lo que permite gestionar de forma inmediata el expediente correspondiente a la infracción y posibilita, además, que no sea necesaria la presencia de un agente de tráfico.

Reducción de la siniestralidad

El objetivo de estos nuevos radares no es otro que reducir la siniestralidad en las carreteras catalanas, un objetivo que se traduce en este decenio 2020-2030 en reducir al 50% las víctimas mortales por accidente de tráfico. De hecho, en los tramos donde ya se ha instalado un cinemómetro, la siniestralidad ha bajado entre el 65% y el 80%. Con la movilidad y la autonomía que caracterizan a estos dispositivos, el SCT podrá controlar el exceso de velocidad en cualquier vía y, de este modo, cubrir más territorio para frenar la dispersión actual de la accidentalidad.

Para determinar en qué puntos se situarán los carros radar, Trànsit ha elaborado un estudio en el cual se han analizado los tramos donde se concentra más accidentalidad y que servirá para elegir las ubicaciones. Estos cinemómetros móviles se situarán al margen de la carretera y, por lo tanto, serán visibles para los conductores. Por otro lado, los aparatos serán más resistentes, puesto que se han construido con una carcasa a prueba de vandalismos.

Los primeros dos radares en remolque se colocarán inicialmente en la C-31 (en el kilómetro 196, en Bellvitge, sentido Castelldefels) y en la AP-7 (en el kilómetro 141, en Santa Perpètua de Mogoda, sentido Tarragona), tramos que registran habitualmente una elevada accidentalidad.

Cataluña se sitúa entre los 10 países con menos muertos por accidente de tráfico de la Unión Europea en el 2023

Aunque el año pasado las víctimas mortales aumentaron un 9%, la ratio por millón de habitantes es 10 puntos por debajo de la media europea

El año pasado en Cataluña hubo un total de 288 muertos por accidentes de tráfico, sumando a las víctimas registradas hasta 30 días, tanto a las carreteras como en los pueblos y ciudades del país. Según los datos que se publicaran en el Anuario Estadístico de accidentes de tráfico en Cataluña 2023 eso supone un aumento del 9,1% respecto de la cifra registrada en el 2022, cuando murieron 264.

Concretamente, 181 víctimas fueron en zona interurbana ( 12 más que el año anterior) y 107 en zona urbana (18 más que en el 2022). Además, el indicador conjunto de muertos y heridos graves por accidentes de tráfico también tuvo una evolución negativa, ya que se registró un aumento del 8,8% (de 1792 a 1950).

Sin embargo, si abrimos el foco territorial y situamos Cataluña en el marco de la Unión Europea (UE), tiene una ratio de 36 muertas por millón de habitantes, hasta diez puntos por debajo de la media europea (46), según datos recientes publicadas por la Comisión Europea. En este sentido está en la cola de los países de la UE en este ranking, con una ratio similar a Alemania y Holanda, concretamente a la posición octava por detrás. Además, este indicador del 2023 en Cataluña es más bajo que al conjunto del estado español (38) y se aleja de los países con más siniestralidad mortal como Bulgaria (82 muertos por millón), Croacia (71) o Portugal (61).

El año pasado en toda la UE, 20.400 personas perdieron la vida en accidentes de tráfico, lo que supone un descenso del 1% con respecto al año anterior. Aunque la tendencia a largo plazo muestra una reducción del 10% en comparación con el 2019, el ritmo actual de caída no llega al descenso anual del 4,5% necesario para alcanzar el objetivo de la UE de reducir a la mitad a los muertos por accidente de tráfico el año 2030, alerta la Comisión.

En Cataluña el número de víctimas mortales por accidentes de tráfico ha bajado un 5,3% respecto de las que se registraron en el 2019, año de referencia para el cumplimiento de estos objetivos europeos. Para afrontar los retos viales de los próximos años, el SCT se ha dotado del Plan de Seguridad Vial (PSV) 2024-2026, un instrumento técnico trienal que tiene como objetivo ordenar el conjunto de medidas, recursos y acciones necesarias para reducir la siniestralidad.

El Servicio Catalán de Tráfico edita un nuevo material con consejos para usuarios de bicicleta

El folleto En bicicleta, vayas por donde vayas seas visible y previsible se ha impreso en catalán e inglés y se distribuirá a través de los Servicios Territoriales del SCT, los Mossos d’Esquadra y policías locales de zonas turísticas

El Servicio Catalán de Tráfico (SCT) ha editado este verano un nuevo material gráfico con consejos viales para usuarios de bicicleta con el objetivo que este colectivo vulnerable de la movilidad tome conciencia de la fragilidad y adopte consejos y medidas de protección para prevenir la accidentalidad en todos los contextos de la movilidad.

El folleto En bicicleta, vayas por donde vayas seas visible y previsible en formato cartulina se ha impreso en catalán e inglés y se distribuirán un total de 9.000 ejemplares a través de los Servicios Territoriales del SCT, los Mossos d’Esquadra y policías locales de zonas turísticas como la Costa Daurada.

Este año en la red vial catalana ha muerto un ciclista y 41 han resultado heridos de gravedad. Los ciclistas, con los peatones y el resto de los conductores, comparten el tráfico por el espacio vial y tienen que convivir de una manera respetuosa. Por esto, con el crecimiento del uso y de los espacios destinados a este vehículo sostenible, hay que recordar también cuáles son los derechos y deberes de circular en bicicleta.

Los consejos principales que recoge el nuevo material son:

  • Hacerse visible, con las luces encendidas por la noche y madrugada, así como llevar una pieza reflectora
  • Está prohibido circular en bicicleta bajo los efectos del alcohol y drogas, así como utilizar auriculares y manipular el móvil
  • Hay que llevar casco, en carretera siempre y en zona urbana obligatorio para menores de 16 años
  • Hace falta señalizar siempre las maniobras y evitar cambios de trayectoria repentinos
  • Si hay un espacio destinado para la circulación de bicicletas hay que utilizarlo. En zona urbana está prohibido circular por las aceras y hay que respetar los pasos de peatones
  • Evitar circular zigzagueando y vigilar con la abertura de puertas de otros vehículos
  • Los usuarios de bicicleta tienen prioridad de paso con respecto a los vehículos de motor cuando se circula por un carril bici, un paso para ciclistas o un arcén señalizado
  • Por carretera como normal general hay que circular por el arcén derecho si es transitable

En moto al trabajo: seguridad y prevención

Una persona que se desplaza en moto cada día para ir a trabajar se puede encontrar a menudo en alguna situación que puede poner en riesgo, en mayor o menor medida, su seguridad. Pongamos por ejemplo que tarda 10 minutos por trayecto, esto supondrían 20 minutos cada día, 100 minutos a la semana. Mensualmente, dedicaría unos 400 minutos a desplazamientos al trabajo y, al cabo del año, sumaría 4.800 minutos, los cuales, traducidos en horas, serían unas 80. Si bien es cierto que solo estamos formulando una hipótesis, es una cuestión de probabilidad que en 80 horas de conducción este motorista pueda sufrir alguna incidencia, ya sea por su —mejor o peor— técnica de conducción o por la interacción con el resto de vehículos. Además, la vulnerabilidad de los motoristas hace que una sola incidencia pueda ser suficiente para sufrir lesiones de gravedad.

Por lo tanto, ¿cómo podemos mejorar la seguridad de los motoristas? No se trata tanto de alarmar como de prevenir. Una conducción prudente, atenta a todos los elementos que encontraremos a lo largo de la ruta (resto de vehículos, señales, estado de la calzada, peatones, etc.), la pericia y experiencia del conductor, la postura sobre la moto, la equipación o el adecuado mantenimiento del vehículo, son elementos clave para evitar sustos.

Formación para empresas

Para reforzar todos estos aspectos en la seguridad vial de los motoristas, el Servicio Catalán de Tráfico ofrece desde hace diez años el programa Formación 3.0: sesiones gratuitas de conducción dirigidas a este colectivo, que se desarrollan en carretera abierta, en las cuales se graba la ruta y después se visiona con un instructor para comentar los errores y aspectos a mejorar. Desde este año, además, el SCT ha ampliado la oferta de formación para motoristas y ofrece también sesiones a empresas, mediante el programa Labour. Hasta ahora, cerca de un centenar de trabajadores de compañías como Endesa, la Corporación Catalana de Medios Audiovisuales o Vueling, entre otras, ya han mejorado la seguridad sobre la moto gracias a estos cursos.

El objetivo del programa Labour es reducir los accidentes in itinere (es decir, de ida o vuelta al trabajo) de los motoristas. En estas sesiones, de dos horas, los instructores exponen los errores detectados y explican cómo corregirlos; asesoran a los motoristas para mejorar la técnica de conducción (aceleración, frenada, postura, etc.) y les ofrecen, en definitiva, herramientas y consejos para anticipar cualquier incidencia y minimizar riesgos, tanto en entornos de ciudad como en carretera. Para que estas sesiones sean provechosas, se organizan grupos homogéneos según el tipo de vehículo (escúter o motocicleta) y según la experiencia (años de carné) para que el grado de aprendizaje sea similar para todos. A diferencia de la Formación 3.0 en carretera, este programa dirigido a trabajadores de empresas pone más énfasis en la anticipación, que es primordial, puesto que la conducción por ciudad es mucho menos fluida que en carretera, con más interacción de otros vehículos y peatones, muchos más cruces e, incluso, elementos del pavimento que pueden desestabilizar, como las tapas de las alcantarillas.

Verdades y mentiras sobre los radares de velocidad

Un estudio del Servicio Catalán de Tráfico demuestra que la accidentalidad baja de media entre un 60 y un 70% en los siguientes 5 años allí donde se han colocado radares fijos

Se utilizan criterios técnicos para ubicar los radares, sobre todo en puntos donde existe un elevado número de accidentes con muertes y heridos graves

248 puntos de control de velocidad custodian las carreteras catalanas para evitar el exceso de velocidad. Distribuidos tanto en vías principales como secundarias, siguen criterios de priorización de puntos o tramos en los que es necesario reducir la siniestralidad con muertos y heridos graves y donde a posteriori se ha demostrado un claro efecto disuasivo que reduce la siniestralidad.

La velocidad mata y existen evidencias científicas claras que demuestran que, a mayor velocidad, el impacto es más violento, la efectividad de los sistemas de seguridad pasiva baja y, por tanto, se incrementa el riesgo de muerte o de sufrir secuelas graves permanentes.

Además, la ubicación de los radares fijos no es un misterio, ya que todos están señalizados de antemano, salen en los avisadores GPS y app y también se puede encontrar la lista completa en la página web del Servicio Catalán de Tráfico (SCT). Y con el simple cumplimiento de las normas se evitan sanciones por exceso de velocidad.

Cómo se elige la ubicación de los radares del SCT

Desde que el Servicio Catalán de Tráfico asumió competencias en materia de tráfico, la lucha contra la velocidad excesiva ha sido una de las políticas principales, ya sea con el uso de diversos tipos de radares fijos como en colaboración directa con los Mossos d’Esquadra y policías locales realizando campañas intensivas de control.

Para deshacer estos ‘mitos’ de la aleatoriedad de la elección de las ubicaciones fijas con fines recaudatorios, os explicamos cuáles son los criterios técnicos:

  • La elección se realiza en base a un estudio de accidentalidad que realiza el SCT que identifica los tramos de concentración de accidentes con muertes y heridos graves (TCA), con una muestra de los cinco años anteriores. Siempre se priorizan aquellos puntos que presentan mayor número de accidentes y un elevado número de muertos y heridos graves.
  • Una vez realizado el estudio, se analiza la ubicación sobre el terreno para decidir cuál es la mejor opción de radar (fijo o de tramo).
  • Una vez instalado el radar, se vuelve a realizar un estudio para analizar su eficacia respecto a la reducción de accidentes.

También se han incorporado nuevos criterios para la ubicación de los controles de velocidad, como por ejemplo:

  • Los controles de apoyo a las instalaciones de velocidad variable para suavizar las retenciones, así como para reducir las inmisiones producidas por los vehículos en períodos de elevada contaminación.
  • Los controles a petición de los ayuntamientos en travesías o áreas periurbanas para calmar el tráfico que el vecindario percibe como demasiado ruidoso, contaminante o peligroso.

De hecho, el pasado 20 de junio el Gobierno aprobó la contratación de cuatro radares remolque (o ‘carros’) móviles que se instalarán en los puntos con mayor concentración de accidentes, con un importe total de contrato de más de un millón de euros. Pueden ser instalados de forma dinámica y no requieren instalación, porque son autónomos a nivel de la energía que necesitan para funcionar.

Radares móviles de Mossos d’Esquadra

La División de Tráfico del cuerpo de Mossos d’Esquadra y el Servicio Catalán de Tráfico trabajan de forma coordinada para gestionar los controles de velocidad con las mayores garantías de seguridad. Todos los cinemómetros de los que dispone Mossos d’Esquadra son móviles y trabajan permanentemente conectados a los sistemas informáticos del SCT.

Estos radares pueden estar ubicados en trípodes, dentro de un coche patrulla, en armarios en línea o en un helicóptero de tráfico. Incluso se están haciendo pruebas en drones.

Falsos mitos para evitar los radares

Los rumores y los ‘falsos mitos’ han hecho creer a muchos conductores que existen opciones fiables de manipulación para no ser detectados correctamente por los radares y, por tanto, evitar la multa. La División de Tráfico de los Mossos afirma que son ineficaces y que, en caso de hacerlo, resulta muy evidente. Tenemos que recordar que ocultar o colocar algún elemento que dificulte o modifique la placa de matrícula es una infracción.

Así mismo, es falso que los radares catalanes se escondan dentro de otros objetos, así como el uso de lacas y pegatinas para hacer ilegible la matrícula o simplemente taparla parcialmente. Incluso hay conductores que, para apurar al máximo la velocidad, no se fijan en el velocímetro del vehículo, sino que la controlan con las indicaciones del navegador, haciendo cábalas para apurar hasta el límite.