La movilidad en el área metropolitana de Barcelona durante el confinamiento

La situación que estamos viviendo en estos momentos en nuestro país y también a nivel mundial no tiene precedentes. Un confinamiento masivo como el actual no se había vivido nunca; tampoco sus consecuencias. En cuanto a la movilidad, el descenso del número de vehículos en nuestras carreteras también es histórico y nos muestra unas cifras inverosímiles, que suponen un buen retrato del momento excepcional que nos ha tocado vivir.

Durante las dos primeras semanas de confinamiento, en las principales entradas y salidas de Barcelona la disminución del volumen de tráfico ha sido constante e importante. Consideramos como primer día de confinamiento el sábado 14 de marzo; por lo tanto, la primera semana de confinamiento iría desde sábado 14 hasta el viernes 20 de marzo, y la segunda semana de confinamiento seria desde el 21 hasta el 27 de marzo. Para hacer la comparativa, hemos cogido la primera semana de marzo y la hemos considerado una ‘semana normal’, sin elementos que nos contaminen los datos. Se parte de la base que durante una semana normal, alrededor de 6.000.000 de vehículos circulan por el que se denomina técnicamente Anillo 1 de Barcelona.

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De este modo, durante la primera semana de confinamiento circularon en el área metropolitana de Barcelona un total de 2.386.428 vehículos (1.899.845 durante los días laborables y 486.583 durante el fin de semana). Comparado con una semana normal, esto supone una reducción del -60,4% (-58,7% los laborables, -65,8% el fin de semana).

Durante la segunda semana de confinamiento circularon en el área metropolitana de Barcelona un total de 1.512.722 vehículos (1.371.366 durante los laborables y 141.356 el fin de semana). Comparado con una semana normal, esto puposa una reducción del -74,9% (-70,2% los laborables, -90,1% el fin de semana).

Comparando los datos de las dos primeras semanas de confinamiento es cuando vemos que el descenso del volumen de tráfico es constante. Durante la segunda semana de confinamiento se produjo una reducción del -36,6% comparada con la primera semana de confinamiento (-27,8% los laborables, -70,9% el fin de semana).

Como se puede comprobar, a medida que van pasando los días y que se van endureciendo las restricciones, el número de vehículos va bajando de manera constante y muy pronunciada. Esta reducción drástica se nota todavía mucho más durante el fin de semana. Por lo tanto, parece evidente que los vehículos que circulan entre semana lo hacen, sobre todo, por motivos laborales.

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Las víctimas mortales disminuyen un 14% en los municipios que aplican bien su plan local de seguridad vial

Moto, Via urbana

En Cataluña, el año pasado, 67 personas perdieron la vida en accidente de tráfico en el ámbito urbano, lo que representa un 28,1% del total de víctimas mortales que hubo en la red vial del paí­s.

En ciudades y pueblos tienen lugar un gran número de desplazamientos en los que confluyen diferentes modos de movilidad: peatones, ciclistas, vehículos particulares, vehículos comerciales y de transporte público y, ahora también, vehículos de movilidad personal (VMP). Así pues, la siniestralidad vial en zona urbana presenta problemáticas diferentes a la de la zona interurbana, que hay que afrontar con medidas más concretas.

En este sentido, el Servicio Catalán de Tráfico inició hace más de diez años una línea de apoyo a los municipios para la elaboración de los planes locales de seguridad vial (PLSV). El objetivo de estos planes es avanzar en la mejora de la seguridad vial en el ámbito urbano mediante la colaboración con los gobiernos locales y, en particular, con las policías locales con el fin de reducir los accidentes de tráfico en el municipio. Además, también se quiere proteger a los usuarios de la vía más vulnerables (peatones, motoristas y ciclistas) y planificar la seguridad vial con atención a grupos con necesidades específicas, así­ como dar respuesta a los retos que generan las nuevas formas de movilidad.

Más de doscientos sesenta planes locales

En el conjunto de Cataluña, desde que se pusieron en marcha en 2006 y hasta el año pasado, 266 ciudades y pueblos tienen ya planes redactados. Estos municipios agrupan una población de más de 6,8 millones de ciudadanos, de modo que podemos decir que el 90,8% de la población de Cataluña dispone de PLSV. De cara a este 2020 está prevista la redacción de 15 nuevos PLSV.

Según un estudio que se hizo con motivo de los diez años de implantación de esta herramienta, la existencia de un Plan de seguridad vial representa un elemento distintivo en las tendencias de accidentalidad vial urbana, sobre todo si el PLSV se aplica correctamente. Así pues, el estudio constataba que las víctimas mortales habían disminuido un 14% por término medio en las poblaciones que tenían PLSV y lo habían aplicado bien. Por el contrario, en aquellos municipios que no tenían plan la siniestralidad con víctimas había aumentado entre un 20% y un 50% y en aquellos que tenían plan, pero no lo habían aplicado o lo habían hecho en grado bajo, la siniestralidad también había aumentado un 9%.

Barcelona, via urbana, bici

¿Cómo funcionan?

A través de los planes locales de seguridad vial, el SCT ofrece asistencia técnica a los entes municipales teniendo en cuenta las características, la configuración y las particularidades de cada localidad a través de un diagnóstico previo de la accidentalidad.

A partir de aquí, los PLSV incluyen un plan de acción con medidas de actuación concretas en los entornos de concentración de accidentes o con percepción de riesgo o inseguridad identificados, así como una propuesta de medidas físicas correctoras y preventivas. Aparte, se estudian los principales factores y grupos de riesgo con el fin de delimitar el ámbito de intervención y poder incidir en aquellos comportamientos, colectivos vulnerables y factores más accidentógenos. Además, el plan de acción incluye medidas relativas a la realización de controles preventivos y medidas de educación para la movilidad segura.

Transcurridos 2-3 años desde la redacción del Plan, se lleva a cabo un seguimiento de las medidas implantadas y, posteriormente, pasados 4-5 años, una evaluación del mismo con el fin de valorar el grado de implantación, los objetivos alcanzados y la situación de seguridad vial en el municipio, así como definir la estrategia para los siguientes años.

Aparte de los PLSV, el SCT también colabora con los ayuntamientos a través de la elaboración de trabajos técnicos de seguridad vial en un ámbito concreto y mediante la firma de convenios sobre procedimiento sancionador, cesión de etilómetros, cinemómetros y kits de drogas, así como de parques infantiles de bicicletas y ciclomotores y de adhesión al Servicio de Información y Atención de Víctimas de Tráfico (SIAVT), los cuales también contribuyen a la mejora de la seguridad vial en el ámbito local.

No te pegues, ¡que corra el aire!

Cada día, desgraciadamente, se producen decenas de accidentes, choques y colisiones en la carretera. Un alto número de estos impactos son colisiones por alcance; es decir, el vehículo de atrás choca con el de delante. El impacto puede ser más o menos grave en función de la velocidad y de la distancia de seguridad. Si se trata de una colisión a escasa velocidad, las lesiones serán leves; con suerte, los ocupantes de los vehículos no sufrirán ningún daño y será solo el chasis de los automóviles el que recibirá las peores consecuencias. Ningún accidente de tráfico es inocuo, en cualquier caso. El susto, los papeles del seguro, el coche en el taller… no son trámites agradables tampoco.

La lesión más frecuente en este tipo de colisión es el latigazo cervical, que puede acabar desapareciendo o volverse crónico. Pero también se pueden producir lesiones en el hombro, en la cabeza, en la cara o en las manos, y otras consecuencias más graves, como hemorragias internas, hernias discales, lesiones en la médula espinal e incluso la muerte. La receta para evitar este tipo de accidentes no podría ser más sencilla: moderar la velocidad y, sobre todo, mantener la distancia de seguridad. Si todos cumplimos estos dos preceptos, difícilmente colisionaremos con el vehículo de delante. Justo es decir, sin embargo, que la escasa distancia entre vehículos es una cuestión que fácilmente recriminamos a los demás, pero lo cierto es que nosotros también la tenemos que evitar. Hoy en día, la distancia insuficiente entre vehículos es una infracción demasiado cotidiana en nuestras carreteras, desgraciadamente.

No te pegues

Pero, ¿cuál es exactamente la distancia de seguridad que hay que mantener en cada situación? Para detenerse a tiempo ante cualquier emergencia, la distancia que debemos mantener con el vehículo que nos precede depende en gran parte de la velocidad. En condiciones normales, a 120 km/h, se recorren 33 metros cada segundo y se necesitan 98 metros para frenar del todo el vehículo. Hay que tener en cuenta, además, que transcurren 1,5 segundos hasta que el cerebro reacciona y da la orden correspondiente para frenar. No obstante, el mejor indicador para medir si la distancia de seguridad es óptima no es tanto el espacio como el tiempo. Para saber si la distancia es la correcta, se puede aplicar la siguiente pauta: cuando el coche que vaya delante pase al lado de un elemento fijo (por ejemplo, una señal) hay que contar lentamente ‘mil ciento uno’, ‘mil ciento dos’, ‘mil ciento tres’ (esto equivale a tres segundos). Si al acabar de decirlo no se ha llegado todavía al mismo punto, la distancia es la adecuada.

No respetar la distancia de seguridad pone en riesgo la integridad física del conductor infractor y también la de los demás; es una infracción grave que comporta una sanción de 200 euros y la pérdida de 4 puntos del carné de conducir.

En 2019 se produjeron 2.241 colisiones por alcance con víctimas en las carreteras catalanas (datos provisionales), a causa de las cuales han muerto 17 personas y 89 más han resultado heridas graves. En 2018, se produjeron 2.307 siniestros por alcance, en los que resultaron heridas un total de 3.946 personas (ya sea leves o graves).

¿Y si se te pegan?

No es fácil mantener la atención en la carretera cuando tienes un vehículo enganchado detrás, lo sabemos. Es una situación potencialmente peligrosa, considerando que cualquier imprevisto en el que necesites frenar repentinamente supondrá una colisión por alcance del vehículo que te sigue tan de cerca, porque no tendrá suficiente tiempo ni espacio para frenar. Lo más importante es mantener la calma y no perder la atención de lo que tenemos delante. Si esta situación te está estresando, lo más recomendable es facilitar el adelantamiento, si es posible, para priorizar tu propia seguridad. En cambio, se desaconseja frenar, encender la luz antiniebla posterior o las luces de emergencia, dado que esto podría generar una colisión.

Por otro lado, es primordial respetar también el espacio de los conductores que sí mantienen la distancia de seguridad. Si invadimos este espacio para hacer nosotros un adelantamiento, esta distancia quedará comprometida y obligará a repetir la maniobra de nuevo para volver a dejar un espacio suficiente entre vehículos.

Al fin y al cabo, en el 90% de los siniestros en la carretera interviene el factor humano: si ponemos todos un poco de nuestra parte, los accidentes dejarán de ser algo tan habitual y tan cotidiano.

La Formación 3.0 supera los 700 participantes en 2019

Con una media de edad de 43 años y de 19 años de permiso de conducir: este es el perfil del motorista que participa en la Formación 3.0, un programa que tiene como objetivo mejorar la seguridad vial de los conductores de vehículos de dos ruedas a pie de carretera. En concreto, en 2019, un total de 706 motoristas han asistido a las 25 actividades formativas gratuitas organizadas por el Servicio Catalán de Tráfico (SCT) y ANESDOR (Asociación Nacional de Empresas del Sector de las Dos Ruedas) y con la colaboración de los Mossos d’Esquadra, entre los meses de agosto y diciembre. La ampliación de esta formación, con el triple de sesiones el año pasado, ha permitido aumentar casi en un 45% el número de participantes de las cuatro ediciones anteriores.

El reciclaje de conocimientos es fundamental para que los motoristas puedan corregir hábitos inadecuados a la hora de conducir una motocicleta y, en definitiva, para evitar riesgos y accidentes, donde siempre tienen las de perder debido a su fragilidad. La experiencia de conducir un vehículo de dos ruedas no siempre es garantía de adoptar unas conductas apropiadas y seguras, un hecho que precisamente se evidencia en las sesiones de la Formación 3.0.

¡Detecta, corrige y conduce con seguridad!

Los instructores de la actividad detectan unos hábitos erróneos comunes  entre los participantes, que corrigen con unos consejos clave para que mejoren su seguridad al manillar. Entre los principales errores que cometen los motoristas destacan la velocidad poco adecuada al entorno, la falta de reconocimiento de situaciones de riesgo para reaccionar anticipadamente, el trazado de curvas incorrecto, el desconocimiento general de la técnica de frenado apropiado y disponer de motos que no se adaptan al nivel técnico y a las características del usuario, ya sea por su edad, altura, peso o condición física.

Además, en la última convocatoria de la Formación 3.0, se han observado algunas deficiencias técnicas de los vehículos o de posición de sus elementos, entre los que destacan un excesivo desgaste de los neumáticos, de las pastillas o de los discos de freno y una incorrecta regulación de los retrovisores.

Este año, se prevé que la Formación 3.0 empiece el próximo mes de marzo y se alargue hasta octubre, con sesiones distribuidas por todo el territorio en carreteras abiertas y frecuentadas por motoristas La mayoría de los participantes valoran satisfactoriamente la actividad y, en concreto, un 80% la califica con un 5 (en una escala del 1 al 5).

Si eres motorista y quieres mejorar las técnicas de conducción de tu vehículo, estate atento a la web del SCT y al perfil de Twitter @transit, porque pronto publicaremos el calendario de las sesiones de este año. Cabe destacar que casi la mitad de los participantes de la actividad en 2019 se enteraron de las formaciones a través de las redes sociales.

¡Si conduces moto, no pierdas la oportunidad de formarte y ser un motorista 3.0!

La prevención y la información: tus aliados para conducir en invierno

Las inclemencias del tiempo no se pueden controlar ni evitar pero sí que podemos intervenir a la hora de mantener correctamente los vehículos y minimizar incidencias y complicaciones causadas por la nieve, el hielo, la lluvia, el viento o la niebla. Los factores meteorológicos propios del invierno incrementan el riesgo de accidente y por eso hay que ser conscientes de la importancia de revisar el estado general de los coches y los equipamientos clave a la hora de conducir en la estación más fría del año. La información y las recomendaciones de las autoridades relacionadas con las emergencias y el tráfico también son fundamentales para conducir de manera segura en condiciones adversas.

El estado general del vehículo tiene que ser adecuado, pero ¿qué es fundamental revisar en invierno?

 Los neumáticos: hay que comprobar su presión y el relieve del dibujo para asegurarse de que tengan una buena adherencia a la calzada.

• La batería, el sistema de frenos, el sistema de refrigeración y el nivel de líquidos anticongelantes.
• Las luces: es básico que funcionen correctamente para garantizar una visibilidad adecuada en una época del año en la que hay menos horas de luz natural y la niebla hace acto de presencia.
• El funcionamiento de los limpiaparabrisas y las escobillas: también son indispensables para que podamos ver bien en la carretera en caso de lluvia, granizo o nieve.

Para ser precavidos, tampoco pases por alto…

• Llevar un neumático de recambio en buen estado y los utensilios para colocarlo.
Juego de luces en buenas condiciones y linterna.
• Los chalecos reflectantes y los triángulos de señalización, que se tienen que llevar obligatoriamente.
• De la misma manera que si vas a practicar esquí llevas todo el equipamiento necesario para disfrutar de este deporte de nieve, no olvides, si te tienes que desplazar por vías nevadas o con riesgo de que nieve, llevar accesorios básicos para conducir con seguridad: las cadenas reglamentarias y adaptadas a las ruedas del vehículo (asegúrate de que sabes ponerlas) o neumáticos de invierno. También es recomendable llevar una rasqueta para quitar el hielo del parabrisas, el teléfono móvil cargado con batería, que te permitirá pedir ayuda en caso de emergencia, y una manta.

Cotxe amb cadenes

Y la prevención también pasa por…

  • Adaptar la velocidad a las condiciones de la vía y aumentar la distancia de seguridad para evitar perder el control del vehículo y colisionar en caso de frenazo.
    • Estar atentos a la previsión y a la situación meteorológica con el fin de planificar los desplazamientos o decidir aplazarlos si las condiciones lo requieren.
    • Informarse puntualmente del estado del tráfico para saber si hay incidencias viales en nuestra ruta y seguir los consejos de la Dirección General de Protección Civil.

Con prevención, información y prudencia podemos hacer frente a las dificultades que nos puede suponer conducir con meteorología adversa. ¡No dejes que el mal tiempo agüe tus desplazamientos!

Las infracciones más comunes del año 2019

¿Qué normas infringimos más como conductores y conductoras? Quizás alguna vez nos hemos hecho esta pregunta, sobre todo si nos han multado, y desconocemos las sanciones que comporta, aparte de los graves riesgos para nuestra seguridad y la de los demás. Por eso, queremos aprovechar este apunte para dar un repaso a las infracciones más comunes del año 2019 y sus consecuencias.

Con respecto a los incumplimientos de la normativa del Reglamento general de circulación, los datos del año anterior muestran que los expedientes sancionadores que más se tramitaron fueron excesos de velocidad, alcoholemias, distracciones en la conducción, y la falta de uso de los sistemas de seguridad pasiva. Además, en cuanto a infracciones de la normativa de vehículos y documentación, los más numerosos hacen referencia a la matriculación, el mantenimiento de las condiciones técnicas de los vehículos, circular sin el seguro de responsabilidad civil obligatorio, el incumplimiento del deber del titular del vehículo denunciado de identificar el conductor responsable de la infracción y los permisos de conducir.

En números absolutos, durante el 2019, se han iniciado un total de 1.363.237 expedientes sancionadores. De estos, destacan los tramitados por exceso de velocidad (1.037.247), no identificar al conductor infractor (88.854), la matriculación y las condiciones técnicas del vehículo (76.191), la documentación del conductor (30.301), el seguro obligatorio del vehículo (24.320), las distracciones (23.318), el alcohol (13.474) y la falta de uso de los sistemas de seguridad pasiva como el cinturón, el casco y otros elementos (10.843).

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¿Qué sanciones comportan?

Partiendo del texto refundido de la Ley sobre tráfico, circulación de vehículos a motor y seguridad Vial, las alcoholemias, los seguros, la no identificación del conductor y determinados excesos de velocidad son infracciones calificadas como muy graves a las que corresponde una sanción de multa con un importe que puede ir desde los 500 € hasta los 2.800 €. El resto de conductas denunciadas tienen la calificación de graves y les corresponde un importe de multa de 200 €.

Además, la mencionada normativa también establece que se reduce el número de puntos que tiene asignado un conductor por la comisión de infracciones graves o muy graves que lleven aparejada la pérdida de puntos. Por ejemplo, el exceso de velocidad puede comportar una pérdida de entre 2 y 6 puntos, la tasa de alcohol positiva o la presencia de drogas en el organismo, una pérdida de entre 4 y 6 puntos, la falta de uso de los sistemas de seguridad pasiva, como son el casco, el cinturón de seguridad y los sistemas de retención infantil, 3 puntos, y el uso de los teléfonos móviles o de otros dispositivos, 3 puntos también.

Los patinetes irrumpen

Basta circular un rato por cualquier ciudad para constatar que los patinetes eléctricos han llegado para quedarse, y su presencia seguramente continuará creciendo. Son ya muchos los usuarios que encuentran en los Vehículos de Movilidad Personal (VMP) un medio de transporte práctico y sostenible y que lo utilizan en sus desplazamientos urbanos.

Pero como todo elemento nuevo que aterriza en la movilidad, ha generado controversia y la necesidad de una regulación de su uso. Además, desgraciadamente, también han irrumpido en la siniestralidad vial. A modo de ejemplo: los patinetes y ruedas eléctricos implicados en accidentes de tráfico se cuadruplicaron durante el 2019 en la capital catalana, según datos del consistorio de Barcelona.

Imágenes: ACN

La Dirección General de Tráfico (DGT) se ha puesto manos a la obra para abordar esta cuestión y está tramitando una normativa que va en la línea de lo que se está debatiendo en la Unión Europea. Asimismo, a finales del año pasado ya publicó una instrucción que recoge y clarifica a qué criterios de la normativa de tráfico actual están sometidos los patinetes.

Primeramente, esta instrucción determina que los VMP son vehículos de una o más ruedas, únicamente de una plaza y propulsados ​​por motores eléctricos que proporcionan una velocidad máxima de entre 6 y 25 km/h. En este sentido y con la ley en la mano, los conductores de patinetes eléctricos pueden ser sancionados por circular con auriculares o teléfono móvil (200 €), si llevan un pasajero (100 €), si van sin luz o elementos reflectantes por la noche (200 €) o bien si circulan por aceras o zonas peatonales (200 €).

Además, los usuarios de estos vehículos están obligados a someterse a las pruebas de alcohol y drogas. Si el conductor supera la tasa de alcoholemia permitida la sanción estará entre los 500 y 1.000 € y si da positivo en drogas se le impondrá una multa de 1.000 €.

Hay que tener en cuenta que para conducir un VMP no se necesita ninguna autorización administrativa ni seguro, y en este sentido, tal como sucede con los ciclistas, las infracciones no supondrán la detracción de puntos del permiso.

 

En invierno, carreteras limpias

Durante el periodo invernal, la nieve y el hielo pueden complicar la circulación. Para evitar o minimizar las posibles incidencias derivadas de la meteorología adversa, los diferentes titulares de vía activan, entre los meses de noviembre y abril, planes de vialidad invernal. El objetivo de estas actuaciones es garantizar la comodidad, la fluidez y la seguridad en las carreteras, así como minimizar el tiempo de restricciones o de cierre al tráfico de las vías afectadas.

Gran parte de la red vial catalana, más de doce mil kilómetros de carreteras, está potencialmente sometida a actuaciones en materia de vialidad invernal ya que no es extraño que la nieve o la niebla heladora hagan acto de presencia, en algún que otro momento, en buena parte del territorio. Aproximadamente la mitad de esta red vial es gestionada por el Departamento de Territorio y Sostenibilidad. Así, la Generalidad tiene disponibles 120 máquinas quitanieves y también un centenar de puntos de almacenaje de sal en toda Cataluña para facilitar la movilidad en la red vial de su titularidad durante la época de frío y nevadas.

La previsión meteorológica es primordial de cara a determinar qué tipo de actuación se tiene que llevar a cabo en cada momento y en qué tramos de la red vial. Con carácter general, se utiliza la información que da el Servicio Meteorológico de Cataluña. Además, los centros de conservación disponen de los comunicados de previsión de riesgo que emite el Centro de Emergencias de Cataluña (CECAT) y se dispone de una red de 52 estaciones meteorológicas adscritas a la red vial ubicadas a pie de carretera que proporcionan datos en tiempo real.

Durante la campaña, se llevan a cabo dos grandes tipos de actuaciones: las preventivas o programadas y las curativas, que son las que no están programadas.

Las primeras se realizan con el fin de evitar la formación o la permanencia de hielo y de nieve en la calzada, mediante el extendido de sal, o para prevenir aludes por la acumulación de nieve en las laderas por encima de la carretera. Estas actuaciones se basan sobre todo en las predicciones meteorológicas. En cuanto a las actuaciones curativas no programadas, se aplican cuando los tratamientos preventivos resultan insuficientes para mantener la vía abierta. Consisten, habitualmente, en la retirada de la nieve y de las placas de hielo con las máquinas quitanieves y el eventual extendido de fundentes para evitar la acumulación o la formación de más nieve o placas.

En Cataluña hay planes de emergencia por nevadas (NEUCAT) y por aludes (ALLAUCAT), cuya activación conlleva la gestión unificada de los medios utilizados en la resolución de estas emergencias, como las asignadas a la vialidad invernal, a cargo del Centro de Emergencias de Cataluña (CECAT).

La temporada pasada, en las carreteras de la Generalidad, se gestionaron cerca de 500 incidencias y se recorrieron más de 900.000 kilómetros por tareas de vialidad invernal, incluyendo los que se hicieron por la operación de tendido de fundentes, los realizados haciendo tareas de limpieza de nieve o de hielo, así como los kilómetros totales recorridos por los vehículos, incluidos los desplazamientos en los tramos tratados.

Cómo ser un compañero de viaje seguro y responsable

Con la pareja, con amigos, con compañeros de trabajo o de estudios… Todos hemos ido o vamos de copilotos alguna vez cuando nos desplazamos por carretera. ¿Te has planteado qué características tienes como acompañante? ¿Con qué tipo te sientes más identificado? ¿Te consideras un copiloto crítico, empático, pasivo, discutidor o quizás admites que adviertes constantemente de posibles riesgos, charlas constantemente o llegas incluso a distraer al conductor con tu actitud? Cuando subimos a un vehículo, tenemos que ser conscientes de que nuestro papel como copiloto es básico para garantizar una conducción segura, no exponernos a situaciones de riesgo y, en definitiva, evitar accidentes.

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Harás muy bien de copiloto si…

  1. Estás moderadamente alerta con respecto a lo que pasa en la conducción y el entorno. Tienes que cooperar sin agobiar a quien conduzca para que lo pueda hacer de una manera más segura.
  1. Cumples las normas de seguridad y pides al conductor que también las respete. Viajar con un conductor que no cumple la normativa supone poner tu seguridad en manos de alguien que puede hacerte correr graves riesgos. Si sabes que un conductor no está en condiciones de conducir, evitarás ir con él y lo tendrías que intentar convencer de que no coja el vehículo.
  2. Colaboras con el conductor, por ejemplo, encargándote del GPS si hay que buscar una nueva ruta o un lugar de destino (si no se ha programado antes de salir), seleccionando la música de Spotify o sintonizando una emisora de radio. 
  1. No distraes al conductor con lo que dices o haces, ni lo incitas a tener comportamientos que lo puedan distraer y exponer a situaciones de riesgo.
  1. Mantienes la calma y no transmites nerviosismo al conductor, por ejemplo en el caso de encontraros en un atasco. Perder los nervios, criticar a los demás usuarios o mantener discusiones y conductas agresivas en el interior del vehículo pueden resultar contraproducentes y provocar distracciones y ansiedad en el conductor.
  2. No intentas comportarte como un experto ni te quejas constantemente de la manera de conducir de quien va al volante o al manillar. “¡Frena!” “¡Cambia de marcha!” “¡Pon el intermitente!” Dar lecciones y actuar como si el conductor fuera tu alumno no es una actitud adecuada que permita al conductor mantener una conducción tranquila y segura.
  3. Te encargas de los menores en caso de que viajen detrás en el vehículo; evitarás descuidos por parte del conductor y facilitarás que se concentre al 100% en la conducción.

Sentarse al lado de quien conduce implica ser corresponsable para evitar problemas en la conducción. El copiloto tiene que mantener unas conductas seguras y su comportamiento puede resultar fundamental para evitar accidentes. El hecho de que un trayecto acabe resultando un viaje sin riesgos o, por el contrario, inseguro y con contratiempos, depende en parte de cómo actúe el acompañante.

¡Pon en práctica estos 7 consejos y sé un copiloto seguro!

2019: menos muertos, pero una reducción insuficiente

C-37, Muntanya, Accident, Mossos

En 2019, 171 personas han muerto en 157 accidentes mortales en las carreteras de Cataluña. Las víctimas mortales han bajado un 11,4% respecto del 2018 y un 30,5% respecto del 2010. Son menos muertes, pero se trata de una reducción insuficiente con respecto a los objetivos fijados por la Unión Europea para el 2020, que piden disminuir a la mitad las víctimas mortales registradas en el 2010.

El director del Servicio Catalán de Tráfico, Juli Gendrau, concreta que en los últimos años se ha producido “un cierto estancamiento” en la reducción de la siniestralidad vial mortal, y en este contexto se ha constatado que la mayoría de los siniestros tienen relación con el factor humano y están asociados a variables como la velocidad excesiva, las distracciones o el consumo de alcohol y drogas. En este sentido, destaca que “creemos que el salto importante para la reducción de la accidentalidad tendrán que ser las ayudas tecnológicas en la seguridad que se están incorporando a los vehículos”.

Más muertos en la movilidad de ocio y más víctimas vulnerables y de mayor edad

De las 171 víctimas mortales que ha habido en Cataluña en zona interurbana en el 2019, más de la mitad, 96, un 56,1%, se han accidentado en fin de semana o en día festivo, es decir, en lo que se considera movilidad de ocio. El fin de semana más negro del año, el que registró más muertes por accidente de tráfico, fue el del 22 al 24 de marzo, con 7 personas fallecidas en las carreteras catalanas.

Si nos fijamos en los colectivos más vulnerables, en el 2019 han muerto 47 motoristas en la carretera, lo que supone un aumento de un 9,3% en el número de motoristas muertos respecto del año anterior. Además, 9 ciclistas han perdido la vida y 10 peatones han muerto atropellados. Así, en conjunto, de las 171 personas muertas en el 2019, un 38,6% son víctimas de colectivos vulnerables.

En la radiografía de la siniestralidad del 2019 también conviene destacar que con respecto a la edad de las víctimas mortales ha habido un aumento del 43% en el número de muertos dentro de la franja de 65 a 74 años respecto del 2018. También vale la pena resaltar la reducción de un 46,5% de los muertos en la franja de edad de 35 a 44 años.

Barcelona, AP-7 y A-2 y octubre, los datos más negros

Por otra parte, Barcelona, con 76 fallecidos en las carreteras, es la demarcación con más muertes, aunque ha registrado dos víctimas menos que el año anterior. En las carreteras de Girona es donde ha habido una mayor reducción de víctimas mortales, con 27 muertos respecto a los 35 de 2018. En Tarragona, con 40 muertos, y en Lérida, con 28, ha habido 6 víctimas menos que en el año anterior.

Poniendo la lupa en el territorio, de la lista de vías donde ha habido cuatro o más víctimas mortales, vemos que la AP-7 y la A-2 son las vías que más muertes registran este año, con 15, seguidas de la N-II, con 11. La C-12 ha registrado 10 muertos este 2019.

Con respecto a los meses del año, octubre fue el que registró a un número más elevado de víctimas mortales, con un total de 21, seguido de agosto, con 20, y  marzo y julio, con 18. El último mes del año ha sido el menos mortífero en la carretera, con 7 víctimas mortales.