Un estudio del Servicio Catalán de Tráfico demuestra que la accidentalidad baja de media entre un 60 y un 70% en los siguientes 5 años allí donde se han colocado radares fijos
Se utilizan criterios técnicos para ubicar los radares, sobre todo en puntos donde existe un elevado número de accidentes con muertes y heridos graves
248 puntos de control de velocidad custodian las carreteras catalanas para evitar el exceso de velocidad. Distribuidos tanto en vías principales como secundarias, siguen criterios de priorización de puntos o tramos en los que es necesario reducir la siniestralidad con muertos y heridos graves y donde a posteriori se ha demostrado un claro efecto disuasivo que reduce la siniestralidad.
La velocidad mata y existen evidencias científicas claras que demuestran que, a mayor velocidad, el impacto es más violento, la efectividad de los sistemas de seguridad pasiva baja y, por tanto, se incrementa el riesgo de muerte o de sufrir secuelas graves permanentes.
Además, la ubicación de los radares fijos no es un misterio, ya que todos están señalizados de antemano, salen en los avisadores GPS y app y también se puede encontrar la lista completa en la página web del Servicio Catalán de Tráfico (SCT). Y con el simple cumplimiento de las normas se evitan sanciones por exceso de velocidad.




Cómo se elige la ubicación de los radares del SCT
Desde que el Servicio Catalán de Tráfico asumió competencias en materia de tráfico, la lucha contra la velocidad excesiva ha sido una de las políticas principales, ya sea con el uso de diversos tipos de radares fijos como en colaboración directa con los Mossos d’Esquadra y policías locales realizando campañas intensivas de control.
Para deshacer estos ‘mitos’ de la aleatoriedad de la elección de las ubicaciones fijas con fines recaudatorios, os explicamos cuáles son los criterios técnicos:
- La elección se realiza en base a un estudio de accidentalidad que realiza el SCT que identifica los tramos de concentración de accidentes con muertes y heridos graves (TCA), con una muestra de los cinco años anteriores. Siempre se priorizan aquellos puntos que presentan mayor número de accidentes y un elevado número de muertos y heridos graves.
- Una vez realizado el estudio, se analiza la ubicación sobre el terreno para decidir cuál es la mejor opción de radar (fijo o de tramo).
- Una vez instalado el radar, se vuelve a realizar un estudio para analizar su eficacia respecto a la reducción de accidentes.
También se han incorporado nuevos criterios para la ubicación de los controles de velocidad, como por ejemplo:
- Los controles de apoyo a las instalaciones de velocidad variable para suavizar las retenciones, así como para reducir las inmisiones producidas por los vehículos en períodos de elevada contaminación.
- Los controles a petición de los ayuntamientos en travesías o áreas periurbanas para calmar el tráfico que el vecindario percibe como demasiado ruidoso, contaminante o peligroso.
De hecho, el pasado 20 de junio el Gobierno aprobó la contratación de cuatro radares remolque (o ‘carros’) móviles que se instalarán en los puntos con mayor concentración de accidentes, con un importe total de contrato de más de un millón de euros. Pueden ser instalados de forma dinámica y no requieren instalación, porque son autónomos a nivel de la energía que necesitan para funcionar.
Radares móviles de Mossos d’Esquadra
La División de Tráfico del cuerpo de Mossos d’Esquadra y el Servicio Catalán de Tráfico trabajan de forma coordinada para gestionar los controles de velocidad con las mayores garantías de seguridad. Todos los cinemómetros de los que dispone Mossos d’Esquadra son móviles y trabajan permanentemente conectados a los sistemas informáticos del SCT.
Estos radares pueden estar ubicados en trípodes, dentro de un coche patrulla, en armarios en línea o en un helicóptero de tráfico. Incluso se están haciendo pruebas en drones.
Falsos mitos para evitar los radares
Los rumores y los ‘falsos mitos’ han hecho creer a muchos conductores que existen opciones fiables de manipulación para no ser detectados correctamente por los radares y, por tanto, evitar la multa. La División de Tráfico de los Mossos afirma que son ineficaces y que, en caso de hacerlo, resulta muy evidente. Tenemos que recordar que ocultar o colocar algún elemento que dificulte o modifique la placa de matrícula es una infracción.
Así mismo, es falso que los radares catalanes se escondan dentro de otros objetos, así como el uso de lacas y pegatinas para hacer ilegible la matrícula o simplemente taparla parcialmente. Incluso hay conductores que, para apurar al máximo la velocidad, no se fijan en el velocímetro del vehículo, sino que la controlan con las indicaciones del navegador, haciendo cábalas para apurar hasta el límite.































