Jóvenes… aunque sobradamente concienciados

Las víctimas mortales de entre 16 y 30 años se han reducido en la red vial interurbana de Cataluña un 92% desde el año 2000

Hablar del binomio jóvenes y conducción nos lleva a menudo a relacionarlo con conceptos como exceso de confianza, falsa sensación de seguridad o percepción errónea del riesgo. Son rasgos que pueden caracterizar el comportamiento de los jóvenes en el volante y sobre los que han incidido de manera efectiva las acciones de formación y educación vial que se han realizado en los últimos años. La suma de esfuerzos y de actuaciones para concienciar a este grupo ha dado sus frutos, ya que se trata del colectivo en el que la reducción de los accidentes mortales ha sido más acentuada desde el año 2000 en las carreteras y autopistas catalanas.

La relación, pues, de los jóvenes con conductas de riesgo en la carretera como el exceso de velocidad o el consumo de alcohol y drogas ha quedado ya afortunadamente lejos. La evolución de las cifras de siniestralidad demuestra el alto grado de sensibilización que tiene este grupo. Actualmente, la juventud está más concienciada de los valores de la movilidad segura que hace una década y, por supuesto, mucho más que hace veinte años. Hagamos un repaso de los principales indicadores de esta tendencia favorable

Un ejemplo de los mitos en torno a los jóvenes y la conducción que había hace años y que hoy quedaría cuestionado tiene que ver con su vinculación con el alcohol y las drogas. De las personas reincidentes, la franja de edad que presenta una media más elevada de la tasa de alcoholemia (con 0,57 miligramos por litro en aire espirado) es la que va de los 50 a los 59 años. Por lo tanto, este dato rompe con la relación estrecha que vinculaba la conducción y el consumo de alcohol en la gente joven. En cambio, los conductores más mayores son los que muestran más incidencia en este aspecto. Esto refleja también los resultados positivos que ha dado la educación para la movilidad segura en las últimas generaciones, que sí han interiorizado una cultura de la seguridad vial.

Este escenario de reducción de la siniestralidad entre los jóvenes constata una creciente concienciación en las dos últimas décadas, pero todavía hace falta seguir avanzando y trabajar para mejorar la seguridad de este grupo en la red vial. En este sentido, el análisis de los datos muestra algunos elementos que siguen preocupando, como que tanto en el 2019 como en este 2020 las salidas de vía son el tipo de accidente más frecuente entre este colectivo y que los siniestros mortales se registran en mayor proporción durante los fines de semana.

Aún queda camino por recorrer. No se puede olvidar que una sola muerte por accidente de tráfico es inaceptable y que detrás de cada víctima hay una pérdida irreparable y familias que pasan por una auténtica tragedia.

Joves… encara que sobradament conscienciats

Les víctimes mortals d’entre 16 i 30 anys s’han reduït a la xarxa viària interurbana de Catalunya un 92% des de l’any 2000

Parlar del binomi  joves i conducció ens porta sovint a relacionar-lo amb conceptes com excés de confiança, falsa sensació de seguretat o percepció errònia del risc. Són  trets que poden caracteritzar el comportament dels joves al volant i sobre els quals han incidit de manera efectiva les accions de formació i educació viària que s’han realitzat els darrers anys. La suma d’esforços i d’actuacions per conscienciar aquest grup ha donat els seus fruits, ja que es tracta del col·lectiu en què la reducció dels accidents mortals ha estat més accentuada des de l’any 2000 a les carreteres i autopistes catalanes.

La relació, doncs, dels joves amb conductes de risc a la carretera com l’excés de velocitat o el consum d’alcohol i drogues ha quedat ja afortunadament lluny.  L’evolució de les xifres de sinistralitat demostra l’alt grau de sensibilització que té aquest grup. Actualment, el jovent està més conscienciat dels valors de la mobilitat segura que fa una dècada i, per suposat, molt més que fa vint anys.  Fem un repàs dels principals indicadors d’aquesta tendència favorable:

Un exemple dels mites entorn els joves i la conducció que hi havia fa anys i que avui quedaria qüestionat té a veure amb la seva vinculació amb l’alcohol i les drogues. De les persones reincidents, la franja d’edat que presenta una mitjana més elevada de la taxa d’alcoholèmia (amb 0,57 mil·ligrams per litre en aire espirat) és la que va dels 50 als 59 anys. Per tant, aquesta dada trenca amb la relació estreta que associava la conducció amb el consum d’alcohol en la gent jove. En canvi, els conductors més grans són els que mostren més incidència. Això indica també els resultats positius que ha donat l’educació per a la mobilitat segura en les darreres generacions, que sí que han interioritzat una cultura de la seguretat viària.

Aquest escenari de reducció de la sinistralitat entre els joves constata una conscienciació creixent en les dues darreres dècades, però cal continuar avançant i treballant per millorar la seguretat d’aquest grup a la xarxa viària. En aquest sentit, l’anàlisi de les dades mostra alguns elements que continuen preocupant, com que tant l’any 2019 com aquest 2020 les sortides de via són el tipus d’accident més freqüent entre aquest col·lectiu i que els accidents mortals es registren en més proporció durant els caps de setmana.

Encara queda camí per recórrer. No es pot oblidar que una sola mort per accident de trànsit és inacceptable i que darrere de cada víctima hi ha una pèrdua irreparable i famílies que passen per una autèntica tragèdia.

La inspección de documentos y vehículos en el ámbito del tráfico, una cuestión de seguridad vial

El pasado mes de octubre, agentes de la Policía de la Generalidad – Mossos d’Esquadra del Área Regional de Tráfico (ART) Metropolitana Norte destinados al Grupo de Investigación y Documentación (GRD) denunciaron a dos hombres, de 80 y 51 años, nacionalidad española y vecinos de Barcelona, por un delito de falsedad documental. Conducían vehículos de alta gama y habían acumulado 52 denuncias por exceso de velocidad. Cuando les llegaba una multa alegaban que el conductor era un hombre italiano, del cual facilitaban un permiso de conducir que había sido falsificado a fin de que el expediente sancionador no acabara prosperando.

Falsificar un carnet de conducir, modificar el bastidor de un vehículo, duplicar la matrícula o manipular un tacógrafo son algunos de los casos de falsedad documental relacionada con el tráfico. Más allá de constituir un delito, suponen un riesgo para la seguridad vial, y en este contexto es importante la tarea policial destinada a la inspección de documentos y vehículos.

Si bien todos los agentes de Mossos tienen una formación básica para poder realizar una primera identificación de alteraciones en documentos o vehículos que puedan encontrarse en un control de carretera o en otras circunstancias, una vez detectada la sospecha se remite al Grupo deInvestigación y Documentación (GRD) de la División de Tráfico de Mossos d’Esquadra, que son los encargados de combatir las falsificaciones en este ámbito. Jesús Pérez, cabo del GRD, detalla en qué consiste su trabajo: “Por una parte, a nivel de vehículos, hacemos identificación de vehículos sustraídos, y por otra, actuamos como policía científica de tráfico e informamos de periciales de documentación falsa, ya sean permisos de conducir, fichas técnicas o ITVs, entre otros”.

Con respecto a este último ámbito, la persona que lleva un documento falso puede hacerlo por varios supuestos, ya sea porque tiene el permiso retirado o caducado en el país de origen, porque tiene algún requerimiento judicial o simplemente porque tiene dificultades para obtener el permiso de conducir en el Estado español, entre otros. Lo cierto es que los documentos cada vez incorporan más medidas de seguridad que dificultan la falsificación, como marcas con tintas que solo se pueden ver con luz ultravioleta o lupas de infrarrojos. En este sentido, el cabo Jesús Pérez nos explica cómo trabajan: “Disponemos de las herramientas para mirar que las medidas de seguridad del documento sean las que tiene que llevar y hacemos un trabajo de comparativa del documento estudiado con originales del país.” Pérez destaca también la importancia de que, aparte de los conocimientos de documentoscopia que tienen, se formen de manera continua “porque nos encontramos con la dificultad añadida de que hay países donde existen varios modelos de documentación en vigor”.


La tarea del GRD resulta clave al poner freno a unos comportamientos que pueden ser muy peligrosos en la carretera. Así, este 2020 (hasta el mes de octubre) ha abierto 383 informes periciales de falsificación documental de persona o de vehículo a requerimiento judicial y, además, ha emitido 220 informes policiales en este mismo sentido. Solo en este periodo en Cataluña se han inspeccionado 627 vehículos susceptibles de haber sido falsificados o manipulados y se ha detenido o denunciado a 253 personas por delito de falsedad documental.  El Código Penal castiga esta conducta con penas de prisión de 6 meses a 3 años y multa de 6 a 12 meses.

La inspecció de documents i vehicles en l’àmbit del trànsit, una qüestió de seguretat viària

El mes d’octubre passat, agents de la Policia de la Generalitat – Mossos d’Esquadra de l’Àrea Regional de Trànsit (ART) Metropolitana Nord destinats al Grup de Recerca i Documentació (GRD) van denunciar dos homes, de 80 i 51 anys, nacionalitat espanyola i veïns de Barcelona, per un delicte de falsedat documental. Conduïen vehicles d’alta gamma i havien acumulat 52 denúncies per excés de velocitat. Quan els arribava una multa al·legaven que el conductor era un home italià, del qual facilitaven un permís de conduir que havia estat falsificat per tal que l’expedient sancionador no acabés prosperant.

Falsificar un carnet de conduir, modificar el bastidor d’un vehicle, duplicar-ne la matrícula o manipular un tacògraf són alguns dels casos de falsedat documental relacionada amb el trànsit. Més enllà de constituir un delicte, suposen un risc per a la seguretat viària, i en aquest context és important la tasca policial destinada a la inspecció de documents i vehicles.

Si bé tots els agents de Mossos tenen una formació bàsica per poder fer una primera identificació d’alteracions en documents o vehicles que es puguin trobar en un control de carretera o en altres circumstàncies, un cop detectada la sospita es remet al Grup de Recerca i Documentació (GRD) de la Divisió de Trànsit dels Mossos d’Esquadra, que són els encarregats de combatre les falsificacions en aquest àmbit. Jesús Pérez, caporal del GRD, detalla en què consisteix la seva feina: “D’una banda, pel que fa als vehicles, fem identificació de vehicles sostrets, i de l’altra, actuem com a policia científica de trànsit i informem de pericials de documentació falsa, ja siguin permisos de conduir, fitxes tècniques o ITVs, entre d’altres”.

Pel que fa a aquest darrer àmbit, la persona que porta un document fals ho pot fer per diversos supòsits, ja sigui perquè té el permís retirat o caducat al país d’origen, perquè té algun requeriment judicial o simplement perquè té dificultats per obtenir el permís de conduir a l’Estat espanyol, entre d’altres. El cert és que els documents cada cop incorporen més mesures de seguretat que en dificulten la falsificació, com marques amb tintes que només es poden veure amb llum ultraviolada o lupes d’infrarojos. En aquest sentit, el caporal Jesús Pérez ens explica com treballen: “Disposem de les eines per mirar que les mesures de seguretat del document siguin les que ha de portar i fem un treball de comparativa del document estudiat amb originals del país.” Pérez destaca també la importància que, a banda dels coneixements de documentoscòpia que tenen, es formin de manera contínua “perquè ens trobem amb la dificultat afegida que hi ha països on existeixen diversos models de documentació en vigor”.

La tasca del GRD resulta clau en posar fre a uns comportaments que poden ser molt perillosos a la carretera. Així, aquest 2020 (fins al mes d’octubre) ha obert 383 informes pericials de falsificació documental de persona o de vehicle a requeriment judicial i, a més, ha emès 220 informes policials en aquest mateix sentit. Només en aquest període a Catalunya s’han inspeccionat 627 vehicles susceptibles d’haver estat falsificats o manipulats i s’han detingut o denunciat 253 persones per delicte de falsedat documental. El Codi Penal castiga aquesta conducta amb penes de presó de 6 mesos a 3 anys i multa de 6 a 12 mesos.

Cómo los coches se han hecho más seguros

Repasamos la introducción de algunos de los elementos de seguridad en el automóvil: desde el limpiaparabrisas hasta los sistemas ADAS.

Actualmente todos los coches llevan de serie múltiples sistemas de seguridad que, por un lado, ayudan a prevenir accidentes (seguridad activa) y, por otro, contribuyen a minimizar las consecuencias del choque en caso de que se acabe produciendo (seguridad pasiva). Airbags, alertas de no uso del cinturón y control de estabilidad, entre otros, son algunos de los elementos que forman parte del equipamiento estándar de los automóviles hoy día.

Pero ¿cómo ha evolucionado la seguridad en los vehículos hasta aquí? Uno de los primeros elementos de seguridad fue el limpiaparabrisas, que se empezó a montar en serie en la década de los años treinta del siglo pasado. Más tarde surgieron las carrocerías equipadas con zonas de deformación programada, diseñadas por Mercedes en 1952 con el objetivo de absorber la energía de los golpes. Al poco tiempo, en 1959, hubo un antes y un después en cuanto a la seguridad en los vehículos con la introducción del cinturón de seguridad de 3 puntos de anclaje por Volvo. Este sistema de sujeción no estuvo exento de polémica por parte de los fabricantes americanos, pero sesenta años más tarde sigue siendo básico cuando hay una colisión.

En 1968 se introdujeron los reposacabezas y en la década de los setenta llegó el airbag, que, como el cinturón, al que complementa, tiene su origen en la industria aeroespacial. También entonces, concretamente en 1978, se empezó a utilizar el sistema de frenos ABS –Mercedes-Benz volvió a ser la primera marca en incorporarlo–, que hace que las ruedas no se bloqueen cuando se frena a fondo. Airbag y ABS empezaron siendo exclusivos de vehículos de gama alta, pero han acabado siendo obligatorios por ley, si bien hubo que esperar hasta la primera década de este siglo para que fuera así.

El control de estabilidad ESP, desarrollado por Bosch en cooperación con Mercedes-Benz en 1995, también se ha convertido en un elemento clave en la seguridad activa, ya que actúa frenando individualmente las ruedas en situaciones de riesgo para evitar derrapes u otras pérdidas de control. Junto con el aviso de pérdida de presión de las ruedas, la alerta de no uso del cinturón y los anclajes Isofix para los sistemas de retención infantil, pasaron a ser obligatorios en la UE hace unos años.

De cara al 2022 está previsto que los coches europeos tengan que llevar de serie otros elementos de asistencia a la conducción como el asistente de velocidad inteligente (ISA), la alerta de sueño o distracción, la alerta de abandono de carril, el frenado de emergencia y las cámaras o sensores de marcha atrás, entre otros.

Estos elementos, que como la alerta de no uso del cinturón se engloban bajo las siglas ADAS (Advanced Driver Assistance Systems, en inglés), incrementan notablemente la seguridad activa –ya que permiten prever situaciones de riesgo– y suponen un paso previo a la conducción autónoma. Y esta, que debería ser una realidad en 2030, está estrechamente ligada a la visión cero. Mientras tanto, la responsabilidad sigue recayendo todavía en gran parte sobre el conductor. Y es que según datos del Servicio Catalán de Tráfico, en más del 90% de los casos de accidente interviene el factor humano, y la vía o el vehículo solo influyen en entre un 4% y un 8% de los siniestros. Así pues, es importante llevar un vehículo equipado con todos los elementos de seguridad, pero aún lo es más respetar las normas y evitar riesgos.

Com els cotxes s’han fet més segurs

Repassem la introducció d’alguns dels elements de seguretat a l’automòbil: des dels eixugaparabrises fins als sistemes ADAS.

Actualment tots els cotxes porten de sèrie múltiples sistemes de seguretat que, d’una banda, ajuden a prevenir accidents (seguretat activa) i, de l’altra, contribueixen a minimitzar les conseqüències del xoc en cas que s’acabi produint (seguretat passiva). Coixins de seguretat o airbags, alertes de no ús del cinturó i control d’estabilitat, entre d’altres, són alguns dels elements que formen part de l’equipament estàndard dels automòbils avui dia.

Però com ha evolucionat la seguretat en els vehicles fins aquí? Un dels primers elements de seguretat va ser l’eixugaparabrises, que es va començar a muntar en sèrie a la dècada dels anys trenta del segle passat. Més tard van sorgir les carrosseries equipades amb zones de deformació programada, dissenyades per Mercedes l’any 1952 amb l’objectiu d’absorbir l’energia dels cops. Al cap de poc, l’any 1959, hi va haver un abans i un després pel que fa a la seguretat en els vehicles amb la introducció del cinturó de seguretat de 3 punts d’ancoratge per Volvo. Aquest sistema de subjecció no va estar exempt de polèmica per part dels fabricants americans, però seixanta anys més tard continua sent bàsic quan hi ha una col·lisió.

El 1968 es van introduir els reposacaps i a la dècada dels setanta va arribar l’airbag, que, com el cinturó, al qual complementa, té l’origen en la indústria aeroespacial. També llavors, concretament el 1978, es va començar a utilitzar el sistema de frens ABS –Mercedes-Benz va tornar a ser la primera marca a incorporar-lo–, que fa que les rodes no es bloquegin quan es frena a fons. Airbag i ABS van començar sent exclusius de vehicles de gamma alta, però han acabat sent obligatoris per llei, si bé va caldre esperar fins a la primera dècada d’aquest segle perquè fos així.

El control d’estabilitat ESP, desenvolupat per Bosch en cooperació amb Mercedes-Benz el 1995, també s’ha convertit en un element clau en la seguretat activa, ja que actua frenant individualment les rodes en situacions de risc per evitar derrapades o altres pèrdues de control. Junt amb l’avís de pèrdua de pressió de les rodes, l’alerta de no ús del cinturó i els ancoratges Isofix per als sistemes de retenció infantil, van passar a ser obligatoris a la UE fa uns anys.

De cara al 2022 està previst que els cotxes europeus hagin de portar de sèrie altres elements d’assistència a la conducció com l’assistent de velocitat intel·ligent (ISA), l’alerta de son o distracció, l’alerta d’abandonament de carril, la frenada d’emergència i les càmeres o sensors de marxa enrere, entre d’altres. Aquests elements, que com l’alerta de no ús del cinturó s’engloben sota les sigles ADAS (Advanced Driver Assistance Systems, en anglès), incrementen notablement la seguretat activa –ja que permeten preveure situacions de risc– i suposen un pas previ a la conducció autònoma. I aquesta, que hauria de ser una realitat el 2030, va estretament lligada a la visió zero. Mentrestant,la responsabilitat continua recaient encara en gran part en el conductor. I és que segons dades del Servei Català de Trànsit, en més del 90% dels casos d’accident intervé el factor humà, i la via o el vehicle només influeixen en entre un 4% i un 8% dels sinistres. Així doncs, és important portar un vehicle equipat amb tots els elements de seguretat, però encara ho és més respectar les normes i evitar riscos.

Formant monitors d’educació viària

En matèria de seguretat viària, l’educació i la formació al llarg de tota la vida de l’usuari són determinants per reduir l’accidentalitat i, si bé és cert que són diversos els col·lectius d’àmbits diferents que hi treballen, cal ressaltar el paper dels monitors d’educació viària de les policies locals i del cos dels Mossos d’Esquadra, als quals s’han anat sumant altres cossos de seguretat com els guàrdies i vigilants municipals. Aquests monitors no només treballen amb infants i joves en escoles i instituts, sinó que també col·laboren en la prevenció de riscos laborals dels treballadors de les empreses i en la sensibilització viària de la gent gran, entre d’altres, tot plegat amb l’objectiu de fomentar actituds viàries que vagin generant consciència ciutadana i comportaments encaminats a la convivència i a la mobilitat segura. Però, com es formen aquests formadors?

Aquest mes de setembre trenta alumnes, membres de cossos policials, han participat en el Curs d’educació viària nivell I que s’ha impartit a l’Institut de Seguretat Pública de Catalunya (ISPC) i que està organitzat en col·laboració amb el Servei Català de Trànsit (SCT). Dotze alumnes més faran el Curs nivell II en què perparticipar-hi cal tenir experiència en educació viària i haver superat el primer curs un any abans. En aquestes formacions, els participants poden conèixer recursos tècnics i pedagògics i millorar les seves competències en educació per a la mobilitat segura a través de la reflexió, l’experimentació, l’anàlisi i el treball en grup.

Francesc Esteban, coordinador dels cursos, explica que l’objectiu és “que els monitors siguin capaços no tant de parlar en públic o de fer una classe expositiva sinó de treballar les emocions, les actituds i la percepció del risc de l’alumnat”. “Cal que la gent percebi més el risc i tingui una actitud més favorable d’autoprotegir-se i, en conseqüència, de protegir els altres”, afegeix.

Salva Juvés, policia local de Martorelles, és un dels alumnes del Curs nivell I, al qual ha assistit amb la voluntat de poder impartir classes al municipi, ja que la policia local es va crear recentment, el 2017, i fins ara la tasca educativa l’han dut a terme els Mossos d’Esquadra. La metodologia eminentment pràctica i dinàmica de la formació és ben valorada pels participants. En aquest sentit, Xavi Boneta, agent de la divisió de Trànsit dels Mossos d’Esquadra del sector Mollet, assenyala que el curs “proporciona les eines per ensenyar i transmetre bé els valors en seguretat viària”, i Judith Verdaguer, policia local de Ripoll, també en destaca el fet que “aprenem no tant com ensenyar la normativa sinó com les persones aprenen, i a ser empàtics amb el grup”.

Amb tot, arran de la COVID-19, algunes activitats que es feien habitualment a la formació més de contacte físic s’han hagut d’adaptar i s’ha treballat en grups fixos de quatre persones. A més, s’ha reduït el nombre de participants a les formacions i tant professorat com alumnes han portat mascareta dins l’aula.  

Formando monitores de educación vial

En materia de seguridad vial, la educación y la formación a lo largo de toda la vida del usuario son determinantes para reducir la accidentalidad y, si bien es cierto que son varios los colectivos de distintos ámbitos que trabajan en ello, hay que resaltar el papel de los monitores de educación vial de las policías locales y del cuerpo de Mossos d’Esquadra, a los que se han ido sumando otros cuerpos de seguridad como guardias y vigilantes municipales. Estos monitores no solo trabajan con niños y jóvenes en escuelas e institutos, sino que también colaboran en la prevención de riesgos laborales de los trabajadores de las empresas y en la sensibilización vial de las personas mayores, entre otros, todo ello con el objetivo de fomentar actitudes viarias que vayan generando conciencia ciudadana y comportamientos encaminados a la convivencia y a la movilidad segura. Pero, ¿cómo se forman estos formadores?

Este mes de septiembre treinta alumnos, miembros de cuerpos policiales, han participado en el Curso de educación vial nivel I que se ha impartido en el Instituto de Seguridad Pública de Cataluña (ISPC) y que está organizado en colaboración con el Servicio Catalán de Tráfico (SCT). Doce alumnos más harán el Curso nivel II en el que para participar hay que tener experiencia en educación vial y haber superado el primer curso un año antes. En estas formaciones, los participantes pueden conocer recursos técnicos y pedagógicos y mejorar sus competencias en educación para la movilidad segura a través de la reflexión, la experimentación, el análisis y el trabajo en grupo.

Francesc Esteban, coordinador de los cursos, explica que el objetivo es «que los monitores sean capaces no tanto de hablar en público o de hacer una clase expositiva, sino de trabajar las emociones, las actitudes y la percepción del riesgo del alumnado«. «Es necesario que la gente perciba más el riesgo y tenga una actitud más favorable de autoprotegerse y, en consecuencia, de proteger a los demás», añade.

Salva Juvés, policía local de Martorelles, es uno de los alumnos del Curso nivel I, al que asistió con la voluntad de poder impartir clases en el municipio, ya que la policía local se creó recientemente, en 2017, y hasta ahora la tarea educativa la han llevado a cabo los Mossos d’Esquadra. La metodología eminentemente práctica y dinámica de la formación es bien valorada por los participantes. En este sentido, Xavi Boneta, agente de la división de Tráfico de los Mossos del sector Mollet, señala que el curso «proporciona las herramientas para enseñar y transmitir bien los valores en seguridad vial», y Judith Verdaguer, policía local de Ripoll, también destaca el hecho de que «aprendemos no tanto cómo enseñar la normativa sino cómo las personas aprenden, y a ser empáticos con el grupo». 

Con todo, a raíz del COVID-19, algunas actividades que se hacían habitualmente en la formación más de contacto físico han tenido que adaptarse y se ha trabajado en grupos fijos de cuatro personas. Además, se ha reducido el número de participantes de las formaciones y tanto profesorado como alumnado han llevado mascarilla en el aula.

En cerca del 10% de los accidentes con víctimas de la última década hay menores de 14 años implicados

En la última década, entre un 7 y un 10% de los accidentes con víctimas en la red viaria interurbana catalana han ocurrido con menores de 14 años implicados. Aprovechando que este septiembre hay la vuelta a la escuela, el Servicio Catalán de Tráfico quiere recordar este dato e insistir en la importancia de proteger a los más vulnerables en la vía pública.

Durante todo el 2010, 699 de los 8.142 accidentes con víctimas que se registraron en carretera o autopista en Cataluña ocurrieron con menores de esta franja de edad. En el año 2019 esta cifra se elevaba a 777 de los 8.419 accidentes con víctimas. Y este 2020, hasta el 31 de agosto y en un contexto general de descenso de la siniestralidad por los efectos del confinamiento debido al COVID-19, han sido 249 de los 3.425 accidentes con víctimas registrados.

Si nos fijamos en la mortalidad, en 2010, de las 246 víctimas mortales, 5 tenían edades comprendidas entre 0 y 14 años; en 2019, 3 de un total de 175 muertos; y en 2020, hasta el 31 de agosto, ninguna de las 71 víctimas mortales.


Decálogo de la seguridad vial infantil

Para mejorar la seguridad vial y la protección de los niños, recordamos algunas de las pautas más importantes recogidas en el Decálogo de la seguridad vial infantil, consensuado y aprobado en asamblea general por la AESVI, la Alianza Española para la Seguridad Vial Infantil, de la que formamos parte:

  • Abrochar siempre al menor con un sistema de retención infantil –sillita– adecuado a su tamaño y peso, por muy corto que sea el trayecto.
  • Colocar al niño o niña en las plazas traseras del vehículo y llevarlo en sentido contrario a la marcha el máximo tiempo posible.
  • Utilizar sillitas homologadas.
  • Emplear sillitas con respaldo al menos hasta los 135 cm de estatura.
  • No viajar con objetos sueltos, ni poner equipaje o mascotas en el vehículo junto a los pequeños.
  • En caso de accidente, y siempre que sea posible, sacar al menor del coche accidentado con su sillita y nunca en brazos, salvo en caso de riesgo inminente.

Asimismo, cabe recordar que la seguridad de los más pequeños también depende del conductor. Por ello, es fundamental respetar las normas, conducir de forma tranquila y relajada, sin agresividad ni brusquedades, dejando una distancia de seguridad y ajustando la velocidad a las circunstancias del tráfico.

En prop del 10% dels accidents amb víctimes de l’última dècada hi ha menors de 14 anys implicats

En l’última dècada, entre un 7 i un 10% dels accidents amb víctimes a la xarxa viària interurbana catalana han ocorregut amb menors de 14 anys implicats. Aprofitant que aquest setembre hi ha la tornada a l’escola, el Servei Català de Trànsit vol recordar aquesta dada i insistir en la importància de protegir els més vulnerables a la via pública

Durant tot el 2010, 699 dels 8.142 accidents amb víctimes que es van registrar en carretera o autopista a Catalunya van ocórrer amb menors d’aquesta franja d’edat. L’any 2019 aquesta xifra s’elevava a 777 dels 8.419 accidents amb víctimes. I aquest 2020, fins al 31 d’agost i en un context general de davallada de la sinistralitat pels efectes del confinament a causa de la COVID-19, han estat 249 dels 3.425 accidents amb víctimes registrats.

Si ens fixem en la mortalitat, l’any 2010, de les 246 víctimes mortals, 5 tenien edats compreses entre 0 i 14 anys; el 2019, 3 d’un total de 175 morts; i el 2020, fins al 31 d’agost, cap  de les 71 víctimes mortals.

Decàleg de la seguretat viària infantil

Per millorar la seguretat viària i la protecció dels infants, recordem algunes de les pautes més importants recollides en el Decàleg de la seguretat viària infantil, consensuat i aprovat en assemblea general per l’AESVI, l’Aliança Espanyola per la Seguretat Viària Infantil, de la qual formem part:

  • Cordar sempre el menor amb un sistema de retenció infantil –cadireta– adequat a la seva mida i pes, per molt curt que sigui el trajecte.
  • Col·locar el nen o nena a les places posteriors del vehicle i portar-lo en sentit contrari a la marxa el màxim temps possible.
  • Utilitzar cadiretes homologades.
  • Emprar cadiretes amb respatller almenys fins als 135 cm d’estatura.
  • No viatjar amb objectes solts, ni posar equipatge o mascotes al vehicle al costat dels petits.
  • En cas d’accident, i sempre que sigui possible, treure el menor del cotxe accidentat amb la seva cadireta i mai en braços, tret de risc imminent.  

Així mateix, cal recordar que la seguretat dels més petits també depèn del conductor. Per això, és fonamental respectar les normes, conduir de forma tranquil·la i relaxada, sense agressivitat ni brusquedats, deixant una distància de seguretat i ajustant la velocitat a les circumstàncies del trànsit.