No te pegues, ¡que corra el aire!

Cada día, desgraciadamente, se producen decenas de accidentes, choques y colisiones en la carretera. Un alto número de estos impactos son colisiones por alcance; es decir, el vehículo de atrás choca con el de delante. El impacto puede ser más o menos grave en función de la velocidad y de la distancia de seguridad. Si se trata de una colisión a escasa velocidad, las lesiones serán leves; con suerte, los ocupantes de los vehículos no sufrirán ningún daño y será solo el chasis de los automóviles el que recibirá las peores consecuencias. Ningún accidente de tráfico es inocuo, en cualquier caso. El susto, los papeles del seguro, el coche en el taller… no son trámites agradables tampoco.

La lesión más frecuente en este tipo de colisión es el latigazo cervical, que puede acabar desapareciendo o volverse crónico. Pero también se pueden producir lesiones en el hombro, en la cabeza, en la cara o en las manos, y otras consecuencias más graves, como hemorragias internas, hernias discales, lesiones en la médula espinal e incluso la muerte. La receta para evitar este tipo de accidentes no podría ser más sencilla: moderar la velocidad y, sobre todo, mantener la distancia de seguridad. Si todos cumplimos estos dos preceptos, difícilmente colisionaremos con el vehículo de delante. Justo es decir, sin embargo, que la escasa distancia entre vehículos es una cuestión que fácilmente recriminamos a los demás, pero lo cierto es que nosotros también la tenemos que evitar. Hoy en día, la distancia insuficiente entre vehículos es una infracción demasiado cotidiana en nuestras carreteras, desgraciadamente.

No te pegues

Pero, ¿cuál es exactamente la distancia de seguridad que hay que mantener en cada situación? Para detenerse a tiempo ante cualquier emergencia, la distancia que debemos mantener con el vehículo que nos precede depende en gran parte de la velocidad. En condiciones normales, a 120 km/h, se recorren 33 metros cada segundo y se necesitan 98 metros para frenar del todo el vehículo. Hay que tener en cuenta, además, que transcurren 1,5 segundos hasta que el cerebro reacciona y da la orden correspondiente para frenar. No obstante, el mejor indicador para medir si la distancia de seguridad es óptima no es tanto el espacio como el tiempo. Para saber si la distancia es la correcta, se puede aplicar la siguiente pauta: cuando el coche que vaya delante pase al lado de un elemento fijo (por ejemplo, una señal) hay que contar lentamente ‘mil ciento uno’, ‘mil ciento dos’, ‘mil ciento tres’ (esto equivale a tres segundos). Si al acabar de decirlo no se ha llegado todavía al mismo punto, la distancia es la adecuada.

No respetar la distancia de seguridad pone en riesgo la integridad física del conductor infractor y también la de los demás; es una infracción grave que comporta una sanción de 200 euros y la pérdida de 4 puntos del carné de conducir.

En 2019 se produjeron 2.241 colisiones por alcance con víctimas en las carreteras catalanas (datos provisionales), a causa de las cuales han muerto 17 personas y 89 más han resultado heridas graves. En 2018, se produjeron 2.307 siniestros por alcance, en los que resultaron heridas un total de 3.946 personas (ya sea leves o graves).

¿Y si se te pegan?

No es fácil mantener la atención en la carretera cuando tienes un vehículo enganchado detrás, lo sabemos. Es una situación potencialmente peligrosa, considerando que cualquier imprevisto en el que necesites frenar repentinamente supondrá una colisión por alcance del vehículo que te sigue tan de cerca, porque no tendrá suficiente tiempo ni espacio para frenar. Lo más importante es mantener la calma y no perder la atención de lo que tenemos delante. Si esta situación te está estresando, lo más recomendable es facilitar el adelantamiento, si es posible, para priorizar tu propia seguridad. En cambio, se desaconseja frenar, encender la luz antiniebla posterior o las luces de emergencia, dado que esto podría generar una colisión.

Por otro lado, es primordial respetar también el espacio de los conductores que sí mantienen la distancia de seguridad. Si invadimos este espacio para hacer nosotros un adelantamiento, esta distancia quedará comprometida y obligará a repetir la maniobra de nuevo para volver a dejar un espacio suficiente entre vehículos.

Al fin y al cabo, en el 90% de los siniestros en la carretera interviene el factor humano: si ponemos todos un poco de nuestra parte, los accidentes dejarán de ser algo tan habitual y tan cotidiano.

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