
Alrededor de sesenta profesionales implicados en la educación para la movilidad segura —instructores de seguridad vial de las comisarías locales y de los Mossos d’Esquadra, miembros de ADEVIC y personal del Servicio Catalán de Tráfico— participaron el pasado martes 2 de diciembre en una sesión formativa dedicada a gestionar la influencia positiva en la movilidad segura. Esta jornada, que forma parte del programa de formación que organiza periódicamente el Servicio Catalán de Tráfico para actualizar conocimientos y otros contenidos, tiene como principal objetivo reforzar la labor educativa que realizan los instructores de seguridad vial para una amplia variedad de destinatarios y entornos, y proporcionar recursos para organizar actividades de aprendizaje que puedan provocar cambios reales en el comportamiento vial.
La jornada se estructuró en varios bloques prácticos que permitieron a los participantes experimentar y reflexionar sobre los mecanismos de influencia y comunicación en el ámbito de la movilidad segura. En la primera actividad, los asistentes tuvieron que establecer sinergias y crear un partido político ficticio. El objetivo era diseñar una propuesta con acciones concretas para promover la movilidad segura y sostenible, que luego debían presentar a través de una campaña electoral y un mitin. La segunda parte de la sesión se centró en actividades de debate y de toma de decisiones, en las que los participantes exploraron cómo podían influir en los pensamientos de los demás. Por último, en pequeños grupos, diseñaron actividades concretas de gestión de la influencia positiva que se pudieran llevar a cabo en las aulas.
El director de FormAcció y uno de los formadores de la jornada, el educador Francesc Esteban, explica que «jornadas como esta ayudan a los instructores de seguridad vial a tomar conciencia, debatir estrategias y ver cómo pueden influir en diferentes públicos para lograr una movilidad más segura».
Según el director del Servicio Catalán de Tráfico, Ramon Lamiel, «los métodos de formación basados en actividades dinámicas son fundamentales para involucrar a los conductores y peatones en las diferentes fases de aprendizaje». En este sentido, el método es tan importante como el contenido, ya que las metodologías utilizadas facilitan la atención y la participación, y permiten que los mensajes se asimilen de forma significativa. «Nuestros patrones de comportamiento provienen de nuestro entorno, nuestras experiencias y el bagaje educativo que acumulamos», añade Lamiel.

Para lograrlo, se utilizan actividades prácticas que permiten acercar los conceptos de movilidad a estudiantes de diferentes grupos de edad, no solo desde un punto de vista informativo, sino también emocional, experiencial y social. Esto incluye juegos de rol sobre situaciones cotidianas, simulaciones de toma de decisiones, actividades que implican la observación e imitación de buenos modelos a seguir y ejercicios que fomentan el pensamiento crítico frente a la presión de los compañeros.
Por otro lado, Salvador Zoroa, presidente de la Asociación para el Desarrollo de la Educación Vial en Cataluña (ADEVIC), señala que los alumnos de educación infantil y primaria son el grupo de edad con el que se inicia el trabajo sobre seguridad vial; posteriormente, los contenidos y la dinámica se adaptan a los diferentes grupos de edad. Cuando esta influencia se gestiona de forma consciente, amena y educativa desde una edad temprana, contribuye a que los niños y jóvenes adopten voluntariamente hábitos seguros y los integren como parte natural de su vida cotidiana como peatones, ciclistas o futuros conductores. En este sentido, Esteban señala que estas dinámicas, cuando se aplican en escuelas y colegios, hacen que «cuanto más se divierten los participantes, más les ayuda a experimentar e incluso a cambiar sus hábitos».
La influencia positiva en la movilidad segura que deben ejercer las fuerzas de seguridad y los educadores es un factor clave en las distintas etapas de aprendizaje de la población. Su papel como modelos a seguir, tanto en lo que explican como en el comportamiento que muestran, tiene el poder de reforzar o transformar las prácticas de seguridad vial. En este sentido, Farners de Cruz, responsable del Servicio de Procesos de Formación en Movilidad Segura del Servicio Catalán de Tráfico, señala que «son los principales promotores de la movilidad segura porque están formados para llevar la educación vial a las escuelas, los institutos, los centros de trabajo y las personas mayores».
Jordi Aguilar, cabo de los Mossos y coordinador de Educación para la Movilidad Segura de la División de Tráfico, concluye que estas sesiones sirven para «compartir la experiencia cotidiana, la de otros compañeros, y aprender herramientas pedagógicas que ayuden a influir de forma positiva». Así, el encuentro se consolida como un espacio imprescindible para establecer contactos, compartir conocimientos y avanzar hacia una movilidad más segura, responsable y compartida para todos los ciudadanos.































