Formación piloto y pionera a los transportistas extranjeros pendientes del canje del permiso en Cataluña

El objetivo del curso de primera acogida que impulsa el Servicio Catalán de Tráfico es sensibilizar estos conductores de vehículos pesados sobre los factores de riesgo en la conducción de camiones y la prevención de accidentes

“Lo peor que os puede pasar cuando hagáis un exceso de velocidad es nada, porque entonces no dejaréis de hacerlo y cada vez os excederéis más”. De esta manera la formadora transmite a los seis alumnos, todos transportistas extranjeros procedentes del Perú y de Ucrania, las consecuencias de infringir la norma, poniendo el foco en los factores de riesgo.

“Este curso va más allá de la normativa y las habilidades, incide directamente en las actitudes y la voluntad de cumplir las normas, evaluando las consecuencias.” concreta Roberto González, director de Apec Educación de Garnollers, que es el centro formativo que imparte este curso que ha puesto en marcha el Servicio Catalán de Tráfico (SCT).

En este sentido, el SCT ha impulsado en Cataluña esta prueba formativa piloto y pionera dirigida específicamente a conductores de vehículos pesados recién llegados que están pendientes del canje del permiso, es decir de la homologación al carné español. El objetivo principal del curso teórico-práctico de siete horas es sensibilizar a estos chóferes profesionales de países terceros sobre los factores de riesgo en la conducción de camiones y la prevención de la siniestralidad.

La iniciativa se ha puesto en marcha a raíz que los accidentes con conductores de fuera de la Unión Europea en la AP-7 se han duplicado en los últimos cuatro años. “El año pasado analizamos los accidentes con vehículos pesados implicados en la AP-7 y vimos un salto importante en la siniestralidad de los conductores extranjeros que conducían camiones con matrícula del estado, concretamente pasaron de 74 accidentes en el 2019 a 140 en el 2023, unas cifras similares a las de este año,” explica el director del Servicio Catalán de Tráfico, Ramon Lamiel. “Con estos datos vimos que estos conductores que venían de países terceros y que estaban pendientes del canje del permiso, requerían alguna actuación más y nosotros hemos optado por la formación”, añade Lamiel.

El programa piloto, de carácter voluntario y totalmente gratuito, consta de una parte teórica de tres horas, con pautas para una conducción segura, y una práctica de conducción real monitorizada con el camión, de cuatro horas. En esta línea, el titular de Tráfico destaca que “creemos que hay que reforzarles la formación con un curso con una parte teórica en que se incide en la normativa pero también en las actitudes y en la cual también hay una parte práctica de circulación en abierto para que conozcan las condiciones que pueden encontrarse de intensidad y densidad como las que hay en la AP-7 que son difíciles de encontrar en el resto de la península y me atrevería a decir en el resto de Europa”.

Foto: ACN

La circulación por las carreteras catalanas del perfil de chóferes al cual va dirigido este curso irá al alza dado que “hay un déficit de conductores profesionales al estado y a la Unión Europa y eso provoca que las empresas hagan contrataciones masivas de transportistas profesionales en países terceros”, explica el director de Apec Educación. En este sentido, “programas de sensibilización como estos del SCT, a pesar de ser de carácter voluntario, hacen faltan”, añade.

De cara al futuro del programa, la responsable de seguridad laboral vial de la SCT, Mònica Roche, destacada que “es la primera vez que se hace esta iniciativa y analizaremos como ha funcionado como prueba piloto para adaptarnos a las necesidades en posibles nuevas ediciones”. En esta primera experiencia formativa dirigida a este sector “el principal obstáculo que nos hemos encontrado ha sido que cuesta llegar a las empresas de transporte por carretera y que entiendan la necesidad de ir más allá en la formación de sus conductores”, señala y reconoce Roberto González. “Sin embargo poco a poco se irá haciendo pedagogía con iniciativas como esta”, puntualiza.

Alcohol y drogas, incompatibles con la conducción

Un 41,7% de los conductores o peatones muertos en el 2023 habían consumido alcohol, drogas o psicofármacos y la mitad de los motoristas muertos dieron positivo en alguna sustancia

Cada diciembre desde el Servicio Catalán de Tráfico se coordina con el cuerpo de los Mossos d’Esquadra y las Policías Locales de Cataluña una campaña intensiva de controles para combatir la conducción bajo los efectos del alcohol o las drogas en las carreteras y municipios, coincidiendo con los días previos a las fiestas de Navidad y las comidas y cenas de empresa.

Durante estos días, este año entre el 12 y el 20 de diciembre, se despliegan controles policiales de drogoalcoholèmia por el conjunto del territorio y se hacen de manera aleatoria y en cualquier momento del día, con el fin de concienciar a la ciudadanía que conducir bebido o drogado puede provocar accidentes de tráfico mortales y graves. El subinspector de los Mossos d’Esquadra Gerard Garcia, jefe del área regional de tráfico de la Cataluña Central destaca que “porcentualmente encontramos más positivos en las comidas y cenas de empresa que la noche de Fin de año. Estos días señalados hay una concienciación extra por parte de los conductores”.

Los datos dan consistencia y credibilidad a los consejos viales y en este sentido que un 41,7% de los conductores o peatones muertos el año pasado en Cataluña habían consumido alcohol, drogas o psicofármacos y que la mitad de los motoristas muertos dieron positivo certifica que el alcohol y las drogas son totalmente incompatibles con la conducción.

Estos datos son contundentes y avalan la continuidad y refuerzo de la estrategia preventiva de controles policiales a pie de carretera y calle para sacar de la circulación la conducción bebida o drogada, pero también tiene que ir acompañada de una reacción ciudadana conjunta de rechazo y permisividad cero a estas infracciones a la carretera que está comprobado y demostrado que matan. Son datos del Instituto de Medicina Legal de Cataluña (IMLC), en base a los análisis realizados a 204 víctimas mortales por accidente de tráfico tanto en zona interurbana como urbana en el 2023. En concreto, de los 85 conductores o peatones muertos con positivos, destaca que el 83,5% (71) eran hombres y que un 43,5% eran motoristas (37), el tipo de usuario más numeroso con consumo detectado.

Análisis de los datos toxicológicos de las víctimas mortales por accidentes de tráfico de 2023

Si analizamos los datos del IMLC del año pasado por tipo de consumo, el 25% de los conductores o peatones muertos habían ingerido alcohol, una cifra ligeramente por debajo con respecto a los datos registrados en el 2022 (28,2%). Sin embargo, el porcentaje de conductores y peatones muertos que había consumido drogas y psicofármacos, un 27,5%, ha registrado la cifra más elevada desde el 2015.

Desde la óptica del sexo los datos toxicológicos revelan que el 34,1% de las mujeres muertas habían consumido alguna sustancia, mientras que en el caso de los hombres finados la cifra se eleva al 43,6%. Teniendo en cuenta los datos absolutos, de las 85 víctimas mortales que dieron positivo en alguna sustancia, 71 eran hombres y 14 das. Con respecto a la edad, de entre los consumidores muertos en accidentes de tráfico, destacan los de la franja entre 50 y 59 años, que es la que tiene un porcentaje más elevado de muertos positivos en alguna sustancia, con un 56,4% (22 positivos de 39 finados), seguimiento de la franja de 30 a los 39 años, en la que el 50% de los conductores o peatones muertos había consumido (11 positivos de 22), y de la 60 a 69 años con un 44,4% (16 positivos de 36). De entre los jóvenes, los menores de 30 años, el 28% de los muertos habían consumido (7 de 25).

Por último, y en cuanto al tipo de usuario, los motoristas son el colectivo más numeroso de positivos (37 de 85) y la mitad de los motoristas muertos, concretamente un 50,7%, habían consumido alguna sustancia, es decir, de los 73 conductores de motocicleta muertos, 37 dieron positivo. También de los colectivos vulnerables, en ciclistas el porcentaje de consumo entre las víctimas es del 30% (3 de 10) y en el caso de los peatones muertos, un 39,6% habían tomado alcohol, drogas o psicofármacos (19 de 48). De los conductores del resto de vehículos en motor, el 35,6% habían consumido algún tipo de sustancia (26 de 73 muertos).

Los datos presentados invitan a una reflexión sobre que la única tasa segura en la conducción es la 0,0 en alcohol y drogas. En este sentido, una reducción del límite máximo de alcohol permitido para conducir para todos los conductores supondrá avanzar en la disminución de la siniestralidad vial, una lacra de nuestra sociedad que trunca vidas y destroza familias.

“No se trata sólo de enseñar a llevar un coche”.

El modelo de cambio de actitudes es fundamental para la formación del profesorado de formación vial que imparte el Servei Català de Trànsit (SCT).

Jackeline Pineda, Gemma Castillo y Roger Moreno son tres de los setenta y nueve alumnos que están cursando la última fase de la 12ª edición del curso para ser profesor/a de formación vial impartido por el Servei Català de Trànsit (SCT) en la Facultad de Ciencias de la Educación de la UAB. Una vez superen el curso, este mes de diciembre, obtendrán el certificado de aptitud de profesor/a de Formación Viaria otorgado por SCT y que les permitirá ejercer una profesión con la que esperan poder incidir en la mejora de la seguridad vial.

“Enseñar a conducir no es fácil, hay mucho trabajo detrás. Es una tarea mucho más compleja y completa de lo que la gente puede pensar y aquí nos dotan de las herramientas para llegar a los alumnos”, comenta Jackeline. Gemma, por su parte, recalca que los profesores de autoescuela son “educadores” y que como tales influirán en las actitudes y comportamientos de los futuros conductores en cuanto a una conducción segura. “No se trata sólo de enseñar a llevar el coche”, añade. “Desde la autoescuela esperamos poder ayudar a reducir la siniestralidad en la carretera”, concluye Roger.

El modelo de cambio de actitudes es, sin duda, un elemento primordial dentro del curso que desarrolla el SCT. Lo explica Mercè Jariot, coordinadora de la fase presencial y profesora del curso: “Es la base que debe tener la formación de los profesionales que se dedican a la formación vial”.  En todas las materias se les inculca que como profesionales que se dedicarán a la formación vial con su trabajo pueden tener impacto en las actitudes de los futuros alumnos y les dotan de recursos para que enseñen desde los valores de la conducción segura. Carme López, técnica del Servicio de Procesos Formativos del SCT y directora del curso, destaca que “el objetivo es que los profesores de autoescuela eduquen a los futuros conductores en valores favorables a la movilidad segura y los sensibilicen sobre los factores de riesgo para que no sea necesario reeducar a los conductores que han cometido infracciones o han provocado un siniestro de tráfico”. 

De la teoría a la práctica

El curso para obtener el certificado de aptitud de profesor/a de formación vial tiene 2 fases: en primer lugar, se realiza la fase a distancia, en la que los alumnos deben estudiar y examinarse de 7 materias de carácter teórico, entre ellas normativa, seguridad vial, pedagogía o mecánica; y, en segundo lugar, es necesario superar la fase presencial, un curso de más de 300 horas y asistencia obligatoria.


“En esta última fase las clases son eminentemente prácticas y se promueve la intervención del alumnado para que aprenda a enseñar los contenidos necesarios para la formación de los nuevos conductores”, señala la directora del curso. Así, se desarrolla la didáctica de las materias estudiadas previamente, tanto en lo que se refiere a la transmisión de conocimientos en las clases teóricas como en lo que se refiere a enseñanzas prácticas de conducción. En este sentido, los alumnos realizan sesiones de observación de prácticas en situaciones de aprendizaje real y prácticas en pistas y circuito cerrado que incluyen ejercicios de conducción segura y prevención de riesgos en la conducción de turismos y vehículos de dos ruedas. Además, también realizan un curso de seguridad vial aplicado a preconductores, un curso que consiste en sensibilizar a los alumnos que están obteniendo el permiso de conducir sobre los factores de riesgo en el tráfico y que incluye una práctica en una autoescuela con alumnos reales.

Más de 1000 profesores formados
El SCT promueve periódicamente convocatorias del curso para obtener el certificado de aptitud de profesor/a de formación vial. La primera convocatoria se realizó en 1998 y desde entonces 1.295 profesores han obtenido el certificado expedido por el SCT. Para acceder a esta formación es necesario tener el título de educación secundaria obligatoria o el título de técnico (formación profesional de grado medio) y ser titular del permiso de conducir de la clase B, con una antigüedad mínima de dos años.

Además, desde el curso pasado, se ha puesto en marcha una nueva titulación de grado superior en formación para la movilidad segura y sostenible, un título que abre un nuevo camino para la educación de los profesores de formación vial dentro del sistema educativo.

Nuevos radares en remolque para combatir la siniestralidad

El análisis más reciente de la siniestralidad en las carreteras catalanas indica que la accidentalidad en Cataluña es cada vez más dispersa. Los accidentes de tráfico no se concentran en unas pocas carreteras, sino que tienen lugar tanto en vías rápidas como en carreteras comarcales o locales. El control de la velocidad —la cual comporta un riesgo elevado de sufrir un accidente y es causa de lesiones más graves— se hace necesario en cualquier punto de la red vial catalana. Por este motivo, este año el Servicio Catalán de Tráfico (SCT) pondrá en funcionamiento una nueva generación de radares, llamados radares en remolque o carros radar.

Este tipo de radares tiene varias ventajas, especialmente en cuanto a su autonomía y movilidad, como también respecto a la detección de los vehículos y posterior gestión de la infracción. Por un lado, los radares en remolque son radares fijos que se pueden desplazar a voluntad a cualquier punto de la red viaria; son autónomos y se pueden dejar instalados varios días. Por otro lado, estos cinemómetros utilizan tecnología láser, por lo que pueden hacer un seguimiento dinámico del vehículo durante unos metros y determinar su velocidad. Además, pueden detectar el exceso de velocidad en varios carriles. Así mismo, el radar en remolque trabaja con conexión a internet, lo que permite gestionar de forma inmediata el expediente correspondiente a la infracción y posibilita, además, que no sea necesaria la presencia de un agente de tráfico.

Reducción de la siniestralidad

El objetivo de estos nuevos radares no es otro que reducir la siniestralidad en las carreteras catalanas, un objetivo que se traduce en este decenio 2020-2030 en reducir al 50% las víctimas mortales por accidente de tráfico. De hecho, en los tramos donde ya se ha instalado un cinemómetro, la siniestralidad ha bajado entre el 65% y el 80%. Con la movilidad y la autonomía que caracterizan a estos dispositivos, el SCT podrá controlar el exceso de velocidad en cualquier vía y, de este modo, cubrir más territorio para frenar la dispersión actual de la accidentalidad.

Para determinar en qué puntos se situarán los carros radar, Trànsit ha elaborado un estudio en el cual se han analizado los tramos donde se concentra más accidentalidad y que servirá para elegir las ubicaciones. Estos cinemómetros móviles se situarán al margen de la carretera y, por lo tanto, serán visibles para los conductores. Por otro lado, los aparatos serán más resistentes, puesto que se han construido con una carcasa a prueba de vandalismos.

Los primeros dos radares en remolque se colocarán inicialmente en la C-31 (en el kilómetro 196, en Bellvitge, sentido Castelldefels) y en la AP-7 (en el kilómetro 141, en Santa Perpètua de Mogoda, sentido Tarragona), tramos que registran habitualmente una elevada accidentalidad.

La ayuda psicológica de compartir las consecuencias de un siniestro vial

“Un siniestro de tráfico es como un tsunami. La ola viene cuando menos te lo esperas y lo arrasa todo. Deja la vida devastada llevándoselo todo.” Así es como Ana vive el accidente que sufrió su hijo de 22 años. Hace dos años iba de pasajero trasero en un coche que circulaba con exceso de velocidad, perdió el control y chocó con un muro. El conductor sobrevivió al choque. Sin embargo, su hijo perdió la vida.

Cada quince días, Ana tiene la posibilidad de compartir su trágica experiencia en grupo con otras personas que, como ellas mismas manifiestan, “hablan su mismo lenguaje”. El de la impotencia, la rabia, la frustración, el dolor y la incomprensión de cómo se ha truncado su vida por la distracción, irresponsabilidad o incluso temeridad que han tenido otras personas durante la conducción. Y, más allá de esto, de las dificultades posteriores al siniestro a la hora de tramitar y gestionar la pérdida o el propio daño con un sistema que, aunque ofrece recursos, a veces ven insuficiente y alejado de sus necesidades y circunstancias. Un sistema por el que se sienten “atropellados” una segunda vez. “Solo somos un número de expediente”, dicen algunos de ellos, como José Manuel, un motorista que explica que hace tres años se lo llevó un coche por delante y todavía tiene dificultades para cubrir la operación que necesita. “Somos un número entre muchos.”

Stop Accidentes Catalunya es una asociación de víctimas de accidentes de tráfico que ofrece estos grupos de ayuda mutua en línea el primer y tercer jueves de mes, durante todo el año, excepto en períodos de vacaciones. Su directora y también psicóloga experta en duelo, Marilina Ferrer, explica que son sesiones en línea de hora y media en las que participan personas de todo el Estado español que han perdido un familiar –como Ana– o bien una parte de sus capacidades físicas o psicológicas a raíz de un siniestro –como José Manuel– con el objetivo de afrontar la nueva situación y adaptarse a ella. “No son exactamente grupos de duelo, sino un espacio de encuentro de personas que hace poco tiempo han sufrido la pérdida con otras que ya hace tiempo y han sido capaces de adaptarse a su situación de vida” –aclara Ferrer. “Los organizamos desde hace 15 años, los difundimos a través de nuestra web y los damos a conocer a la policía, a los hospitales, al Servicio de Información y Atención a las Víctimas de Tráfico como el SIAVT y al Servicio de Inclusión de las Víctimas de Tráfico heridas graves en su entorno social como el INVICTES” –detalla– estos últimos servicios, impulsados ​​por el Servicio Catalán de Tráfico.

Cómo funcionan las sesiones en línea de ayuda mutua

Marilina Ferrer explica que las sesiones están coordinadas por un psicólogo especialista en duelo y en dinámicas de grupo. “La función del coordinador es centrar los temas y procurar que todo el mundo hable, ya que todo el mundo tiene cosas a aportar a los demás.” El número de personas que participan es variable. Sin embargo, “cuando hay una persona nueva en el grupo, todo el mundo se presenta, se le da la bienvenida y se deja que sea esa persona que diga sobre qué le gustaría hablar. A partir de ahí, se pide al resto que hagan sus aportaciones”.

Es el caso de Lourdes, que el 17 de octubre se incorporó al grupo por primera vez y explicó que el pasado verano se vio implicada en un siniestro vial en el que murió un motorista que adelantó al coche que conducía ella y a otros vehículos con línea continua. Se siente culpable de los hechos ocurridos a pesar de que ella conducía correctamente en aquella situación. Ante su testimonio, recibe la comprensión de otros participantes de la sesión que la ayudan a entender que no fue responsable de aquello. Entre ellos, José Manuel, que, a pesar de ser motorista, como la persona que murió en el siniestro de Lourdes, no duda en apoyarla también.

Los temas planteados en las sesiones en línea pueden ser diversos, pero también familiares por uno u otro miembro del grupo, como las emociones, las secuelas físicas y psicológicas, la atención sociosanitaria, los atestados policiales, los trámites administrativos, los procesos judiciales, los peritos, seguros, ayudas y prestaciones que se pueden recibir de la Administración, entre otros. Por lo tanto, el intercambio de experiencias y dudas, junto con el acompañamiento profesional, permite a los participantes encontrar una atención psicológica, orientación y también apoyo emocional en un momento de extrema incertidumbre y vulnerabilidad.

Compartir sin juzgar al otro

La directora de Stop Accidentes destaca que “compartir significa explicar lo que ha pasado y escuchar a los demás. Esto ayuda a poder ver la propia realidad desde otro ángulo y a entender lo que está pasando y gestionarlo. Hablamos entre iguales, un mismo lenguaje, por decirlo de algún modo, y sentimos que podemos compartir los pensamientos, vivencias y sensaciones sin ser juzgados. Esto es muy importante”.

“Todas las víctimas que han sufrido un siniestro grave deben afrontar un repentino cambio de vida. Si han sufrido lesiones graves que les impiden desarrollar su profesión, el trabajo por el que se habían preparado, quizá les conlleva una pérdida de su identidad. Si algún familiar ha perdido la vida (padre, madre, pareja o hijos), además del dolor y el sufrimiento, cambia la estructura de la familia y cambian los roles de sus miembros. Se necesita mucho apoyo social y afectivo. También mucho apoyo para aprender a gestionar las emociones como la rabia, el miedo, la desesperanza” –detalla Ferrer.

Pilar y Rafa conocen muy bien estas emociones y lo importante que es recibir apoyo. Hace más de dos años, perdieron a uno de sus hijos en siniestro vial. “Había tenido que detener el vehículo por una avería y un camión, con los tacógrafos manipulados y sin respetar los tiempos de descanso, lo atropelló”. Tiempo después, otro hijo de la pareja sufrió un accidente de moto. Pese a las lesiones, pudo salir adelante.   

Ante estas experiencias, Marilina Ferrer explica que “la ayuda mutua tiene un papel muy importante en la adaptación a la situación de vida que les toca afrontar a todos. Ayuda a quitar la atención de lo que le ha ocurrido a uno para poner la mirada en el otro. Este es un proceso gradual y muy positivo. Se puede ver dentro de una misma reunión en la que los asistentes se centran en la persona que ven más débil ese día”.

Los participantes de estos grupos de ayuda mutua pueden asistir virtualmente hasta que lo consideren. La asociación no establece un compromiso máximo ni mínimo. “El duelo es un proceso personal y lo que deseamos es que las víctimas de siniestros viales busquen lo que crean que les puede ayudar más” –aclara.

La asociación también ofrece a las víctimas y a los afectados de accidente de tráfico diferentes talleres en línea de psicología positiva y de conciencia plena (mindfulness) que se van repitiendo una vez al mes, así como otros presenciales de una duración trimestral en Barcelona en varios centros cívicos. Y una vez al año, además, realizan unas convivencias de un fin de semana con el objetivo de mejorar también el bienestar emocional de las personas.

Cataluña se sitúa entre los 10 países con menos muertos por accidente de tráfico de la Unión Europea en el 2023

Aunque el año pasado las víctimas mortales aumentaron un 9%, la ratio por millón de habitantes es 10 puntos por debajo de la media europea

El año pasado en Cataluña hubo un total de 288 muertos por accidentes de tráfico, sumando a las víctimas registradas hasta 30 días, tanto a las carreteras como en los pueblos y ciudades del país. Según los datos que se publicaran en el Anuario Estadístico de accidentes de tráfico en Cataluña 2023 eso supone un aumento del 9,1% respecto de la cifra registrada en el 2022, cuando murieron 264.

Concretamente, 181 víctimas fueron en zona interurbana ( 12 más que el año anterior) y 107 en zona urbana (18 más que en el 2022). Además, el indicador conjunto de muertos y heridos graves por accidentes de tráfico también tuvo una evolución negativa, ya que se registró un aumento del 8,8% (de 1792 a 1950).

Sin embargo, si abrimos el foco territorial y situamos Cataluña en el marco de la Unión Europea (UE), tiene una ratio de 36 muertas por millón de habitantes, hasta diez puntos por debajo de la media europea (46), según datos recientes publicadas por la Comisión Europea. En este sentido está en la cola de los países de la UE en este ranking, con una ratio similar a Alemania y Holanda, concretamente a la posición octava por detrás. Además, este indicador del 2023 en Cataluña es más bajo que al conjunto del estado español (38) y se aleja de los países con más siniestralidad mortal como Bulgaria (82 muertos por millón), Croacia (71) o Portugal (61).

El año pasado en toda la UE, 20.400 personas perdieron la vida en accidentes de tráfico, lo que supone un descenso del 1% con respecto al año anterior. Aunque la tendencia a largo plazo muestra una reducción del 10% en comparación con el 2019, el ritmo actual de caída no llega al descenso anual del 4,5% necesario para alcanzar el objetivo de la UE de reducir a la mitad a los muertos por accidente de tráfico el año 2030, alerta la Comisión.

En Cataluña el número de víctimas mortales por accidentes de tráfico ha bajado un 5,3% respecto de las que se registraron en el 2019, año de referencia para el cumplimiento de estos objetivos europeos. Para afrontar los retos viales de los próximos años, el SCT se ha dotado del Plan de Seguridad Vial (PSV) 2024-2026, un instrumento técnico trienal que tiene como objetivo ordenar el conjunto de medidas, recursos y acciones necesarias para reducir la siniestralidad.

Qué hay que saber sobre el cambio de normativa de los sistemas de retención infantil

Desde el 1 de septiembre ya no se pueden vender en Europa las sillitas homologadas según el Reglamento R-44. Desde hace un año ya no podían fabricarse ni importarse, pero ahora, además, tampoco se pueden comercializar. A partir de ahora solo habrá una única normativa en la Unión Europea para los sistemas de retención infantil, el llamado Reglamento ECE R129 o i-Size, cuya primera fase se aprobó en 2013 y que hasta ahora convivía con el ECE R44.

El reglamento ECE R44, que ahora pierde su vigencia, clasificaba los sistemas de retención infantil por peso. Seguían dicho reglamento las sillitas homologadas más habituales, clasificadas en cuatro grupos: 0/0+, 1, 2 y 3 (hasta los 36 kg). Con el reglamento ECE R129 o i-Size, se incluyen mejoras en estos sistemas obtenidas gracias a los avances tecnológicos. El i-Size se basa en la altura del niño –y un peso máximo– y da libertad a los fabricantes para establecer unos mínimos y unos máximos de cada modelo, que van de los 40 cm al metro y medio, aproximadamente.

La nueva normativa i-Size es más completa y exigente y esto hace que las sillitas sean más seguras. Las sillitas homologadas según este reglamento tienen las siguientes características:

Incluyen una prueba de impacto lateral que antes no se hacía, por lo que mejora la protección de los niños.

– No están clasificadas por grupos sino por la altura. Cada fabricante es libre de establecer las alturas mínimas y máximas.

– Obliga a llevar a los niños de hasta 15 meses en sentido contrario a la marcha.

– Recomienda los anclajes ISOFIX, que fijan la sillita directamente al chasis del vehículo, lo que implica un menor riesgo de instalaciones incorrectas.

Así pues, el 1 de septiembre de 2024 finaliza la convivencia entre los dos reglamentos y ya no se podrán vender las sillitas según el peso (R44), las más habituales hasta ahora. Sin embargo, los usuarios que tengan sillitas R44 aún las podrán utilizar si están en buen estado, si bien hay que tener en cuenta que tienen una vida útil limitada.

Todo ello, siempre teniendo en cuenta que todos los niños que midan 135 cm o menos deben viajar siempre y de forma obligatoria con un sistema de retención infantil, aunque es recomendable su uso hasta los 150 cm. Además, las sillitas deben llevar una etiqueta de homologación que garantice que cumplen los requisitos establecidos por la normativa europea.

Por último, también hay que considerar que los sistemas de retención infantil protegen a los más pequeños, pero errores en la instalación o un mal uso pueden hacer que no sean eficaces. En este sentido, hay que recordar algunos consejos básicos de seguridad como dejarse asesorar por un experto en una tienda especializada sobre cuál es el modelo más conveniente y, si es necesario, también nos ayudarán a instalar la sillita de forma correcta; evitar sillitas de segunda mano, porque la mayoría no cumplirían la función en caso de accidente; utilizar sillita hasta el metro cincuenta y que sobre todo tenga un buen respaldo, porque el cinturón del coche está pensado para una persona de al menos esa altura; asegurarse de una correcta sujeción del niño a la sillita para evitar riesgos y, en caso de accidente, no se debe sacar al niño de la sillita, salvo peligro inminente.


El Servicio Catalán de Tráfico edita un nuevo material con consejos para usuarios de bicicleta

El folleto En bicicleta, vayas por donde vayas seas visible y previsible se ha impreso en catalán e inglés y se distribuirá a través de los Servicios Territoriales del SCT, los Mossos d’Esquadra y policías locales de zonas turísticas

El Servicio Catalán de Tráfico (SCT) ha editado este verano un nuevo material gráfico con consejos viales para usuarios de bicicleta con el objetivo que este colectivo vulnerable de la movilidad tome conciencia de la fragilidad y adopte consejos y medidas de protección para prevenir la accidentalidad en todos los contextos de la movilidad.

El folleto En bicicleta, vayas por donde vayas seas visible y previsible en formato cartulina se ha impreso en catalán e inglés y se distribuirán un total de 9.000 ejemplares a través de los Servicios Territoriales del SCT, los Mossos d’Esquadra y policías locales de zonas turísticas como la Costa Daurada.

Este año en la red vial catalana ha muerto un ciclista y 41 han resultado heridos de gravedad. Los ciclistas, con los peatones y el resto de los conductores, comparten el tráfico por el espacio vial y tienen que convivir de una manera respetuosa. Por esto, con el crecimiento del uso y de los espacios destinados a este vehículo sostenible, hay que recordar también cuáles son los derechos y deberes de circular en bicicleta.

Los consejos principales que recoge el nuevo material son:

  • Hacerse visible, con las luces encendidas por la noche y madrugada, así como llevar una pieza reflectora
  • Está prohibido circular en bicicleta bajo los efectos del alcohol y drogas, así como utilizar auriculares y manipular el móvil
  • Hay que llevar casco, en carretera siempre y en zona urbana obligatorio para menores de 16 años
  • Hace falta señalizar siempre las maniobras y evitar cambios de trayectoria repentinos
  • Si hay un espacio destinado para la circulación de bicicletas hay que utilizarlo. En zona urbana está prohibido circular por las aceras y hay que respetar los pasos de peatones
  • Evitar circular zigzagueando y vigilar con la abertura de puertas de otros vehículos
  • Los usuarios de bicicleta tienen prioridad de paso con respecto a los vehículos de motor cuando se circula por un carril bici, un paso para ciclistas o un arcén señalizado
  • Por carretera como normal general hay que circular por el arcén derecho si es transitable

Motorista, en verano, rueda también bien equipado

Este verano el Servicio Catalán de Tráfico pide a los motoristas conciencia de la propia fragilidad, y al resto de usuarios, respeto y prudencia para reducir a las víctimas de este colectivo vulnerable

Cada año, en las carreteras catalanas, mueren aproximadamente una cincuentena de motoristas, cosa que representa una de cada tres víctimas mortales en la red vial de Cataluña. Los motoristas son un colectivo vulnerable de la movilidad y, en este sentido, el riesgo de que un usuario de estos vehículos de dos ruedas tenga un accidente es más elevado y las consecuencias pueden ser más graves a causa de la menor estabilidad y la falta de protección que ofrecen las motocicletas. Con estos vehículos no hay carrocería que proteja el conductor o pasajero y, en caso de caída, los cuerpos sufren el impacto directo.

Por este motivo, para conseguir la protección y la seguridad del motorista es imprescindible ir siempre bien equipado, con el casco y también con ropa adecuada. Con el buen tiempo es cuando hay más motoristas circulando, aunque últimamente los efectos del cambio climático están desestacionalizando la movilidad y la accidentalidad. Sea como sea, desde el Servicio Catalán de Tráfico se pide a los motoristas que sean conscientes de la propia fragilidad y de la percepción del riesgo, y ahora que vienen los meses de verano y de más calor, también hace falta que se protejan con un equipamiento adecuado. Así pues, este verano, aunque haga calor y resulte incómodo, un equipo de protección correcto sigue siendo básico en todos los trayectos, también en los que se hacen dentro del espacio urbano. Sobre todo, viajar con chancletas, camiseta o pantalones cortos no es una opción.

Como asegura el subinspector de los Mossos d’Esquadra Josep Sánchez, “aunque actualmente sólo el casco es de uso obligatorio, hace falta que los motoristas sean conscientes de que es muy aconsejable ir bien protegido porque|para que, en caso de caída, el asfalto es muy abrasivo, y más en verano por las altas temperaturas”.

Hay que tener en cuenta que en el mercado ya existen los elementos del equipamiento imprescindible para preservar la seguridad de los motoristas adaptados a la estación del año con las temperaturas más cálidas. Son chaquetas, pantalones, guantes y botas más ligeros transpirables y ventilados con microperforaciones, para dejar pasar el viento para que el motorista se pueda seguir protegiendo también en verano de las abrasiones en caso de caídas y accidentes. Uno de los protagonistas moteros de la campaña del Servicio Catalán de Tráfico “La ruta más segura”, Nils, sentenció: ¿“Prefieres pasar calor o dejarte la piel”? I, de hecho, la carrocería de un motorista es la ropa que lleva, una simple caída puede provocarle heridas graves por las quemaduras del rozamiento contra el asfalto.

Además, conviene destacar que la fragilidad de los motoristas también depende del resto de vehículos de la red vial. Los conductores de coches, furgonetas o camiones tienen que ser conscientes de que una imprudencia suya, una mala decisión, un movimiento brusco, un cambio de sentido prohibido o un exceso de velocidad pueden tener consecuencias muy graves, incluso la muerte, para los motoristas. Así pues, desde el Servicio Catalán de Tráfico también se pide al resto de usuarios de la carretera que tengan respeto y prudencia para reducir a las víctimas de este colectivo vulnerable.

En moto al trabajo: seguridad y prevención

Una persona que se desplaza en moto cada día para ir a trabajar se puede encontrar a menudo en alguna situación que puede poner en riesgo, en mayor o menor medida, su seguridad. Pongamos por ejemplo que tarda 10 minutos por trayecto, esto supondrían 20 minutos cada día, 100 minutos a la semana. Mensualmente, dedicaría unos 400 minutos a desplazamientos al trabajo y, al cabo del año, sumaría 4.800 minutos, los cuales, traducidos en horas, serían unas 80. Si bien es cierto que solo estamos formulando una hipótesis, es una cuestión de probabilidad que en 80 horas de conducción este motorista pueda sufrir alguna incidencia, ya sea por su —mejor o peor— técnica de conducción o por la interacción con el resto de vehículos. Además, la vulnerabilidad de los motoristas hace que una sola incidencia pueda ser suficiente para sufrir lesiones de gravedad.

Por lo tanto, ¿cómo podemos mejorar la seguridad de los motoristas? No se trata tanto de alarmar como de prevenir. Una conducción prudente, atenta a todos los elementos que encontraremos a lo largo de la ruta (resto de vehículos, señales, estado de la calzada, peatones, etc.), la pericia y experiencia del conductor, la postura sobre la moto, la equipación o el adecuado mantenimiento del vehículo, son elementos clave para evitar sustos.

Formación para empresas

Para reforzar todos estos aspectos en la seguridad vial de los motoristas, el Servicio Catalán de Tráfico ofrece desde hace diez años el programa Formación 3.0: sesiones gratuitas de conducción dirigidas a este colectivo, que se desarrollan en carretera abierta, en las cuales se graba la ruta y después se visiona con un instructor para comentar los errores y aspectos a mejorar. Desde este año, además, el SCT ha ampliado la oferta de formación para motoristas y ofrece también sesiones a empresas, mediante el programa Labour. Hasta ahora, cerca de un centenar de trabajadores de compañías como Endesa, la Corporación Catalana de Medios Audiovisuales o Vueling, entre otras, ya han mejorado la seguridad sobre la moto gracias a estos cursos.

El objetivo del programa Labour es reducir los accidentes in itinere (es decir, de ida o vuelta al trabajo) de los motoristas. En estas sesiones, de dos horas, los instructores exponen los errores detectados y explican cómo corregirlos; asesoran a los motoristas para mejorar la técnica de conducción (aceleración, frenada, postura, etc.) y les ofrecen, en definitiva, herramientas y consejos para anticipar cualquier incidencia y minimizar riesgos, tanto en entornos de ciudad como en carretera. Para que estas sesiones sean provechosas, se organizan grupos homogéneos según el tipo de vehículo (escúter o motocicleta) y según la experiencia (años de carné) para que el grado de aprendizaje sea similar para todos. A diferencia de la Formación 3.0 en carretera, este programa dirigido a trabajadores de empresas pone más énfasis en la anticipación, que es primordial, puesto que la conducción por ciudad es mucho menos fluida que en carretera, con más interacción de otros vehículos y peatones, muchos más cruces e, incluso, elementos del pavimento que pueden desestabilizar, como las tapas de las alcantarillas.