Reincidencia en el permiso de conducir por puntos

En julio de este año el permiso de conducir por puntos ha cumplido catorce años. La medida se implementó a la vista de que en otros países como Reino Unido, Francia, Alemania o Italia los resultados en la reducción de siniestros de tráfico fueron realmente significativos. Este recurso tiene una doble vertiente: a) la coercitiva, ya que la comisión de infracciones o de delitos contra la seguridad vial puede suponer la pérdida de vigencia del permiso de conducción (vía administrativa) o la privación del derecho a conducir (vía penal), y b) la de sensibilización y reeducación vial, pues se hace preceptivo que los conductores infractores realicen un curso de sensibilización para evitar perder su permiso, recuperarlo o ser privados de su derecho a conducir.

A día de hoy podemos confirmar que el permiso por puntos, como medida reeducadora y de sensibilización, ha sido efectivo en la mayoría de los conductores infractores que han pasado por la formación, sea por conducir bajo los efectos del consumo de alcohol y otras drogas o por velocidad, por distracción al volante… El objetivo formativo y psicológico de la intervención (aquí en Cataluña) se centra en cambiar o mejorar las ACTITUDES y no tanto en las APTITUDES de los conductores, pues tanto formadores como psicólogos tienen claro que cualquier conductor, cuando obtuvo su permiso de conducir, demostró su APTITUD en conocimientos teóricos (SABER) y en el manejo y destreza del vehículo (SABER HACER). En caso contrario, no habrían obtenido la autorización para conducir. Siendo así, parece obvio que hay que poner el acento en las actitudes de estos conductores para que sigan haciendo (QUERER HACER) lo que demostraron SABER el día que aprobaron su examen.

La cuestión es que la realidad nos demuestra, en forma de reincidencia, que existe un pequeño porcentaje de estos usuarios a los que parece no funcionarle “el tratamiento”. Esta ineficacia puede deberse a: a) la adicción al alcohol u otras drogas, pues en algunos casos la dependencia puede más que el compromiso sincero de cambio que haya manifestado el infractor ante la víctima, el formador o el psicólogo; b) el síndrome de Superman (a mí no me va a pasar, por lo que puedo beber y conducir, usar el móvil mientras conduzco, circular a velocidades excesivas…; c) por atribución externa de la causalidad, ya que no aceptan su responsabilidad, porque el problema, según ellos, es el afán recaudatorio, los agentes que no muestran empatía, los etilómetros que están desajustados o las señales que están mal puestas, cerrando así su posibilidad de cambio.

Pienso que ahora es tiempo de ajustar la intervención con el fin de optimizar los resultados: aumentando el tiempo de presencia del profesional de la psicología (experto en cambio de actitudes y dinámica de grupos) y estableciendo alianzas con la autoridad sanitaria para que nos ayude con los casos de dependencia al alcohol y otras drogas.  

Sebastià Sánchez Marín

Presidente de la Sección de Psicología del Tráfico y de la Seguridad del COPC y profesor de la Universidad Autónoma de Barcelona

No corras, respeta los límites

Los problemas de la velocidad vienen cuando añadimos los adjetivos excesiva o inadecuada. Y es que correr más de la cuenta superando los límites que marcan las señales es peligroso y puede tener consecuencias trágicas en la carretera.

Circular embalado puede ser sinónimo de accidente, muerte o prisión. Hay que ser consciente. La velocidad excesiva, además de ser una causa directa de los accidentes, hace que las lesiones sean más graves porque el impacto es más violento. Además, cómo más se corre, más aumenta la distancia para parar el vehículo ante cualquier emergencia o contratiempo.

El cumplimiento de los límites de velocidad es necesario para tener unas carreteras seguras. Por eso en esta infografía te queremos recordar a qué velocidad tienes que circular en función del tipo de vehículo y de vía:

También te queremos hacer memoria de las multas que comporta superar estos límites de velocidad, que van desde los 100 euros hasta penas de prisión, en función de la gravedad:

Formando monitores de educación vial

En materia de seguridad vial, la educación y la formación a lo largo de toda la vida del usuario son determinantes para reducir la accidentalidad y, si bien es cierto que son varios los colectivos de distintos ámbitos que trabajan en ello, hay que resaltar el papel de los monitores de educación vial de las policías locales y del cuerpo de Mossos d’Esquadra, a los que se han ido sumando otros cuerpos de seguridad como guardias y vigilantes municipales. Estos monitores no solo trabajan con niños y jóvenes en escuelas e institutos, sino que también colaboran en la prevención de riesgos laborales de los trabajadores de las empresas y en la sensibilización vial de las personas mayores, entre otros, todo ello con el objetivo de fomentar actitudes viarias que vayan generando conciencia ciudadana y comportamientos encaminados a la convivencia y a la movilidad segura. Pero, ¿cómo se forman estos formadores?

Este mes de septiembre treinta alumnos, miembros de cuerpos policiales, han participado en el Curso de educación vial nivel I que se ha impartido en el Instituto de Seguridad Pública de Cataluña (ISPC) y que está organizado en colaboración con el Servicio Catalán de Tráfico (SCT). Doce alumnos más harán el Curso nivel II en el que para participar hay que tener experiencia en educación vial y haber superado el primer curso un año antes. En estas formaciones, los participantes pueden conocer recursos técnicos y pedagógicos y mejorar sus competencias en educación para la movilidad segura a través de la reflexión, la experimentación, el análisis y el trabajo en grupo.

Francesc Esteban, coordinador de los cursos, explica que el objetivo es “que los monitores sean capaces no tanto de hablar en público o de hacer una clase expositiva, sino de trabajar las emociones, las actitudes y la percepción del riesgo del alumnado“. “Es necesario que la gente perciba más el riesgo y tenga una actitud más favorable de autoprotegerse y, en consecuencia, de proteger a los demás”, añade.

Salva Juvés, policía local de Martorelles, es uno de los alumnos del Curso nivel I, al que asistió con la voluntad de poder impartir clases en el municipio, ya que la policía local se creó recientemente, en 2017, y hasta ahora la tarea educativa la han llevado a cabo los Mossos d’Esquadra. La metodología eminentemente práctica y dinámica de la formación es bien valorada por los participantes. En este sentido, Xavi Boneta, agente de la división de Tráfico de los Mossos del sector Mollet, señala que el curso “proporciona las herramientas para enseñar y transmitir bien los valores en seguridad vial”, y Judith Verdaguer, policía local de Ripoll, también destaca el hecho de que “aprendemos no tanto cómo enseñar la normativa sino cómo las personas aprenden, y a ser empáticos con el grupo”. 

Con todo, a raíz del COVID-19, algunas actividades que se hacían habitualmente en la formación más de contacto físico han tenido que adaptarse y se ha trabajado en grupos fijos de cuatro personas. Además, se ha reducido el número de participantes de las formaciones y tanto profesorado como alumnado han llevado mascarilla en el aula.

C-MobILE: la APP para conectar los vehículos con la carretera

El proyecto europeo C-MobILE desarrolla servicios de ayuda a la movilidad en Barcelona y su área metropolitana

La APP es gratuita e integra avisos visuales y por voz dentro de cualquier aplicación de navegación como Google Maps o Waze

Los vehículos pueden captar cada vez más información sobre las carreteras por las que circulan y, con el tiempo, su conexión con las infraestructuras será cada vez mayor para contribuir a una movilidad más segura y eficiente. En esta línea trabaja el proyecto europeo C-MobILE, que cuenta con la colaboración del Servicio Catalán de Tráfico (SCT).

La APP C-MobILE Barcelona es la primera que puede ofrecer a los conductores servicios como avisos sobre la presencia de vehículos de emergencia o colectivos vulnerables (motoristas, ciclistas y peatones), además de notificar incidencias como retenciones, obras y accidentes. También puede retransmitir a los conductores el contenido de los paneles de mensajería variable de les carreteras, informar sobre límites de velocidad y calcular si el usuario llegará al próximo semáforo en verde o en rojo.

C-MobILE Barcelona se puede usar simultáneamente con otras aplicaciones de navegación, como Google Maps o Waze, y está disponible de forma gratuita para móviles Android. El proyecto se está desarrollando en las ciudades de Barcelona, Bilbao, Vigo, Burdeos, Copenhague, Newcastle y Tesalónica, y en la provincia holandesa de Brabante Septentrional. Cuando los usuarios viajan a estas ciudades europeas, la APP se integra con los sistemas locales de avisos para seguir informándoles de las incidencias que tienen lugar a su alrededor.

Con un consorcio liderado por entidades como Applus+ IDIADA, RACC y el Ayuntamiento de Barcelona, a través del Instituto Municipal de Informática, el proyecto C-MobILE tiene como reto establecer una plataforma europea para la tecnología Cooperative Intelligent Transport Systems (C-ITS), que permite a los vehículos comunicarse entre sí y con elementos de la infraestructura viaria, así como con otros usuarios de la carretera. Así pues, dentro del programa de la Unión Europea (UE) Horizon 2020, el proyecto C-MobILE supone un paso más en el desarrollo del vehículo conectado.

Entre otras contribuciones al proyecto, el SCT ha colaborado conectando a C-MobILE sus bases de datos de incidencias y la información de los paneles de mensajería variable. Además,  miembros del SCT testearon la primera versión de la aplicación haciendo rutas por el territorio con diversos vehículos. Para el SCT, esta iniciativa es una oportunidad para informar con una mayor repercusión a los usuarios de las carreteras sobre afectaciones viarias o sobre la aproximación a la Zona de Bajas Emisiones, mejorando así la gestión del tráfico y la seguridad.

En cerca del 10% de los accidentes con víctimas de la última década hay menores de 14 años implicados

En la última década, entre un 7 y un 10% de los accidentes con víctimas en la red viaria interurbana catalana han ocurrido con menores de 14 años implicados. Aprovechando que este septiembre hay la vuelta a la escuela, el Servicio Catalán de Tráfico quiere recordar este dato e insistir en la importancia de proteger a los más vulnerables en la vía pública.

Durante todo el 2010, 699 de los 8.142 accidentes con víctimas que se registraron en carretera o autopista en Cataluña ocurrieron con menores de esta franja de edad. En el año 2019 esta cifra se elevaba a 777 de los 8.419 accidentes con víctimas. Y este 2020, hasta el 31 de agosto y en un contexto general de descenso de la siniestralidad por los efectos del confinamiento debido al COVID-19, han sido 249 de los 3.425 accidentes con víctimas registrados.

Si nos fijamos en la mortalidad, en 2010, de las 246 víctimas mortales, 5 tenían edades comprendidas entre 0 y 14 años; en 2019, 3 de un total de 175 muertos; y en 2020, hasta el 31 de agosto, ninguna de las 71 víctimas mortales.


Decálogo de la seguridad vial infantil

Para mejorar la seguridad vial y la protección de los niños, recordamos algunas de las pautas más importantes recogidas en el Decálogo de la seguridad vial infantil, consensuado y aprobado en asamblea general por la AESVI, la Alianza Española para la Seguridad Vial Infantil, de la que formamos parte:

  • Abrochar siempre al menor con un sistema de retención infantil –sillita– adecuado a su tamaño y peso, por muy corto que sea el trayecto.
  • Colocar al niño o niña en las plazas traseras del vehículo y llevarlo en sentido contrario a la marcha el máximo tiempo posible.
  • Utilizar sillitas homologadas.
  • Emplear sillitas con respaldo al menos hasta los 135 cm de estatura.
  • No viajar con objetos sueltos, ni poner equipaje o mascotas en el vehículo junto a los pequeños.
  • En caso de accidente, y siempre que sea posible, sacar al menor del coche accidentado con su sillita y nunca en brazos, salvo en caso de riesgo inminente.

Asimismo, cabe recordar que la seguridad de los más pequeños también depende del conductor. Por ello, es fundamental respetar las normas, conducir de forma tranquila y relajada, sin agresividad ni brusquedades, dejando una distancia de seguridad y ajustando la velocidad a las circunstancias del tráfico.

¿Cómo evitar riesgos en los desplazamientos a la escuela?

Los niños actúan a menudo por influencia de los adultos. Las conductas que adoptan en muchos ámbitos pueden copiarlas de la observación de sus progenitores, también las relacionadas con la seguridad vial. Esta semana de septiembre, muchos padres acompañarán de nuevo a sus hijos a la escuela, en un inicio de curso atípico, con nuevas rutinas y normas para combatir el COVID-19, pero donde las buenas prácticas de movilidad tienen que mantenerse inalterables para garantizar la seguridad de los pequeños en sus desplazamientos cotidianos. De camino al colegio es un momento oportuno para inculcarles los valores de respeto, tolerancia y responsabilidad en el espacio público.

Cruzar una calle por un lugar no habilitado para hacerlo, pasar un semáforo en rojo porque tenemos prisa o no abrochar a los pequeños con el sistema de retención infantil (SRI) que les corresponda son comportamientos que ponen en riesgo a los niños y para los cuales no hay excusas. Seis meses después desde que los alumnos dejaron de ir a la escuela a causa de la pandemia, este retorno a las aulas es una oportunidad para actualizar y recordar algunos consejos básicos para que los desplazamientos de los niños sean lo más seguros posible. Repasamos algunos de ellos, ya sea para trayectos a pie, en transporte escolar o en coche.

¿VAIS A PIE?

Si acompañáis a vuestros hijos a pie, hay que tener en cuenta que como peatones son especialmente vulnerables y que cualquier distracción o infracción que se cometa puede suponer graves consecuencias. Es indispensable que, si se va al colegio andando, se cumplan siempre estas normas:

  • Cruzar las calles por un paso de peatones y con el semáforo en verde y siempre después de haber mirado a los dos lados.
  • Andar por el interior de la acera, alejándose de la calzada.
  • Los niños tendrían que ir siempre acompañados de un adulto que vele por su seguridad.

¿OS DESPLAZÁIS EN COCHE?

Por muy corto que sea el trayecto de casa al centro escolar, los niños tienen que ir siempre protegidos con el cinturón de seguridad o el SRI que les corresponda. En este sentido, es importante tener en cuenta estas indicaciones:

  • Los niños con una altura igual o inferior a 135 cm tienen que ocupar obligatoriamente los asientos traseros y tienen que utilizar un SRI adaptado a su talla y peso.
  • Hay que usar sillitas homologadas y con respaldo, al menos hasta los 135 cm de estatura.
  • Se considera que la posición más segura del sistema de retención infantil en el vehículo es a contramarcha y en el asiento central posterior.
  • No se tiene que viajar con objetos sueltos, ni poner equipaje o mascotas en el vehículo junto a los pequeños.

¿LA OPCIÓN ES EL TRANSPORTE ESCOLAR?

Cuando hablamos de la seguridad pasiva en los autocares, el elemento vital es el cinturón. Y es que el uso de este sistema de seguridad reduce el riesgo de morir un 75% y el hecho de no utilizarlo multiplica por 25 el riesgo de sufrir lesiones graves o mortales en caso de vuelco o giro brusco. Por lo tanto, en todos los trayectos en autocar es indispensable llevar abrochado correctamente el cinturón de seguridad. Según la normativa de tráfico, todos los autocares matriculados a partir de octubre de 2007 tienen que disponer de cinturones.

Por otro lado, para evitar riesgos en los autocares escolares, los alumnos también tienen que tener presente estas pautas:

  • Extremar la precaución a la hora de subir y bajar del vehículo para no sufrir ningún accidente.
  • Ir correctamente sentados durante toda la ruta y procurar no levantarse hasta que el autocar no esté completamente parado.

La prevención y el respeto de las normas son fundamentales para velar por la seguridad vial de los niños. ¡Protégelos!

¡Buen inicio de curso!

Permiso de conducir: cinco claves sobre cómo recuperar puntos

El permiso de conducir por puntos se implantó en Cataluña el 1 de julio de 2006 y, junto con medidas como el Plan integral contra la velocidad excesiva (PIVE), ha sido determinante para la reducción de la siniestralidad. Es conocido que los conductores pierden puntos al cometer infracciones, pero… ¿cómo se pueden consultar y recuperar? A continuación, una explicación en cinco claves:

1. ¿Cuántos puntos tengo?

Por norma general, los conductores tienen 12 puntos, excepto los noveles y los que acaben de recuperar el permiso, que comienzan con 8. Los conductores que conserven todos los puntos por no haber sido sancionados recibirán una bonificación de dos puntos después del tercer año, y un punto más al cabo de los tres años siguientes, por lo que pueden acumular un máximo de 15 puntos.

Los conductores que tengan un permiso de conducir vigente pueden consultar su saldo de puntos por Internet, siguiendo las instrucciones de la Dirección General de Tráfico (DGT).

2. ¿Cuáles son las infracciones más frecuentes?

Algunos ejemplos de las infracciones más frecuentes que restan puntos son la superación de los límites de velocidad, que puede implicar la pérdida de entre 2 y 6 puntos, y conducir sin casco o cinturón de seguridad, que supone una penalización de 3 puntos. También significa una pérdida de 3 puntos usar el móvil o auriculares mientras se conduce.

La penalización es de 4 puntos por no detenerse ante un stop o un semáforo en rojo, así como por conducir con una tasa de alcohol superior a 0,25 y hasta 0,50 mg/l de aire espirado (desde 0,15 hasta 0,30 mg/l para profesionales y conductores noveles). Finalmente, la reducción de puntos asciende a 6 por conducir con presencia de drogas en el organismo.

3. ¿Cómo recupero puntos?

Hay dos vías para recuperar puntos perdidos. La primera es mantener una buena conducción y no cometer infracciones que resten puntos. Los conductores que tengan el permiso vigente (aún les quedan puntos) recuperarán los 12 iniciales si durante dos años no vuelven a perder puntos. El tiempo para restablecer los puntos será de tres años si la detracción fue por al menos una infracción muy grave.

Una segunda vía para recuperar puntos es hacer un curso de sensibilización vial de 12 horas. Esta formación implica recuperar hasta 6 puntos (sin que se puedan superar los 12 iniciales).

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4. ¿Y el permiso?

Por otro lado, los conductores que se queden sin permiso de conducir por pérdida de todos los puntos tienen que hacer un curso de sensibilización de 24 horas para recuperarlo. Una vez terminada la formación, hay que superar un examen en la Jefatura Provincial de Tráfico, lo que permite obtener un nuevo permiso con 8 puntos.

Los conductores que, por sentencia, pierdan el permiso hasta dos años, deberán hacer el curso de 24 horas para recuperarlo con los puntos que tenían antes de la decisión judicial. En caso de que la privación del permiso de conducir sea superior a dos años, tendrán que hacer el mismo curso y superar el examen en la Jefatura de Tráfico para obtener 8 puntos.

5. ¿Dónde hacer los cursos?

En Cataluña hay 38 centros para hacer cursos de sensibilización vial, en los que intervienen formadores viarios, psicólogos y víctimas de accidentes. Se puede buscar el centro más cercano en el mapa de localización de centros del SCT. El precio de los cursos para el año 2020 es de 334,88 euros más IVA si se trata de una recuperación total de puntos, mientras que el curso de recuperación parcial tiene un coste de 178,08 euros más IVA, y el curso de formación adicional, de 104,89 más IVA.

Además, en la realización de los cursos, que deben ser presenciales, hay que tener en cuenta que los centros deben mantener las condiciones para la prevención del COVID-19, de acuerdo con las recomendaciones del Servicio Catalán de Tráfico (SCT).

De hecho, las autoescuelas y los centros de sensibilización vial de Cataluña retomaron su actividad aplicando las medidas de prevención e higiene correspondientes, que pueden consultarse en el apunte de Infotrànsit Formando en movilidad con seguridad.

¡Peatones en la carretera!

Este año, marcado por la aparición del COVID-19 y por la consiguiente reducción de la movilidad en Cataluña, está teniendo un comportamiento diferente en cuanto a las cifras de mortalidad en general y de peatones muertos en accidente de tráfico en particular. En general, porque ha habido un descenso importante en el número de muertes en nuestras carreteras, con una reducción de la mortalidad del 40%. Y por lo que respecta a los peatones, a día de hoy, han muerto 13 personas atropelladas en Cataluña, 7 en las carreteras y 6 en zona urbana. Por primera vez, pues, hay más muertos por atropello en zona interurbana que en las calles de los municipios catalanes.

Hay que tener en cuenta que desde el 2010, un total de 462 peatones han muerto en accidente de tráfico en Cataluña, un dato que representa una media de 45 muertos al año. La mayoría de las personas muertas a causa de atropellos, casi el 70%, han perdido la vida en zonas urbanas, en concreto 321.

A pesar de los datos de este 2020 atípico, es sobre todo en los espacios urbanos donde los peatones se desplazan, conviven y comparten el espacio público con otros actores de la movilidad y donde, por su vulnerabilidad, tienen un riesgo más elevado de sufrir accidentes de tráfico. Cada año, desde el 2010, ha muerto una media de 32 personas a causa de un atropello en calles de municipios de Cataluña. Aunque el número de este tipo de siniestros es más elevado en la ciudad, hay que tener presente que la gravedad de las lesiones se incrementa para los peatones en los accidentes en carretera.

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Las personas mayores son un grupo cada vez más amplio de la población, con más autonomía y con más presencia en la movilidad, pero por su mayor fragilidad presentan unos riesgos de accidentalidad muy elevados en su condición de peatón. Desde el año 2010, el 50% de los peatones muertos tenían más de 65 años, en concreto 232 personas. De estas 232 víctimas mayores de 65 años, 176 superaban los 74 años (el 38% del total de los peatones muertos en los últimos diez años).

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Si bien la mayoría de los atropellos mortales se localizan en las zonas urbanas, los peatones atropellados en vías interurbanas tienen una elevada probabilidad de resultar heridos de gravedad o muertos a causa de las altas velocidades de los vehículos que circulan por estas vías.

Desde el año 2010, el 30% de las víctimas mortales por atropello han sufrido accidentes en carreteras y autopistas.

 

Pautas para prevenir atropellos en la carretera

Por las autopistas y las autovías está totalmente prohibida la circulación de peatones. Si inevitablemente tienen que desplazarse por otros tipos de vías, tienen que seguir unas normas básicas para no poner en peligro su propia seguridad ni la del resto de usuarios:

• Si la vía no dispone de un espacio especialmente reservado para peatones, hay que circular por la izquierda, en sentido contrario al tráfico.
• Hay que circular por el arcén o, si no hay, por la calzada, aproximándose tanto como se pueda al borde exterior.
• Preferiblemente, los peatones tienen que andar uno tras otro.
• Si es por la noche o hay poca luz, hay que llevar un chaleco reflectante. También es recomendable llevar una linterna para ver por dónde se anda y para que los vehículos los vean mejor.
Y ¿cómo actuar en caso de avería?

  • Si es posible, el vehículo se tiene que parar fuera de la carretera, en un lugar donde no entorpezca el paso, para evitar nuevos accidentes.
    • Hay que señalizar la presencia del vehículo con los triángulos, situados como mínimo 50 metros delante y detrás del vehículo (en vías de doble sentido).
    • Se tienen que activar las luces de emergencia y, si es de noche, también las de posición.
    • Hay que salir del vehículo por la parte más segura y con el chaleco reflectante obligatorio, y alejarse de la calzada, si puede ser detrás de la valla de protección.

Triangle, C-58

El intermitente existe

En la carretera hay dos tipos de conductores: los que utilizan (correctamente) los intermitentes y los que no. ¿De qué tipo eres tú? Si eres de los primeros, este artículo te servirá para subir tu autoestima de buen conductor o conductora. Si eres de los segundos, ha llegado el momento de corregir errores, mejorar tus habilidades al volante y compartir este artículo con quien creas que necesita leerlo.

El debate sobre el uso de estos indicadores de dirección ha sido siempre intenso y acalorado. ¿Cuándo se deben poner? ¿En qué maniobras? ¿Es verdaderamente necesario ponerlos? Empezaremos respondiendo esta última pregunta: sí, es necesario. Obligatorio, de hecho. La normativa es clara: el conductor está obligado a avisar al resto de usuarios de la vía de la maniobra que está a punto de efectuar, utilizando la señalización luminosa. No hacerlo está penado con una sanción económica de 200 euros. A muchos conductores les podrá parecer una sanción desproporcionada y este es, probablemente, buena parte del problema: existe la percepción que el intermitente es algo complementario, un accesorio luminoso que cada cual usa según su propio criterio.

¿Para qué sirve?

La primera respuesta y la más importante es que sirve para evitar accidentes. En la carretera, señalizar una maniobra es básico para garantizar tu seguridad y la de los demás. En el momento en que miles y miles de vehículos tienen que compartir un mismo espacio cada día, los intermitentes son el canal de comunicación con el que nos tenemos que entender todos. ¿Cómo puedo hacer saber al de atrás que quiero cambiar de carril, que quiero aparcar o iniciar un adelantamiento? Con los intermitentes.

Todas estas maniobras deben ser previamente señalizadas con las luces intermitentes:

  • Cambiar de carril
  • Girar y cambiar de sentido
  • Iniciar la circulación o incorporarse a una carretera
  • Coger la próxima salida en una rotonda
  • Iniciar un adelantamiento
  • Estacionar el vehículo

¿Para qué no sirve?

A grandes rasgos, el intermitente no sirve para hacer lo que quieras y cuando tú quieras; es decir, ponerlo no te da un derecho irrevocable a ejecutar tu maniobra y que se aparte todo el mundo. Hay que entender la activación de esta señalización óptica como una declaración de intenciones; poner el intermitente no te otorga automáticamente la prioridad. Se trata, por lo tanto, de informar al resto de conductores de nuestras intenciones, pero previamente a la maniobra que se quiere ejecutar, hay que confirmar visualmente que se puede hacer de forma segura y señalizarlo.

Habrá también quién caerá en la trampa de pensar que lo está haciendo bien si se ahorra el intermitente, pero antes de maniobrar comprueba que puede hacerlo de forma segura. Pero esto sería tanto como pensar que la carretera es para él solo y que los otros vehículos no existen… Es decir, tan importante es verificar que se puede maniobrar con seguridad como señalizar previamente la maniobra para avisar al resto de usuarios de la vía. Por más seguro que estés que puedes cambiar de carril, ¿cómo podrás evitar que otro vehículo cambie al mismo carril si no lo avisas? Usar el intermitente no cuesta nada; no utilizarlo te puede costar muy caro.

¡Alerta: tramo de obras!

El 10% de los accidentes de tráfico con muertes del 2019 pasaron en zonas con trabajos y este año ha habido 14 siniestros con muertos o graves

Son necesarias, pero nos incomodan, nos ponen nerviosos e incluso nos pueden generar inseguridad en la conducción. Hablamos de las obras en las carreteras.

La paciencia y la calma son los mejores compañeros de viaje en la conducción, y son vitales en la circulación por zonas de obras. Anualmente, en la red vial de Cataluña hay unos 600 tramos en los que se hacen trabajos de mejora. Los conductores, tarde o temprano,  tendremos que circular por ellos en nuestros trayectos, y las cifras de siniestralidad hacen necesaria una llamada de alerta y de precaución.

Hay que tener en cuenta que casi el 10% de los accidentes con muertes del año pasado pasaron en tramos en obras, concretamente en 16 de los 157 siniestros mortales. Además, este año en estas zonas con trabajos ha habido 14 accidentes con muertes o heridos  graves (datos hasta finales de julio).

Los tramos de obras siempre son fácilmente identificables gracias a señales luminosas y verticales e incluso se anuncian en los paneles de mensajería variable que pueda haber cerca. El color amarillo de señales y marcas en el asfalto también nos los advierten. Si hay operarios trabajando, seguramente también verás conos. Son avisos a los que debemos responder extremando mucho la prudencia y, sobre todo, respetando las reducciones de velocidad que la mayoría de trabajos comportan. Los nuevos límites de velocidad  están para nuestra seguridad, para poder hacer frente a un cambio de trazado o a la desaparición de un carril.

Los seis consejos básicos para conducir con seguridad en un tramo de obras son:

  • Circulas por un entorno cambiante, pon máxima atención en la conducción: ¡más que prohibido el uso del móvil!
  • Adapta la velocidad progresivamente al nuevo límite establecido, así podrás mantener el control del vehículo ante cualquier imprevisto.
  • No frenes bruscamente ni hagas maniobras repentinas. Respeta escrupulosamente las distancias de seguridad para tener visibilidad y poder reaccionar con tiempo si hay cualquier obstáculo en la calzada. Las colisiones posteriores son uno de los tipos de accidente que se dan más a menudo en estos tramos.
  • En tramos con ausencia de arcén, tienes que estar pendiente de los refugios existentes. Ante cualquier incidencia o avería aparta el vehículo lo máximo posible y señaliza su ubicación. Todos los ocupantes del vehículo deben protegerse fuera de la calzada con el chaleco reflectante puesto.
  • Haz caso en todo momento de las indicaciones de los agentes o del personal de obra.
  • Planifica el trayecto: la mejor prevención es la información. En nuestra web de incidencias viarias, si activas la opción ‘Obras’, puedes consultar todos los tramos afectados de la red vial catalana. ¡Ya irás preparado antes de ponerte en marcha!