Comer al volante

Hoy has terminado tarde del trabajo; tienes el tiempo justo para coger el coche y recoger a los niños en la escuela. Como no has tenido tiempo de comer, aprovechas el trayecto en coche para tomar un bocado. Total, te conoces el camino de memoria… Esta es una hipotética situación cotidiana que todos podemos comprender, pero representa un peligro que no debemos infravalorar: comer (o beber) al volante puede distraer durante la conducción y provocar un accidente.

Puede parecer una cuestión de poca importancia, pero no lo es. Si todos convenimos en que desviar la atención de la carretera para coger el móvil es una imprudencia, solo hay que sustituir el teléfono en la mano por un bocadillo para hacernos una idea de que esta acción es también potencialmente peligrosa.

En 2020, las distracciones fueron la primera causa de los accidentes con víctimas en las carreteras catalanas, por delante de la velocidad inadecuada y del alcohol y las drogas. Manipular el móvil es actualmente la distracción más extendida, pero también abstrae la atención sintonizar la radio, programar el GPS, comer o fumar.

¿Qué dice la normativa?

La normativa de tráfico no indica nada específicamente respecto a comer o beber mientras se conduce. No obstante, si hacerlo supone una infracción (distracción, principalmente), el hecho infractor se ajusta al artículo 18.1 del Reglamento general de circulación, que regula la obligación de atención permanente en la conducción de un vehículo. Entonces, si comer a la vez que conducimos provoca un peligro para la conducción, se sancionará por este artículo, por la desatención que implica.

Actualmente esta infracción está catalogada como leve, con una sanción de hasta 100 euros; no obstante, si la infracción se considera negligente del artículo 3.1 del Reglamento general de circulación, entonces se puede tipificar como una infracción grave, con sanción de 200 euros. Todo depende de la falta de atención en la conducción que haya representado la acción concreta, así como la afectación a la libertad de movimiento de las manos.

Distracciones y peligros

A pie de carretera, los agentes de tráfico del cuerpo de Mossos d’Esquadra son testigos cada día de desatenciones al volante, más o menos graves, además de las causadas por el móvil, como por ejemplo conductores repasando facturas o albaranes, espantando moscas o insectos, profesionales del transporte comiendo un bocadillo, o incluso con táper y tenedor, porque no tienen otro momento para hacerlo.

¿Qué puede pasar? Los accidentes más frecuentes asociados a las distracciones son salidas de vía, colisiones frontales, alcances con el vehículo de delante o atropellos. En la carretera, un segundo de distracción para coger el bocadillo o para abrir una lata de refresco puede ser suficiente para sufrir un siniestro. Comer o beber durante la conducción es un riesgo que podemos evitar: si no se dispone de tiempo para parar un momento, siempre será mejor dejarlo para más tarde antes que correr el riesgo que pueda ser nuestra última comida.

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