Conductores entre rejas

A menudo pensamos que nunca seremos víctimas de un accidente de tráfico, que eso les pasa a los demás. Pero todavía nos resulta mucho más increíble y surrealista pensar en la posibilidad de entrar en prisión por conducir bajo los efectos del alcohol, por conducción temeraria o por conducir sin permiso. Es una realidad que no entra en nuestros esquemas pero, eso, también pasa.

El endurecimiento de las medidas penales contra los infractores por delitos contra la seguridad vial ha llevado al ámbito de la justicia penal, incluida la cárcel, a un colectivo de personas que hasta ahora no llegaban. Actualmente en Cataluña hay 809 personas en la cárcel que están cumpliendo condena y que han cometido algún delito contra la seguridad vial. Conducir sin permiso, la conducción temeraria, conducir bajo los efectos del alcohol y las drogas y negarse a someterse a la prueba de alcoholemia son, por este orden, los delitos más habituales en este tipo de internos.

La duración de la condena se sitúa en torno a un año por término medio, si bien aquellos penados clasificados como de delito único tienen condenas de pena de prisión considerablemente más cortas. Sea como sea, ingresar en una prisión no es una experiencia deseable.

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Tomar conciencia de la inconsciencia

El programa Hora Punta se desarrolla en las prisiones catalanas desde el 2011 y, mediante este, la Administración penitenciaria intenta dar respuesta al incremento de reclusos por delitos de tráfico desde la reforma del Código penal en el 2007. Es un programa psicoeducativo que dura todo el año y que ofrece a los internos herramientas para tomar conciencia y para trabajar la conducta ante el riesgo y evitar situaciones reincidentes en el futuro. A lo largo del tratamiento se trabajan 3 objetivos: la responsabilización del problema, el análisis funcional de la propia conducta y, finalmente, la capacidad de empatizar.

“Ponerse en el lugar de la otra persona en la medida de sus posibilidades, poder entender los daños causados o el daño potencial que puedes causar a otras personas es fundamental en este programa”, asegura Margarida Llop, jefa de programas del área de violencia del centro penitenciario de Ponent. Margarida comenta que este tipo de presos no se ven a sí mismos como el resto de internos. “A menudo ellos no se ven como un preso, lo que se entiende por preso. Pero hoy en día eso es muy versátil y es transgredir una norma… por el solo hecho este se puede plantear uno que está cometiendo un delito, ser o tener la categoría de delincuente”.

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El centro penitenciario de Ponent ha sido pionero en este programa. Ahora mismo, hay 14 presos que están cumpliendo penas por un delito único contra la seguridad vial.
El programa prevé también dos sesiones con mossos d’esquadra del área de la educación para la movilidad segura. Jesús Alcalde, mosso coordinador de la educación para la movilidad segura en Ponent, acompañado de su compañero Hèctor Querol, hacen charlas habitualmente tanto en régimen abierto como en régimen cerrado. “El objetivo principal de la sesión”, dice Jesús, “es que reflexionen sobre por qué han ido a la cárcel, se les hace reflexionar sobre la reincidencia y se les hace entender que la sociedad les da oportunidades pero si reinciden el castigo es la prisión.”

 Hacer un “reset”

Hacer charlas en un entorno penitenciario es, obviamente, diferente de otros espacios donde los mossos hacen sesiones formativas. Los agentes, en estas ocasiones, siempre van vestidos de paisano con el fin de crear un ambiente relajado y distendido. La acogida es buena y los internos no ven a los mossos con hostilidad, sino que por el talante de la reunión parece más un encuentro de amigos en el que los internos preguntan y piden consejos a la policía.

La sesión empieza con una reflexión personal de los penados sobre por qué están en la cárcel y qué hay que hacer para que en un futuro, cuando salgan, no reincidan y vuelvan a una vida entre rejas. Las clases son muy dinámicas y “no cuesta nada que ellos participen porque la aceptación es buenísima”, asegura Hèctor.

La percepción del riesgo es un elemento clave en estas formaciones. La trabajan a partir de un cuestionario donde cada interno tiene que puntuar, de poco a mucho, conductas de riesgo en la conducción. “Lo que intentamos primero es conocer desde qué perspectiva ellos ven el riesgo y, entonces, se dan cuenta de que cada uno lo ve diferente y lo que pretendemos es que vean que sí que existe este riesgo y que es mucho más grave de lo que ellos consideran”, dice Jesús.

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Algunos son muy conscientes de la infracción que han cometido y uno de ellos pide ayuda a Jesús: “A ver si me ayudas y me ‘reseteas’”. Otro que está cumpliendo condena por conducir bajo los efectos del alcohol y hacerlo con reincidencia con el permiso retirado explica, bromeando: “Tengo el permiso retirado hasta el 2023. Mi madre dice que estará tranquila hasta entonces”.

 “Yo he nacido para conducir y correr”, dice uno de los internos, y Jesús lo corrige: “¡Eh! Tú has nacido para conducir y para vivir”. Aspectos como la responsabilidad, el autoconocimiento o las consecuencias que se derivan de los propios actos en las víctimas, en la familia y en uno mismo son tratados con juegos simbólicos como la construcción de una torre vertical con 10 fichas sin que caiga a modo de competición. “Les das 10 piezas y es imposible construir una torre vertical. Nosotros lo hemos intentado y no es posible. El juego da pie a que reflexionen porque ellos se están dando cuenta de que es imposible hacer esta torre, pero lo siguen haciendo… lo vuelven a hacer, vuelve a caer y aquí está donde lo comparamos con la reincidencia que los ha llevado a la cárcel”.

La sesión pasa volando y parece que los internos no tienen prisa en marcharse. Dan las gracias efusivamente a Jesús y a Hèctor. “Recordad que todo el mundo tiene derecho a una oportunidad y que sois privilegiados porque tenéis la opción de reflexionar. La vida no tiene precio y no vivir la vida tampoco tiene precio” es el mensaje final de esta jornada formativa.


El Servicio Catalán de Tráfico ha puesto en marcha la campaña “Conductores entre rejas”, una campanya de vídeos virales con declaraciones de personas que cumplen penas de prisión por un delito contra la seguridad vial.

 

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