Aunque el año pasado las víctimas mortales aumentaron un 9%, la ratio por millón de habitantes es 10 puntos por debajo de la media europea
El año pasado en Cataluña hubo un total de 288 muertos por accidentes de tráfico, sumando a las víctimas registradas hasta 30 días, tanto a las carreteras como en los pueblos y ciudades del país. Según los datos que se publicaran en el Anuario Estadístico de accidentes de tráfico en Cataluña 2023 eso supone un aumento del 9,1% respecto de la cifra registrada en el 2022, cuando murieron 264.
Concretamente, 181 víctimas fueron en zona interurbana ( 12 más que el año anterior) y 107 en zona urbana (18 más que en el 2022). Además, el indicador conjunto de muertos y heridos graves por accidentes de tráfico también tuvo una evolución negativa, ya que se registró un aumento del 8,8% (de 1792 a 1950).
Sin embargo, si abrimos el foco territorial y situamos Cataluña en el marco de la Unión Europea (UE), tiene una ratio de 36 muertas por millón de habitantes, hasta diez puntos por debajo de la media europea (46), según datos recientes publicadas por la Comisión Europea. En este sentido está en la cola de los países de la UE en este ranking, con una ratio similar a Alemania y Holanda, concretamente a la posición octava por detrás. Además, este indicador del 2023 en Cataluña es más bajo que al conjunto del estado español (38) y se aleja de los países con más siniestralidad mortal como Bulgaria (82 muertos por millón), Croacia (71) o Portugal (61).

El año pasado en toda la UE, 20.400 personas perdieron la vida en accidentes de tráfico, lo que supone un descenso del 1% con respecto al año anterior. Aunque la tendencia a largo plazo muestra una reducción del 10% en comparación con el 2019, el ritmo actual de caída no llega al descenso anual del 4,5% necesario para alcanzar el objetivo de la UE de reducir a la mitad a los muertos por accidente de tráfico el año 2030, alerta la Comisión.
En Cataluña el número de víctimas mortales por accidentes de tráfico ha bajado un 5,3% respecto de las que se registraron en el 2019, año de referencia para el cumplimiento de estos objetivos europeos. Para afrontar los retos viales de los próximos años, el SCT se ha dotado del Plan de Seguridad Vial (PSV) 2024-2026, un instrumento técnico trienal que tiene como objetivo ordenar el conjunto de medidas, recursos y acciones necesarias para reducir la siniestralidad.










