El Servicio Catalán de Tráfico (SCT) pone en marcha hoy una campaña en redes sociales con el objetivo de concienciar a la ciudadanía de los peligros de circular a pie por la carretera. Este 2022 ya han muerto 10 peatones atropellados en la red viaria interurbana, 3 más que en el mismo periodo del año pasado y 4 más si lo comparamos con el 2019. El colectivo de los peatones representa en estos momentos el 30% de las víctimas vulnerables muertas por accidente de tráfico en carretera.
A través de la canción ‘Todo depende de ti’, esta campaña online repasa de forma desenfadada los principales consejos que hay que tener en cuenta para no correr riesgos si tenemos que circular a pie por la carretera o si tenemos que parar y bajar del vehículo. Esta campaña digital se suma a la campaña de sensibilización “Al volante, elige el buen camino”, que el SCT puso en marcha el pasado viernes 1 de julio. Ambas campañas tienen por objetivo reducir la siniestralidad en las carreteras, en un contexto de incremento de la movilidad y con un nivel de siniestralidad muy similar a la época anterior a la pandemia.
La idea central del video es que un personaje ficticio y omnisciente va apareciendo en momentos de peligro y va corrigiendo las imprudencias y errores que cometen los protagonistas. De este modo, la canción va repasando los diferentes mensajes de seguridad que hay que tener en cuenta cuando una persona camina por la carretera, circunstancia de extrema vulnerabilidad para el peatón, puesto que cualquier colisión con un vehículo puede ser potencialmente mortal.
Los consejos van dirigidos tanto a los peatones que caminan por la carretera (no atravesar, espacio por donde circular, chaleco reflectante, no ir distraído o con auriculares, etc.) como a los conductores que por alguna avería o incidencia bajan del vehículo (pararse fuera de la calzada, señalizar, salir con cautela y por la parte segura, chaleco reflectante, etc.).
La campaña consta de cuatro piezas de diferente duración que se difundirán por los canales de Youtube y Twitter del Servicio Catalán de Tráfico durante todo el verano y el resto del año.
Conducir es una actividad básica en nuestras vidas. Y nuestra visión es fundamental para llevar a cabo una conducción correcta y para tomar decisiones en la carretera. Hasta un 90% de la información que necesitamos, la recibimos a través de nuestros ojos y, en la carretera, tomamos unas 15 decisiones por cada kilómetro recorrido. Es por eso que hay que cumplir una serie de requisitos visuales a la hora de ponernos tras el volante.
Según la norma, los conductores que necesitan usar equipamientos ópticos como gafas o lentillas para lograr la agudeza visual necesaria para la conducción deben informar de ello durante el examen psicofísico y esta condición ha de constar en el informe. En cambio, las lentes intraoculares no se consideran lentes correctoras y, por lo tanto, no hay que notificarlo.
La agudeza visual mínima para conducir
La agudeza visual mide la capacidad del ojo para distinguir detalles. A la hora de realizar las pruebas, deben incorporarse los sistemas de corrección visual que se necesiten. Ahora bien, puede pasar que un ojo perfectamente graduado no llegue a tener una buena agudeza visual, sobre todo debido a tres causas:
– Aparición de cataratas: el cristalino va volviéndose opaco.
– Alteraciones de la retina, como retinopatías o DMAE (degeneración macular asociada a la edad), que pueden provocar ceguera.
– Ojo vago.
La agudeza visual mínima binocular para conducir es de 0.5 para el conductor común, tanto para obtener el carné de conducir como para renovarlo. Si se trata de un profesional, para no ser considerado conductor con visión monocular, debe tener un mínimo de 0.8 en el ojo de mayor agudeza visual y 0.1 en el de peor agudeza. Además, en caso de necesitar lentes correctoras, no podrán exceder de 8 dioptrías.
Los deslumbramientos o sensibilidad al contraste
En el Reglamento general de conductores, el deslumbramiento se denomina “sensibilidad al contraste”. Tanto los conductores corrientes como los profesionales no deben presentar alteraciones en su capacidad de recuperación a esta sensibilidad, ni a la visión mesópica (aquella con baja iluminación).
El deslumbramiento al volante se produce cuando en el campo visual aparece una fuente luminosa más brillante que la iluminación general. En este momento, se produce una contracción máxima de la pupila, acompañada de molestias visuales temporales como lagrimeo, parpadeo frecuente o pérdida momentánea de visión, por lo que resulta muy peligroso a la hora de conducir.
Si se sufre algún tipo de alteración de la visión, se establecerán restricciones para garantizar la seguridad durante la conducción, ya que la sensibilidad al contraste es fundamental para la visión nocturna en la carretera. La normativa no establece unos límites concretos en este caso y, por lo tanto, el médico y el examinador tendrán la última palabra. No es un tema menor, puesto que cuando se llega a los 50 años se va perdiendo esta capacidad y a partir de los 65 se convierte en un aspecto clave para la renovación de la licencia.
La importancia de las revisiones visuales en la conducción
Es importante destacar que el propio conductor debe valorar su capacidad para conducir en términos generales, pero también respecto a su visión, y que es crucial que lo indique cuando sienta que no está capacitado para ello. Sin embargo, según la Sociedad Española de Oftalmología, el 68% de los conductores tiene algún problema de visión y no hace nada para solucionarlo. Por lo tanto, hay que ser prudente, hacerse una revisión visual anual y, si se detecta algún problema, mirar de solucionarlo lo más pronto posible.
Datos (según el estudio ‘Estado de la salud visual de los conductores en España 2017’)
– Uno de cada cuatro conductores circula con una agudeza visual binocular inferior al límite exigido al conductor profesional (0.8) y lo más probable es que sea porque no lleva la graduación actualizada.
– El 27,2% de los conductores tienen, al menos, una deficiencia visual que afecta a la conducción.
– 600.000 españoles se ponen al volante con una agudeza visual inferior a la que obliga la ley (0.5).
– Los conductores con mala visión (0.4 de agudeza visual, por debajo del mínimo legal) tienen tres veces más accidentes que el resto de conductores.
– Un conductor de más de 55 años necesita 8 veces más tiempo para recuperarse de un deslumbramiento que un joven; y uno de 45, 4 veces más luz que un joven para poder distinguir el contenido de las señales.
Por todo ello, el Servicio Catalán de Tráfico (SCT) se suma a la campaña de la asociación Visión y Vida y desde los paneles de mensajería variable también fomenta una buena revisión de la vista antes de conducir. Porque ver bien es sinónimo de seguridad en los desplazamientos.
Los sistemas electrónicos de asistencia en la conducción aumentan la seguridad activa de los vehículos
La seguridad del vehículo desempeña un papel fundamental tanto en la disminución del riesgo de sufrir un accidente como en la reducción de los daños en caso de que finalmente se produzca. En los inicios de la automoción, los elementos de seguridad eran un privilegio, pero con el tiempo y los avances tecnológicos se han convertido en un requisito. Así, los automóviles modernos están cada vez más equipados con sistemas de asistencia a la conducción, los llamados ADAS (Advanced Driver Assistance Systems, en inglés), unos elementos que incrementan notablemente la seguridad activa –ya que permiten prever situaciones de riesgo– y suponen un paso previo a la conducción autónoma y, en consecuencia, a la consecución del hito de la Visión Cero.
Desde julio de 2022 los coches nuevos homologados en la Unión Europea tendrán que estar equipados de serie con 8 de estos elementoselectrónicos de asistencia y, posteriormente, se irán incorporando otros. Con este proyecto se quiere reducir a cero las muertes por accidentes de tráfico en Europa en 2050. A continuación, te explicamos cuáles son, cómo funcionan y para qué sirven estos 8 sistemas:
Asistente de velocidad inteligente (Intelligent Speed Adaptation, ISA): conecta el control de velocidad inteligente (Adaptive Cruise Control, ACC) con el sistema de reconocimiento de señales (una cámara interior en concordancia con el GPS las va leyendo) de forma que avisa al conductor y, llegado el caso, limita automáticamente la velocidad del vehículo actuando sobre el funcionamiento del motor o del acelerador. El objetivo es claro: evitar que se sobrepasen los límites permitidos en cada vía.
Cámara de marcha atrás: se activa cuando el conductor pone la marcha atrás (o conectando el sistema cuando se pulsa un botón) y permite realizar con seguridad esta maniobra, ya que reduce el riesgo que puede comportar la falta de visibilidad. Además de facilitar las maniobras de aparcamiento, puede detectar elementos que quedan en un ángulo muerto en los retrovisores. Así, alerta al conductor si se interponen obstáculos en movimiento en los laterales en una trayectoria de hasta 30 metros, primero a través de un aviso visual y, si no reacciona, con una señal sonora progresiva, hasta que llega el momento en el que el sistema actúa sobre los frenos.
Alerta de cambio de carril (Lane Departure Warning, LDW): la función de este asistente –que se activa cuando se superan los 60 km/h– es corregir un cambio involuntario de carril y que el conductor retome el control del vehículo. Así, detecta las líneas que delimitan el carril y la posición del vehículo por lo que, si el coche se acerca a una línea sin que el conductor haya activado el intermitente, activa una alerta –luminosa, sonora o por vibración– para advertir al conductor que está perdiendo la trayectoria. Si el coche también dispone del sistema de mantenimiento de carril, actúa sobre la dirección o sobre el sistema ESP y los frenos de cada rueda para corregir la desviación.
Detector de fatiga y somnolencia: el sistema emite una señal luminosa –una taza de café y un mensaje de texto– que advierte al conductor que debe hacer una pausa cuando lleva más de dos horas conduciendo sin parar o cuando le detecta fatiga, es decir, si en base a patrones marcados, detecta una conducción errónea que identifica como cansancio. Por eso, el sistema utiliza diferentes tecnologías, como un sensor situado al volante que analiza la presión de las manos del conductor, así como los movimientos y los cambios de dirección, o también, en los sistemas más evolucionados, una cámara de reconocimiento facial que analiza las facciones de la cara y los movimientos de los ojos, entre otros.
Sistema de frenado de emergencia: conocido también como BAS (Brake Assist System) o EBA (Electronic Brake Assist), según la marca del vehículo, reduce el riesgo de accidente por envestida o en una curva, ya que su funcionalidad es acortar al máximo la distancia de frenado. Por este motivo, funciona con una serie de sensores y está asociado al sistema de frenado ABS y al control de estabilidad (ESP), que ya son obligatorios. Así, ante una situación de emergencia, el sistema detecta si el pedal de freno está siendo pisado con suficiente intensidad en relación con los umbrales establecidos y, en su defecto, se activa de forma autónoma hasta que el conductor levanta el pie del pedal. En los sistemas que también detectan a peatones o ciclistas, emite un aviso sonoro o luminoso y, si el conductor no reacciona, activa automáticamente el freno y tensa los cinturones de seguridad. Funciona a una velocidad entre 5 y 40 km/hora, es decir, en tráfico urbano, si bien hay coches en los que también actúa a mayor velocidad.
Bloqueo del vehículo con alcoholímetro: en este caso la UE obliga a preinstalar un sistema en todos los coches nuevos para facilitar la implementación de un alcoholímetro de bloqueo, también denominado Alcolock. Este aparato analiza la tasa de alcohol del conductor e impide que el vehículo se ponga en marcha si se supera el límite establecido o no realiza el control. Dispone de unos sensores para identificar al usuario que garantizan que no se puedan utilizar dispositivos mecánicos para eludir el control y, además, recoge y archiva los resultados para crear un historial de uso.
Caja negra (Event Data Recorder, EDR): colocada en el chasis, normalmente bajo el asiento del conductor, registra varios parámetros tanto del vehículo como de sus ocupantes para recopilar información para reconstruir un accidente y saber qué ha pasado antes, durante y después. Por eso, cuando existe un siniestro, graba todos los datos de los 30 segundos previos y hasta los 5 segundos posteriores. No realiza grabaciones de imágenes ni de audio, sino que analiza parámetros como la velocidad, las revoluciones del motor, el frenado, el funcionamiento de los airbags o de los sistemas de seguridad, entre otros. Los datos se extraen conectándola después a un ordenador y sirven, no tanto para establecer la culpabilidad en un accidente, sino para analizar sus causas e incentivar mejoras en la seguridad vial.
Alerta de cinturón en las plazas traseras: obligatoria en los asientos delanteros desde 2014, ahora se amplía también a los acompañantes que van en las plazas traseras de un vehículo. Al arrancar el motor, el panel recuerda la obligación del uso del cinturón mediante un icono lumínico. Si el coche recorre una distancia predeterminada o supera los 25 km/h y uno de los ocupantes no se ha abrochado el cinturón, el sistema avisa al conductor con una señal acústica.
Como con el resto de los elementos de seguridad activa y pasiva, es importante conocer todos los sistemas, saber utilizarlos correctamente en todas las situaciones (habituales o de emergencia) y hacer un correcto mantenimiento con el objetivo de optimizar al máximo las prestaciones que ofrecen para evitar y paliar los daños de un accidente. Sin embargo, todavía es más importante que quien conduzca respete las normas y evite riesgos. Y es que, más allá de las nuevas tecnologías de asistencia a la conducción, en última instancia, la persona que conduce es la máxima responsable de realizar una conducción segura y eficaz.
Cuando se produce un accidente de tráfico con víctimas, se abren diferentes interrogantes que hay que resolver: ¿Cómo se ha producido el accidente?, ¿a qué velocidad iban los vehículos?, ¿quién es el causante del siniestro? Esta laboriosa tarea de recogida de pruebas la lleva a cabo la Unidad de Investigación de Accidentes de Mossos d’Esquadra. El principal cometido de los agentes de esta unidad será la reconstrucción del accidente para determinar las causas y las responsabilidades, dado que detrás de cada siniestro hay un atestado que deberá radiografiar qué ha pasado y, a menudo, también un juicio que tendrá que determinar las causas y los responsables.
Recoger y documentar
Cuando los agentes de la Unidad de Investigación de Accidentes de la Región Metropolitana Sur de Mossos d’Esquadra reciben un aviso de accidente de tráfico con víctimas, lo dejan todo y acuden rápidamente al lugar del siniestro para recoger el máximo de pruebas. Una vez se ha atendido a las víctimas, los agentes inician su tarea documental: hacen fotografías del lugar y de los vehículos, toman medidas, marcan las huellas de los neumáticos en el asfalto, hacen pruebas de alcoholemia o extraen los datos del tacógrafo (si hay un camión o un autobús implicado), entre otras labores.
A menudo, tienen que actuar con rapidez y bajo presión, puesto que el siniestro obliga a cortar carriles o toda la vía y se forman congestiones de tráfico que conviene no alargar demasiado. “La lluvia a veces también nos puede dificultar el análisis que hacemos de las huellas de los neumáticos en el asfalto”, explica Andreu Calafell, agente de la Unidad de Investigación de Accidentes de la Región Metropolitana Sur. “Lo que nos da más información son las huellas de neumático: nos determinan las trayectorias y la distancia de frenado y nos ayudan a determinar una posible velocidad “, detalla Calafell.
Analizar y determinar
Una de las tareas fundamentales que se efectúa en el asfalto es hacer una fotografía cenital de la escena que posteriormente servirá de base para crear en el ordenador una planimetría a escala del accidente, con el objetivo de reconstruirlo. Con este ‘mapa’ de los hechos, el equipo de atestados determinará el punto de colisión, las posiciones iniciales y finales de los vehículos implicados, las trayectorias y la velocidad anterior y posterior a la colisión de cada vehículo.
Esta reconstrucción del escenario del accidente, que a veces se acaba traduciendo en un delito contra la seguridad del tráfico, de lesiones graves o de homicidio por imprudencia, permite hacer una radiografía bastante precisa de lo que ha pasado y por qué ha pasado. “La confección del atestado es muy importante, puesto que se recogen todos los datos, pruebas y análisis hechos para que en la diligencia de valoración técnica policial se determine lo más objetivamente posible cómo pasó el siniestro”, subraya Montse Monnè, agente de esta unidad especializada. Al final, la inspección ocular en el lugar del siniestro, la planimetría y el informe fotográfico son los trámites fundamentales en la instrucción de unas diligencias.
Event Data Recorder
A partir de julio de este 2022, todos los coches nuevos fabricados tendrán que abrir el acceso al EDR (Event Data Recorder), el sistema que registra todos los datos de un siniestro, contenidos en un dispositivo llamado ACM (Airbag Control Module). El ACM es una centralita que controla la mayor parte de los sistemas de seguridad del vehículo y de la que los Mossos d’Esquadra extraen los datos que el EDR ha grabado durante los 5 segundos previos al accidente.
El dispositivo graba variables como la velocidad del vehículo, el frenado, la fuerza del impacto frontal y lateral, los movimientos de dirección, sistemas de seguridad como los airbags, cinturones o determinados asistentes. Los datos almacenados (no se graban conversaciones ni información personal) se obtienen de forma inmediata cuando se conecta el EDR a un ordenador. “Es una herramienta fundamental en la investigación de accidentes, no tanto para determinar la culpabilidad del accidente por si sola, sino para aclarar los múltiples factores que intervienen en la reconstrucción de un siniestro”, precisa el sargento Xavier Flores, jefe de la Unidad de Investigación de Accidentes de la Región Metropolitana Sur.
El EDR es uno de los sistemas ADAS de ayuda a la conducción obligatorios a partir de 2022, una medida establecida por la Unión Europea para aumentar la seguridad de los conductores y reducir la siniestralidad en las carreteras.
Una persona que va a pie por la carretera es el eslabón más débil del tráfico. Los peatones que andan por zonas interurbanas o los conductores que, por un imprevisto en el vehículo u otras incidencias, se convierten en peatones tienen que ser conscientes de esta fragilidad extrema y de los riesgos que corren. Las medidas de autoprotección, como hacerse muy visibles y distanciarse de la calzada principal, les pueden salvar la vida en esta situación de vulnerabilidad elevada y de entorno hostil a causa de las velocidades de los vehículos que circulan. En estas situaciones de riesgo es necesario que los peatones pongan luz y distancia.
Para aportar cifras a la problemática, este año 9 peatones han perdido la vida en las carreteras catalanas. A lo largo de todo el 2021, 14 personas que iban a pie murieron en las vías de Cataluña, lo que supone un incremento de los atropellos mortales en un 27,3% respecto al 2019, cuando se registraron 12. Conviene destacar que de los 14 atropellos mortales registrados el año pasado, 10 fueron imprudencias, 9 sin luz solar y 7 en autopistas/autovías. Además, de los 14 peatones atropellados mortalmente en zona interurbana en 2021, 12 eran hombres y 2, mujeres.
El año 2020, a pesar de la excepcionalidad de los datos de siniestralidad ante el escenario de pandemia y que se considera un año inválido para las estadísticas, conviene destacar que se registraron 11 peatones muertos en zona interurbana, solo un menos que en 2019, a pesar del descenso de la movilidad que se produjo. En este sentido hay que tener en cuenta que el número de peatones muertos en 2021 y en 2020 suponen el 10% del total de víctimas mortales registradas en las carreteras catalanas.
Los datos de siniestralidad revelan que hay varios perfiles de peatones que han perdido la vida en las carreteras catalanas estos últimos años, pero se diferencian y se identifican dos grandes grupos: personas que transitaban a pie por la carretera mal equipadas en cuanto a piezas reflectantes o que habían cometido alguna otra negligencia, y conductores que por circunstancias puntuales habían tenido que bajar del vehículo y pasaron a ser peatones. Son dos perfiles diferentes que requieren consejos viarios distintos para aumentar la seguridad y que resumimos en estas dos infografías:
Hay que tener en cuenta que un conductor, con el alumbrado del vehículo, no percibe un peatón hasta 10 metros de distancia. En cambio, si va equipado con chaleco reflectante, la visibilidad aumenta hasta los 150 metros.
En este punto, hay que tener en cuenta que próximamente entrará en escena un elemento nuevo que supondrá un aumento de la seguridad de los usuarios que tengan un imprevisto o contratiempo con el vehículo durante la circulación en carretera. Se trata de la señal luminosa V-16, un dispositivo que no requiere salir del vehículo para colocarlo, dado que se sitúa en la parte superior, simplemente sacando el brazo por la ventana. De este modo, los usuarios no tendrán que abandonar el vehículo para situar los triángulos a la distancia estipulada y no se expondrán al riesgo como peatones en un entorno de tráfico viario rápido.
A partir del 1 de enero de 2026, esta señal sustituirá definitivamente a los triángulos, deberá tener geolocalización y conexión a la DGT 3.0 y desde esa fecha será de uso obligatorio. Aun así, la DGT ha anunciado que en el segundo semestre de este 2022 publicará una modificación del Real decreto 159/2021 con el fin de que los productos que salgan al mercado sean de la mayor calidad posible y sean ya señales conectadas, un requisito que será indispensable cuando el uso de esta señal luminosa sea obligatorio.
El SCT quiere implementar un nuevo sistema de aviso a los conductores que detecta el movimiento de animales y activa señales luminosas
El año pasado en las carreteras catalanas hubo casi 5.000 accidentes en los que se vio implicado un animal, cerca del triple de los que se registraron en el 2014, cuando se produjeron 1.754 siniestros de este tipo. La mayoría de estos accidentes, llamados cinegéticos, no suelen ocasionar daños personales, y cuando hay heridos estos son mayoritariamente de poca gravedad. Así, de las 1.840 víctimas ocurridas en los últimos ocho años, 1.753 resultaron heridas leves y 80, graves. Sin embargo, también han fallecido 7 personas en este período por este tipo de accidentes, dos de ellas en siniestros que ocurrieron el año pasado.
Este incremento de los accidentes cinegéticos está relacionado especialmente con el incremento de la densidad de jabalíes por todo el territorio, un problema que no afecta solo al tráfico, así como el crecimiento también continuo del corzo en determinadas partes del país. Y la previsión es que esta tipología de accidentes siga aumentando de forma preocupante en los próximos años.
Por este motivo, aparte de las actuaciones en relación con los pasos específicos de fauna que realizan los titulares de las diversas vías o las posibles acciones de control cinegético, el Servicio Catalán de Tráfico quiere dar un paso más en cuanto a la estrategia de aviso a los conductores, más allá de las señales verticales que ya existen. En este sentido, estudia implementar un nuevo sistema de aviso de presencia de animales en la vía con el objetivo de que no se produzca el choque y que, si se produce, sea lo más leve posible.
Como ya se ha probado en algunos sitios fuera de Cataluña, se quiere promover un sistema de detección de animales por infrarrojos que se activa solo cuando detecta la presencia de un animal de determinadas dimensiones sobre el asfalto, momento en el que emite una alerta a unos paneles de señalización lumínicaintermitente situados en las proximidades de las zonas de paso de animales. Cuando el animal irrumpe en la calzada, los paneles indican al conductor que debe reducir la velocidad. Esta medida se instalaría en tramos de paso habitual de fauna y en vías en las que se haya detectado una acumulación de accidentes. Y es que, según apuntan estudios sobre este sistema, tiene una eficacia del 90% en la reducción de la accidentalidad.
¿Qué hacer en caso de encontrarnos un animal en la vía?
Si bien la irrupción en la calzada de un jabalí u otro animal en libertad de grandes dimensiones es un factor imprevisible –y difícilmente evitable–, el comportamiento de la persona que conduce el vehículo es un factor determinante para evitar la colisión. Por ello, aparte de mantener una adecuada alerta en los tramos de mayor riesgo de sufrir un accidente con un animal salvaje, haciendo caso a las señales de paso de animales en libertad, hay que tener en cuenta estos consejos:
Moderar la velocidad, especialmente en franja horaria nocturna o de poca visibilidad. También en tramos de vía en los que el campo visual se ve reducido por vegetación, árboles o campos de cultivo.
Siempre que se pueda, utilizar el alumbrado de largo alcance.
En caso de un posible accidente, no evitar el impacto con el animal; normalmente suele ser más seguro que chocar con un vehículo en sentido contrario o salir de la vía.
Hay que tener en cuenta que, si bien los accidentes con animales suponen una pequeña proporción de los accidentes con víctimas, comportan una notable movilización de recursos, tanto por la tramitación de reclamaciones patrimoniales de las compañías aseguradoras de los vehículos –la legislación establece que en los accidentes ocasionados por atropello de especies cinegéticas, el responsable es el conductor del vehículo– como por la necesidad de sacrificar a los animales que quedan heridos y recoger los restos de los animales atropellados.
La correcta visibilidad del entorno, clave para una conducción segura, nos la proporciona un elemento del vehículo que a menudo nos pasa desapercibido y al que no prestamos la atención necesaria. Además, también nos aísla de la intrusión de elementos del exterior y nos protege en caso de sufrir un accidente. Hablamos del parabrisas, una pieza vulnerable pero básica para la seguridad y la estructura de los vehículos que, a lo largo de su historia, ha contribuido a evitar accidentes y víctimas en la carretera.
El Reglamento general de circulación, en su artículo 19, recoge que es responsabilidad del titular del vehículo garantizar la correcta visibilidad de las superficies con cristales. En este sentido, para comprobar que el parabrisas no se haya deteriorado, la prevención es fundamental: hay que dedicar unos momentos a hacer una revisión visual y observar con detalle si tiene algún desperfecto que, por pequeño que sea, pueda acabar interfiriendo en nuestra seguridad. Con el fin de evitar estropear el parabrisas, el inspector y subjefe de la División de Tráfico de Mossos d’Esquadra Jordi Batista nos da algunas recomendaciones ante situaciones concretas en las que nos podemos encontrar en la carretera.
1)Cambios de temperatura
Si estacionas el coche en la calle en pleno invierno, a menudo puedes encontrarte el parabrisas cubierto de una placa de hielo o nieve. En este caso es muy contraproducente deshelarlo con agua caliente, ya que pasamos de un estado muy frío a un aumento considerable de temperatura en muy poco tiempo. Eso provoca mucha tensión en la superficie del cristal, que puede producir grietas o, si ya tiene, aumentarlas mucho más.
¿Qué hacer? Para evitar encontrarnos con el parabrisas helado, con previsión, se puede tapar la superficie del cristal, por ejemplo, con un cartón. No se tendrían que activar las escobillas (se corre el riesgo de rallar el cristal o de estropear el motor). Se recomienda utilizar productos adecuados o bien poner en marcha el vehículo y utilizar el aire de la calefacción a medida que el vehículo se vaya calentando. Para ayudar a sacar el hielo también se puede utilizar una rasqueta de plástico.
2)Suciedad excesiva (mosquitos, barro, etc.)
Sobre todo en verano y si hacemos un viaje largo, el impacto continuo de mosquitos puede llegar a crear una capa que dificulte ver bien. En estas condiciones resulta difícil retirarla del parabrisas si utilizamos las escobillas y agua, ya que a menudo, y más si lo hacemos en marcha, se crea una capa grasienta que nos deja momentáneamente sin visibilidad. Eso también puede pasar si ha llovido barro o después de un tiempo de inactividad en el que se haya depositado arena sobre el cristal.
¿Qué hacer? En estos casos es preferible limpiarlo a mano con el vehículo estacionado, utilizar un jabón neutro y evitar rascar ya que se puede rayar el parabrisas. El jabón neutro evita crear una capa de grasa que normalmente aparece cuando llueve y accionamos las escobillas.
3) Impactos de objetos
El impacto de piedras u objetos en marcha, e incluso fenómenos climatológicos repentinos como granizadas de dimensiones considerables, pueden provocar daños en el cristal, a menudo no visibles. Estos impactos que parecen inofensivos pueden derivar en un problema grave a lo largo del tiempo. La alteración de la superficie del parabrisas por una grieta o rayada puede influir en la capacidad de protección en un accidente y dificultar la conducción nocturna, ya que puede distorsionar la iluminación ambiental de la carretera y del resto de usuarios.
¿Qué hacer? Invertir unos minutos en revisar el parabrisas puede ayudarnos a detectar estos daños. Si se localizan en el campo de visión, habrá que dirigirse a un establecimiento especializado donde realicen la reparación adecuada en función de la gravedad de la grieta.
Por otra parte, el inspector Jordi Batista también destaca que es importante hacer una limpieza correcta del parabrisas y comprobar que las escobillas no han perdido efectividad: “Si observamos que a la hora de activarlas no dejan el cristal lo bastante limpio y no evacuan suficientemente el agua, es posible que toque renovarlas. Utilizar un recambio adecuado y de calidad es importante para garantizar que duren más tiempo”, remarca. Además, en caso de tener que añadir líquido al depósito, se aconseja usar jabón neutro o un producto específico de limpieza.
Para acabar, conviene subrayar que el parabrisas es un elemento que se revisa en la ITV. En el supuesto de que se detecten grietas, impactos o cualquier otro desperfecto se podrá considerar como una deficiencia leve o grave.
El limpiaparabrisas, un invento de Mary Anderson (1866-1953)
Circular bajo la lluvia o la nieve por las calles de una gran metrópolis de principios del siglo XX no debía de resultar nada cómodo ni seguro. Así lo constató la promotora inmobiliaria y viticultora estadounidense Mary Anderson, en un viaje a la ciudad de Nueva York en invierno de 1903. A Anderson le sorprendió que los conductores de los tranvías y de los coches tuvieran que detenerse frecuentemente para retirar a mano la nieve que les impedía ver correctamente y conducir de manera segura. A partir de entonces, empezó a diseñar un artilugio que permitiera retirar de la luna frontal las gotas de agua, los copos de nieve o cualquier otro elemento que afectara a la visibilidad. El nuevo dispositivo, que patentó en 1903, consistía en un brazo metálico oscilante que fregaba el parabrisas con una lámina de goma y que se accionaba con una palanca manual desde el interior del vehículo.
En 1905, Anderson intentó que una empresa canadiense comercializara su ingenio pero, a pesar de la mejora que suponía para la seguridad vial, finalmente la compañía desestimó la oferta porque consideró que no sería económicamente rentable. En 1908, con la aparición del Ford T (considerado el primer vehículo utilitario), el limpiaparabrisas se convirtió en un equipamiento fundamental para los coches, y hacia 1916 su uso se popularizó en la industria del automóvil. Aun así, la autora de este eficaz invento no llegó a recibir nunca ninguna compensación por derechos de propiedad. Y no fue hasta 2011 cuando Mary Anderson entró a formar parte de la National Inventors of Fame.
La visibilitatcorrecta de l’entorn, clau per a una conducció segura, ens la proporciona un element del vehicle que sovint ens passa desapercebut i al qual no parem prou atenció. A més, també ens aïlla de la intrusió d’elements de l’exterior i ens protegeix en cas de patir un accident. Parlem del parabrisa, una peça vulnerable però bàsica per a la seguretat i l’estructura dels vehicles que, al llarg de la seva història, ha contribuït a evitar accidents i víctimes a la carretera.
El Reglament general de circulació, a l’article 19, recull que és responsabilitat del titular del vehicle garantir la visibilitat correcta de les superfícies amb vidres. En aquest sentit, per comprovar que el parabrisa no s’hagi deteriorat, la prevenció és fonamental: cal dedicar uns moments a fer-ne una revisió visual i observar amb detall si té algun desperfecte que, per petit que sigui, pugui acabar interferint en la nostra seguretat. Per tal d’evitar malmetre el parabrisa, l’inspector i sotscap de la Divisió de Trànsit de Mossos d’Esquadra Jordi Batista ens fa algunes recomanacions davant de situacions concretes en què ens podem trobar a la carretera.
1)Canvis de temperatura
Si estaciones el cotxe al carrer en ple hivern, sovint pots trobar-te el parabrisa cobert d’una placa de gel o neu. En aquest cas és molt contraproduent desglaçar-lo amb aigua calenta, ja que passem d’un estat molt fred a un augment considerable de temperatura en molt poc temps. Això provoca molta tensió a la superfície del vidre, que pot produir esquerdes o, si ja en té, augmentar-les molt més.
Què podem fer? Per evitar trobar-nos amb el parabrisa glaçat, amb previsió, es pot tapar la superfície del vidre, per exemple, amb un cartó. No s’haurien d’activar les escombretes (es corre el risc de ratllar el vidre o de fer malbé el motor). Es recomana utilitzar productes adequats o bé engegar el vehicle i utilitzar l’aire de la calefacció a mesura que el vehicle es vagi escalfant. Per ajudar a treure el gel també es pot utilitzar una rascleta de plàstic.
2) Brutícia excessiva (mosquits, fang, etc.)
Sobretot a l’estiu i si fem un viatge llarg, l’impacte continuat de mosquits pot arribar a crear una capa que dificulti veure-hi bé. En aquestes condicions és difícil retirar-la del parabrisa si fem servir les escombretes i aigua, ja que sovint, i més si ho fem en marxa, es crea una capa greixosa que ens deixa sense visibilitat durant uns moments. Això també pot passar si ha plogut fang o després d’un temps d’inactivitat en què s’hagi dipositat sorra al vidre.
Què podem fer? En aquests casos és preferible netejar-hoa mà amb el vehicle estacionat, utilitzar un sabó neutre i evitar rascar perquè es pot ratllar el parabrisa. El sabó neutre evita crear una capa de greix que normalment apareix quan plou i accionem les escombretes.
3) Impactes d’objectes
L’impacte de pedres o objectes en marxa, i fins i tot fenòmens climatològics sobtats com pedregades de dimensions considerables, poden provocar danys al vidre, sovint no visibles. Aquests impactes que semblen inofensius poden derivar en un problema greu al llarg del temps. L’alteració de la superfície del parabrisa per una esquerda o ratllada pot influir en la capacitat de protecció en un accident i dificultar la conducció nocturna, ja que pot distorsionar la il·luminació ambiental de la carretera i de la resta d’usuaris.
Què podem fer?Invertir uns minuts a revisar els vidres ens pot ajudar a detectar aquests danys. Si es troben al camp de visió, caldrà adreçar-se a un establiment especialitzat on facin la reparació adequada en funció de la gravetat de l’esquerda.
D’altra banda, l’inspector Jordi Batista també destaca que és important fer una neteja correcta del parabrisa i comprovar que les escombretes no han perdut efectivitat: “Si observem que a l’hora d’activar-les no deixen el vidre prou net i no evacuen l’aigua suficientment, és possible que toqui renovar-les. Utilitzar un recanvi adequat i de qualitat és important per garantir que durin més temps”, remarca. A més a més, en cas d’haver d’afegir líquid al dipòsit, s’aconsella utilitzar sabó neutre o un producte específic de neteja.
Per acabar, convé subratllar que el parabrisa és un element que es revisa a la ITV. En el supòsit que s’hi detectin esquerdes, impactes o qualsevol altre desperfecte es podrà considerar com una deficiència lleu o greu.
L’eixugaparabrises, un invent de Mary Anderson (1866-1953)
Circular sota la pluja o la neu pels carrers d’una gran metròpoli de principis del segle XX no devia resultar gens còmode ni segur. Així ho va constatar la promotora immobiliària i viticultora estatunidenca Mary Anderson, en un viatge a la ciutat de Nova York l’hivern del 1903. A Anderson la va sorprendre que els conductors dels tramvies i dels cotxes s’haguessin d’aturar sovint per retirar a mà la neu que els impedia veure correctament i conduir de manera segura. A partir de llavors, va començar a dissenyar un artefacte que permetés retirar del vidre frontal les gotes d’aigua, els flocs de neu o qualsevol altre element que afectés la visibilitat. El nou dispositiu, que va patentar el 1903, consistia en un braç metàl·lic oscil·lant que fregava el parabrises amb una làmina de goma i que s’accionava amb una palanca manual des de l’interior del vehicle.
El 1905, Anderson va intentar que una empresa canadenca comercialitzés el seu enginy però, tot i la millora que suposava per a la seguretat viària, finalment la companyia va desestimar l’oferta perquè va considerar que no seria rendible econòmicament. El 1908, amb l’aparició del Ford T (considerat el primer vehicle utilitari), l’eixugaparabrises es va convertir en un equipament fonamental per als cotxes, i cap al 1916 el seu ús es va popularitzar en la indústria de l’automòbil. Tot i això, l’autora d’aquest eficaç invent no va arribar a rebre mai cap compensació per drets de propietat. No va ser fins al 2011 que Mary Anderson va entrar a formar part de la National Inventors of Fame.
A menudo insistimos en la importancia de revisar el vehículo antes de salir a la carretera, especialmente en los desplazamientos largos y en épocas de operaciones especiales de tráfico, como las vacaciones de verano o Semana Santa. En general, el colectivo de conductores tiene bastante presente la necesidad de revisar el estado de los neumáticos y el nivel del aceite o de efectuar las pertinentes revisiones periódicas. En cambio, un elemento clave que hay que revisar para conducir con seguridad, y que pasa mucho más desapercibido, es la vista. Desde el Servicio Catalán de Tráfico difundimos a menudo el mensaje que hay que conducir siempre con la máxima atención en la carretera; no obstante, ¿podemos hacerlo con garantías si la calidad de visión de nuestros ojos no es la adecuada o, todavía peor, es directamente deficiente?
Para subrayar la importancia de ver (bien) la carretera, el Servicio Catalán de Tráfico está difundiendo esta semana, con la colaboración de la Asociación Visión y Vida, una campaña que pretende sensibilizar a la población sobre la necesidad de cuidar y mantener una buena visión al volante. La campaña se hará extensiva a las redes sociales del SCT, así como en los paneles de mensajería variable situados en las principales carreteras y autopistas del territorio, que proyectarán los mensajes ‘REVÍSATE LA VISTA, NO CORRAS RIESGOS’, ‘MANTÉN LA SALUD VISUAL, VIAJA SEGURO’ Y ‘VER BIEN ES CONDUCIR SEGURO’.
Según el estudio El estado de la salud visual de los conductores españoles, publicado en 2017 e impulsado por la Asociación Visión y Vida, los conductores con peor visión tienen tres veces más accidentes que el resto. Así mismo, se constató que el 68% de los conductores tiene un problema visual y no hace nada para ponerle remedio. En términos generales, por las carreteras españolas circulan siete millones de conductores con un problema visual que, si no se corrige, puede afectar a su conducción. Seis millones y medio se ponen al volante con una visión inferior a la considerada normal (0,8) y cerca de 600.000 con menos visión que la mínima exigida legalmente para conducir.
Teniendo en cuenta estos datos, quizás el primer elemento que habría que revisar es la vista, para conducir con seguridad y, al fin y al cabo, reducir la accidentalidad en las carreteras. Una visita a tiempo al oculista puede evitar sufrir un accidente más adelante.
Un dels objectius del Servei Català de Trànsit (SCT) és, des del seus inicis, aconseguir reduir el nombre de víctimes a la carretera, i un dels canals més directes, àgils i interactius per posar un granet de sorra en aquesta fita és l’ús de les xarxes socials, que ens permeten tenir fil directe amb la ciutadania, per avisar de possibles incidències a la carretera, donar consells de conducció segura o resoldre dubtes relacionats amb el trànsit o la mobilitat. Aquesta eina tan eficaç de comunicació que permet una interconnexió immediata, la gestiona el Gabinet de Premsa i Comunicació de l’SCT, que va començar la seva activitat el desembre del 2001.
Com connectar amb l’SCT?
Pel que fa a les xarxes socials, el Gabinet de Premsa i Comunicació utilitza Twitter diàriament per informar de les incidències viàries i les campanyes que es duen a terme. i YouTube per difondre les diferents campanyes publicitàries i vídeos amb consells per a una millor seguretat viària. A banda d’aquestes xarxes, també gestiona aquest blog que esteu llegint ara, on es poden trobar més de 150 apunts sobre seguretat viària, sobre eines per reduir el nombre de sinistres, millores de mobilitat o consells. I fa servir WhatsApp com a canal 2.0 per informar els mitjans de comunicació d’una forma àgil i directa.
Prop de 160.800 seguidors
En el cas de Twitter, tot i els dubtes inicials, @transit ha resultat ser una eina molt important en la difusió comunicativa. Aquest perfil permet al Gabinet de Premsa tenir una estratègia comunicativa i informativa directa, en línia, al segon, que fa que es creï una bidireccionalitat entre l’administració i la ciutadania. El compte ha registrat una progressió ascendent des de l’inici el 2011, tant en nombre de seguidors i tuïts com en mencions. Així, el 2013 el nombre de seguidors era de 30.000 i a hores d’ara el perfil té 160.728 seguidors; es dona, doncs, un increment anual constant. Pel que fa als tuïts publicats, aquest any la mitjana és de 1.146 tuïts al mes. En total, el perfil suma uns 80.890 tuïts publicats.
L’SCT compta amb 35 perfils més de Twitter corresponents a les principals vies catalanes. Aquests perfils tenen 30.000 seguidors i uns 75.000 tuïts, que corresponen a publicacions automàtiques d’incidències viàries i a les mencions del perfil principal.
Prop de 1.400.000 visualitzacions a Youtube
Pel que fa al compte de YouTube el perfil es va crear el 2012 i actualment té prop de 600 subscriptors, 198 vídeos i 1.400.000 visualitzacions. En aquesta xarxa social es comparteix contingut audiovisual corresponent a campanyes publicitàries de conscienciació i consells, tant per a moments d’emergència, com pot ser una nevada, com de seguretat. El vídeo amb més visualitzacions és un dels espots corresponents a la campanya “Tots tenim família. A la carretera, víctimes 0”, concretament el de la Montse, amb 385.000 visites. Precisament aquesta campanya ha estat premiada amb el premi Laus 2018 a la categoria de Bronze i el Premis Impacte en l’Àmbit Social d’aquest any.
L’experiència de l’SCT en l’àmbit de les xarxes socials ha estat millor del que s’esperava. Conscienciació i reducció de la sinistralitat viària són els eixos bàsics que orienten la seva comunicació, una comunicació en la qual és bàsica la participació dels ciutadans. En un futur proper, es planteja ampliar la presència a les xarxes socials i es valora la possibilitat d’obrir un perfil a Instagram, xarxa social d’absoluta actualitat que ofereix moltes possibilitats comunicatives.
Aquest balanç de la gestió de les xarxes socials es va donar a conèixer a la 24ena Comunitat de pràctica de xarxes socials de la Generalitat de Catalunya, en què els editors dels perfils corporatius de l’SCT van compartir la seva experiència en aquest àmbit i intercanviar opinions i reptes de futur.