Formación para influir positivamente: un compromiso con la movilidad más segura

Alrededor de sesenta profesionales implicados en la educación para la movilidad segura —instructores de seguridad vial de las comisarías locales y de los Mossos d’Esquadra, miembros de ADEVIC y personal del Servicio Catalán de Tráfico— participaron el pasado martes 2 de diciembre en una sesión formativa dedicada a gestionar la influencia positiva en la movilidad segura. Esta jornada, que forma parte del programa de formación que organiza periódicamente el Servicio Catalán de Tráfico para actualizar conocimientos y otros contenidos, tiene como principal objetivo reforzar la labor educativa que realizan los instructores de seguridad vial para una amplia variedad de destinatarios y entornos, y proporcionar recursos para organizar actividades de aprendizaje que puedan provocar cambios reales en el comportamiento vial.

La jornada se estructuró en varios bloques prácticos que permitieron a los participantes experimentar y reflexionar sobre los mecanismos de influencia y comunicación en el ámbito de la movilidad segura. En la primera actividad, los asistentes tuvieron que establecer sinergias y crear un partido político ficticio. El objetivo era diseñar una propuesta con acciones concretas para promover la movilidad segura y sostenible, que luego debían presentar a través de una campaña electoral y un mitin. La segunda parte de la sesión se centró en actividades de debate y de toma de decisiones, en las que los participantes exploraron cómo podían influir en los pensamientos de los demás. Por último, en pequeños grupos, diseñaron actividades concretas de gestión de la influencia positiva que se pudieran llevar a cabo en las aulas.

El director de FormAcció y uno de los formadores de la jornada, el educador Francesc Esteban, explica que «jornadas como esta ayudan a los instructores de seguridad vial a tomar conciencia, debatir estrategias y ver cómo pueden influir en diferentes públicos para lograr una movilidad más segura».

Según el director del Servicio Catalán de Tráfico, Ramon Lamiel, «los métodos de formación basados en actividades dinámicas son fundamentales para involucrar a los conductores y peatones en las diferentes fases de aprendizaje». En este sentido, el método es tan importante como el contenido, ya que las metodologías utilizadas facilitan la atención y la participación, y permiten que los mensajes se asimilen de forma significativa. «Nuestros patrones de comportamiento provienen de nuestro entorno, nuestras experiencias y el bagaje educativo que acumulamos», añade Lamiel.

Para lograrlo, se utilizan actividades prácticas que permiten acercar los conceptos de movilidad a estudiantes de diferentes grupos de edad, no solo desde un punto de vista informativo, sino también emocional, experiencial y social. Esto incluye juegos de rol sobre situaciones cotidianas, simulaciones de toma de decisiones, actividades que implican la observación e imitación de buenos modelos a seguir y ejercicios que fomentan el pensamiento crítico frente a la presión de los compañeros.

Por otro lado, Salvador Zoroa, presidente de la Asociación para el Desarrollo de la Educación Vial en Cataluña (ADEVIC), señala que los alumnos de educación infantil y primaria son el grupo de edad con el que se inicia el trabajo sobre seguridad vial; posteriormente, los contenidos y la dinámica se adaptan a los diferentes grupos de edad. Cuando esta influencia se gestiona de forma consciente, amena y educativa desde una edad temprana, contribuye a que los niños y jóvenes adopten voluntariamente hábitos seguros y los integren como parte natural de su vida cotidiana como peatones, ciclistas o futuros conductores. En este sentido, Esteban señala que estas dinámicas, cuando se aplican en escuelas y colegios, hacen que «cuanto más se divierten los participantes, más les ayuda a experimentar e incluso a cambiar sus hábitos».

La influencia positiva en la movilidad segura que deben ejercer las fuerzas de seguridad y los educadores es un factor clave en las distintas etapas de aprendizaje de la población. Su papel como modelos a seguir, tanto en lo que explican como en el comportamiento que muestran, tiene el poder de reforzar o transformar las prácticas de seguridad vial. En este sentido, Farners de Cruz, responsable del Servicio de Procesos de Formación en Movilidad Segura del Servicio Catalán de Tráfico, señala que «son los principales promotores de la movilidad segura porque están formados para llevar la educación vial a las escuelas, los institutos, los centros de trabajo y las personas mayores».

Jordi Aguilar, cabo de los Mossos y coordinador de Educación para la Movilidad Segura de la División de Tráfico, concluye que estas sesiones sirven para «compartir la experiencia cotidiana, la de otros compañeros, y aprender herramientas pedagógicas que ayuden a influir de forma positiva». Así, el encuentro se consolida como un espacio imprescindible para establecer contactos, compartir conocimientos y avanzar hacia una movilidad más segura, responsable y compartida para todos los ciudadanos.

“Si ahora educamos bien a los niños, tendremos adultos más conscientes mañana”

Antonio Rubiales Garcia es monitor de educación vial. Hace más de una década que, con su experiencia, constata que si educamos bien a los niños y adquieren buenos hábitos, serán adultos más conscientes a la hora de compartir el espacio público y practicar una movilidad segura. Como monitor de la policía local de Mollet del Vallès destaca que los resultados llegan cuando existe una implicación y una concienciación compartida. Es necesario seguir trabajando y sumando esfuerzos de todas las partes implicadas. Precisamente hablamos con él de la educación vial de los niños y niñas y de su importancia a la hora de transmitir valores y buenas prácticas en movilidad segura.

Foto: Policía Municipal de Mollet del Vallès

¿Qué formación has recibido para ser monitor de educación vial? He completado los cursos de nivel I y II del ISPC del Servicio Catalán de Tráfico, clave para mi especialización en movilidad segura. La experiencia como profesor de autoescuela y la participación en jornadas y congresos me ha permitido complementar y ampliar esta formación.

¿Cómo se organizan las sesiones con los centros educativos en los que has ejercido? ¿A demanda de la escuela o se ofrece desde el Ayuntamiento? ¿A qué colectivos y grupos de edad se dirige? Trabajamos desde el Ayuntamiento y con el Instituto Municipal de Educación, ofreciendo nuestra programación a escuelas, institutos, entidades y colectivos del municipio, adaptándonos a sus necesidades. Desde infantil, primaria, secundaria, educación especial y colectivos vulnerables.

¿Cuáles son los principales retos a la hora de realizar educación vial con niños? Conseguir que tomen conciencia de los riesgos reales en situaciones cotidianas, sin generar miedo, es todo un reto. No es suficiente con explicar, hay que tener en cuenta las emociones, educar en la percepción del riesgo y entender los límites de la atención. Cada edad entiende el mundo a su manera, lo que nos obliga a adaptarnos constantemente.

¿Qué hábitos y actitudes nos hacen mejores usuarios del espacio público? Respetar a los demás, escuchar, mirar antes de cruzar, saber esperar. Son hábitos sencillos pero marcan una gran diferencia a la hora de moverse con seguridad y convivencia.

¿Qué metodología se emplea durante la formación y qué recursos o materiales se utilizan? Favorecemos un aprendizaje vivencial y cercano, donde los propios participantes son el mejor recurso. Más que teoría, ofrecemos actividades prácticas, juegos, vídeos reales y situaciones simuladas que conectan con su día a día. El objetivo es que lo entiendan, lo vivan y puedan aplicarlo.

¿Qué soporte o asesoramiento se recibe del Servicio Catalán de Tráfico o de otros organismos? Y más allá de eso, ¿qué diferencias ves entre la educación vial actual y la que se hacía hace 10 años? El Servicio Catalán de Tráfico nos facilita materiales, formación y contenidos actualizados. En estos últimos años, se ha avanzado mucho en enfoques más pedagógicos y transversales. Ahora no sólo se habla de normas, sino de valores, emociones y actitudes.

¿Los parques infantiles de tráfico son una herramienta útil para educar y promover la seguridad de los niños? Mucho. Los niños pueden practicar lo aprendido en clase en un entorno seguro, lo que hace que interioricen mejor los hábitos. Cuando se ponen el casco y pedalean, todo toma otra dimensión. Nuestro Parque Infantil de Tráfico, inaugurado en 1981, ofrece formación y talleres de forma continuada desde entonces.

¿Ves diferencias en función de la edad de los ninos y niñas? Sí. Los más pequeños aprenden a través del juego y la experimentación. En primaria ya comienzan a cuestionarse cosas y a identificar peligros; en secundaria ya tienen opiniones y experiencias propias. Cada etapa tiene su momento clave.

¿Cuáles son los primeros pasos con los que se inicia y orienta a los niños y las primeras cosas que deben aprender para moverse con seguridad? Aprender a observar, identificar situaciones de riesgo y pedir ayuda si es necesario. Pequeñas acciones como mirar antes de cruzar o saber interpretar el entorno en un semáforo pueden marcar mucho.

¿Cuáles son las principales dificultades en esta iniciación? Una dificultad es que algunos niños ven conductas en casa que contradicen lo que aprenden. Pero en Mollet, gracias a tantos años de trabajo continuado, hemos formado a padres e hijos, favoreciendo una concienciación familiar y social que fortalece la seguridad vial.

¿Los niños comparten también las experiencias de lo que ven en su casa? Muy a menudo. Te dicen que papá no se pone el cinturón, o que mamá pasa con el semáforo en naranja. Lo cuentan con total naturalidad y es una gran oportunidad para abrir debate.

¿Crees que las ciudades actuales permiten que las personas disfruten de un espacio público saludable, confortable y seguro? Aún nos queda mucho camino. Hay mejoras pero no todas las ciudades están pensadas para los más vulnerables. Es necesario más espacios seguros para niños, ancianos o personas con movilidad reducida.

¿Puede lograrse e ir consolidando un cambio cultural en la movilidad segura a través de estos niños y de las futuras generaciones?  Sin duda. Son como una semilla. Si educamos bien ahora, tenemos a adultos más conscientes mañana. Además hacen de puente con las familias y generan conversaciones que antes no se daban.  Los resultados llegan si estamos convencidos y somos valientes, en Mollet ya llevamos 18 años sin ninguna víctima mortal por accidente de tráfico en el casco urbano.

Una vuelta al patinete

¿Por qué los patinetes eléctricos tienen tanto éxito? Probablemente, entre las principales razones podemos destacar que son fáciles de conducir, permiten desplazarse de forma cómoda y sin esfuerzo, tienen un bajo consumo y ocupan poco espacio. Cada vez son más las personas que se desplazan con este tipo de vehículos al trabajo o a la escuela, o para hacer cualquier encargo, o en su tiempo libre. Y precisamente, como es un vehículo –y no un juguete– hay que tener presente cuál es la normativa que lo rige y qué pautas hay que tener en cuenta para no tener un susto.

Para fomentar la seguridad de conductores y conductoras de patinetes eléctricos, el Servicio Catalán de Tráfico (SCT) ha puesto en marcha Una volta al patinet, una web interactiva en la que, de forma visual y entretenida, el usuario pondrá a prueba sus conocimientos de las señales y normas de circulación, así como de los principales elementos del patinete y cuál es el equipamiento aconsejable. El objetivo primordial de este proyecto es repasar una normativa que muchos desconocen y que se sigan unas indicaciones básicas para circular con seguridad.

Mediante este espacio interactivo, dirigido especialmente a los usuarios más jóvenes, se recuerda que el patinete es un vehículo, que hay que protegerse adecuadamente para evitar lesiones graves y que hay que respetar al resto de usuarios de la vía y convivir con ellos. A través de videos con preguntas, Tráfico propone un recorrido que se reparte en tres secciones: ‘Nos informamos’, ‘Nos preparamos’ y ‘Nos movemos’.  Al final de cada sección, el usuario verá la puntuación que ha obtenido y podrá repetir la actividad para mejorar los resultados. Este es un material especialmente indicado para centros educativos, para trabajar con los alumnos, con el apoyo del profesorado y monitores, aunque el SCT recomienda este recurso formativo para todos los conductores de patinete eléctrico.

Un cuestionario para resolver dudas

¿Es obligatorio llevar casco? ¿Qué hay que hacer en un cruce? ¿Quién tiene prioridad? ¿Se puede llevar acompañante si es menor? ¿Es aconsejable circular con patinete un día de lluvia? ¿Qué luces y reflectantes debe tener el vehículo? ¿Se puede llevar un paquete? ‘Una vuelta al patinete’ responde a estas y otras muchas cuestiones a través de un cuestionario interactivo que repasa los principales aspectos de la normativa, la seguridad vial, el funcionamiento del vehículo y el equipamiento que hay que llevar.

Siniestralidad al alza

La proliferación de los vehículos de movilidad personal (VMP) ha crecido exponencialmente en los últimos años y, en paralelo, la siniestralidad asociada a estos vehículos.  En el año 2023 hubo 1.078 accidentes con víctimas (leves o graves) en zona urbana y 5 en zona interurbana. En el año 2024, se produjeron 787 en zona urbana (datos provisionales) y un accidente mortal en zona interurbana.

Los VMP, sobre todo el patinete eléctrico, son un medio de transporte cada vez más extendido. Por este motivo, el SCT promueve la educación para la movilidad segura, con el objetivo de concienciar sobre la seguridad en su conducción. En 2023, el Servicio Catalán de Tráfico elaboró una ordenanza modelo para regular los patinetes eléctricos en Cataluña, en la que se armonizaban las diferentes normativas municipales con el fin de ofrecer una guía a los ayuntamientos catalanes en materia de vehículos de movilidad personal.  A la vez, a través de la web de Educación para la movilidad segura (Edums), Tráfico ha elaborado diferentes materiales didácticos y divulgativos, como un dosier técnico de seguridad vial, infografías con las principales normas de circulación o material audiovisual de apoyo para sesiones formativas.

Formación piloto y pionera a los transportistas extranjeros pendientes del canje del permiso en Cataluña

El objetivo del curso de primera acogida que impulsa el Servicio Catalán de Tráfico es sensibilizar estos conductores de vehículos pesados sobre los factores de riesgo en la conducción de camiones y la prevención de accidentes

“Lo peor que os puede pasar cuando hagáis un exceso de velocidad es nada, porque entonces no dejaréis de hacerlo y cada vez os excederéis más”. De esta manera la formadora transmite a los seis alumnos, todos transportistas extranjeros procedentes del Perú y de Ucrania, las consecuencias de infringir la norma, poniendo el foco en los factores de riesgo.

“Este curso va más allá de la normativa y las habilidades, incide directamente en las actitudes y la voluntad de cumplir las normas, evaluando las consecuencias.” concreta Roberto González, director de Apec Educación de Garnollers, que es el centro formativo que imparte este curso que ha puesto en marcha el Servicio Catalán de Tráfico (SCT).

En este sentido, el SCT ha impulsado en Cataluña esta prueba formativa piloto y pionera dirigida específicamente a conductores de vehículos pesados recién llegados que están pendientes del canje del permiso, es decir de la homologación al carné español. El objetivo principal del curso teórico-práctico de siete horas es sensibilizar a estos chóferes profesionales de países terceros sobre los factores de riesgo en la conducción de camiones y la prevención de la siniestralidad.

La iniciativa se ha puesto en marcha a raíz que los accidentes con conductores de fuera de la Unión Europea en la AP-7 se han duplicado en los últimos cuatro años. “El año pasado analizamos los accidentes con vehículos pesados implicados en la AP-7 y vimos un salto importante en la siniestralidad de los conductores extranjeros que conducían camiones con matrícula del estado, concretamente pasaron de 74 accidentes en el 2019 a 140 en el 2023, unas cifras similares a las de este año,” explica el director del Servicio Catalán de Tráfico, Ramon Lamiel. “Con estos datos vimos que estos conductores que venían de países terceros y que estaban pendientes del canje del permiso, requerían alguna actuación más y nosotros hemos optado por la formación”, añade Lamiel.

El programa piloto, de carácter voluntario y totalmente gratuito, consta de una parte teórica de tres horas, con pautas para una conducción segura, y una práctica de conducción real monitorizada con el camión, de cuatro horas. En esta línea, el titular de Tráfico destaca que “creemos que hay que reforzarles la formación con un curso con una parte teórica en que se incide en la normativa pero también en las actitudes y en la cual también hay una parte práctica de circulación en abierto para que conozcan las condiciones que pueden encontrarse de intensidad y densidad como las que hay en la AP-7 que son difíciles de encontrar en el resto de la península y me atrevería a decir en el resto de Europa”.

Foto: ACN

La circulación por las carreteras catalanas del perfil de chóferes al cual va dirigido este curso irá al alza dado que “hay un déficit de conductores profesionales al estado y a la Unión Europa y eso provoca que las empresas hagan contrataciones masivas de transportistas profesionales en países terceros”, explica el director de Apec Educación. En este sentido, “programas de sensibilización como estos del SCT, a pesar de ser de carácter voluntario, hacen faltan”, añade.

De cara al futuro del programa, la responsable de seguridad laboral vial de la SCT, Mònica Roche, destacada que “es la primera vez que se hace esta iniciativa y analizaremos como ha funcionado como prueba piloto para adaptarnos a las necesidades en posibles nuevas ediciones”. En esta primera experiencia formativa dirigida a este sector “el principal obstáculo que nos hemos encontrado ha sido que cuesta llegar a las empresas de transporte por carretera y que entiendan la necesidad de ir más allá en la formación de sus conductores”, señala y reconoce Roberto González. “Sin embargo poco a poco se irá haciendo pedagogía con iniciativas como esta”, puntualiza.

“No se trata sólo de enseñar a llevar un coche”.

El modelo de cambio de actitudes es fundamental para la formación del profesorado de formación vial que imparte el Servei Català de Trànsit (SCT).

Jackeline Pineda, Gemma Castillo y Roger Moreno son tres de los setenta y nueve alumnos que están cursando la última fase de la 12ª edición del curso para ser profesor/a de formación vial impartido por el Servei Català de Trànsit (SCT) en la Facultad de Ciencias de la Educación de la UAB. Una vez superen el curso, este mes de diciembre, obtendrán el certificado de aptitud de profesor/a de Formación Viaria otorgado por SCT y que les permitirá ejercer una profesión con la que esperan poder incidir en la mejora de la seguridad vial.

“Enseñar a conducir no es fácil, hay mucho trabajo detrás. Es una tarea mucho más compleja y completa de lo que la gente puede pensar y aquí nos dotan de las herramientas para llegar a los alumnos”, comenta Jackeline. Gemma, por su parte, recalca que los profesores de autoescuela son “educadores” y que como tales influirán en las actitudes y comportamientos de los futuros conductores en cuanto a una conducción segura. “No se trata sólo de enseñar a llevar el coche”, añade. “Desde la autoescuela esperamos poder ayudar a reducir la siniestralidad en la carretera”, concluye Roger.

El modelo de cambio de actitudes es, sin duda, un elemento primordial dentro del curso que desarrolla el SCT. Lo explica Mercè Jariot, coordinadora de la fase presencial y profesora del curso: “Es la base que debe tener la formación de los profesionales que se dedican a la formación vial”.  En todas las materias se les inculca que como profesionales que se dedicarán a la formación vial con su trabajo pueden tener impacto en las actitudes de los futuros alumnos y les dotan de recursos para que enseñen desde los valores de la conducción segura. Carme López, técnica del Servicio de Procesos Formativos del SCT y directora del curso, destaca que “el objetivo es que los profesores de autoescuela eduquen a los futuros conductores en valores favorables a la movilidad segura y los sensibilicen sobre los factores de riesgo para que no sea necesario reeducar a los conductores que han cometido infracciones o han provocado un siniestro de tráfico”. 

De la teoría a la práctica

El curso para obtener el certificado de aptitud de profesor/a de formación vial tiene 2 fases: en primer lugar, se realiza la fase a distancia, en la que los alumnos deben estudiar y examinarse de 7 materias de carácter teórico, entre ellas normativa, seguridad vial, pedagogía o mecánica; y, en segundo lugar, es necesario superar la fase presencial, un curso de más de 300 horas y asistencia obligatoria.


“En esta última fase las clases son eminentemente prácticas y se promueve la intervención del alumnado para que aprenda a enseñar los contenidos necesarios para la formación de los nuevos conductores”, señala la directora del curso. Así, se desarrolla la didáctica de las materias estudiadas previamente, tanto en lo que se refiere a la transmisión de conocimientos en las clases teóricas como en lo que se refiere a enseñanzas prácticas de conducción. En este sentido, los alumnos realizan sesiones de observación de prácticas en situaciones de aprendizaje real y prácticas en pistas y circuito cerrado que incluyen ejercicios de conducción segura y prevención de riesgos en la conducción de turismos y vehículos de dos ruedas. Además, también realizan un curso de seguridad vial aplicado a preconductores, un curso que consiste en sensibilizar a los alumnos que están obteniendo el permiso de conducir sobre los factores de riesgo en el tráfico y que incluye una práctica en una autoescuela con alumnos reales.

Más de 1000 profesores formados
El SCT promueve periódicamente convocatorias del curso para obtener el certificado de aptitud de profesor/a de formación vial. La primera convocatoria se realizó en 1998 y desde entonces 1.295 profesores han obtenido el certificado expedido por el SCT. Para acceder a esta formación es necesario tener el título de educación secundaria obligatoria o el título de técnico (formación profesional de grado medio) y ser titular del permiso de conducir de la clase B, con una antigüedad mínima de dos años.

Además, desde el curso pasado, se ha puesto en marcha una nueva titulación de grado superior en formación para la movilidad segura y sostenible, un título que abre un nuevo camino para la educación de los profesores de formación vial dentro del sistema educativo.

El Servicio Catalán de Tráfico edita un nuevo material con consejos para usuarios de bicicleta

El folleto En bicicleta, vayas por donde vayas seas visible y previsible se ha impreso en catalán e inglés y se distribuirá a través de los Servicios Territoriales del SCT, los Mossos d’Esquadra y policías locales de zonas turísticas

El Servicio Catalán de Tráfico (SCT) ha editado este verano un nuevo material gráfico con consejos viales para usuarios de bicicleta con el objetivo que este colectivo vulnerable de la movilidad tome conciencia de la fragilidad y adopte consejos y medidas de protección para prevenir la accidentalidad en todos los contextos de la movilidad.

El folleto En bicicleta, vayas por donde vayas seas visible y previsible en formato cartulina se ha impreso en catalán e inglés y se distribuirán un total de 9.000 ejemplares a través de los Servicios Territoriales del SCT, los Mossos d’Esquadra y policías locales de zonas turísticas como la Costa Daurada.

Este año en la red vial catalana ha muerto un ciclista y 41 han resultado heridos de gravedad. Los ciclistas, con los peatones y el resto de los conductores, comparten el tráfico por el espacio vial y tienen que convivir de una manera respetuosa. Por esto, con el crecimiento del uso y de los espacios destinados a este vehículo sostenible, hay que recordar también cuáles son los derechos y deberes de circular en bicicleta.

Los consejos principales que recoge el nuevo material son:

  • Hacerse visible, con las luces encendidas por la noche y madrugada, así como llevar una pieza reflectora
  • Está prohibido circular en bicicleta bajo los efectos del alcohol y drogas, así como utilizar auriculares y manipular el móvil
  • Hay que llevar casco, en carretera siempre y en zona urbana obligatorio para menores de 16 años
  • Hace falta señalizar siempre las maniobras y evitar cambios de trayectoria repentinos
  • Si hay un espacio destinado para la circulación de bicicletas hay que utilizarlo. En zona urbana está prohibido circular por las aceras y hay que respetar los pasos de peatones
  • Evitar circular zigzagueando y vigilar con la abertura de puertas de otros vehículos
  • Los usuarios de bicicleta tienen prioridad de paso con respecto a los vehículos de motor cuando se circula por un carril bici, un paso para ciclistas o un arcén señalizado
  • Por carretera como normal general hay que circular por el arcén derecho si es transitable

En moto al trabajo: seguridad y prevención

Una persona que se desplaza en moto cada día para ir a trabajar se puede encontrar a menudo en alguna situación que puede poner en riesgo, en mayor o menor medida, su seguridad. Pongamos por ejemplo que tarda 10 minutos por trayecto, esto supondrían 20 minutos cada día, 100 minutos a la semana. Mensualmente, dedicaría unos 400 minutos a desplazamientos al trabajo y, al cabo del año, sumaría 4.800 minutos, los cuales, traducidos en horas, serían unas 80. Si bien es cierto que solo estamos formulando una hipótesis, es una cuestión de probabilidad que en 80 horas de conducción este motorista pueda sufrir alguna incidencia, ya sea por su —mejor o peor— técnica de conducción o por la interacción con el resto de vehículos. Además, la vulnerabilidad de los motoristas hace que una sola incidencia pueda ser suficiente para sufrir lesiones de gravedad.

Por lo tanto, ¿cómo podemos mejorar la seguridad de los motoristas? No se trata tanto de alarmar como de prevenir. Una conducción prudente, atenta a todos los elementos que encontraremos a lo largo de la ruta (resto de vehículos, señales, estado de la calzada, peatones, etc.), la pericia y experiencia del conductor, la postura sobre la moto, la equipación o el adecuado mantenimiento del vehículo, son elementos clave para evitar sustos.

Formación para empresas

Para reforzar todos estos aspectos en la seguridad vial de los motoristas, el Servicio Catalán de Tráfico ofrece desde hace diez años el programa Formación 3.0: sesiones gratuitas de conducción dirigidas a este colectivo, que se desarrollan en carretera abierta, en las cuales se graba la ruta y después se visiona con un instructor para comentar los errores y aspectos a mejorar. Desde este año, además, el SCT ha ampliado la oferta de formación para motoristas y ofrece también sesiones a empresas, mediante el programa Labour. Hasta ahora, cerca de un centenar de trabajadores de compañías como Endesa, la Corporación Catalana de Medios Audiovisuales o Vueling, entre otras, ya han mejorado la seguridad sobre la moto gracias a estos cursos.

El objetivo del programa Labour es reducir los accidentes in itinere (es decir, de ida o vuelta al trabajo) de los motoristas. En estas sesiones, de dos horas, los instructores exponen los errores detectados y explican cómo corregirlos; asesoran a los motoristas para mejorar la técnica de conducción (aceleración, frenada, postura, etc.) y les ofrecen, en definitiva, herramientas y consejos para anticipar cualquier incidencia y minimizar riesgos, tanto en entornos de ciudad como en carretera. Para que estas sesiones sean provechosas, se organizan grupos homogéneos según el tipo de vehículo (escúter o motocicleta) y según la experiencia (años de carné) para que el grado de aprendizaje sea similar para todos. A diferencia de la Formación 3.0 en carretera, este programa dirigido a trabajadores de empresas pone más énfasis en la anticipación, que es primordial, puesto que la conducción por ciudad es mucho menos fluida que en carretera, con más interacción de otros vehículos y peatones, muchos más cruces e, incluso, elementos del pavimento que pueden desestabilizar, como las tapas de las alcantarillas.

El 2023 registra un 4,4% más de conductores que siguen los cursos de recuperación de puntos o de permiso

Este modelo catalán de formación vial se basa en la concienciación vial y en el cambio de actitudes

En el 2023 en Cataluña 20.802 conductores siguieron los cursos de recuperación de puntos y del permiso de conducir, un 4,4% más que en el 2022, cuando hubo 19.886 alumnos. Concretamente se organizaron 552 cursos de recuperación de puntos con 7.134 alumnos, 799 de recuperación del permiso con 11.617 personas y 423 cursos de formación adicional con 2.051 asistentes, para los casos en que los participantes siguieron el curso pero suspendieron el examen de la DGT para la recuperación, y esta formación suplementaria de cuatro horas les permite examinarse de nuevo.

El Servicio Catalán de Tráfico (SCT) organiza estos cursos de sensibilización y reeducación vial para la recuperación de los puntos del permiso de conducir desde el 2006, que se plantean como una herramienta transformadora para los conductores infractores que llegan a dichos cursos. Este modelo catalán se basa en la concienciación vial y en el cambio de actitudes y desde su implementación han participado cerca de 250.000 alumnos. Es un modelo de éxito, creado por la Universidad Autónoma de Barcelona y que aplican las autoescuelas y los centros de formación con la colaboración de las asociaciones de víctimas de tráfico y el Colegio de Psicología. Recientemente, por un cambio normativo estatal, se ha tenido que modificar el régimen de autorizaciones de estos cursos en las autoescuelas, aunque el SCT trabaja para mantener el mismo formato de cursos y de modelo formativo de calidad.

Estudio sobre la eficacia de los cursos de recuperación de puntos y permiso

Conviene destacar que el Equipo de Investigación en Educación y Seguridad Viales (ERESv) de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) analizó la eficacia y la permanencia de esta en los participantes de estos cursos en el estudio Evaluación de la eficacia de los cursos de sensibilización y reeducación vial impartidos en Cataluña en el año 2017.

En este estudio la población analizada fueron conductores que habían participado durante el 2017 en los cursos de recuperación parcial de puntos y también de recuperación del permiso, y concretamente el análisis se hizo a partir de las sanciones que los participantes recibieron por infracciones cometidas entre los años 2015 y 2019 en Cataluña, principalmente en vías interurbanas. El número total de participantes en los cursos durante el año 2017 fue de 14.022, los cuales habían acumulado, antes de la formación (años 2015 a 2017), un total de 36.546 sanciones de tráfico.

Con respecto a los datos sociodemográficos analizados en el estudio, se trataba mayoritariamente de hombres (91,8%), y el porcentaje de mujeres era reducido (8,2%). La media de edad fue de 40,5 años. El 88,1% de los participantes tenían nacionalidad española y la extranjera solo representaba el 11,9%. El 68,8% residían en la demarcación de Barcelona, el 10,8% en la de Girona, el 7,4% en la de Lleida y el 11,4% en la de Tarragona. Por grupos de edad, la eficacia neta sobre los conductores de los cursos de reeducación y sensibilización de 2017 era superior entre los más jóvenes.

La gran mayoría de las infracciones cometidas por las personas que participaron en los cursos eran de carácter grave (70,4%). En segundo lugar, se situaban las sanciones muy graves (22,8%), y son muy escasas las de carácter leve (6,5%). Con respecto a las causas que dieron lugar a sanciones antes de participar en un curso se visualizó que la primera causa es el exceso de velocidad (45,7%).

Respecto a los resultados, en el estudio que se llevó a cabo se indicaba que el 37,1% de los conductores participantes en los cursos de sensibilización y reeducación vial durante el año 2017, y que tenían sanciones previas registradas en la base de datos del Servicio Catalán de Tráfico, no recibieron ninguna sanción durante los dos años posteriores a la formación.

Como conclusiones del estudio sobre la efectividad, se destaca que los cursos de recuperación de permiso, tanto por vía administrativa como judicial, tienen mayor impacto en los conductores infractores que los de recuperación de puntos. También, que la eficacia de los cursos es muy alta en la reducción de las sanciones relacionadas con algunos de los factores de riesgo más presentes en los accidentes de tráfico y en su gravedad, como la ingesta de alcohol y estupefacientes (-77,9%), la conducción temeraria (-76,1%), la utilización del móvil o dispositivos electrónicos mientras se conduce (-62%) y no utilizar el cinturón, casco y elementos de seguridad (-67,7%). Respecto a la velocidad, aunque se muestra una menor reducción en las sanciones posteriores al curso, del análisis de la reincidencia se observa una reducción significativa en la gravedad de las infracciones cometidas, ya que las infracciones muy graves se reducen en un 72,6%.

Aprendemos cómo hacer formación para la movilidad segura

El pasado junio se presentó el libro Com fer formació per a la mobilitat segura en el Departamento de Interior. La obra está impulsada y editada por el Servicio Catalán de Tráfico (SCT), que encargó su redacción a los pedagogos Francesc Esteban y Letizia di Bartolomeo. El libro se basa en el Quadern de trànsit 4. Formació de formadors per a la mobilitat segura(1ª edición de septiembre de 2007), pero con contenidos actualizados y con la incorporación de nuevas teorías, modelos y planteamientos. Está dirigido a personas interesadas en tener una visión renovada de los conceptos de educación para la movilidad segura. Es un manual pedagógico que sirve de orientación y consulta para planificar sesiones de formación que cambien actitudes y consoliden conductas más seguras, uno de los objetivos y razón de ser del SCT. Se puede consultar en línea en la web del Servicio Catalán de Tráfico, aunque también está disponible en soporte físico y se puede solicitar al servicio territorial de Tráfico correspondiente. Hablamos con los dos autores, con los que hemos trabajado estrechamente y con los que aprendemos cuáles son los aspectos clave de este tipo de formación.

¿Por qué se publica este libro y a quién se dirige? ¿Da respuesta a alguna necesidad existente?

Francesc Esteban (F. E.): Este libro va dirigido a todo aquel que quiera realizar formación en movilidad segura y, de una manera más concreta pero no exclusiva, a los monitores y monitoras de educación vial de Cataluña. A veces pensamos que formar es ir a cualquier aula y contar cuatro cosas, y realmente es más complicado que eso. Este libro es un manual que sistematiza los conocimientos que debe tener la persona formadora y que enseña a formar. Es heredero de un libro anterior, que hemos ampliado y mejorado, porque la investigación científica y los cambios en la movilidad nos han obligado a actualizarlo.

El libro apuesta por desarrollar un modelo pedagógico de prevención centrado en la persona y fundamentado en el marco de una movilidad segura y sostenible. ¿Qué ventajas tiene este modelo respecto a la educación vial que se hacía en sus inicios?

Letizia di Bartolomeo (L. B.): Existen distintos modelos de prevención. Los hay que están centrados en la vía, los hay centrados en las normas, los hay centrados en el vehículo. Para nosotros, en un sistema abierto como es la movilidad, es la persona que gestiona el vehículo quien decide cómo ir por la vía, quien se gestiona a sí misma. Optar por un modelo que no tenga en el centro a las personas, que no explique por qué nos comportamos de determinada manera y estudie cómo podemos cambiar, significa estar condenados al fracaso.

¡“Explicar” no es suficiente! Es necesario tener en cuenta las emociones, educar en la percepción de riesgo, considerar los límites de la atención, etc.

¿Hasta qué punto la motivación, la actitud y las emociones desempeñan un papel importante en la toma de decisiones de las personas y en el hecho de adoptar conductas más o menos seguras en la red vial?

F.E.: Las emociones, de hecho, son las que más intervienen en la toma de decisiones. Nuestro neocórtex, nuestro cerebro racional, es muy bueno tomando decisiones, pero necesita mucho tiempo para hacerlo. Las emociones nos ayudan a actuar mucho más rápidamente, obviando diferentes elementos de análisis, ¡claro! La motivación y nuestras actitudes hacen que estemos más preparados para dar un tipo de respuesta u otro. Las emociones son el motor del aprendizaje. Sin ellas, ¡el aprendizaje no arranca!

Si, en términos de educación para la movilidad segura, convenimos que a menudo es necesario cambiar los hábitos de la gente para evitar riesgos en la carretera, ¿qué aprendizaje debemos hacer para lograr este cambio? Y ¿se debe ir adaptando este aprendizaje a lo largo del ciclo vital?

L.B.: Lo primero es que nuestra autonomía y nuestras capacidades van cambiando a lo largo de nuestro ciclo vital. Al igual que cambian los medios de transporte que utilizamos y cambia el espacio donde los utilizamos. Ante todo esto, debemos estar atentos a los cambios externos e internos que se producen, y adaptarnos a ellos aumentando el margen de seguridad.

¿Por qué existe el riesgo de sufrir un accidente y qué variables influyen en la percepción de ese riesgo?

F.E.: El hecho de ir por la vía, en sí mismo, supone un riesgo de sufrir un accidente. No es un sistema cerrado, en el que puedo controlar todas las variables. Se trata de minimizar, en lo posible, el riesgo que corremos. Imaginemos a un niño que quiere cruzar por un paso de peatones. Él puede hacerlo muy bien, pero quizá el conductor va distraído, o le pueden fallar un poco los frenos si el suelo está mojado, o quizás no lo ha visto bien justamente porque es un niño. Debemos asegurarnos de ver y calcular si podemos cruzar con seguridad, pero también de ser vistos. Debemos cruzar por el lugar por el que tengamos más seguridad y debemos estar atentos cuando lo hacemos. Cuando tengas que cruzar un paso de peatones, quítate los auriculares, deja de leer el libro o de mirar el móvil, saca los demás pensamientos de la cabeza y analiza la situación para ver si puedes cruzar con seguridad.

¿Qué competencias de movilidad segura debemos aprender a desarrollar y cómo debemos hacerlo, teniendo en cuenta los distintos niveles y roles de la movilidad?

L.B.: Definimos, de acuerdo con la publicación Competències de mobilitat segura: un model de prevenció centrat en la persona, cinco competencias de movilidad segura: la valoración de la seguridad, la vulnerabilidad y el riesgo; la atención, la interacción y la adaptación al entorno; la gestión de mis competencias y mis límites; la gestión de la influencia, y la gestión emocional. A su vez, para cada competencia se establecen cuatro niveles —principiante, principiante avanzado, competente y experto—, que se expresan en los tres roles que podemos tener en la movilidad: peatón, pasajero o conductor. Vamos desarrollando las competencias con el uso, con la experiencia, ¡pero a veces con eso no basta! La formación nos ayuda mucho, porque nos permite dar un salto en el nivel competencial.

¿Cómo determina el tipo de formación de los educadores para la movilidad segura (Mossos d’Esquadra, policías locales, profesores de formación vial, maestros, educadores de ocio o de asociaciones de víctimas) el traslado de estos conocimientos a los usuarios de la red vial?

F.E.: En el momento en el que estamos, lo que falta es sensibilizar a la población, formar a las personas para que acepten menos riesgo y sean más conscientes de lo que les pasa y por qué les pasa. Todo el que tiene un rol educador debe tratar de influir en su alumnado, cada uno desde su esfera. Debemos lograr que haya todavía mucha más sensibilización en todas estas figuras para que podamos llegar a toda la población.

¿Qué métodos deben utilizar estos formadores y cómo deben hacerlo para que sean eficaces? En una sociedad tan cambiante, ¿es necesario también un reciclaje constante?

L.B.: Se trata de utilizar métodos en los que el participante sea el protagonista, y que sirvan a los objetivos que se han diseñado. Si los métodos utilizan la emoción, ¡se abre una ventana de aprendizaje! Para ello, el formador puede utilizar juegos, dilemas, casos, ejercicios, lluvias de ideas y, en general, cualquier método que haga que el participante se plantee qué hace y por qué lo hace. ¡Así llegamos, al final, a ayudar a construir un comportamiento seguro!

Ciertamente, siempre hay que estar aprendiendo, experimentando, yendo más allá de nuestra zona de confort como formadores. Si no, al final, lo que haremos es repetir lo que ya sabemos y el discurso nos saldrá aburrido, muerto, gastado. ¡Nos tenemos que adaptar a grupos y personas diferentes, y por tanto debemos hacer una investigación constante!

Este compromiso y constancia de los formadores, ¿de qué deben ir acompañados por parte del resto de la sociedad? ¿Qué trabajo queda por hacer y cómo podemos mejorar?

F.E.: Tienes razón, esto no es algo que se consiga en cuatro días, ni es algo que podamos hacer cuatro chalados por nuestra cuenta. ¡Lo primero, en cuanto a los monitores de las policías, es que tengan el tiempo para ir a hablar con el profesorado y participar todos de una programación didáctica coherente y suficiente! El profesorado debe ir ganando más sensibilidad y protagonismo en relación con la movilidad segura y sostenible, ya que, de todas las “educaciones por…” —por la paz, por la sexualidad afectiva y responsable, por el consumo responsable…—, la movilidad segura es la más física, ¡la más experiencial de todas! Y evidentemente debemos contar con los formadores y formadoras viales, con las asociaciones de víctimas o de afectados, con las asociaciones de motos y de bicicletas, con las asociaciones profesionales como ADEVIC y, en general, con toda la sociedad, porque esto es un problema de todos.

“Todos los problemas en la carretera son siempre culpa de los demás: nos falta autoanálisis”

Entrevista a David Bosch, piloto profesional y director técnico de la Escuela de conducción FAST ParcMotor. Colaborador en los programas de televisión Autoteràpia (TV3) y Vamos sobre ruedas (Movistar)

– ¿Qué define a un buen conductor?

– ¡Nosotros siempre comenzamos las clases teóricas con esta pregunta! Uno de los grandes problemas que tenemos en la conducción no es que la gente no sepa conducir, es que se piensan que sí saben. Ser un buen conductor se basa en dos aspectos: tener técnica y, sobre todo, no correr riesgos. Además, también necesitas ser consciente de hasta dónde sabes, ser capaz de leer el entorno en el que te encuentras (no es lo mismo ir a 50 por una autovía que ir a 50 en una zona escolar) y, finalmente, ser consciente del vehículo que conduces, ya sea un coche, una moto o un patinete eléctrico.

– ¿Ser buen conductor es saber correr?

– ¡No! No, no. Mira, yo hace muchos años era un auténtico peligro. Y no pasa nada por decirlo. Yo empecé a competir a los siete años, pasé a las Fórmulas a los quince; cuando me saqué el carné de conducir ya estaba a un nivel altísimo de competición. Y en aquellos tiempos no tenía nada en la cabeza, pensaba que tener mucha técnica era suficiente, y ahora me doy cuenta de que he tenido mucha suerte de estar todavía aquí… Ser un buen conductor es saber adaptar tu velocidad al entorno y la diferencia entre correr más o correr menos es la diferencia entre tener o no un accidente, o sufrir lesiones más o menos graves, no hay más.

David Bosch nos da consejos para gestionar la agresividad al volante

– ¿Cuáles son los principales errores que detectáis en los cursos de conducción?

– Todos conducimos de forma automática, sin pensar. Pero no todo el mundo sabe mirar a dónde quiere ir; es decir, cuando por ejemplo cruza un peatón, no es lo mismo mirar al peatón que mirar el espacio que hay a su lado, ¿me explico? Nuestra mirada es fundamental. En segundo lugar, detectamos también un miedo extremo a frenar. Los coches de hoy en día ya no son los de antes e incluyen muchas mejoras en la frenada. En los cursos de conducción, hacemos que la gente se haga íntima amiga del freno. El freno no choca, ¡el freno salva vidas! Y, para terminar, la postura: mucha gente no va bien sentada y no coge bien el volante, y esto también es fundamental.

– ¿Y qué nos pasa al volante? ¿Por qué nos transformamos?

– Yo antes me enfadaba mucho en el coche, mucho. Hasta que llegué a un punto en el que elegí no enfadarme. El problema no es el coche, es mucho más profundo: todo el mundo tiene una vida fuera del coche, con miedos, frustraciones…, y allá donde vayas, eso va contigo. Y si vas al fútbol, eso va contigo también, y si el árbitro no pita esa falta clarísima, todo eso que llevas sale y explota, ¿verdad? Pues cuando te subes al coche, todo eso va contigo también. Y cuando pasa cualquier cosa en la carretera, hacemos ¡patapum! Y explotamos. Y siempre ponemos el foco en los demás. Lo que tenemos que hacer es girarlo y enfocar hacia nosotros mismos, y cuando hemos tenido un mal día, ser conscientes de ello y no trasladar aquella ira o aquel mal humor a la conducción. Porque, ¿qué hay peor que un conductor emocionalmente desequilibrado? ¡Dos conductores emocionalmente desequilibrados! (risas) Por lo tanto, cuando vas conduciendo y pasa algo, aquello, por sí mismo, no tiene el poder de hacerte enfadar, el poder de enfadarte es tuyo. Es tu elección.

La regla de los 3 segundos para mantener una óptima distancia de seguridad

– ¿Qué recomiendas para evitar que el móvil sea una distracción al volante?

– Tú ahora imagínate que vas conduciendo y el de atrás te hace una bromita y te tapa los ojos con las manos durante tres o cuatro segundos. ¿Qué haces? Te lo cargas, ¿no? (risas). Pues es exactamente lo mismo que bajar la mirada al móvil: tus ojos ya no están en la carretera. Hoy en día, los vehículos modernos ya incorporan tecnologías que evitan tener que manipular el móvil. De todas formas, no hay nada más efectivo que guardar el móvil en la chaqueta y esta, en el maletero. El problema de las distracciones es muy grave. Y ya no me refiero obviamente a coger el teléfono; una conversación por el altavoz del coche también es una distracción, porque cuando tú coges una llamada de trabajo en el coche, tú en aquel momento no estás en la carretera, estás en el despacho.

Las distracciones se combaten con concentración. A mis alumnos siempre les hago recordar cómo conducían cuando tenían seis meses de carné: con los ojos como platos, atentos a todo lo que tenían frente al parabrisas, ¿no? Y entonces les pregunto: pues ¿os imagináis cómo sería recuperar aquella concentración con la técnica que tenéis ahora?

– ¿Qué les dirías a los conductores que se impacientan cuando no pueden avanzar enseguida a un ciclista?

– No hay que perder nunca de vista que el ciclista es mucho más vulnerable. Mucho más. Si un conductor, enfadado e impaciente, visualizara el mal que le puede hacer al ciclista, no tomaría ninguna decisión imprudente. Y aún más, si fuera consciente de que las consecuencias del accidente no serían solo para el ciclista, sino también para él mismo, todavía menos. Antes de provocar una tragedia, hay que contar hasta diez y pensar en todas las consecuencias que tendría aquella maniobra imprudente.

La importancia de circular por la derecha

– Turismos versus camiones, motoristas versus turismos, peatones versus ciclistas… ¿Falta más respeto y empatía en la carretera?

– Totalmente. Se hacen dos equipos, y cuanta más guerra, menos soluciones. No son ciclistas, coches o peatones, son personas. Falta psicología, falta empatía, y sobre todo lo que comentábamos antes del foco, que todos mis problemas son siempre culpa de los demás: falta autoanálisis. Si te fijas, la gente está totalmente de acuerdo con las campañas y los mensajes de seguridad vial, ¡y tanto! Pero nadie se lo hace suyo, y este es el problema. ¡Que no están hablando de los demás, que están hablando de ti! Todo el mundo cree que quien tiene que aprender es el otro.

– ¿Cómo se puede superar la amaxofobia, el miedo a conducir?

– Yo pienso que hoy en día el tratamiento para superar el miedo a conducir queda cojo, porque se está enfocando solamente desde el ámbito psicológico, que obviamente es muy importante, pero hay que trabajar también el aspecto técnico. Es vital que aquella persona se sienta cómoda en el vehículo y tienes que darle herramientas para que su zona de confort sea el coche. Tenemos que llegar a ese punto en el que vea que tiene el control del vehículo, y si tiene el control, ya no hay lugar para el miedo. Yo he tratado muchos casos, algunos muy duros, y cuando ves que vuelven a conducir me emociono mucho y me produce una satisfacción inmensa.