Atropellos: muertes que se podrían evitar

Caminar por una carretera es una acción que hay que emprender con la máxima cautela y que no está exenta de una verdadera peligrosidad. La carretera es el espacio natural de los vehículos, y la sola presencia de un Vianantspeatón en la vía le otorga a este una vulnerabilidad que nunca se debe menospreciar. La pregunta es: ¿pueden circular los peatones por las carreteras? Por las autopistas y las autovías está totalmente prohibido; por el resto de vías, sí, ¡pero hay que hacerlo con la máxima prudencia!

Ponerse el chaleco reflectante cuando salimos de un vehículo parado en el  arcén de una carretera es necesario y obligatorio, pero el chaleco solo no nos protege de los impactos de los vehículos que circulan por ella. Actuar con serenidad, con prudencia y siguiendo las pautas necesarias para nuestra seguridad nos protege mucho más de los posibles impactos del tráfico rodado.

Conceptos básicos de seguridad

¿Qué consejos básicos hay que seguir cuando circulamos como peatones por la carretera?

  • Si la vía no dispone de un espacio especialmente reservado para peatones, la circulación se hará por la izquierda. De este modo, podréis ver de cara los vehículos que circulan y que se acercan a vuestra posición.
  • Se debe circular por el arcén o, si no hay, por la calzada, aproximándose tanto como se pueda al borde exterior.
  • Preferiblemente, los peatones tienen que marchar uno tras otro.
  • Si es de noche o hay poca luz, es necesario llevar un chaleco reflectante. También es recomendable llevar una linterna para ver por dónde se anda y para que los vehículos os vean mejor.

¿Y cómo se debe proceder si paramos el vehículo en el arcén?

  • Si es posible, estacionar el vehículo fuera de la carretera, en un lugar donde no entorpezca el paso, para evitar nuevos accidentes.
  • Señalizar la presencia del vehículo con los triángulos, situados como mínimo 50 metros delante y detrás del vehículo (en vías de doble sentido).
  • Activar las luces de emergencia y, si es de noche, también los de posición.
  • Salir del vehículo por la parte más segura y con el chaleco reflectante obligatorio.
  • Alejarse de la calzada y situarse detrás de la valla de protección.

Atropellos mortales

El año pasado, 17 peatones perdieron la vida en las carreteras catalanas, 12 más que el año anterior. Por este motivo, el Servicio Catalán de Tráfico considera necesario alertar y recordar a los peatones que, si irremediablemente tienen que circular por carretera, lo hagan con la máxima atención y contemplando estas mínimas pautas de seguridad. A su vez, el SCT prevé diseñar este año nuevas campañas divulgativas dirigidas a colectivos vulnerables, como los peatones, ciclistas o gente mayor. Y, paralelamente, el SCT seguirá dando continuidad a las campañas preventivas de protección y control de peatones, con dos campañas en los meses de abril y septiembre de 2019. En las dos campañas que se llevaron a cabo el pasado 2018, se interpusieron un total de 1.936 denuncias. Son datos que invitan a reflexionar; es necesario hacer un esfuerzo por parte de todos para que ningún peatón pierda la vida en la carretera. Y, por encima de todo, hay que evitar actitudes imprudentes que pueden desembocar en un desenlace trágico, tal como se denunciaba recientemente desde la cuenta de Twitter del SCT.

Pararse en el arcén por una avería o para auxiliar a las víctimas de un accidente de tráfico no tendría que suponer correr el riesgo de morir atropellado, si todo el mundo sigue estas pautas de seguridad en la carretera. Probablemente, muchos  ̶o todos̶ estos atropellos se podrían evitar.

Atropellaments: morts que es podrien evitar

Caminar per una carretera és una acció que cal emprendre amb la màxima cautela i que no està exempta d’una veritable perillositat. La carrVianantsetera és l’espai natural dels vehicles, i la sola presència d’un vianant a la via li atorga a aquest una vulnerabilitat que mai no s’ha de menystenir. La pregunta és: poden circular els vianants per les carreteres? Per les autopistes i les autovies està totalment prohibit; per la resta de vies, sí, però cal fer-ho amb la màxima prudència!

Posar-se l’armilla reflectora quan sortim d’un vehicle aturat al voral d’una carretera és necessari i obligatori, però l’armilla sola no ens protegeix dels impactes dels vehicles que hi circulen. Actuar amb serenor, amb prudència i seguint les pautes necessàries per a la nostra seguretat ens protegeix molt més dels possibles impactes del trànsit rodat.

Conceptes bàsics de seguretat

Quins consells bàsics cal seguir quan circulem com a vianants per la carretera?

  • Si la via no disposa d’un espai especialment reservat per a vianants, la circulació es farà per l’esquerra. D’aquesta manera, podreu observar de cara els vehicles que circulen i que s’acosten a la vostra posició.
  • Cal circular pel voral o, si no n’hi ha, per la calçada, aproximant-se tant com es pugui a la vora exterior.
  • Preferiblement, els vianants han de caminar un darrere l’altre.
  • Si és de nit o hi ha poca llum, cal portar una armilla reflectora. També és recomanable portar una llanterna per veure per on camineu i perquè els vehicles us vegin millor.

I com cal procedir si aturem el vehicle al voral?

  • Si és possible, atureu el vehicle fora de la carretera, en un lloc on no entorpeixi el pas, per evitar nous accidents.
  • Senyalitzeu la presència del vehicle amb els triangles, situats com a mínim 50 metres davant i darrere del vehicle (en vies de doble sentit).
  • Activeu els llums d’emergència i, si és de nit, també els de posició.
  • Sortiu del vehicle per la part més segura i amb l’armilla reflectora obligatòria.
  • Allunyeu-vos de la calçada i situeu-vos rere la tanca de protecció.

Atropellaments mortals

L’any passat, 17 vianants van perdre la vida a les carreteres catalanes, 12 més que l’any anterior. Per aquest motiu, el Servei Català de Trànsit considera necessari fer un crit d’alerta i recordar als vianants que, si irremeiablement han de circular per carretera, ho facin amb la màxima atenció i respectant aquestes mínimes pautes de seguretat. Alhora, l’SCT preveu dissenyar enguany noves campanyes divulgatives adreçades a col·lectius vulnerables, com els vianants, ciclistes o gent gran. I, paral·lelament, l’SCT seguirà donant continuïtat a les campanyes preventives de protecció i control de vianants, amb dues campanyes els mesos d’abril i setembre de 2019. En les dues campanyes que es van dur a terme el passat 2018, es van interposar un total de 1.936 denúncies. Són dades que conviden a reflexionar; cal fer un esforç per part de tots perquè cap vianant perdi la vida a la carretera. I, per sobre de tot, cal evitar actituds imprudents que poden desembocar en un desenllaç tràgic, tal com es denunciava recentment des del compte de Twitter de l’SCT.

Aturar-se al voral per una avaria o per auxiliar les víctimes d’un accident de trànsit no hauria de suposar córrer el risc de morir atropellat, si tothom segueix aquestes pautes de seguretat a la carretera. Probablement, molts ̶o tots̶ aquests atropellaments es podrien evitar.

Convivir en la carretera

. Conversación con Joaquim Vilaplana, presidente de la Federación Catalana de Ciclismo

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La convivencia en un mismo espacio no es fácil. Para conseguir que esta convivencia fructifique son necesarias grandes dosis de comprensión, respeto y, por qué no decirlo, paciencia. Y la convivencia de ciclistas y conductores en la carretera no es una excepción. Cada vez hay más ciclistas en la carretera, gente que busca hacer deporte y sentirse realizada haciendo lo que le gusta. Un colectivo que ha venido para quedarse. Por eso, el presidente de la Federación Catalana de Ciclismo, Joaquim Vilaplana, asegura que “tal y como tenemos las vías actualmente en Cataluña, compartirlas es una necesidad. Compartir quiere decir respetar y el respeto tiene que ser por los dos lados.” Según Vilaplana, “se ha notado un cambio de actitud importante, tanto en el colectivo de los conductores como en el de los ciclistas. Los ciclistas también hemos tenido que reciclar un poco nuestro comportamiento en la carretera.”

“Se ha notado un cambio de actitud importante, tanto en el colectivo de los conductores como en el de los ciclistas”

Durante el año 2018, ha habido en Cataluña 58 accidentes en zona interurbana con muertos y/o heridos graves con bicicletas implicadas, con el resultado de dos víctimas mortales. No son unas malas cifras, pero desde el Servicio Catalán de Tráfico se busca como objetivo final conseguir 0 víctimas en las carreteras. El presidente de la Federación Catalana de Ciclismo cree que el riesgo 0 es complicado, que “siempre hay riesgo, siempre hay actuaciones negligentes por parte de los dos colectivos. Cada fin de semana pueden salir a la carretera entre 30.000 y 40.000 ciclistas, por lo tanto, los accidentes son inevitables. Con las promociones que se hacen para compartir las vías, estamos estabilizando y reduciendo los accidentes. Por eso es importante tener en cuenta las normas de conducta en la carretera.”

“Siempre hay riesgo, siempre hay actuaciones negligentes”

Desde el Servicio Catalán de Tráfico se han puesto en marcha varias campañas para, por una parte, concienciar a los conductores de la vulnerabilidad de los ciclistas, y por la otra, concienciar a los ciclistas de que ellos también tienen que respetar las normas de circulación cuando transitan por una carretera. Cuando se le pregunta a Vilaplana qué más puede hacer el SCT para ayudar en esta convivencia entre conductores y ciclistas, el presidente responde que “siempre ha habido una buena relación con el Servicio Catalán de Tráfico, sobre todo con acciones destinadas a los niños y niñas. Esto es una buena herramienta de formación. Pedimos al SCT que meta en un mismo espacio a todos aquellos actores que intervienen en los riesgos. Queremos que quede bien claro el mensaje de que nos tenemos que respetar todos los usuarios de las vías, los unos a los otros.” Para Vilaplana, “estamos en una buena línea.

“Pedimos al SCT que meta en un mismo espacio a todos los actores que intervienen en los riesgos”

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Quizás el riesgo en las carreteras no se puede eliminar del todo, pero a buen seguro que se pueden llevar a cabo actuaciones que disminuyan la peligrosidad. En este apartado, pueden ayudar mucho los clubs de ciclistas. Según explica Vilaplana, “hay vías de más riesgo que otras, y los clubs de ciclistas lo tienen que saber. Los clubs elaboran cada año un calendario de salidas y eso implica rutas. Hay vías que claramente tienen más afluencia de coches y, por lo tanto, es interesante que los ciclistas las eviten. Se está haciendo un trabajo de señalización, de información, que indique que en esta vía hay una afluencia mayor de ciclistas. Pero también hay que dejar claro cuáles son las vías más peligrosas, las que presentan un riesgo más alto y evitar en el calendario de salidas de los clubs estas vías. Esta tarea de información también la tenemos que hacer desde la Federación”, señala su director.

“Hay vías que tienen más afluencia de coches y es interesante que los ciclistas las eviten”

Si jugamos a prever cómo será el futuro, Vilaplana tiene claro que la bicicleta se acabará convirtiendo en un medio de transporte más. No solo en las grandes ciudades, donde la bicicleta ha ganado protagonismo, sino también en la carretera. El director de la Federación Catalana de Ciclismo se imagina “un futuro en el que la bicicleta circule por las vías interurbanas como un medio de transporte más, no solo como deporte. La bicicleta cambiará, el número de bicicletas eléctricas aumentará, y eso también facilitará el acceso a este medio de transporte. Cada vez veremos más bicicletas en la carretera.” Queda claro, pues, que la convivencia en la carretera es una necesidad y, por lo tanto, y como decíamos al principio, será necesaria mucha comprensión, respeto y paciencia.

Conviure a la carretera

. Conversa amb Joaquim Vilaplana, president de la Federació Catalana de Ciclisme

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La convivència en un mateix espai no és fàcil. Per aconseguir que aquesta convivència fructifiqui són necessàries grans dosis de comprensió, respecte i, per què no dir-ho, paciència. I la convivència de ciclistes i conductors a la carretera no n’és una excepció. Cada cop hi ha més ciclistes a la carretera, gent que busca fer esport i sentir-se realitzada fent allò que li agrada. Un col·lectiu que ha vingut per quedar-se. Per això, el president de la Federació Catalana de Ciclisme, Joaquim Vilaplana, assegura que “tal com tenim les vies actualment a Catalunya, compartir-les és una necessitat. Compartir vol dir respectar i el respecte hi ha de ser per les dues bandes.” Segons Vilaplana, “s’ha notat un canvi d’actitud important, tant en el col·lectiu dels conductors com en el dels ciclistes. Els ciclistes també hem hagut de reciclar una mica el nostre comportament a la carretera.”

“S’ha notat un canvi d’actitud important, tant en el col·lectiu dels conductors com en el dels ciclistes”

Durant l’any 2018, hi ha hagut a Catalunya 58 accidents en zona interurbana amb morts i/o ferits greus amb bicicletes implicades, amb el resultat de dues víctimes mortals. No són unes males xifres, però des del Servei Català de Trànsit es busca com a objectiu final aconseguir 0 víctimes a les carreteres. El president de la Federació Catalana de Ciclisme creu que el risc 0 és complicat, que “sempre hi ha risc, sempre hi ha actuacions negligents per part dels dos col·lectius. Cada cap de setmana poden sortir a la carretera entre 30.000 i 40.000 ciclistes, per tant, els accidents són inevitables. Amb les promocions que es fan per compartir les vies, estem estabilitzant i reduint els accidents. Per això és important tenir en compte les normes de conducta a la carretera.”

“Sempre hi ha risc, sempre hi ha actuacions negligents”

Des del Servei Català de Trànsit s’han posat en marxa diverses campanyes per, d’una banda, conscienciar els conductors de la vulnerabilitat dels ciclistes, i de l’altra, conscienciar els ciclistes que ells també han de respectar les normes de circulació quan transiten per una carretera. Quan se li demana a Vilaplana què més pot fer l’SCT per ajudar en aquesta convivència entre conductors i ciclistes, el president respon que “sempre hi ha hagut una bona relació amb el Servei Català de Trànsit, sobretot amb accions destinades als nens i nenes. Això és una bona eina de formació. Demanem a l’SCT que posi en un mateix espai tots aquells actors que intervenen en els riscos. Volem que quedi ben clar el missatge que ens hem de respectar tots els usuaris de les vies, els uns als altres.” Per Vilaplana, “estem en una bona línia.

“Demanem a l’SCT que posi en un mateix espai tots els actors que intervenen en els riscos”

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Potser el risc a les carreteres no es pot eliminar del tot, però de ben segur que es poden dur a terme actuacions que disminueixin la perillositat. En aquest apartat, hi poden ajudar molt els clubs de ciclistes. Segons explica Vilaplana, “hi ha vies de més risc que altres, i els clubs de ciclistes ho han de saber. Els clubs elaboren cada any un calendari de sortides i això implica rutes. Hi ha vies que clarament tenen més afluència de cotxes i, per tant, és interessant que els ciclistes les evitin. S’està fent un treball de senyalització, d’informació, que indiqui que en aquesta via hi ha una afluència més gran de ciclistes. Però també cal deixar clar quines són les vies més perilloses, les que presenten un risc més alt i evitar en el calendari de sortides dels clubs aquestes vies. Aquesta tasca d’informació també l’hem de fer des de la Federació”, assenyala el seu director.

“Hi ha vies que tenen més afluència de cotxes i és interessant que els ciclistes les evitin”

Si juguem a preveure com serà el futur, Vilaplana té clar que la bicicleta s’acabarà convertint en un mitjà de transport més. No només a les grans ciutats, on la bicicleta ha guanyat protagonisme, sinó també a la carretera. El director de la Federació Catalana de Ciclisme s’imagina “un futur en què la bicicleta circuli per les vies interurbanes com un mitjà de transport més, no només com a esport. La bicicleta canviarà, el nombre de bicicletes elèctriques augmentarà, i això també facilitarà l’accés a aquest mitjà de transport. Cada cop veurem més bicicletes a la carretera.” Queda clar, doncs, que la convivència a la carretera és una necessitat i, per tant, i com dèiem al principi, caldrà molta comprensió, respecte i paciència.

Preparados para formar conductores responsables

Atrás quedan las noches de estudio y los nervios ante los exámenes y las pruebas de selección para obtener la acreditación de profesores de formación vial. El entusiasmo y la voluntad de seguir aprendiendo para ser mejores profesionales caracterizan a los 65 nuevos formadores que este año 2019 ya podrán ejercer como profesores en las escuelas de conductores de Cataluña. En septiembre del año pasado empezaron la última fase del curso, que los conduciría a un nuevo proyecto personal. Se sienten afortunados, teniendo en cuenta que iniciaron el proceso selectivo 503 aspirantes. Con una procedencia laboral diversa, aunque la mayoría ya había tenido antes algún vínculo con el mundo de las autoescuelas, ahora inician una nueva etapa llena de retos e ilusión.

Montse Rodríguez, Jorge Cortés y Jèssica Hernández son tres de los nuevos profesores que empezarán a poner en práctica este año todo lo que han aprendido para formar a los futuros conductores y transmitirles los valores de la movilidad segura y responsable.

Montse Rodríguez, 34 años: “Que no haya víctimas en la carretera no es ninguna utopía, es posible.”

montse okMontse es propietaria de una autoescuela en Badalona, donde trabajó previamente como secretaria durante 12 años. Lleva coche desde los 18 y asegura que es “una buena conductora”. Explica que este curso le ha hecho ver que en el mundo de la seguridad vial “todavía hay mucho por hacer” y que tiene la ambición de saber más y seguir formándose para poder contribuir a que no haya víctimas en la carretera: “Este objetivo no es ninguna utopía, sino que es totalmente posible”, afirma convencida. Para Montse, “el 99% de los accidentes son evitables y, además, existe una desinformación general sobre los riesgos que comporta la conducción. La mayoría de la gente ve el hecho de sacarse el carné como un trámite, no disfruta del proceso de formación. Ahora mismo, se pasa una vez en la vida por la autoescuela y lo que los profesores enseñan tiene que servir para siempre”, destaca. Esta formadora vial novel también defiende el reciclaje obligatorio en la formación vial y el fomento de la educación en movilidad entre los niños y adolescentes: “Desde pequeños ya tienen que adquirir buenos hábitos porque hay que tener en cuenta que son peatones y de mayores serán conductores. Desde el momento en que salimos a la calle, todos estamos expuestos a los riesgos del tráfico.”

Jèssica Hernández, 25 años: “Hay que tener mucha psicología para tratar con los alumnos.”

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El interés por esta profesión le viene de familia, ya que sus padres también son formadores viales y propietarios de una autoescuela en Lleida. Una sustitución como administrativa en el negocio familiar la acabó de empujar a dedicarse a ser profesora y a dar el paso decisivo para inscribirse en el curso de formadores viales. Jèssica, que empezó los estudios de Administración y Derecho, tiene claro que el valor añadido que aporta el actual modelo de formación vial es la vertiente psicológica y la sensibilización vial: “Pasamos muchas horas con los alumnos, creamos con ellos un vínculo y tenemos que concienciarlos, hacerles ver que, por muchas destrezas que tengan, siempre se encontrarán con riesgos y por eso tienen que conducir con responsabilidad. Tenemos que conseguir que se den cuenta de ello en caso de que tengan falsas creencias, como por ejemplo las relacionadas con el consumo de drogas. Nos tenemos que acercar al alumnado, escucharlo y preocuparnos por él. Ahora no solo tenemos que ayudarle a aprobar el examen de conducir, tenemos que ofrecerle alguna cosa más.” Después de haber obtenido el título de formadores viales, también apuesta por la formación continua, tanto de los usuarios como de los profesores y considera que en las escuelas tendría que haber una asignatura obligatoria de educación vial.

Jorge Cortés, 30 años: “Los formadores viales tenemos la responsabilidad de cambiar actitudes de los conductores.”

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Durante nueve años trabajó como recepcionista de una autoescuela y el contacto con los profesores y los alumnos le hizo despertar el interés por dedicarse a la formación vial. Esta es la segunda convocatoria para obtener una plaza de formador en la que participa. El 2014 ya se presentó pero no aprobó todas las asignaturas del curso. Ahora, con el certificado de aptitud de formador vial en la mano, este técnico en deportes tiene la intención de ampliar sus conocimientos y “ganar experiencia”, por ejemplo, en el ámbito de las técnicas de conducción segura y eficiente y para superar el miedo a conducir, lo que se denomina amaxofobia. Jorge sostiene que los formadores tienen la responsabilidad de conseguir un cambio de actitudes de los conductores: “Nosotros estamos en la primera línea”, afirma. Además, defiende el reciclaje formativo teórico y práctico y asegura que este curso le ha llevado a la conclusión de que “la mayoría de accidentes mortales son consecuencia del factor humano, como el consumo de alcohol y drogas, las distracciones con el móvil o la velocidad”. Por este motivo apunta: “Los formadores viales tenemos que explicar a los alumnos qué hábitos pueden ser peligrosos para que sean conscientes de los riesgos que corren, les tenemos que dar una información personalizada y de calidad.”

Preparats per formar conductors responsables

Enrere queden les nits d’estudi i els nervis davant els exàmens i les proves de selecció per obtenir l’acreditació de professors de formació viària. L’entusiasme i la voluntat de continuar aprenent per ser millors professionals caracteritzen els 65 nous formadors que aquest any 2019 ja podran exercir com a professors a les escoles de conductors de Catalunya. El setembre de l’any passat van començar la darrera fase del curs, que els conduiria a un nou projecte personal. Se senten afortunats, tenint en compte que van iniciar el procés selectiu 503 aspirants. Amb una procedència laboral diversa, tot i que la majoria ja havia tingut abans algun vincle amb el món de les autoescoles, ara inicien un nova etapa plena de reptes i il·lusió.

La Montse Rodríguez, el Jorge Cortés i la Jèssica Hernández són tres dels nous professors que començaran a posar en pràctica enguany tot el que han après per formar els futurs conductors i transmetre’ls els valors de la mobilitat segura i responsable.

Montse Rodríguez, 34 anys: “Que no hi hagi víctimes a la carretera no és cap utopia, és possible.”

montse ok

La Montse és propietària d’una autoescola a Badalona, on va treballar prèviament com a secretària durant 12 anys. Porta cotxe des dels 18 anys i assegura que és “una bona conductora”. Explica  que aquest curs li ha fet veure que en el món de la seguretat viària “encara hi ha molt per fer” i que té l’ambició de saber-ne més i continuar formant-se per poder contribuir al fet que no hi hagi víctimes a la carretera: “Aquest objectiu no és cap utopia, sinó que és totalment possible”, afirma convençuda.  Per a la Montse, “el 99% dels accidents són evitables i, a més, existeix una desinformació general sobre els riscos que comporta la conducció. “La majoria de la gent veu el fet de treure’s el carnet com un tràmit, no gaudeix del procés de formació. Ara mateix, es passa un cop a la vida per l’autoescola i el que els professors ensenyen ha de servir per sempre”, destaca. Aquesta formadora viària novell també defensa el reciclatge obligatori en la formació viària i el foment de l’educació en mobilitat entre els infants i adolescents: “Des de petits ja han d’adquirir bons hàbits perquè s’ha de tenir en compte que són vianants i de grans seran conductors. Des del moment que sortim al carrer, tots estem exposats als riscos del trànsit”.

 

Jèssica Hernández, 25 anys: “Cal tenir molta psicologia per tractar amb els alumnes.”

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L’interès per aquesta professió li ve de família, ja que els seus pares també són formadors viaris i propietaris d’una autoescola a Lleida. Una substitució com a administrativa en el negoci familiar la va acabar d’empènyer a dedicar-se a ser professora i a fer el pas decisiu per inscriure’s al curs de formadors viaris. La Jèssica, que va començar els estudis d’Administració i Dret, té clar que el valor afegit que aporta l’actual model de formació viària és la vessant psicològica i la sensibilització viària: “Passem moltes hores amb els alumnes, creem amb ells un vincle i hem de conscienciar-los, fer-los veure que, per moltes destreses que tinguin, sempre es trobaran amb riscos i per això han de conduir amb responsabilitat. Hem d’aconseguir que se n’adonin en el cas que tinguin falses creences, com per exemple les relacionades amb el consum de drogues. Ens hem d’apropar a l’alumnat, escoltar-lo i preocupar-nos per ell. Ara no només l’hem d’ajudar a aprovar l’examen de conduir, li hem d’oferir alguna cosa més.” Després d’haver obtingut el títol de formadors viaris, també aposta per la formació contínua, tant dels  usuaris com dels professors, i considera que a les escoles hi hauria d’haver una assignatura obligatòria d’educació viària.

Jorge Cortés, 30 anys: “Els formadors viaris tenim la responsabilitat de canviar actituds dels conductors.”

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Durant nou anys va treballar com a recepcionista d’una autoescola i el contacte amb els professors i els alumnes li va fer despertar l’interès per dedicar-se a la formació viària. Aquesta és la segona convocatòria per obtenir una plaça de formador en la qual participa. El 2014 ja s’hi va presentar però no va aprovar totes les assignatures del curs. Ara, amb el certificat d’aptitud de formador viari a la mà, aquest tècnic en esports té la intenció d’ampliar els seus coneixements i “guanyar experiència”, per exemple, en l’àmbit de les tècniques de conducció segura i eficient, i per superar la por a conduir, el que s’anomena amaxofòbia. El Jorge sosté que els formadors tenen la responsabilitat d’aconseguir un canvi d’actituds dels conductors: “Nosaltres estem en la primera línia”, afirma. A més, defensa el reciclatge formatiu teòric i pràctic i assegura que aquest curs l’ha portat a la conclusió que “la majoria d’accidents mortals són conseqüència del factor humà, com el consum d’alcohol i drogues, les distraccions amb el mòbil o la velocitat”. Per aquest motiu apunta: “Els formadors viaris hem d’explicar als alumnes quins hàbits poden ser perillosos perquè siguin conscients dels riscos que corren, els hem de donar una informació personalitzada i de qualitat.

Seguridad vial, víctimas de tráfico y medios de comunicación. ¿Todo vale para “vender” una noticia?

Fomentar una nueva cultura de seguridad vial. Este es el primer punto del decálogo de buenas prácticas dirigido a periodistas promovido por la asociación Prevención de Accidentes de Tráfico (P(A)T) y la Federación Europea de Víctimas de Tráfico (FEVR) y que próximamente estará al alcance de todos para su consulta. El último, no publicar imágenes de la escena del siniestro. Y es que el documento, que se inspira en la guía editada por la OMS en 2017, reivindica, entre otros, que los medios utilicen siempre la palabra “siniestro” en vez de “accidente” y que se admita que la violencia vial es un problema social, como lo son otros tipos de violencia. También defiende que los medios informen sobre los costes económicos de las muertes y lesiones de los siniestros y del impacto en las familias y amigos de las víctimas, y también que difundan regularmente las estadísticas de siniestralidad para llamar la atención sobre el tema.

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El decálogo se presentó la semana pasada en el marco del Foro Europeo sobre Seguridad Vial celebrado en Barcelona, una jornada con que se quiso poner de relieve el papel de los medios de comunicación con respecto a la concienciación y la prevención en materia de seguridad vial, así como su tarea al dar a conocer a la sociedad el grave problema de salud pública que suponen los siniestros de tráfico, no minimizando la información de los accidentes. Así, se reflexionó sobre las imágenes que acompañan la información de los accidentes y el impacto que tiene sobre víctimas y familiares el modo como se explica una noticia, se pusieron ejemplos de buenas prácticas de comunicación sobre seguridad vial –entre ellas, la campaña del Servicio Catalán de Tráfico (SCT) “Todos tenemos familia”– y tuvo lugar un debate entre periodistas sobre el tratamiento que se hace de la información en los medios.

Foto 3El director del SCT, Juli Gendrau, participó en la clausura de la jornada y constató que seguridad vial, víctimas de tráfico y periodismo son tres conceptos que a menudo van ligados a las malas noticias, en tanto que son un reflejo de la elevada siniestralidad que todavía existe en las ciudades y carreteras catalanas. “Las víctimas de tráfico y los medios de comunicación son y tienen que seguir siendo aliados imprescindibles de la difusión de las políticas de seguridad vial. Estaremos aquí hasta que sólo podamos explicar buenas noticias”, concluyó en este sentido.

En el Foro Europeo, en cuya inauguración participó el consejero de Interior, Miquel Buch, también asistieron el presidente de la FEVR, Jeannot Mersch; el presidente de P(A)T, Ole Thorson; la directora de P(A)T, Yolanda Doménech; el director de la DGT, Pere Navarro; el comisionado de Seguridad del Ayuntamiento de Barcelona, Amadeu Recasens, y la decana del Colegio de Periodistas de Cataluña, Neus Bonet.

 

Seguretat viària, víctimes de trànsit i mitjans de comunicació. Val tot per “vendre” una notícia?

Fomentar una nova cultura de seguretat viària. Aquest és el primer punt del decàleg de bones pràctiques dirigit a periodistes promogut per l’associació Prevenció d’Accidents de Trànsit (P(A)T) i la Federació Europea de Víctimes de Trànsit (FEVR) i que pròximament estarà a l’abast de tothom que vulgui consultar-lo. El darrer, no publicar imatges de l’escena del sinistre. I és que el document, que s’inspira en la guia editada per l’OMS el 2017, reivindica, entre d’altres, que els mitjans utilitzin sempre la paraula “sinistre” en comptes d’“accident” i que s’admeti que la violència viària és un problema social, com ho són altres tipus de violència. També defensa que els mitjans informin sobre els costos econòmics de les morts i lesions dels sinistres i de l’impacte en les famílies i amics de les víctimes, i també que difonguin regularment les estadístiques de sinistralitat per cridar l’atenció sobre el tema.

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El decàleg es va presentar la setmana passada en el marc del Fòrum Europeu sobre Seguretat Viària celebrat a Barcelona, una jornada amb què es va voler posar en relleu el paper dels mitjans de comunicació pel que fa a la conscienciació i la prevenció en matèria de seguretat viària, així com la seva tasca en donar a conèixer a la societat el greu problema de salut pública que suposen els sinistres de trànsit, no minimitzant la informació dels accidents. Així, es va reflexionar sobre les imatges que acompanyen la informació dels accidents i l’impacte que té sobre víctimes i familiars la manera com s’explica una notícia, es van posar exemples de bones pràctiques de comunicació sobre seguretat viària –entre aquestes, la campanya del Servei Català de Trànsit (SCT) “Tots tenim família”– i va tenir lloc un debat entre periodistes sobre el tractament que es fa de la informació en els mitjans.

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El director de l’SCT, Juli Gendrau, va participar en la clausura de la jornada i va constatar que seguretat viària, víctimes de trànsit i periodisme són tres conceptes que sovint van lligats a les males notícies, en tant que són un reflex de l’elevada sinistralitat que encara hi ha a les ciutats i carreteres catalanes. “Les víctimes de trànsit i els mitjans de comunicació són i han de seguir sent aliats imprescindibles de la difusió de les polítiques de seguretat viària. Hi serem fins que només puguem explicar bones notícies”, va concloure en aquest sentit.

Al Fòrum Europeu, en la inauguració del qual va participar el conseller d’Interior, Miquel Buch, també hi van assistir el president de la FEVR, Jeannot Mersch; el president de P(A)T, Ole Thorson; la directora de P(A)T, Yolanda Doménech; el director de la DGT, Pere Navarro; el comissionat de Seguretat de l’Ajuntament de Barcelona, Amadeu Recasens, i la degana del Col·legi de Periodistes de Catalunya, Neus Bonet.

Ver (bien) la carretera

rear-mirror-491417_1920A menudo insistimos en la importancia de revisar el vehículo antes de salir a la carretera, especialmente en los desplazamientos largos y en épocas de operaciones especiales de tráfico, como las vacaciones de verano o Semana Santa. En general, el colectivo de conductores tiene bastante presente la necesidad de revisar el estado de los neumáticos y el nivel del aceite o de efectuar las pertinentes revisiones periódicas. En cambio, un elemento clave que hay que revisar para conducir con seguridad, y que pasa mucho más desapercibido, es la vista. Desde el Servicio Catalán de Tráfico difundimos a menudo el mensaje que hay que conducir siempre con la máxima atención en la carretera; no obstante, ¿podemos hacerlo con garantías si la calidad de visión de nuestros ojos no es la adecuada o, todavía peor, es directamente deficiente?

Para subrayar la importancia de ver (bien) la carretera, el Servicio Catalán de Tráfico está difundiendo esta semana, con la colaboración de la Asociación Visión y Vida, una campaña que pretende sensibilizar a la población sobre la necesidad de cuidar y mantener una buena visión al volante. La campaña se hará extensiva a las redes sociales del SCT, así como en los paneles de mensajería variable situados en las principales carreteras y autopistas del territorio, que proyectarán los mensajes ‘REVÍSATE LA VISTA, NO CORRAS RIESGOS’, ‘MANTÉN LA SALUD VISUAL, VIAJA SEGURO’ Y ‘VER BIEN ES CONDUCIR SEGURO’.

Según el estudio El estado de la salud visual de los conductores españoles, publicado en 2017 e impulsado por la Asociación Visión y Vida, los conductores con peor visión tienen tres veces más accidentes que el resto. Así mismo, se constató que el 68% de los conductores tiene un problema visual y no hace nada para ponerle remedio. En términos generales, por las carreteras españolas circulan siete millones de conductores con un problema visual que, si no se corrige, puede afectar a su conducción. Seis millones y medio se ponen al volante con una visión inferior a la considerada normal (0,8) y cerca de 600.000 con menos visión que la mínima exigida legalmente para conducir.

Teniendo en cuenta estos datos, quizás el primer elemento que habría que revisar es la vista, para conducir con seguridad y, al fin y al cabo, reducir la accidentalidad en las carreteras. Una visita a tiempo al oculista puede evitar sufrir un accidente más adelante.

Veure (bé) la carretera

rear-mirror-491417_1920Sovint insistim en la importància de revisar el vehicle abans de sortir a la carretera, especialment en els desplaçaments llargs i en èpoques d’operacions especials de trànsit, com les vacances d’estiu o Setmana Santa. En general, el col·lectiu de conductors té prou present la necessitat de revisar l’estat dels pneumàtics i el nivell de l’oli o d’efectuar les revisions periòdiques pertinents. En canvi, un element clau que cal revisar per conduir amb seguretat, i que passa molt més desapercebut, és la vista. Des del Servei Català de Trànsit difonem sovint el missatge que cal conduir sempre amb la màxima atenció a la carretera; però, ho podem fer amb garanties si la qualitat de visió dels nostres ulls no és l’adequada, o encara pitjor, és directament deficient?

Per subratllar la importància de veure (bé) la carretera, el Servei Català de Trànsit està difonent aquesta setmana, amb la col·laboració de l’Associació Visión y Vida, una campanya que pretén sensibilitzar a la població sobre la necessitat de cuidar i mantenir una bona visió al volant. La campanya es farà extensiva a les xarxes socials de l’SCT, com també als panells de missatgeria variable situats a les principals carreteres i autopistes del territori, els quals projectaran els missatges ‘REVISA’T LA VISTA, NO CORRIS RISCOS’, ‘MANTÉN LA SALUT VISUAL, VIATJA SEGUR’ I ‘VEURE-HI BÉ ÉS CONDUIR SEGUR’.

Segons l’estudi L’estat de la salut visual dels conductors espanyols, publicat al 2017 i impulsat per l’Associació Visión y Vida, els conductors amb pitjor visió tenen tres vegades més accidents que la resta. Així mateix, es va constatar que el 68% dels conductors té un problema visual i no fa res per posar-hi remei. En termes generals, a les carreteres espanyoles hi circulen set milions de conductors amb un problema visual que, si no es corregeix, pot afectar la seva conducció. Sis milions i mig es posen al volant amb una visió inferior a la considerada normal (0,8) i prop de 600.000 amb menys visió que la mínima exigida legalment per conduir.

Ateses aquestes dades, potser el primer element que caldria revisar és la vista, per tal de conduir amb seguretat i, al capdavall, reduir la sinistralitat a les carreteres. Una visita a temps a l’oculista pot evitar patir un accident més endavant.