¿Sabes que si llevas un patinete eléctrico conduces un vehículo?

Editamos 15.000 folletos sobre qué se puede hacer y qué no con los VMP. Mossos y policías locales los explican y reparten en las charlas de educación vial que dan en escuelas e institutos

Los alumnos de la escuela Llissach de Santpedor ya se han estrenado en las sesiones formativas que Mossos y policías locales realizarán este curso escolar sobre el uso de los patinetes eléctricos. En estas charlas se explica y se reparte el nuevo material educativo que hemos editado desde el Servicio Catalán de Tráfico: “¿Sabes que si llevas un patinete eléctrico conduces un vehículo?”

El objetivo es llegar a los jóvenes como principales usuarios de esta nueva manera de moverse para que sepan qué es un patinete eléctrico y qué obligaciones implica conducirlo. El mensaje que queremos que cale es el que da el coordinador de Movilidad Segura en la Región Central de Mossos, Joan López: “Estamos acostumbrados a que el patinete siempre ha sido un juguete, pero el patinete eléctrico es un vehículo.” Es decir, con patinete eléctrico no todo vale.

Los vehículos de movilidad personal (VMP) son un medio de transporte sostenible, ágil y práctico (fáciles de conducir y plegar) de ámbito urbano que ha llegado para quedarse, sobre todo entre los más jóvenes, pero que también ha sido polémico y ha provocado debates y discusiones entre defensores y detractores. Con todo, las autoridades de tráfico, para poner orden a la circulación urbana y evitar daños (ni de los usuarios de VMP ni de los peatones), han regulado su uso.

Circular por la acera, ir con un acompañante o llevar los auriculares conectados no se puede hacer cuando se va con patinete eléctrico. Son acciones que muchos usuarios de VMP llevan a cabo porque desconocen que es una infracción. El nuevo material que hemos editado, un total de 15.000 folletos informativos, quiere posar remedio a este desconocimiento sobre la normativa vigente que regula la circulación de los VMP desde el pasado 2 de enero.

Así pues, estas son las principales prohibiciones y líneas rojas que no puedes cruzar si vas en patinete eléctrico:

Reducir los accidentes de motocicleta, objetivo de la nueva campanya del SCT “La ruta más segura”

Libertad, pasión, conexión con la naturaleza, complicidad, pertenencia a un colectivo o solidaridad son algunas de las sensaciones y valores que definen la experiencia única e indescriptible que puede suponer ir en moto. Para muchos motoristas, salir a rodar en solitario o en grupo va más allá de una simple afición y conforma un estilo de vida al cual, a pesar de los riesgos que pueden correr en la carretera, no están dispuestos a renunciar. En este estilo de vida propio, la moto acostumbra a tener un papel fundamental y crea fuertes lazos de amistad y camaradería con otros enamorados de las dos ruedas, con quienes comparten rutas, inquietudes, emociones y experiencias vitales.

La cara amarga de la pasión por las motos es, sin duda, la accidentalidad en la carretera. Este año 2021, 35 motoristas han perdido la vida en la red vial interurbana de Cataluña y ya representan una de cada tres del total de víctimas mortales (datos cerrados a 21 de septiembre). Ante el escenario actual de siniestralidad de este grupo vulnerable de la movilidad, el Servicio Catalán de Tráfico (SCT) ha puesto en marcha una campaña de sensibilización dirigida específicamente a ellos. La nueva acción comunicativa, cuyo lema es “La ruta más segura”, tiene precisamente como protagonistas a conductores de moto de gran cilindrada y se fija como objetivo final reducir la siniestralidad vial del colectivo.

El eje comunicativo de la campaña se centra en buscar la identificación y la implicación de los motoristas con los mensajes que les transmiten otros amantes de las motos como ellos, que viven las mismas experiencias, que pueden correr los mismos riesgos, que utilizan un mismo código en la carretera y para los que su vida gira, en gran medida, en torno a las dos ruedas. Los elementos centrales de la campaña son cinco spots basados en un formato testimonial, en los que cinco motoristas, Nils, Marc, Cristian, Pepi y Pedro escenifican una ruta por carretera e intercalan conversaciones sobre cuestiones relacionadas con la seguridad vial que les afectan directamente. Algunos de los temas que tratan son la importancia de llevar un equipamiento de protección adecuado, hacer un buen mantenimiento del vehículo y practicar una conducción tranquila y preventiva. Además, también dialogan sobre aspectos más personales como, por ejemplo, las consecuencias de haber sufrido un accidente grave en la carretera, cómo viven sus familias la afición por la moto o la pérdida de amigos a causa de un siniestro mortal. En definitiva, reflexiones que inciden en que la responsabilidad al manillar tiene que ser máxima y que ponen el foco en el valor de la vida.

Nils, que fue víctima de un accidente de tráfico grave en moto, es el protagonista del primer spot de “La ruta més segura”.

La nueva campaña de concienciación se alargará hasta finales de año y se difundirá a través de varios canales de televisión, cines, redes sociales y medios digitales.

¡Si te gusta rodar en moto, haz de tu ruta la ruta más segura!

Embajadores de concienciación
Nils, 20 años en moto y víctima de un accidente de tráfico grave: “Yo te recomiendo que no tengas prisa, que lo que no llegues a ver hoy lo verás mañana. Muchas veces nos perdemos el camino por querer llegar al destino.”
“Engrasar la cadena, mirar la presión, el aceite…, tenemos que hacerlo cada vez que salimos. Si no lo haces, te arrepentirás toda la vida.”
Pepi, 5 años en moto: “Yo te diría que la carretera no es el circuito. No tienes que ir el primero ni ser el más rápido, ni el que más plega”.
Cristian, 6 años en moto: “No tienes que demostrar nada a nadie.”
“Nosotros somos el chasis. Entonces, una buena chaqueta, unos buenos pantalones, unas botas, el casco, es obvio, pero el cuerpo tiene que ir protegido. ¿Qué prefieres, pasar calor o dejarte la piel?”
Marc, 6 meses en moto: “Lo que te estás jugando es tu vida. Tienes que ser consciente de tus limitaciones.”
Pedro, 45 años en moto: “Demasiada gente se ha perdido… Esta es la cara triste de nuestra pasión y de nuestra afición. Tengo 61 años y he perdido ya a unos cuantos amigos.”

¡Al volante, siéntate bien!

10 pautas para conducir con una posición adecuada

Seguro que alguna vez te has fijado en conductores que no tenían una postura correcta mientras conducían. ¿Te viene alguna imagen a la memoria? ¿Alguien que cogía el volante con una sola mano, que apoyaba un brazo por la ventana, que llevaba un abrigo voluminoso o quizás que iba con el asiento inclinado hacia atrás? Estos podrían ser algunos ejemplos de malas prácticas a la hora de conducir que pueden poner en riesgo la seguridad de uno mismo y de las personas que nos acompañan. Por eso, hay que ser conscientes de que sentarse bien es clave para reaccionar ante cualquier imprevisto y minimizar lesiones en caso de un accidente, aparte de retrasar el cansancio y la fatiga, sobre todo en viajes largos.

Antes de arrancar el vehículo vale la pena invertir unos minutos en revisar una serie de pasos y comprobar que nuestra manera de sentarnos al volante es la adecuada. Aquella frase insistente que los padres y madres nos repetían de pequeños durante las comidas o cuando hacíamos deberes y los profesores en la escuela, la reiterada “Haz el favor de sentarte bien”, se ajustaría también al momento en que nos ponemos al volante… ahora ya de adultos.

En la autoescuela, seguramente fue lo primero que nos enseñaron cuando aprendimos a conducir, pero con el paso de los años a menudo dejamos de darle la importancia que tiene para garantizar una conducción segura. Repasamos las 10 claves para sentarse correctamente en el coche:

  • Distancia de los pies con los pedales: no tienen que estar ni demasiado cerca ni demasiado lejos de los pedales. Para saber si nuestra postura es la más idónea, tenemos que pisar a fondo el embrague y comprobar que la pierna izquierda quede semiflexionada, de manera que al pisar el freno con la pierna derecha, ambas queden igualadas. Con eso conseguiremos una buena fuerza de frenado en caso de que tengamos que detener el vehículo de manera urgente.
  • Inclinación del asiento: la espalda debe mantenerse pegada al asiento.
  • Distancia entre el cuerpo y el volante: las muñecas deben quedar colgando por el arco superior del volante. Con respecto a los brazos, tienen que estar flexionados y nunca completamente extendidos, ya que eso no solo puede suponer una pérdida de control del vehículo, sino que nos hará cansar rápidamente y nuestra espalda se verá forzada. Hay que tener presente que cualquier extremidad que quede bloqueada en caso de accidente provocará que la energía del siniestro se desplace por nuestro cuerpo y pueda causar lesiones graves en rodillas, caderas, muñecas, codos u hombros. Por este motivo siempre tenemos que adoptar una posición con las piernas y los brazos flexionados.
  • Reposacabezas: se trata de un elemento que acostumbra a pasar inadvertido, pero que es fundamental para evitar una posible lesión cervical. Por eso, tenemos que asegurarnos de que tanto la parte más alta de nuestra cabeza como el reposacabezas están perfectamente alineados.
  • Asiento: es recomendable que esté lo más bajo posible, lejos del techo, ya que en caso de vuelco, podríamos tener graves lesiones en la cabeza. Asimismo, tenemos que procurar que en caso de colisión lateral nuestra cabeza no impacte en el montante superior del vehículo.
  • Cristal de la ventana: hay que tener en cuenta que es peligroso circular con el cristal semibajado, ya que si sufrimos un impacto lateral, las posibilidades de lesiones en la cabeza son altas. Lo tenemos que hacer con el cristal totalmente subido o máximo abierto dos dedos.
  • Altura del volante: es aconsejable medirlo de manera que el arco superior se encuentre entre la barbilla y el cuello. Eso supondrá que nuestros brazos no estén demasiado levantados, nos cansaremos menos y conseguiremos un mayor control del volante ante un imprevisto.
  • Posición de las manos: para saber cuál es la mejor posición, sigue una regla sencilla: recuerda la posición de las manecillas de un reloj a las 10 h y 10 minutos. Colocar las manos de manera simétrica hace que la fuerza quede más repartida y el giro sea mucho más fluido, sobre todo a la hora de tener que esquivar un obstáculo en la carretera con una maniobra repentina.
  • El cinturón: no te olvides del elemento más importante de seguridad pasiva dentro del vehículo. Es preferible que en la medida de lo posible conduzcamos sin ropa gruesa (para garantizar la libertad de movimientos) y que la banda central del cinturón esté colocada sobre la pelvis y no sobre el abdomen, para proporcionar una mayor sujeción del cuerpo. Colocar este dispositivo de manera óptima nos ayudará a estar más protegidos ante un posible accidente y a mejorar la eficacia de los airbags frontales.
  • Los espejos retrovisores: por último, hay que regular los espejos de manera que tengamos el campo de visión más amplio posible a fin de eliminar al máximo los puntos ciegos.

En coche hay muchos aspectos sobre los que hay que prestar atención para garantizar la seguridad vial, y cómo nos sentamos es determinante en el caso de sufrir un accidente.

¿Ya tenías en cuenta estas pautas a la hora de conducir? Recuerda que la responsabilidad en la conducción también consiste en mantener una posición apropiada al volante.

Después de los peajes: una movilidad segura y sostenible

Desde el 1 de septiembre de este 2021, los peajes de la AP-7, la C-33, la C-32 (norte) y la AP-2 han quedado liberados. El primer beneficio que esta liberación de las autopistas supone para los conductores es el económico. A partir de ahora, los usuarios podrán utilizar gratuitamente unas vías más rápidas y seguras que, en casos como el peaje de Vilassar, llevaban más de 50 años pagando cada vez que pasaban. El ahorro económico es, pues, la ventaja más evidente e inmediata para la población, pero se espera que no sea la única y que, de hecho, lleguen otras y más importantes.

Reducir el número de muertes

Los peajes de estas vías apenas acaban de liberarse. Por lo tanto, es importante darse cierto margen de tiempo para analizar el tráfico que habrá a partir de ahora en estas infraestructuras y observar qué hábitos se van consolidando. Con los datos que ya han ido anunciando estos últimos días los gestores de estas vías, parece claro que habrá un traspaso de tráfico hacia la AP-7, la C-32 y la C-33. En el caso de la C-32, por ejemplo, se prevé que en todo El Maresme, pero especialmente el Baix Maresme, haya un traspaso de vehículos desde la N-II. En cuanto a la AP-7, el traspaso de tráfico hacia esta vía puede reducir el número de vehículos en la N-II (tramo norte) y en la N-340 (tramo sur). Por lo tanto, habrá un trasvase de tráfico hacia carreteras que son mucho más seguras y esto debería conllevar una reducción de la siniestralidad, sobre todo de los accidentes graves o mortales. Las autopistas tienen un índice de peligrosidad de 4,5, mientras que la N-II tiene valores de entre 30 y 40 y la N-340, de 40. El balance global tiene que ser positivo. En la AP-7, en el tramo de Girona ha habido 85 muertos en los últimos 20 años, cuando en la N-II ha habido 245. Este es el tipo de reducción que se espera y que más tiene que importar a las instituciones y a la población en general.

Una buena oportunidad para los municipios

En el Baix Maresme, se estima una reducción en torno a 10.000 vehículos diarios en la N-II. Esto en principio es una buena noticia para los municipios por los que pasa la N-II, porque la disminución de la intensidad de vehículos permitirá pacificar esta vía y promover la movilidad activa y sostenible: peatones y bicicletas. También en el caso de la AP-7, tanto el tramo norte como el sur, el traspaso de tráfico desde la N-II y la N-340 tendría que ser una buena oportunidad para los municipios que atraviesan estas vías para pacificar el tráfico urbano.

Para promover el uso del transporte público, del transporte colectivo, es muy importante la construcción del carril BUS en la C-31 (entrada por Montgat hacia Barcelona) y en la B-23 (entrada en Barcelona desde Sant Joan Despí hasta la avenida Diagonal). En el caso de la B-23 se trata de añadir un carril BUS-VAO específico para el transporte público y en el caso de la C-31 se trata de reservar un carril para el transporte público de autobuses.

Los camiones

La gran diferencia de la AP7 respecto a la C-32 es la importante circulación de vehículos pesados. Es una arteria muy importante norte-sur de este tipo de tráfico en Cataluña y en el Estado. En el caso de la AP-2, esta vía puede sufrir una transformación notable en cuanto al uso que le den los vehículos de transporte de mercancías. Actualmente es de uso casi exclusivo de turismos que realizan un recorrido largo, pero esto puede cambiar. Y lo mismo puede suceder con la C-33: con la liberación del peaje de esta vía, puede pasar a ser una vía preferente de los camiones que tienen como destino la ciudad de Barcelona. De hecho, una de las previsiones del SCT es que todo el transporte pesado se trasvase hacia las autopistas y aumentar las restricciones para que los camiones abandonen las vías paralelas a la autopista: la N-II, la N-340, la N-240 y otras carreteras de perímetro.

Todo ello obligará al Servicio Catalán de Tráfico a estar muy atento a este más que posible aumento de la circulación de vehículos pesados por las autopistas y se valorará la adequación del calendario de restriccions de camiones a la situación actual. Otra opción es reducir en algunas franjas horarias los adelantamientos de los vehículos pesados o, por lo que respecta a las materias peligrosas, encontrar las franjas adecuadas para que no se concentre este tipo de transporte en según qué horas. Otros factores a tener en cuenta son la incidencia que un aumento de los camiones puede provocar en las áreas de servicio, con un posible aumento de los estacionamientos irregulares y el peligro que esto comportaría, o la mayor complejidad que supone resolver un accidente con vehículos pesados implicados y, por lo tanto, más tiempo en normalizar la circulación.

Hacer seguro el ir a pie

Desde 2010, 44 personas mueren atropelladas de media cada año en Cataluña y se registran también más de 300 heridos de gravedad. Desde el Servicio Catalán de Tráfico continuamos esforzándonos para proteger a los más vulnerables de la movilidad con el objetivo de reducir la siniestralidad. En este sentido, esta semana, del 30 de agosto al 5 de septiembre, coordinamos con las policías locales de varios municipios una campaña preventiva de protección de peatones en zona urbana.

Con esta acción intensiva de vigilancia se quieren combatir tanto aquellos comportamientos de los conductores que pongan en peligro la seguridad de los peatones como las conductas antirreglamentarias o no seguras de las personas que van a pie, como por ejemplo cruces incorrectos, así como la detección de infracciones relacionadas con el incumplimiento de los semáforos y los pasos de peatones. En la última campaña semanal realizada este año en marzo se denunciaron 362 actitudes imprudentes cada día. Estas infracciones y comportamientos de riesgo ponen en peligro a los peatones. Hay que poner en práctica medidas de seguridad para protegerlos y para autoprotegerse:

1) En zona urbana las principales actitudes inadecuadas de peatones y conductores que deben evitarse son:

  • No respetar los semáforos: pasar en rojo.
  • Cruzar sin mirar a izquierda y derecha para asegurarse de que se puede hacer sin riesgo.
  • Irrumpir, los peatones, por zonas no habilitadas en situaciones en las que puede haber riesgos potenciales relacionados con la circulación de vehículos. Además, no solo son víctimas de las distracciones por el uso del móvil los conductores de los vehículos, sino también los peatones, que corren un riesgo muy alto si no están atentos a la hora de cruzar las calles y pueden acabar siendo atropellados.
  • Desplazarse, los peatones, por itinerarios no reglamentarios pero que se perciben como itinerarios correctos.
  • Invadir, los vehículos (como los patinetes eléctricos, pero también las motocicletas que aparcan en las aceras, por ejemplo), zonas de circulación exclusivas para transeúntes que obstaculizan sus itinerarios seguros y preferentes, y que les obliga a optar por rutas alternativas que pueden conllevar peligros.

2) Pautas para prevenir atropellos en la carretera:

Por las autopistas y autovías está totalmente prohibida la circulación de peatones. Si inevitablemente hay que desplazarse por otros tipos de vías, deben seguirse unas normas básicas para no poner en peligro la propia seguridad ni la de los demás usuarios:

  • Si la vía no dispone de un espacio especialmente reservado para peatones, se debe circular por la izquierda, en sentido contrario al tráfico.
  • Hay que circular por el arcén o, en su defecto, por la calzada, acercándose tanto como se pueda al borde exterior.
  • Preferiblemente, los peatones tienen que caminar uno detrás de otro.
  • Si es de noche o hay poca luz, hay que llevar un chaleco reflectante. También es recomendable llevar una linterna para ver por dónde se camina y para que los vehículos nos vean mejor.

3) Hay que ser consciente de que, en caso de avería o accidente y que haya que bajar del vehículo, el conductor y todos los ocupantes pasan a ser peatones, y además en una situación especialmente de riesgo. ¿Qué hacer para actuar con seguridad?:

  • Si es posible, detener el vehículo fuera de la carretera, en un lugar donde no entorpezca el paso, para evitar nuevos accidentes.
  • Señalizar la presencia del vehículo con los triángulos, situados como mínimo 50 metros delante y detrás del vehículo (en vías de doble sentido), o bien con la señal luminosa V-16.
  • Activar las luces de emergencia y, si es de noche, también las de posición.
  • Salir del vehículo por la parte más segura y con el chaleco reflectante obligatorio puesto, y alejarse de la calzada, a ser posible tras la valla de protección.

Una trágica efeméride convertida en día internacional

El 17 de agosto de 1896, en Inglaterra, se produjo el primer atropello mortal de un coche a un peatón. La londinense Bridget Driscoll, de 44 años, fue la primera víctima mortal de la historia por el impacto de un automóvil. Posteriormente, la Organización Mundial de la Salud (OMS) promovió el 17 de agosto como el Día Internacional del Peatón para conmemorar este hecho trágico, pero también para convertirlo en bandera de la reivindicación de una movilidad más segura en todo el mundo para los más vulnerables del tráfico, los peatones.

A lo largo del siglo XX los peatones fueron perdiendo espacio para su circulación segura en todos los pueblos y ciudades y la movilidad con vehículo a motor se convirtió en la prioridad. Actualmente se está revirtiendo esta tendencia y las actuaciones van encaminadas a pacificar el tráfico y recuperar espacios seguros para ir a pie. Según datos de la OMS, cada año mueren 270.000 peatones en el mundo, lo que representa un 22% de las 1,3 millones de muertes por accidentes de tráfico. Conviene destacar que precisamente este 2021, coincidiendo con la campaña de este organismo #Love30 para exigir a los gobiernos medidas para aumentar la seguridad de los peatones y, principalmente, la reducción de los límites de velocidad, entró en vigor en nuestro país, en mayo, el límite de velocidad genérica de 30 km/h en pueblos y ciudades.

El límite a 30 km/h reduce en un 80% el peligro de morir atropellado, ya que si un vehículo que circula a esa velocidad impacta contra un peatón, el riesgo de que la persona muera es del 10%, mientras que si el mismo vehículo va a 50 km/h el riesgo se eleva hasta el 90%. Con esta velocidad se reduce a la mitad la distancia necesaria para detener el vehículo: aumenta la seguridad vial. Además, tiene estos otros efectos positivos: menos ruido ambiental, niveles de contaminación más bajos y menos congestión, y la mejora de la convivencia entre los diferentes usuarios y el fomento del uso de medios de transporte más activos y saludables.

Nuevo límite máximo de un año en las bajas temporales de los vehículos

Si no tienes que circular con tu vehículo durante un período de tiempo determinado, tienes la opción de darlo de baja temporalmente. Ahora bien, tal como anunció la DGT, hace pocos meses entró en vigor un cambio normativo, que establece que la baja temporal de un vehículo tiene una duración máxima de un año, si es que el titular no manifiesta su voluntad de mantenerlo fuera de la circulación solicitando sucesivas prórrogas.

Si, pasado el período de un año de baja temporal del vehículo, no se ha solicitado la prórroga de la baja, el vehículo volverá a estar automáticamente en situación activa. Por lo tanto, generará las obligaciones administrativas y fiscales que correspondan, tales como el impuesto de vehículos de tracción mecánica.

Las prórrogas del plazo de baja temporal se podrán solicitar a la Jefatura de Tráfico como máximo dos meses antes de la fecha de finalización de la baja temporal.

¿A qué se debe el cambio en la normativa?

Esta medida de establecer una duración máxima de un año para las bajas temporales de los vehículos tiene el objetivo de evitar el abuso de este tipo de baja que hacen algunos talleres para evadir la obligación de llevar el vehículo a un centro autorizado de tratamiento (CAT) al final de su vida útil. Asimismo, la Comisión Europea instaba en un informe a los estados a adoptar medidas “sobre los procedimientos administrativos de las bajas temporales” y “la mejora del conocimiento de la información del Registro de Vehículos” que evitaran las situaciones en las que precisamente un vehículo no acabe su vida útil en un CAT.

¿Qué debes saber si das de baja el vehículo por un período de tiempo?

  • De entrada, puedes dar de baja de forma voluntaria cualquier vehículo: turismo, motocicleta, camión, autobús, etc. El coste del trámite de este tipo de baja es de 8,59 € (excepto en caso de sustracción del vehículo).
  • Puedes hacer la gestión como titular del vehículo o como persona autorizada en su nombre.
  • Una vez realizado el trámite, recuerda que durante el período que el vehículo esté de baja temporalmente no puede circular y está exento de pagar el impuesto municipal de circulación. En esta situación, no es necesario tener la ITV en vigor ni contratar un seguro para tu vehículo. Eso sí, cuando se quiera volver a circular con el vehículo, se deberá tramitar el alta del vehículo en baja temporal, y sí que se necesitarán la ITV y el seguro.
  • También conviene destacar que el vehículo deberá guardarse en una propiedad privada, dado que cualquier vehículo estacionado en la vía pública debe tener el seguro correspondiente y haber pasado la ITV.
  • Por último, si existe algún precinto sobre el vehículo, no se podrá tramitar la baja, ya sea temporal o definitiva, y convendrá cancelarlo previamente a la solicitud de la baja.

¿Y en el caso de la baja definitiva del vehículo?

La baja definitiva de un vehículo implica llevarlo al desguace y, por tanto, a menos que el vehículo tenga un valor histórico, será imposible recuperarlo. Se diferencia de la baja temporal que hemos comentado en el sentido de que, en este otro caso, aunque el vehículo no se utilizará durante un período de tiempo determinado, es muy posible que se vuelva a utilizar en un futuro. Por lo tanto, es un estado que es fácil de revertir, lo que en la baja definitiva no pasa.

La baja definitiva es un trámite necesario para retirar un vehículo de la circulación cuando ha llegado al fin de su vida útil. En este supuesto, tienes que llevarlo a un desguace o en un centro autorizado de tratamiento de vehículos, desde donde se encargarán de realizar la baja, sin que tengas que desplazarte a las oficinas de Tráfico. Una vez allí te entregarán un certificado de destrucción del vehículo y el justificante de la baja definitiva, que deberás conservar por si lo tuvieras que acreditar ante cualquier Administración. Como en el caso anterior, si existe algún precinto sobre el vehículo, no se podrá tramitar la baja y convendrá cancelarlo previamente a la solicitud de la baja.

El trámite de gestión de la baja definitiva es gratuito y también lo puede realizar el titular del vehículo o cualquier persona autorizada en su nombre.

Puedes ampliar la información sobre cómo solicitar la baja temporal o definitiva del vehículo y descargar los impresos necesarios a través de la DGT.

Señales de tráfico: orden y seguridad en la carretera

Placas circulares, triangulares, rectangulares o cuadradas con símbolos o leyendas sobre un fondo de color y sustentadas en postes o pórticos. En las carreteras y calles encontramos numerosas señales verticales de tráfico y es vital conocer su significado. Su misión es advertir, reglamentar o informar a los usuarios de la vía, con la suficiente antelación, de determinadas circunstancias de la misma infraestructura o de la circulación. De este modo, las señales aumentan la seguridad vial y contribuyen a una mayor eficiencia y comodidad en la movilidad, ya sea alertando sobre peligros que nos puedan sobrevenir en la vía, transmitiendo un mandato sobre una norma o aportando informaciones de interés.

Las primeras señales se remontan a muchos siglos atrás, cuando todos los caminos llevaban a Roma. Hablamos de los miliarios, unas columnas de piedra normalmente cilíndricas que tenían por objetivo orientar a los viajeros que transitaban por las calzadas romanas marcando la distancia en millas de la época –1.481 metros– entre el lugar concreto y la capital del Imperio romano o cualquier otra ciudad importante de este Imperio.

Con el auge del automóvil, a principios del siglo pasado llegó el incremento de la movilidad y la necesidad de crear ciertas normas consensuadas para poner orden. En este contexto aparecieron las señales modernas: en 1909, en París, nueve países europeos acordaban utilizar cuatro símbolos pictóricos para representar las situaciones de peligro, curva, intersección y paso a nivel.

Modelos de señalización

Después de este primer acuerdo, entrado ya el siglo XX, se celebraron dos cumbres internacionales bajo el amparo de Naciones Unidas, la primera en 1949 en Ginebra y más tarde en 1968 en Viena, donde se definió el modelo de señalización vial que actualmente está vigente en toda Europa, gran parte de Asia y muchos países de África.

Este modelo se basa en la preeminencia de los símbolos y establece qué formas y colores se usan para indicar un mismo concepto. Así, a grandes rasgos, las señales triangulares advierten, las que tienen forma redonda prohíben, limitan u obligan, y, finalmente, aquellas que tienen formato rectangular o cuadrado informan u orientan. Dada su importancia, las señales de prioridad de paso tienen configuraciones diferentes a todas las demás: el estop es octogonal y rojo y el ‘ceda el paso’ tiene forma de triángulo invertido blanco con el contorno rojo.

Los Estados Unidos, por su parte, desarrollaron un sistema de señalización vial diferente, que también fue adoptado por otros países anglosajones como Australia o Nueva Zelanda, así como en América Latina, y que incluye más palabras escritas. Sin embargo, con el paso del tiempo, ha ido incorporando signos coincidentes con los que podemos encontrar aquí. Además, el estop como hoy lo conocemos surgió allí, en 1923, si bien William Phelps Eno, considerado uno de los precursores de la seguridad vial, impulsó un primer modelo cuadrado y con letras negrassobre fondo blanco en Detroit en el año1915.

Prioridad entre diferentes tipos de señales

Hay que tener en cuenta que las señales verticales son solo uno de los tipos de señalización que nos podemos encontrar circulando y, en este sentido, hay que recordar que existe un orden de prioridad:

·       en primer lugar, prevalecen las señales y órdenes de los agentes,
·       a continuación, la señalización circunstancial que pueda haber,
·       seguidamente los semáforos,
·       luego las señales verticales de circulación
·       y, por último, las marcas viales de la calzada.

Comer al volante

Hoy has terminado tarde del trabajo; tienes el tiempo justo para coger el coche y recoger a los niños en la escuela. Como no has tenido tiempo de comer, aprovechas el trayecto en coche para tomar un bocado. Total, te conoces el camino de memoria… Esta es una hipotética situación cotidiana que todos podemos comprender, pero representa un peligro que no debemos infravalorar: comer (o beber) al volante puede distraer durante la conducción y provocar un accidente.

Puede parecer una cuestión de poca importancia, pero no lo es. Si todos convenimos en que desviar la atención de la carretera para coger el móvil es una imprudencia, solo hay que sustituir el teléfono en la mano por un bocadillo para hacernos una idea de que esta acción es también potencialmente peligrosa.

En 2020, las distracciones fueron la primera causa de los accidentes con víctimas en las carreteras catalanas, por delante de la velocidad inadecuada y del alcohol y las drogas. Manipular el móvil es actualmente la distracción más extendida, pero también abstrae la atención sintonizar la radio, programar el GPS, comer o fumar.

¿Qué dice la normativa?

La normativa de tráfico no indica nada específicamente respecto a comer o beber mientras se conduce. No obstante, si hacerlo supone una infracción (distracción, principalmente), el hecho infractor se ajusta al artículo 18.1 del Reglamento general de circulación, que regula la obligación de atención permanente en la conducción de un vehículo. Entonces, si comer a la vez que conducimos provoca un peligro para la conducción, se sancionará por este artículo, por la desatención que implica.

Actualmente esta infracción está catalogada como leve, con una sanción de hasta 100 euros; no obstante, si la infracción se considera negligente del artículo 3.1 del Reglamento general de circulación, entonces se puede tipificar como una infracción grave, con sanción de 200 euros. Todo depende de la falta de atención en la conducción que haya representado la acción concreta, así como la afectación a la libertad de movimiento de las manos.

Distracciones y peligros

A pie de carretera, los agentes de tráfico del cuerpo de Mossos d’Esquadra son testigos cada día de desatenciones al volante, más o menos graves, además de las causadas por el móvil, como por ejemplo conductores repasando facturas o albaranes, espantando moscas o insectos, profesionales del transporte comiendo un bocadillo, o incluso con táper y tenedor, porque no tienen otro momento para hacerlo.

¿Qué puede pasar? Los accidentes más frecuentes asociados a las distracciones son salidas de vía, colisiones frontales, alcances con el vehículo de delante o atropellos. En la carretera, un segundo de distracción para coger el bocadillo o para abrir una lata de refresco puede ser suficiente para sufrir un siniestro. Comer o beber durante la conducción es un riesgo que podemos evitar: si no se dispone de tiempo para parar un momento, siempre será mejor dejarlo para más tarde antes que correr el riesgo que pueda ser nuestra última comida.

Conducir tras la pandemia

¿En la actual reanudación hacia la normalidad, el estado emocional afecta en el binomio movilidad-siniestralidad?

La tarea de conseguir una movilidad segura y sostenible es una labor compleja, que requiere de la complicidad de todos los agentes implicados: peatones; conductores; educación vial a lo largo del ciclo vital; industria y comercio de vehículos; diseño, construcción y mantenimiento de redes viales; planes de movilidad segura y sostenible, etc., etc. Aunque las variables mencionadas son requisito necesario e imprescindible, ninguna de ellas tiene tanto peso como la de las actitudes favorables a la movilidad segura y responsable.

Las actitudes, sean del tipo que sean, se sustentan en tres ejes básicos y fundamentales: 1) el cognitivo, 2) el emocional y 3) el conductual. Estos tres ejes, o factores, interactúan entre sí, por lo que podemos afirmar que adoptar o no una actitud favorable hacia una movilidad sin accidentes, sea como conductor de cualquier vehículo o como peatón, y siguiendo en los tres factores actitudinales, va a depender:

  1. De la percepción personal de la situación vivida, de sus creencias, de sus pensamientos y de sus experiencias previas relacionadas con el contexto vivenciado (factor cognitivo);
  2. De las emociones, anticipatorias, inmediatas o posteriores que le genera el escenario de referencia (factor emocional);
  3. De la manifestación y resultado de su conducta en respuesta a los estímulos que provienen de la situación experimentada (factor conductual).

Encontramos a personas que vivencian la liberación de la opresión y las limitaciones experimentadas aumentando su nivel de aceptación y de exposición al riesgo”

Desde el punto de vista psicológico, en el análisis de la evolución de la siniestralidad asociada a la movilidad hacia lo que debería ser el final de la pandemia COVID, hemos observado que, tras un extenso periodo de tiempo en el que se ha padecido restricción de movilidad; reducción drástica de encuentros a no más allá de la burbuja familiar; limitación al ocio, a la distensión, a la diversión, a las vacaciones o escapadas de fin de semana; exposición a la angustia por no poder estar, sentir o tocar a nuestros mayores, o a nuestros enfermos por estar en centros geriátricos o en recintos hospitalarios; la paradoja del desconsuelo y dolor, cuando el tiempo y la muerte nos han dado margen y permiso para despedirnos de nuestros seres queridos, pero la pandemia no.

Enlazando lo expuesto hasta aquí, con los tres factores que explican las actitudes y relacionando la vuelta a la normalidad con el aumento de la siniestralidad en la movilidad, concluimos que:

  1. La percepción de haber estado sometidos a miedos, restricciones e incertidumbre, el saber que estamos ante una amenaza constante y de incierto pronóstico personal, el creer que ante situaciones similares lo mejor es seguir la expresión de carpe diem, igual a “aprovecha el momento presente, no sea que mañana no puedas” (factor cognitivo);
  2. Sentir emocionalmente la necesidad de liberarnos, de escapar de alguna manera del encierro, de la incerteza y de la amenaza a la que nos somete el perverso e infatigable virus (factor emocional);
  3. Aunque afortunadamente el comportamiento no es generalizado, encontramos a personas que vivencian la liberación de la opresión y las limitaciones experimentadas aumentando su nivel de aceptación y de exposición al riesgo. La evidencia se observa en que, durante este lento y angustioso retorno a la normalidad, han aumentado las infracciones y, por extensión, los accidentes de tráfico asociados a la velocidad, a las distracciones, al consumo de alcohol y otras drogas, a la falta de cumplimiento de las normas y señales… (factor conductual).

“La pandemia ha desprovisto a algunos usuarios de la vía del sosiego y de la calma necesarias para una óptima y deseable convivencia vial”

Sea como sea, el error, la desolación y la pena está en poner en peligro la vida propia y la ajena por exponernos a situaciones de riesgo “ampliamente conocidas” asociadas a la movilidad y que se han mencionado al final del párrafo anterior. Quizás por la premura, o por la insensatez, de querer recuperar el tiempo y las ocasiones perdidas ante el horror de una pandemia, que ha desprovisto a algunos usuarios de la vía del sosiego y de la calma necesarias para una óptima y deseable convivencia vial.

Sebastià Sánchez Marín

Presidente de la Sección de Psicología de la Movilidad y de la Seguridad del Colegio Oficial de Psicología de Catalunya

En los trayectos cortos, no bajes la guardia

El verano es, para muchos, sinónimo de vacaciones, un periodo del año para desconectar de la rutina diaria e irse, ya sea hacia la playa o la montaña. Pero con la conducción no vale bajar la guardia, tampoco a la hora de hacer un trayecto corto o por vías conocidas. “A veces tenemos tendencia a relajarnos porque estamos de vacaciones, pero conducir no deja de tener su riesgo”, apunta en este sentido el subinspector Marc Patxot, jefe del Área Regional de Tráfico (ART) Metro Sur de los Mossos d’Esquadra, y añade: “No nos podemos confiar en que el trayecto es de pocos minutos, que lo hacemos a menudo o pensar que solo vamos a la playa o a la piscina; cualquier distracción nos puede llevar a sufrir un accidente.”

En los trayectos cortos o por vías conocidas, habituales en vacaciones, un exceso de confianza nos puede hacer cometer ciertas infracciones que pueden conllevar consecuencias graves. Aunque parezca una obviedad, es importante recordar que hay que mantener la misma atención y las mismas medidas de seguridad tanto si hacemos un trayecto de solo 200 metros como si nos desplazamos 200 kilómetros.

El subinspector Marc Patxot destaca algunos consejos a tener en cuenta:

  • Por corto y repetitivo que sea el trayecto no te confíes, el exceso de confianza nos puede distraer. Mantén la atención en todo momento: no te distraigas con el móvil ni comas o bebas durante la conducción.

  • No olvides la importancia de utilizar los sistemas de retención infantil y el cinturón de seguridad, un frenazo brusco puede ser necesario en cualquier momento.

  • Use siempre calzado adecuado, nunca chanclas, tanto en coche como en motocicleta. Igualmente, si vas en moto, usa siempre casco integral, guantes, chaqueta con protecciones y pantalones largos: aunque el recorrido sea corto, siguen siendo piezas importantes para evitar erosiones en caso de caída.

  • En motocicleta no lleves bultos como, por ejemplo, parasoles o mochilas grandes en la espalda, en caso de caída pueden agravar las lesiones. En coche también debes llevarlos en el maletero, así no impedirás la visibilidad y evitarás golpes y distracciones mientras te desplaces.

  • Aunque tengas que hacer trayectos cortos, ten cuidado del mantenimiento del vehículo.

  • Y, por supuesto, sé siempre respetuoso con los demás usuarios de la vía, respeta la velocidad permitida o ajústala a las circunstancias con las que te puedas encontrar y no conduzcas después de haber consumido alcohol u otras sustancias.

Los pequeños viajes pueden convertirse en desplazamientos muy peligrosos si nos arriesgamos con conductas que podríamos evitar y relajamos las medidas de seguridad: estas vacaciones no bajes la guardia, ¡evita accidentes!