Motoristas más preparados, motoristas más seguros

Los motoristas, del mismo modo que los otros conductores, a veces cometen errores. Así mismo, en ocasiones los motoristas sufren accidentes, igual que el resto de conductores. La diferencia entre los motoristas (y también los ciclistas) y los conductores de los otros vehículos es que los primeros no están protegidos por ninguna carrocería y, por lo tanto, cualquier impacto a según qué velocidad puede ser fatal.

Partiendo de esta premisa, ¿qué medidas se pueden tomar para reducir la siniestralidad de este colectivo? La primera de todas es adoptar una actitud prudente y respetuosa en la carretera por parte de todos los usuarios y tener presente que el motorista es más vulnerable. Desde el Servicio Catalán de Tráfico se han impulsado varias iniciativas y proyectos que tienen por objetivo reducir la accidentalidad de los motoristas; una de ellas es la Formación 3.0. El programa Formación 3.0, que este año llega a su cuarta edición, es un programa formativo dirigido a los conductores de motocicletas que quieran mejorar su técnica de conducción y, a la vez, su seguridad en la carretera.

 

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Ocho sesiones formativas

La edición de este año consta de ocho sesiones repartidas por todo el territorio catalán. L’Hospitalet de l’Infant fue el escenario elegido para la primera sesión, el pasado viernes 23, previa a la EutichesBook, el popular acontecimiento motociclista que tuvo lugar al día siguiente. Las sesiones de la Formación 3.0 son gratuitas y abiertas a todos los motoristas que deseen participar, sin inscripción previa. Los motoristas que participan efectúan un recorrido de unos quince minutos con su motocicleta, acompañados y grabados en vídeo por los instructores de la formación. Posteriormente, se visualizan las imágenes y se comentan los detalles que pueden mejorar la conducción del motorista. Cuando se acaba la actividad, el motorista recibe la grabación y una hoja con diez puntos sobre el estado técnico de la motocicleta.

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Errores más habituales

¿Los motoristas trazan adecuadamente las curvas? ¿Frenan correctamente la moto según las circunstancias de la vía? ¿Tienen todos los elementos de la moto en buen estado? Estos son algunos de los errores que se han detectado en las diferentes ediciones de la Formación 3.0 y que se pueden glosar en cinco aspectos:

  • Velocidad poco adecuada al entorno. El exceso de confianza es una de las principales causas que hace que los conductores no respeten las señales de velocidad y que no se adapten a las circunstancias meteorológicas, de la vía o del tráfico.
  • Trazado incorrecto de las curvas. Se ha detectado que los motoristas acostumbran a entrar demasiado pronto en las curvas, lo que compromete la estabilidad de la moto.
  • Desconocimiento de la técnica de frenada. Saber frenar correctamente es imprescindible. No todas las motos reaccionan igual, ni siempre se frena del mismo modo.
  • Mal aprovechamiento del espacio. La invasión del carril contrario o de la cuneta en las curvas hace que aumente la velocidad y sea más difícil rectificar.
  • Falta de mantenimiento. Mantener la moto en buen estado es vital. Revisar el buen funcionamiento de algunos elementos es básico para garantizar la seguridad.

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Desde marzo hasta octubre, todos los amantes de la moto que quieran mejorar su técnica y su seguridad tendrán la oportunidad de hacerlo en alguna de las sesiones programadas por el Servicio Catalán de Tráfico en todo el territorio. La próxima cita será el 14 de abril en las Terres de l’Ebre. En las tres ediciones anteriores de la formación han participado más de 1.200 motoristas. ¡Súmate y apuesta por una conducción más segura!

“Jóvenes y Movilidad”: una década de reflexiones

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  • La directora del Servicio Catalán de Tráfico, Eugenia Doménech, entregó el premio al grupo OX Filmes al mejor anuncio gráfico

Muchas personas últimamente se están planteando la idea de comprar un coche eléctrico. Por una parte, porque son una innovación, y, por la otra, porque dicen que son menos contaminantes. Pero la mayoría no se fían mucho, ya que nunca lo han probado o no saben si les va a salir más rentable que el coche común de siempre. ¿Será verdad que son lo mejor para nuestro futuro? Con esta reflexión empieza el artículo de opinión ganador de la edición de este año del concurso “Jóvenes y Movilidad”. El material premiado Coches eléctricos, el futuro ya está aquí es del grupo Attention, formado por Helena Cuadrado y Marina Tovar, de tercero de ESO C del IES Numància de Santa Coloma de Gramenet.

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No dejes que la contaminación nos coma es el eslogan de este anuncio gráfico, que fue el galardonado en esta categoría. El mérito fue para el grupo OX Films, formado por Damià Àlvarez, Gerard Preseguer y Miquel Grandio, del ciclo formativo de grado medio B del CP Villar de Barcelona. ¿Qué es un mundo sin decisiones?, una reflexión sobre las consecuencias de nuestras acciones para evitar accidentes de tráfico, es el vídeo relato premiado del grupo Les Tres al Volant, formado por Emma González, Lucía Magro y María Bertran, de tercero de ESO C del Colegio Maristas Valldemia de Mataró.

Estos fueron los ganadores de entre los casi 2.000 alumnos de 13 a 18 años que participaron en el certamen que convoca el RACC con la colaboración del Servicio Catalán de Tráfico. Una participación récord este año, en que el concurso ha llegado a su décima edición con un cambio de nombre, ya que hasta ahora se llamaba “Jóvenes y Conducción”. En esta edición también se ha optado por una ampliación de los campos de reflexión hacia la movilidad en todas sus modalidades (peatones, ciclistas y viajeros de transporte público) y también hacia la sostenibilidad.

La entrega de los premios tuvo lugar en la sede del RACC en un ambiente festivo y de ilusión y con un maestro de ceremonias idóneo para la ocasión, el presentador del programa Matí i la mare que el va parir de Ràdio Flaixbac, Carles Pérez. En el acto, participaron el consejero Jordi Jané, acompañado de la directora del Servicio Catalán de Tráfico, Eugenia Doménech, y agradeció a los alumnos el trabajo realizado y “la sensibilidad para crear concienciación vial y por ser la semilla de una sociedad más segura en la carretera”. Al final, se conmemoró con un pastel la década del “Jóvenes y Movilidad”, diez años de reflexiones de los jóvenes estudiantes de Cataluña para conseguir una movilidad más segura y justa para todos.

 

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  • El presidente del RACC, Josep Mateu, el conseller Jané y la directora Doménech con el pastel conmemorativo

 

Rodando hacia una Formación 3.0

Nunca es tarde para aprender o para reciclar conocimientos y menos si se trata de mejorar la seguridad cuando salimos a la carretera en motocicleta. Los amantes de estos vehículos conocen las ventajas que les proporcionan y las sensaciones que se experimentan conduciéndolos, pero también son conscientes de su vulnerabilidad y fragilidad en el asfalto. Disfrutar de la moto se puede hacer con seguridad con una formación continuada, perfeccionando la técnica de conducción y rectificando los propios errores. Y esto es lo que pretende lo programa Formación 3.0, impulsado por el Servicio Catalán de Tránsito y Anesdor -la Asociación nacional de empresas del sector de dos ruedas- el año 2015.

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Formación  “in situ”

El programa consiste en sesiones prácticas de conducción gratuitas adaptadas a todos los niveles, que se desarrollan “in situ” y a lo largo de una mañana. Carreteras abiertas, frecuentadas por motoristas y con riesgo de accidentalidad se convierten en el escenario de la actividad, que es supervisada por monitores especializados. El motorista  lleva su vehículo, su equipamiento y su interés para mejorar su conducción, y a partir de aquí, se inicia una ruta de unos quince minutos donde los participantes son guiados y grabados por los instructores para posteriormente visionar las grabaciones y comentar las actitudes poco seguras que hayan observado.

Muchos kilómetros a las espaldas conduciendo moto o muchos años de experiencia no garantizan siempre una conducción segura puesto que se adquieren vicios o conductas que comportan riesgos. Velocidades poco adecuadas al entorno, el trazado incorrecto de las curvas, el desconocimiento generalizado sobre la técnica correcta de frenada o la poca anticipación a los imprevistos son algunos de los errores más frecuentes detectados durante la actividad formativa y que los monitores intentan corregir aportando su experiencia. El objetivo: que los participantes de la actividad se conviertan en motoristas más seguros y se expongan a menos peligros en la carretera.

 

 

Aquí puedes consultar las sesiones previstas este año del programa  Formació 3.0

Vídeo del programa Formación 3.0

Veteranía en la conducción

Diez minutos antes de que comience la sesión, ya hay unos cuarenta asistentes sentados y curiosos en una de las salas del centro para personas mayores Sant Jordi de Parets del Vallès para escuchar la sesión formativa sobre movilidad segura que imparten Jordi Aguilar y Mònica Rosell, miembros del Área Regional de Tráfico Metropolitana Norte de los Mossos d’Esquadra.  Al comenzar la sesión, Aguilar lanza al auditorio la primera pregunta: “¿Cuántos de ustedes conducen?” Una decena de participantes levanta la mano, algunos de ellos incluso lo hacen para llevar o recoger a sus nietos de la escuela. Son conductores activos, veteranos, con muchos quilómetros a la espalda, pero también vulnerables.

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El envejecimiento puede causar falta de reflejos y pérdida de algunas aptitudes para reaccionar ante imprevistos en la carretera, tanto como conductores o como peatones. “Lo importante es que ustedes intervengan y que seamos conscientes de que con la edad sufrimos cambios físicos y pérdida de reflejos que afectan a nuestra vida cotidiana.” De esta manera introduce la charla el cabo Jordi Aguilar, quien destaca que estas sesiones permiten que los participantes “tengan al policía cerca para preguntar sus dudas, por ejemplo sobre los efectos de los medicamentos en la conducción, la periodicidad de las revisiones del permiso de conducir, la circulación por las rotondas o el uso de las nuevas tecnologías“, y añade: “Cada vez hay más gente mayor* que conduce.”  En España no hay una edad máxima para conducir, a partir de los 65 años, el carné debe renovarse cada cinco años, aunque los médicos pueden recomendar hacer las revisiones más a menudo.

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Miquel Molina, 70 años: “A mi edad, disfruto conduciendo” (foto) “Ahora, nosotros somos ricos en tiempo, vamos menos estresados, no tenemos prisa y podemos conducir mejor”, afirma Miquel Molina, que confiesa: “A mi edad, disfruto conduciendo.” Asegura que se pone al volante diariamente pero solo en horas diurnas: “Tengo glaucoma y durante las noches no conduzco.” Miquel explica que hace viajes largos en coche dos veces al año para visitar a su hija, que vive en Lora del Río, en Sevilla: “Conduzco hasta Andalucía, hago unos 1.100 quilómetros.” ¿Qué le molesta de los otros conductores? Lo tiene claro: “Cuando vas a una velocidad correcta y te pitan porque ven que eres una persona mayor.”

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Maria Rosa Garcia, 66 años: “Cuando yo vea que mis facultades van mermando, seré la primera en decir que no conduzco” (foto) Maria Rosa es una experimentada conductora, se sacó el permiso de conducir en 1972 y dice que está muy acostumbrada a coger el coche: “Creo que lo uso demasiado, incluso para desplazamientos que podría hacer a pie.” Respecto al comportamiento de los otros conductores, afirma: “Sobre todo me asustan los que van a mucha velocidad, me desconciertan, y también los que avanzan por la derecha.” A pesar de su dependencia del vehículo, dice convencida: “Cuando yo vea que mis facultades van mermando, seré la primera en decir que no conduzco, pero por experiencia creo que cuesta mucho ver este momento.”

* En 2016, 48 personas  mayores de 65 años (conductores y peatones) murieron en un siniestro vial en Cataluña.  

Enlace a vídeo:Personas mayores y conducción

“Cuando ella supo que yo la había sacado del coche accidentado sonrió, yo tuve que tragar saliva”

Pol, que es agente de tráfico y da clases de movilidad segura, nos cuenta cómo se reencontró por casualidad en una de estas sesiones con la víctima de un accidente de coche muy traumático

De camino al trabajo ya empiezo a darle vueltas: ¿cómo enfocaré la sesión? ¿Qué haré hoy? ¿Cómo me presentaré? ¿Qué actividades haré? ¿Cumpliré con los objetivos que quiero? Mil cosas más me pasan por la cabeza. Tengo la suerte de poder llegar a tantos alumnos que debo aprovecharlo lo más que pueda, exprimir hasta el último minuto para hacer entender la importancia del comportamiento en la seguridad vial. De hecho, no me tengo que esforzar mucho para hacerlo, me apasiona este trabajo: compagino el trabajo de agente de tráfico con el de monitor de movilidad segura.

Las personas a menudo necesitamos cambios para hacer una renovación de aires y buscar nuevas motivaciones. Yo, en cambio, tengo la suerte de vivir esta renovación de aires y nuevas motivaciones en muchas de las sesiones que hago, y eso no tiene precio. A los agentes de tráfico a menudo se nos asocia al talonario de denuncias, pero nuestro trabajo va mucho más allá. Las tareas más gratificantes, evidentemente, se nos presentan cuando podemos ayudar a las personas que lo necesitan.

Sin ir más lejos, hace unos días me desplacé a una escuela para hacer unas sesiones de movilidad segura a niños y niñas de nueve años. Antes de la charla, una de las maestras me explicó que en la clase había una alumna que había tenido un trágico accidente en el que había perdido a su padre. Me comentó que habían estado preparando a la alumna para darle a entender que el mosso que vendría hablaría solo de tráfico. Para ella este tema era especialmente sensible y a menudo terminaba con lágrimas.

Cuando me interesé por lo que le había ocurrido a la alumna, la maestra me explicó la historia. Al escucharla reviví los momentos de aquel trágico accidente: yo trabajaba esa noche y, junto con mi compañero, llegamos los primeros y vivimos momentos muy tristes y estresantes. Después de los accidentes, los Mossos no nos vamos enseguida, nos quedamos en el lugar de los hechos bastante rato para recoger datos, hacer fotos, conseguir pruebas para esclarecer los hechos, declaraciones, etc. Recuerdo perfectamente que después de haber pasado bastante rato en aquel accidente, no me pude aguantar la angustia que tenía y, solo, en un lugar donde no me veía nadie, rompí a llorar. Muchas veces las situaciones que vivimos no son fáciles de digerir y esta me acompañó mucho tiempo.

Al dirigirme hacia la escuela tenía una mezcla de sensaciones, alegría por reencontrarme con la alumna y a la vez nervios exagerados por no saber si sería capaz de redirigir la sesión a tiempo si la cosa se torcía.

En las sesiones de movilidad segura a menudo entramos en la clase y tratamos de romper el hielo de una manera cercana, haciendo alguna broma, poniendo a prueba a los alumnos con alguna pregunta, haciendo una presentación de quiénes somos, qué tareas llevamos a cabo, etc. Ese día no tenía por qué ser diferente, tenía que hacerlo como siempre, pero parte de mi concentración tenía que ir dirigida a observar a la alumna que tanto me preocupaba, sin que se notara, claro.

Los monitores debemos saber hacer estas tareas, observar quién participa y quién no, hacer participar a aquellos que no levantan la mano, animar al máximo de alumnos posible y redirigir una sesión cuando no funciona. Así que puse en marcha la sesión con las actividades que tenía programadas. Quería que fuera una sesión como las que hago a menudo, con diferentes actividades y algunas de estas con un toque emocional para dejar huella el máximo de tiempo posible.

Al cabo de un rato ya detecté que la alumna que me preocupaba no participaba, por lo tanto debía redirigir esa sesión para conseguir su participación. Entonces, dije: “Venga, necesito a alguien que quiera hacer de policía y nos explique cómo se ha de ir en bici, qué peligros tiene, qué necesitamos, por dónde podemos circular…”. Enseguida, brazos levantados, pero el suyo no.

“Perfecto Lluís, tú serás el policía. Ahora esto es una clase de P-5, no hemos ido nunca en bici, no sabemos nada del tema bici y yo ahora no soy Pol, ahora soy Lluís y me siento en tu sitio. Adelante Lluís, ya puedes empezar.”

Genial, ya vi a la alumna que me preocupaba haciendo una sonrisa de oreja a oreja, esto era una buena señal, la cosa iba bien. Después de las explicaciones que nos hizo Lluís de cómo ir en bici, todos aplaudimos y se sentó.

Ahora sería yo quien escogería a la próxima voluntaria para salir y esta vez la voluntaria hablaría de un tema muy cercano: cómo tenemos que ir dentro del coche. Así que, jugándome todas las cartas, le dije que me gustaría mucho que ahora ella hiciera de policía y que nos explicara cómo teníamos que ir dentro del coche, que imaginara que estábamos en una clase igual que antes, de P-5, y que yo me sentaría en su sitio y ahora yo no era Pol, ahora yo era un alumno de P-5.

Brillante, espectacular, ni un adulto hubiera dicho cosas tan sensatas como dijo ella.

La sesión continuó con diferentes actividades y la última era mirar un vídeo en el que se observaban unas situaciones cotidianas con cinturón y sin cinturón. Al finalizar esta actividad y hablar del tema, varios alumnos explicaron situaciones similares que habían vivido.

Ella también lo explicó, parece ser que nunca lo había hecho antes con tanta naturalidad y sin lágrimas. Explicó el accidente de aquella trágica noche y se hizo un silencio abrumador. Yo tragué saliva y, viendo que ella estaba tan entera, le expliqué que era yo quien la había sacado del coche esa noche, a ella y a sus hermanas. De repente, ella sonrió y otros alumnos arrancaron a aplaudir. La profesora le dijo que sería muy bonito que nos diéramos un abrazo… Yo volvía a tener ganas de llorar, pero necesitaba disimular ante los alumnos, no sería muy normal ver un mosso poniéndose a llorar!

Volví a abrazar a esa niña, por segunda vez, pero esta vez con un cosquilleo emocional que me invadía por todas partes.

Al finalizar la sesión la tutora me explicó que esta alumna, hasta el día de hoy, todavía no había explicado con tanta naturalidad aquel trágico accidente y que creía que se había quitado un peso de encima gracias a la sesión de movilidad segura que había hecho.

¡Este es el mejor regalo que mi trabajo me puede dar!

¡Abróchate a la vida!

Corda't el cinturóEl accidente de autocar que ocurrió el año pasado en Freginals fue el más grave desde que tenemos las competencias de tráfico y ahora sabemos que ninguna de las 13 estudiantes de Erasmus que murieron llevaba el cinturón de seguridad abrochado.

Esta circunstancia puso sobre la mesa la necesidad de intensificar y recordar la importancia de llevar el cinturón de seguridad abrochado siempre, incluso cuando se viaja en autocar, puesto que de ello nos puede ir la vida.

Por este motivo, el Servei Català de Trànsit ha editado el tríptico “El cinturón te protegeTríptic tancat siempre”, escrito en tres idiomas, catalán, castellano e inglés,y dirigido especialmente a los usuarios de transporte por carretera.
El folleto, que recuerda la obligatoriedad de utilizar los cinturones de seguridad también en los vehículos de más de nueve plazas, se distribuirá entre los viajeros que hagan uso del transporte público por carretera.

La utilización de este sistema de seguridad pasiva reduce en un 75% el riesgo de muerte en caso de accidente, y no llevarlo multiplica por 25 el riesgo de sufrir lesiones graves o mortales.

Este material divulgativo forma parte de una serie de medidas que ha emprendido la Generalitat de Catalunya, junto con el sector del transporte y otras instituciones, con el objetivo de fomentar medidas de seguridad en el transporte de viajeros.

Nueve meses conduciendo

Esperar un bebé no debe ser impedimento para conducir o ir en coche, pero el cambio físico que supone el embarazo obligará a la futura madre a tener en cuenta varios consejos para disfrutar de una conducción segura tanto para ella como para el futuro bebé.

Lo más importante para una embarazada es el cinturón, no se pueden hacer inventos. El correcto uso del cinturón de seguridad, ya sea como conductora o como ocupante, es fundamental. El cinturón debe colocarse lo más pegado al cuerpo posible, sin nudos ni holguras. Hay que recordar que la mayoría de los coches de hoy en día tienen cinturones de tres puntos de anclaje: un punto en el hombro y los otros dos, en las caderas, por delante de las crestas ilíacas. El hecho de que el cinturón se sujete al cuerpo contra el hueso duro, no contra el abdomen plano, y mucho menos en caso de una mujer embarazada, es mucho más seguro y efectivo.

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También es cierto que muchas mujeres evitan conducir durante el embarazo, especialmente en el último trimestre. El crecimiento de la barriga modifica la postura y reduce la distancia entre el abdomen y el volante, por lo que algunas de ellas se sienten inseguras y prefieren no conducir.

Otros riesgos

A menudo las mujeres embarazadas sufren de lumbalgias y ciáticas que las incomodan a la hora de conducir, pero también de somnolencia provocada por las alteraciones hormonales y los cambios en los niveles de azúcar en sangre. Hay que tener también especial precaución con la medicación que se toma y sus contraindicaciones con la conducción.

El cinturón, obligatorio durante todo el embarazo

No hay ninguna exención de uso, ya que desde 2006 es obligatorio el uso del cinturón durante todo el embarazo. En caso de accidente, el uso adecuado del cinturón de seguridad contribuye a reducir el impacto del cuerpo de la mujer embarazada contra el volante y otros elementos del vehículo, protegiéndola a ella y al feto ante posibles lesiones. Proteger la madre es la mejor forma de proteger al bebé.

Algunos estudios internacionales han estimado que la proporción de mujeres que sufren lesiones derivadas de un accidente de tráfico ronda el 1%.

Sensibilización por puntos

¿Estás preocupado porque has perdido puntos del carnet de conducir? ¿O bien has perdido el permiso de conducir y todos los puntos que tenías? En esta entrada encontrarás toda la información de cómo recuperarlos. foto-pxp-3

  • Si has perdido algunos de los puntos:

Debes hacer un curso de sensibilización y reeducación vial de 12 horas y recuperarás un máximo de 6 puntos. De esta manera, se suman 6 puntos a los puntos que te quedaban, pero no se pueden recuperar los 12 puntos.  Por ejemplo, si te quedaba 1 punto y realizas el curso, tendrás 7 puntos. En este caso, no hay examen.

También tienes la opción de dejar pasar el tiempo: primero, en caso de que fuera por una infracción grave, tienes que estar 2 años sin perder ningún punto y tendrás, de nuevo, los 12 puntos; segundo, si fue una infracción muy grave, tendrán que pasar 3 años sin ninguna sanción con pérdida de puntos.

  • Si has perdido todos los puntos y quieres recuperar el permiso o licencia:

Perdido todo el permiso o licencia, la situación es más complicada  puesto que has perdido todos los puntos por sanciones por vía administrativa (no por vía judicial).  En este caso el curso de sensibilización es de 24 horas i tendrás que superar obligatoriamente un examen en la Jefatura Provincial de Tráfico de la DGT. En este caso sólo recuperas 8 puntos como máximo.

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El modelo catalán del permiso por puntos

El Servei Català de Trànsit (SCT) ha apostado, en los 38 centros repartidos por todo el territorio donde se realizan los cursos, por un modelo propio para los cursos de sensibilización y reeducación vial basado en el cambio de actitudes, en los cuales intervienen formadores viarios y psicólogos, pero con un valor añadido como es la participación de las asociaciones de víctimas en accidentes de tráfico, que aportan el factor emocional. También forman parte directa en la formación de estos cursos policías locales y autonómicos, sistema judicial penal, administraciones competentes  y autoescuelas.

Este modelo, pretende hacer reflexionar sobre el riesgo y las consecuencias de las infracciones y conductas imprudentes y provocar un cambio de actitudes para hacer conductores responsables y seguros.

Información complementaria:

http://permisperpunts.gencat.cat/index.aspx?idioma=es-ES

Teléfono: 900 10 20 88