Un verano con menos muertos en las carreteras, pero demasiado negro

El verano nos evoca momentos festivos, amables, agradables, divertidos, relajantes…, pero en la carretera no todo es de color de rosa. En verano es cuando más personas pierden la vida por accidente de tráfico. El verano en la carretera es demasiado negro.

Del 21 de junio al 11 de septiembre de este año ha habido 50 víctimas mortales en las carreteras catalanas. Son menos que el verano del año pasado, pero son datos que nos tendrían que poner los pelos de punta. Son cifras que comparamos e incluso restamos –50 en el 2019, 56 en el 2018–, pero las tendríamos que sumar porque son vidas y familias rotas que nunca más volverán a ser las que eran.

Los accidentes de tráfico son hechos evitables. Detrás hay distracciones, excesos de velocidad, positivos en alcohol o drogas, entre otras imprudencias. Estamos fallando como sociedad si aceptamos estas víctimas con indiferencia y no nos autoexigimos permisividad y tolerancia cero hacia estas conductas irresponsables en la conducción que son las causantes de estas muertes.

Accident 01
Lo podemos decir también con cifras. La mitad de los conductores muertos en el 2018 habían consumido alcohol o drogas. Este verano, 22.209 conductores han sido reincidentes con 2 o más infracciones, 13.071 conductores han reincidido con 2 o más infracciones por exceso de velocidad, una decena de conductores han sido multados por exceso de velocidad más de 15 veces. Las distracciones están detrás de 1 de cada 4 accidentes con víctimas.

Las medidas coercitivas y punitivas sacan de la circulación a conductores borrachos, drogados y embalados, pero no son suficiente para garantizar unas carreteras seguras. Es necesario que removamos nuestras conciencias y que estas actitudes se nos hagan inaceptables. Solo así alcanzaremos el objetivo de cero víctimas que la Unión Europea se ha fijado para el 2050.

sinistralitat_estiu2019

¿De camino a la escuela? Consejos para proteger a los más pequeños en sus desplazamientos

Septiembre es un mes de nuevos propósitos, de cambios, de nostalgia por las vacaciones de verano, de vuelta a la rutina y, para los niños y jóvenes, marca sobre todo el reencuentro con compañeros y amigos de escuela y la ilusión por nuevas experiencias y aprendizajes. El inicio del curso escolar supone también un buen momento para recordar los hábitos fundamentales para desplazarse con seguridad de camino o vuelta del colegio y una oportunidad de oro para educar a los más pequeños en los valores de la movilidad segura.

 A pie, ¡siempre atentos!

Ir andando a la escuela es la manera más saludable y sostenible de todas las posibles. Los niños que tienen la suerte de poder ir a pie, tienen que cruzar las calles siempre por un paso de peatones y con el semáforo en verde, y siempre después de mirar a los dos lados. Además, los más pequeños tendrían que ir siempre acompañados por un adulto que vele por su seguridad. También es importante tener en cuenta que deben caminar por el interior de la acera, alejándose de la calzada.

Hay municipios que facilitan a los alumnos la posibilidad de ir caminando a la escuela. Lo hacen a través de los caminos escolares, unos itinerarios diseñados específicamente y que promueven la movilidad sostenible, segura y autónoma de los niños en los trayectos hacia los centros escolares. Además, son iniciativas que fomentan los valores de respeto, civismo y sostenibilidad.

  1. En el coche, todos y siempre, protegidos con cinturón o SRI

Si el coche es el medio de transporte utilizado para llevarlos a la escuela, tienen que ir siempre protegidos con cinturón de seguridad o un sistema de retención infantil (SRI) adecuado a cada niño. Las prisas no son excusa para olvidarnos de controlar que se lo hayan abrochado adecuadamente o de hacerlo los adultos si es necesario. Los niños con una altura igual o inferior a 135 cm deben ocupar obligatoriamente los asientos de atrás y tienen que utilizar un SRI adaptado a su talla y peso. Además, es importante considerar que la posición más segura del sistema de retención infantil en el vehículo es a contramarcha y en el asiento central posterior.

Los niños con una altura igual o inferior a 135 cm tienen que ocupar obligatoriamente los asientos de atrás y tienen que utilizar un SRI adaptado a su talla y peso

Decàleg de la seguretat viària infantil

  1. En autocar, el cinturón, también indispensable

¿Sabías que el uso del cinturón de seguridad reduce el riesgo de morir un 75% y que el hecho de no utilizarlo multiplica por 25 el riesgo de sufrir lesiones graves o mortales en caso de vuelco o giro brusco? Ante este dato, no podemos olvidar que si la opción para llegar a la escuela es el autocar, los niños tienen que abrocharse el cinturón de seguridad en todos los trayectos. Según la normativa de tráfico, todos los autocares matriculados a partir de octubre de 2007 tienen que disponer de cinturones. Y tampoco se puede pasar por alto que hay que ir correctamente sentado toda la ruta, y procurar no levantarse hasta que el autocar no esté completamente parado. A la hora de subir y salir del autocar se tiene que extremar la precaución para no sufrir ningún accidente.

  1. Sobre dos ruedas, más vulnerables

En el caso de llevar a los menores en motocicleta: como norma general solo pueden viajar en moto los niños de 12 años o más. Aun así, los mayores de 7 años también pueden ir de pasajeros siempre que circulen con el padre o la madre o un tutor, o bien con mayores de edad autorizados. Y por supuesto, siempre tienen que llevar un casco homologado, adecuado a su talla y, para garantizar la máxima protección, integral.

Los alumnos que apuesten por la bicicleta deben saber que los menores de 16 años tienen que llevar casco obligatoriamente tanto en vías urbanas como interurbanas. También hay que incidir en que no se puede circular en bicicleta utilizando auriculares conectados a aparatos receptores o reproductores de sonido y/o dispositivos de telefonía móvil.

Los menores de 16 años tienen que llevar casco en bicicleta obligatoriamente tanto en vías urbanas como interurbanas.

La protección de los niños en el espacio público se tiene que garantizar al máximo y no se puede improvisar, sea cual sea la manera como se desplacen. ¿Cruzar un semáforo en rojo porque llegamos tarde? ¿No atarse el cinturón de seguridad si se hace un recorrido corto? En ningún caso son una opción y todavía menos si se quiere transmitir a los menores los hábitos y comportamientos adecuados de la movilidad segura.

¡Muy buen inicio de curso! Empecémoslo con buen pie y consigamos entre todos una vuelta a la escuela segura y responsable.

 

 

La carretera no es lugar para correr

Todos los amantes del jogging (footing, running, o salir a correr, en definitiva)  están de acuerdo: la sensación de libertad y de poder físico y mental que otorga la práctica de este deporte es adictiva. Cataluña, y el mundo, se llena de Rockys (Balboa), Forrests (Gump), Núries (Pica) y Kilians (Jornet) dispuestos a devorar kilómetros de calles, caminos y montañas. El territorio pronto queda pequeño porque la fiebre del jogging empezó hace ya un puñado de años y la mayoría de corredores y corredoras están en plena forma y corren cada vez distancias más largas. No en vano, el número de participantes en las maratones de todo el mundo no hace más que aumentar.

La fiebre de correr se ha extendido también a las carreteras y es habitual ver practicantes de este deporte en carreteras locales y comarcales o caminos forestales o asfaltados. Pero no todos estos corredores –peatones, en el momento en el que pisan una carretera– conocen la normativa que se les aplica y, por lo tanto, el peligro al que se exponen si no contemplan las necesarias normas de seguridad vial. Este año, 7 peatones han perdido la vida en las carreteras catalanas y 12 más han resultado heridos de gravedad.

A pie por la carretera

¿Es seguro salir a correr por la carretera? Lo más recomendable para el peatón, ya se desplace andando o corriendo, es evitarla, especialmente por la noche o en condiciones de poca visibilidad. La enorme vulnerabilidad de un peatón ante un eventual choque con un vehículo es el principal argumento. Ahora bien, la circulación de peatones en las carreteras no está prohibida, excepto en autopistas y autovías, y, en todo caso, si es indispensable andar por vías interurbanas, hay que observar la normativa al respecto:

  • Si no hay un espacio especialmente reservado para peatones, la circulación se hará por la izquierda. De este modo, podréis observar de cara los vehículos que circulan y que se acercan a vuestra posición.
  • La circulación por el arcén se hará con prudencia, sin entorpecer la circulación, y aproximándose todo lo posible a su borde exterior.
  • Si se trata de un grupo, tendrán que marchar unos después de los otros, especialmente en casos de poca visibilidad o de gran densidad de circulación de vehículos.
  • Por la noche o cuando hay poca luz o visibilidad, hay que llevar algún elemento luminoso o reflector, como por ejemplo un chaleco reflectante.

Estas medidas, entre otras, son las que deben observar también los corredores para no poner en peligro su integridad. Del mismo modo, hay que evitar el uso de los auriculares, dado que pueden dificultar la atención necesaria que es necesario mantener.

En definitiva, si practicas el jogging y tu trayecto tiene que pasar irremediablemente por un tramo de carretera, es indispensable que pongas en práctica todas estas normas de seguridad. Corre lejos, corre veloz, pero sobre todo ¡corre seguro!

Campañas más efectivas

¿Qué opina el espectador de una campaña publicitaria? ¿Le ha gustado? ¿Le ha llegado el mensaje? ¿La recuerda? Los post-test publicitarios sirven para medir el impacto de una campaña y son una herramienta de marketing muy eficaz para dar respuesta a todos estos interrogantes. Los post-test consisten en proyectar la campaña a varios grupos de personas previamente seleccionadas por una agencia, según determinadas características, y a formular preguntas respecto la campaña, para medir su impacto.

Con el fin de evaluar las tres campañas publicitarias que el Servei Català de Trànsit difundió el 2018 (‘Todos tenemos familia. En la carretera, víctimas cero’, campaña sobre la Visión Cero; ‘No corras, vive más’, sobre el exceso de velocidad; y ‘Todos cometemos errores. Todos somos responsables. La única diferencia es que el/la motorista siempre  pierde’, campaña sobre la vulnerabilidad de los motoristas), una empresa realizó los post-test estableciendo tres grupos de diferentes edades: entre 18 y 25 años, entre 30 y 50 y entre 55 y 70 años. El target seleccionado reunía varias características: residentes en ciudades, residentes en poblaciones, conductores de coche o moto y usuarios del transporte público, entre otros.

‘Todos tenemos familia’

La campaña ‘Todos tenemos familia. En la carretera, víctimas cero’ generó un impacto muy elevado, con una respuesta emocional muy fuerte por parte del espectador. Los diversos grupos del post-test coincidieron en valorar muy positivamente la claridad del mensaje de la campaña: no puede haber ninguna víctima en la carretera y no se puede normalizar la idea que siempre habrá víctimas de tráfico. En contrapartida, surgieron también objeciones, como por ejemplo que la campaña es demasiado dramática y se hace sufrir al espectador, o que la duración del spot es un poco larga. A pesar de todo, esta campaña logró una valoración de 8.4 sobre 10.

‘No corras, vive más’

La campaña de concienciación sobre el exceso de velocidad en la carretera generó en los grupos del post-test reacciones muy positivas. Enseguida, captó la atención de los espectadores, se valoró muy positivamente el mensaje que transmite el spot acerca de vivir con demasiadas prisas, así como la realización audiovisual y el claim ‘No corras, vive más’. Por otro lado, entre los grupos del post-test se destacó también que se conseguía generar un impacto sin recurrir a elementos excesivamente dramáticos. El aspecto peor valorado de esta campaña fue que el formato multipantalla que adopta en algunos momentos genera confusión porque no hay suficiente tiempo para identificar las escenas. ‘No corras, vive más’ recibió una puntuación de 8.3 sobre 10.

‘Todos cometemos errores. Todos somos responsables’

La campaña de concienciación sobre la vulnerabilidad de los motoristas, en cambio, recibió una valoración muy modesta. Todos los grupos del post-test coincidieron en que los diferentes spots de la campaña incurren en el mismo problema: el mensaje no se entiende y el formato de los spots se percibe como frívolo. Aun así, a pesar de que las analogías con los niños que propone la campaña no se consideran bien resueltas, sí que se valora positivamente la idea que los motoristas son más vulnerables y que son todos los conductores los que tienen que circular con prudencia y respeto. Esta campaña recibió una puntuación de 4.4 sobre 10.

Conclusiones y propuestas de mejora

Los post-test sirven, también, para detectar carencias y elaborar sugerencias que puedan ayudar a crear campañas más precisas en su mensaje y más efectivas en su formato. De entre las propuestas de mejora, se sugirieron varios aspectos:

  • El mensaje, cuanto más claro, corto y directo, mejor.
  • Se valora positivamente que sean escenas cotidianas e historias reales.
  • Hay que buscar el equilibrio entre el impacto y la crudeza de las escenas.
  • Se recomienda perfiles de protagonistas de los spots más inclusivos.
  • La duración ideal de un spot es de 40 segundos.
  • Se recomiendan campañas dirigidas a determinados colectivos, con objetivos más específicos, de prevención y de comportamientos de riesgo.

Todas estas propuestas de mejora recogidas por los post-test publicitarios sirven para ajustar mejor las campañas y adecuarlas a una realidad cambiante como es el mundo de la movilidad. Y a ti, ¿qué campaña te gusta más?

Conductores entre rejas

A menudo pensamos que nunca seremos víctimas de un accidente de tráfico, que eso les pasa a los demás. Pero todavía nos resulta mucho más increíble y surrealista pensar en la posibilidad de entrar en prisión por conducir bajo los efectos del alcohol, por conducción temeraria o por conducir sin permiso. Es una realidad que no entra en nuestros esquemas pero, eso, también pasa.

El endurecimiento de las medidas penales contra los infractores por delitos contra la seguridad vial ha llevado al ámbito de la justicia penal, incluida la cárcel, a un colectivo de personas que hasta ahora no llegaban. Actualmente en Cataluña hay 809 personas en la cárcel que están cumpliendo condena y que han cometido algún delito contra la seguridad vial. Conducir sin permiso, la conducción temeraria, conducir bajo los efectos del alcohol y las drogas y negarse a someterse a la prueba de alcoholemia son, por este orden, los delitos más habituales en este tipo de internos.

La duración de la condena se sitúa en torno a un año por término medio, si bien aquellos penados clasificados como de delito único tienen condenas de pena de prisión considerablemente más cortas. Sea como sea, ingresar en una prisión no es una experiencia deseable.

ORIS 9910 SCT penats per delictes-1024x512px

Tomar conciencia de la inconsciencia

El programa Hora Punta se desarrolla en las prisiones catalanas desde el 2011 y, mediante este, la Administración penitenciaria intenta dar respuesta al incremento de reclusos por delitos de tráfico desde la reforma del Código penal en el 2007. Es un programa psicoeducativo que dura todo el año y que ofrece a los internos herramientas para tomar conciencia y para trabajar la conducta ante el riesgo y evitar situaciones reincidentes en el futuro. A lo largo del tratamiento se trabajan 3 objetivos: la responsabilización del problema, el análisis funcional de la propia conducta y, finalmente, la capacidad de empatizar.

“Ponerse en el lugar de la otra persona en la medida de sus posibilidades, poder entender los daños causados o el daño potencial que puedes causar a otras personas es fundamental en este programa”, asegura Margarida Llop, jefa de programas del área de violencia del centro penitenciario de Ponent. Margarida comenta que este tipo de presos no se ven a sí mismos como el resto de internos. “A menudo ellos no se ven como un preso, lo que se entiende por preso. Pero hoy en día eso es muy versátil y es transgredir una norma… por el solo hecho este se puede plantear uno que está cometiendo un delito, ser o tener la categoría de delincuente”.

5

El centro penitenciario de Ponent ha sido pionero en este programa. Ahora mismo, hay 14 presos que están cumpliendo penas por un delito único contra la seguridad vial.
El programa prevé también dos sesiones con mossos d’esquadra del área de la educación para la movilidad segura. Jesús Alcalde, mosso coordinador de la educación para la movilidad segura en Ponent, acompañado de su compañero Hèctor Querol, hacen charlas habitualmente tanto en régimen abierto como en régimen cerrado. “El objetivo principal de la sesión”, dice Jesús, “es que reflexionen sobre por qué han ido a la cárcel, se les hace reflexionar sobre la reincidencia y se les hace entender que la sociedad les da oportunidades pero si reinciden el castigo es la prisión.”

 Hacer un “reset”

Hacer charlas en un entorno penitenciario es, obviamente, diferente de otros espacios donde los mossos hacen sesiones formativas. Los agentes, en estas ocasiones, siempre van vestidos de paisano con el fin de crear un ambiente relajado y distendido. La acogida es buena y los internos no ven a los mossos con hostilidad, sino que por el talante de la reunión parece más un encuentro de amigos en el que los internos preguntan y piden consejos a la policía.

La sesión empieza con una reflexión personal de los penados sobre por qué están en la cárcel y qué hay que hacer para que en un futuro, cuando salgan, no reincidan y vuelvan a una vida entre rejas. Las clases son muy dinámicas y “no cuesta nada que ellos participen porque la aceptación es buenísima”, asegura Hèctor.

La percepción del riesgo es un elemento clave en estas formaciones. La trabajan a partir de un cuestionario donde cada interno tiene que puntuar, de poco a mucho, conductas de riesgo en la conducción. “Lo que intentamos primero es conocer desde qué perspectiva ellos ven el riesgo y, entonces, se dan cuenta de que cada uno lo ve diferente y lo que pretendemos es que vean que sí que existe este riesgo y que es mucho más grave de lo que ellos consideran”, dice Jesús.

3

Algunos son muy conscientes de la infracción que han cometido y uno de ellos pide ayuda a Jesús: “A ver si me ayudas y me ‘reseteas’”. Otro que está cumpliendo condena por conducir bajo los efectos del alcohol y hacerlo con reincidencia con el permiso retirado explica, bromeando: “Tengo el permiso retirado hasta el 2023. Mi madre dice que estará tranquila hasta entonces”.

 “Yo he nacido para conducir y correr”, dice uno de los internos, y Jesús lo corrige: “¡Eh! Tú has nacido para conducir y para vivir”. Aspectos como la responsabilidad, el autoconocimiento o las consecuencias que se derivan de los propios actos en las víctimas, en la familia y en uno mismo son tratados con juegos simbólicos como la construcción de una torre vertical con 10 fichas sin que caiga a modo de competición. “Les das 10 piezas y es imposible construir una torre vertical. Nosotros lo hemos intentado y no es posible. El juego da pie a que reflexionen porque ellos se están dando cuenta de que es imposible hacer esta torre, pero lo siguen haciendo… lo vuelven a hacer, vuelve a caer y aquí está donde lo comparamos con la reincidencia que los ha llevado a la cárcel”.

La sesión pasa volando y parece que los internos no tienen prisa en marcharse. Dan las gracias efusivamente a Jesús y a Hèctor. “Recordad que todo el mundo tiene derecho a una oportunidad y que sois privilegiados porque tenéis la opción de reflexionar. La vida no tiene precio y no vivir la vida tampoco tiene precio” es el mensaje final de esta jornada formativa.


El Servicio Catalán de Tráfico ha puesto en marcha la campaña “Conductores entre rejas”, una campanya de vídeos virales con declaraciones de personas que cumplen penas de prisión por un delito contra la seguridad vial.

 

5 reglas clave para actuar con seguridad en caso de avería

Por fin ha llegado el día anhelado, estás conduciendo por una carretera camino de tu destino de vacaciones de verano pero de repente te das cuenta de que tu vehículo empieza a fallar y no puedes seguir circulando… Nadie desea sufrir este tipo de contratiempo pero desgraciadamente los coches se averían, también cuando estamos de vacaciones. Por lo tanto, tenemos que estar preparados para afrontar esta incidencia con seguridad y con calma, con el fin de evitar exponernos a nosotros mismos y a los demás a situaciones de peligro.

Te dejamos 5 reglas clave que debes tener en cuenta si tu coche sufre una avería durante un desplazamiento por carretera:

  1. Para el vehículo fuera de la vía, si es posible, en un lugar donde no estorbe al tráfico, sobre todo para que no se produzca un accidente como consecuencia de la avería.
  1. Para avisar de la incidencia a los demás conductores, señaliza tu vehículo con los triángulos, situados como mínimo a 50 metros delante y detrás del vehículo (en vías de doble sentido). Si no dispones de estos, pon alguna cosa que pueda llamar la atención al resto de conductores, como por ejemplo un chaleco reflectante.
  1. Activa las luces de emergencia y, si es de noche, con poca visibilidad, también las de posición.
  1. Si tienes que salir del vehículo, hazlo por la parte más segura y no olvides ponerte el chaleco reflectante obligatorio, que tienes que llevar siempre a mano. No vale, por ejemplo, llevarlo en el maletero.
  1. Aléjate de la vía y, si puedes, sitúate detrás de la valla de protección. Si en el coche viajan más ocupantes, mantén al grupo unido y evita que circulen por la A causa de averías, se producen atropellos que pueden tener graves consecuencias y, por lo tanto, las medidas de autoprotección son indispensables para evitar males mayores.

Las revisiones periódicas y el mantenimiento óptimo de los vehículos son fundamentales para evitar sufrir un susto en la carretera durante las esperadas vacaciones de verano. Así que antes de salir de viaje hay que revisar algunos elementos básicos, entre ellos la presión y el estado de los neumáticos, el nivel del aceite y el líquido de los frenos, la batería, las luces y los intermitentes. Las revisiones preventivas son básicas para la seguridad vial así como la reparación de desperfectos que pueden comportar riesgos graves a la hora de circular tanto para uno mismo como para el resto de usuarios.

¡No te arriesgues a que un mantenimiento deficiente de tu vehículo te estropee las vacaciones!

#MillennialsSenseFiltres, jóvenes sin pelos en la lengua

Marcos, Kevin, Jordi, Judit y Marta son los protagonistas de #MillennialsSenseFiltres, una campaña sobre los peligros de la carretera que este verano hemos lanzado para llegar a los jóvenes. “Millennials” por la edad y “Sin filtros” por el formato conversación que les tira de la lengua y de la sinceridad.

Este mes de julio ya puedes ver en nuestro canal de Youtube, TransitCatalunya, y en nuestro perfil de Twitter, @transit, estos tres vídeos que están repletos de reflexiones reales y directas sobre el móvil, el alcohol y las drogas o las imprudencias al volante. De hecho, estos cinco jóvenes hablan tan sin pelos en la lengua que muchas de las cosas que dicen son el ejemplo a NO seguir.

millenials5

“No te digo que no conduzca nunca borracha, pero creo que drogada no lo haría nunca”, “He conducido sin carné y he salido mucho de fiesta”, “Veo mejor que consultes el móvil en el semáforo que conduciendo”, son algunas de las “perlas” que nos han dejado los protagonistas de la campaña. Unas reflexiones controvertidas que nos sirven para hacer debate en la red con el objetivo de acercarnos a los millennials y hacerles ver que determinadas actitudes imprudentes, que ellos pueden llegar a considerar cotidianas, son incompatibles con una conducción segura.

La campaña llega ahora en verano, unos meses en los que la movilidad de ocio y las salidas nocturnas de los jóvenes se disparan y cuando se hace necesario recordarles estos mensajes: “Eres joven y te queda mucho por vivir, no corras riesgos”, “Si conduces, ¡móvil off!”, o bien “Ni mucho ni poco. Si conduces, cero alcohol, cero drogas”. La parte más amarga de todo es que este año ya han muerto en las carreteras catalanas 12 jóvenes de entre 18 y 30 años. Por mucho que la juventud sea una etapa de vivir la vida, es necesario que sean conscientes de que todo se puede acabar por una imprudencia. Desgraciadamente, eso pasa.

El cinturón te puede salvar la vida

¿Te lanzarías en paracaídas sin abrochártelo? ¿Querrías subir a una montaña rusa sin sujetarte bien? ¿Escalarías una pared vertical sin cuerdas ni arnés? Las respuestas a estas cuestiones son evidentes, pero si nos situamos a bordo de un vehículo, parece que el sentido común desaparece. Cuando menos, en algunos casos. La percepción del riesgo disminuye si se circula en coche y no debería ser así, puesto que hablamos de una máquina, sofisticada y estética, sí, pero que pesa más de una tonelada y se desplaza a muchos metros por segundo. De hecho, para hacernos una idea de los daños que puede producir, un choque a 140 km/h equivaldría al impacto de una caída desde lo alto de un edificio de 20 plantas (unos 77 metros).

463020-PFO39Y-210

A pesar de que el uso del cinturón de seguridad se ha generalizado en los últimos años, todavía hoy en día se producen graves lesiones o la muerte en accidentes de tráfico por no llevar abrochado el cinturón. Este año, han muerto 7 personas por no abrocharse el cinturón y 8 más han resultado heridas de gravedad. Estos son datos todavía provisionales, pero ya nos indican que un 13% del total de víctimas mortales de lo que llevamos de 2019 no llevaban el cinturón abrochado, una cifra que no se puede considerar residual. Sin ir más lejos, en 2018 perdieron la vida en el asfalto 20 personas por no llevar el cinturón y 41 más quedaron gravemente heridas.

Más concienciación

Cinturó autocarTodavía queda trabajo por hacer cuando el uso del cinturón no es habitual aún en los pasajeros posteriores o en los usuarios de los autocares, por ejemplo. Desde el Servicio Catalán de Tráfico, se han realizado varias campañas de concienciación, como la campaña “Pasajeros seguros, también en el autocar“, y se llevan a cabo controles policiales preventivos a lo largo del año para afianzar el uso del cinturón entre todos los ocupantes del vehículo. Precisamente, esta semana, hasta el domingo 9 de junio, se está realizando una campaña de controles intensivos para velar por la seguridad de  transportes escolares y de menores, y de viajeros.

Además, los vehículos mirilla  de los Mossos d’Esquadra, que vigilan las carreteras sin ser reconocidos por los conductores, también detectan habitualmente infracciones de tráfico como circular sin llevar abrochado el cinturón.

No obstante, también es necesario que los usuarios tomen conciencia de la importancia de llevar el cinturón abrochado. No en vano, no llevar el cinturón es, junto con la velocidad y la conducción bajo los efectos del alcohol y otras drogas, una de las principales causas de lesiones derivadas de los accidentes de tráfico, especialmente lesiones internas en la zona del tórax y de la cabeza. Además, no utilizar este sistema de seguridad pasiva implica una sanción económica de 200 € y la pérdida de 3 puntos del carné de conducir.

La concienciación, de todas formas, tiene que empezar por un mismo. El clac del cinturón te puede salvar de la muerte o de sufrir una grave lesión para toda la vida. Si eres el conductor y hay más ocupantes en el vehículo, no pongas en marcha el motor hasta que todo el mundo se abroche el cinturón. Gestos como estos salvan vidas. Si todos ponemos de nuestra parte, es posible reducir a cero las víctimas por no llevar abrochado el cinturón de seguridad.

Huir del lugar de un accidente: una mala decisión

“Hace unos 6 años, investigamos un accidente en el cinturón del Litoral, en el que un turismo hizo caer a una motorista y un tercer coche le pasó por encima… Los dos conductores, el del vehículo que la hace caer y el que le pasa por encima, se paran unos metros más adelante, miran qué ha pasado, uno de ellos llama al 112, y deciden marchar los dos del lugar del accidente.” Este es uno de los muchos ejemplos que nos podría explicar el sargento Rafa Aguilar, del Grupo de Búsqueda y Documentación (GRD), la división de los Mossos d’Esquadra que investiga los accidentes de tráfico.

IMG_6816 baixa

Desgraciadamente, el abandono del lugar del accidente y la omisión del deber de socorro son más habituales de lo que podamos suponer. En 2018, hubo 198 accidentes en las carreteras catalanas en los que el conductor que provocó el siniestro se dio a la fuga. De estos 198 siniestros, uno fue mortal. La tarea de los Mossos al frente del GRD es la de investigar el lugar del accidente, seguir las pistas y localizar finalmente al conductor que ha huido del lugar del accidente. En muchos casos, esto se consigue por la suma de esfuerzos y recursos que se ponen al alcance para localizar al vehículo que se ha dado a la fuga. En el caso que relataba el sargento Aguilar, se localizó a los dos conductores: “Llegamos a determinar la identificación del conductor que hizo caer a la motorista por la llamada al 112. Del coche que le pasó por encima, recuperamos algunas piezas que nos permitieron determinar el modelo del turismo. A la semana siguiente montamos un control en el mismo punto y buscamos el turismo hasta que lo encontramos, y en los bajos tenía todavía restos biológicos. Imputamos un delito de homicidio imprudente y omisión del deber de socorro a los dos conductores”, explica Aguilar.

IMG_6818 baixa

La trazabilidad de los restos

En los siniestros en los que un vehículo ha huido del lugar del accidente son muy importantes los restos del vehículo que hayan quedado. A menudo, gracias a estos restos se puede localizar el vehículo fugado y a su conductor. Si el vehículo ha sido reparado, se añaden dificultades a su posterior localización pero también hay vías para atrapar al responsable: “Cuando el vehículo se monta en fábrica, todas sus piezas tienen un reloj, con la indicación del año; a partir de aquí, si por ejemplo tenemos un vehículo del 2010 y encontramos piezas del 2017, sabemos que algo se ha reparado. Seguimos las pistas, pedimos datos de estos cambios de piezas hasta que finalmente podemos determinar si ha estado implicado en aquel accidente”, explica el sargento Aguilar. “En los accidentes con fuga, trabajamos estrechamente con el gremio de talleres; nosotros lanzamos un aviso de que buscamos un vehículo de una marca y modelo concreto y si entra en reparación un vehículo con estas características y con estos daños, el taller nos da el aviso”, precisa Aguilar.

Los motivos

Según el sargento a cargo de la división de investigación de los accidentes de tráfico, no hay un perfil tipo del infractor que huye del lugar del accidente, pero sí hay unos denominadores comunes que se acostumbran a cumplir en estos casos, como haber consumido alcohol, haber perdido todos los puntos del carné de conducir, no tener pasada la ITV, o no tener el seguro del vehículo, para citar los ejemplos más habituales. “A menudo, son estas circunstancias las que empujan a algunos conductores a tomar la decisión de huir del lugar del accidente; una acción que, de hecho, es mucho más grave que cualquiera de estas circunstancias”, puntualiza el sargento Aguilar.

IMG_6821 baixa

Reforma del Código Penal

El 20 de febrero de este año, entró en vigor la reforma del Código Penal, en la cual se incorpora el delito de abandono del lugar del accidente y se establecen penas de hasta 4 años de prisión, si el conductor es responsable del siniestro, y también de hasta 6 meses de prisión, si un conductor llega al lugar de un accidente con víctimas y no se para a auxiliarlas. Con esta medida, ampliamente reclamada por las entidades que defienden a las víctimas de accidentes, se pretende ofrecer una mayor protección a las víctimas de los accidentes de tráfico.

El mejor momento para dejarlo

Leíamos recientemente que el marido de la reina Isabel II de Gran Bretaña, el príncipe Felipe, de 97 años, había entregado voluntariamente su permiso de conducir a la Policía. De esta manera quería dejar bien claro que había decidido no volver a conducir nunca más, forzado sobre todo por un accidente que había tenido pocas semanas antes y porque días después lo habían cogido in fraganti conduciendo sin el cinturón de seguridad puesto. En realidad, ya hacía tiempo que recibía la presión de una sociedad que consideraba que, quizás, ya era demasiado mayor para coger el coche.

También hemos podido leer últimamente que, del total de víctimas mortales que hemos contabilizado hasta ahora en nuestras carreteras, aproximadamente un 42% tiene más de 65 años. Unos datos inéditos hasta ahora y que demuestran un aumento de muertos en la carretera que se incluyen dentro de la franja de edad denominada eufemísticamente “personas mayores”.

Home

Con todas estas informaciones, es fácil que surja la pregunta siguiente: “¿Habría que poner un límite de edad para conducir?”. Es evidente que con la edad perdemos visión, reflejos al volante y capacidad auditiva. Pero antes de responder categóricamente a la pregunta, recordemos aquel cuento titulado “El plato de madera”, en el que un hombre castiga a su padre, ya mayor, a comer en un rincón y en un plato de madera porque, a causa de la edad, no paraba de tirarlo todo y de romper los platos. Pocos días después, el hombre se encuentra a su hijo pequeño trabajando un pequeño tronco con su cuchillo. El hombre le pregunta: “¿Qué haces?”, y el niño le responde: “Estoy haciendo un plato de madera, para que cuando tú seas viejo comas como el abuelo. Como he visto que a tu padre le dabas un plato de madera, ahora yo estoy haciendo uno para ti.” No hay que decir que, en un primer momento, el padre no se lo toma demasiado bien, pero acaba comprendiendo la moralidad del cuento y permite al abuelo volver a comer con toda la familia.

Por lo tanto, y volviendo a la pregunta de si hay que poner un límite de edad para conducir, la gente que no forma parte del colectivo de las personas mayores podría verse tentada a responder con un sí rotundo. Pero, ¿a qué edad ponemos la línea? ¿64 años? ¿65? ¿70? No todos envejecemos igual y seguro que, cuando nos llegara la edad marcada por ley pensaríamos: “Hombre, pues todavía estoy lo bastante bien, no veo por qué ahora tengo que dejar de conducir”. Y es que no disponer del permiso de conducir supone para todos una gran pérdida de nuestra independencia, un precio que, llegado el momento, no todos estamos dispuestos a pagar. No todos estamos dispuestos a comer en un plato de madera.

Dona

Pero es cierto que ante el aumento de la mortalidad de los conductores, pasajeros y peatones mayores de 65 años, tendríamos que tomar algunas medidas. Un aspecto importante a considerar es la vulnerabilidad relacionada con la edad. El mismo accidente puede tener consecuencias diferentes según las condiciones físicas de las personas afectadas. Por eso son tan importantes las medidas de seguridad activa y pasiva, sea cuál sea la edad de conductores y pasajeros.

En cualquier caso, la conducción requiere un ejercicio de responsabilidad por parte de todos y cada uno de nosotros, tanto en el mismo momento en el que se conduce como en la obtención y renovación de los permisos, que incluyen el reconocimiento psicofísico de los conductores cada 10 años en general y cada 5 a partir de los 65 años. No obstante, este tiempo se puede reducir en función de los problemas psicofísicos que se detecten en las revisiones. Desde el Servicio Catalán de Tráfico pedimos a todo el mundo, sea cual sea su edad, un ejercicio de responsabilidad y sinceridad en el reconocimiento psicofísico para que los profesionales puedan hacer su trabajo y nos marquen las adaptaciones que necesitamos para conducir y el plazo en el que hay que renovar el permiso de conducir. Se trata de no engañarnos, ni a nosotros mismos ni tampoco a los responsables que nos tienen que permitir, o no, renovar el permiso de conducir. Las consecuencias de hacer trampas pueden ser demasiado graves.