El Pacto nacional para la movilidad segura y sostenible, una estrategia transversal para el próximo decenio

El Gobierno de la Generalitat ha aprobado el Pacto nacional para la movilidad segura y sostenible 2021-2030, del que acordó su impulso el 9 de julio de 2019. Tras presentarse previamente a la Comisión Interdepartamental para la Mejora de la Seguridad Vial (CIMSV) y a la Mesa de Entidades del Pacto, el acuerdo es ya una realidad.

Este Pacto permite dar respuesta a los nuevos retos que se están produciendo en el contexto actual, como una movilidad creciente, el estancamiento del decrecimiento de la accidentalidad en la Unión Europea y en Cataluña, la dispersión espacial de los accidentes con ausencia de concentraciones relevantes, la demanda social de reducción de la circulación (traffic calming) en los núcleos urbanos, travesías y áreas periurbanas, el envejecimiento de la población, la accesibilidad universal y el cambio climático.

El principal objetivo de este Pacto es garantizar la transición hacia una movilidad más segura y, al mismo tiempo, sostenible, saludable, conectada y automatizada en toda Cataluña. El acuerdo busca la implicación y sumar sinergias con todos los departamentos de la Generalitat, las diputaciones, así como con el mundo local y todos los agentes de la sociedad civil y económica implicados en la seguridad vial y la movilidad sostenible.

Con este compromiso transversal se quiere seguir avanzando en la mejora de la seguridad vial y la movilidad sostenible para alcanzar la consecución en 2050 de un escenario de Visión Cero, sin víctimas mortales y sin heridos graves con secuelas de por vida, y también reforzar la lucha contra el cambio climático y los efectos nocivos derivados de la movilidad.


Los seis ejes estratégicos del Pacto

La elaboración del Pacto se ha llevado a cabo a través de un proceso participativo presencial –articulado alrededor de 6 grupos de trabajo en torno a los ejes temáticos establecidos– y a través de un proceso de participación en línea. Los 6 ejes estratégicos, a partir de los cuales se desarrolla el Pacto para la movilidad segura y sostenible, son los siguientes:

Eje 1. Repensar el espacio público hacia una movilidad más sostenible y segura

El eje 1 del Pacto se centra en establecer las pautas de convivencia entre los diferentes usuarios de la vía pública (normativa, buenas prácticas, espacios ordenados) y en reducir la contaminación atmosférica y el ruido pacificando los entornos urbanos y priorizando la movilidad a menos velocidad y no motorizada.

Eje 2. Adaptar las políticas de seguridad vial a las nuevas características de la accidentalidad

Este eje recoge las aportaciones para combatir la dispersión de los accidentes y el estancamiento del decrecimiento de la accidentalidad en un escenario de movilidad creciente y de envejecimiento de la población, aumentar los recursos destinados a la prevención y el control de las conductas de riesgo al nivel de los países europeos más avanzados, y garantizar la movilidad segura para todo tipo de usuarios, en especial los colectivos vulnerables.

Eje 3. Crear una estrategia sensibilizadora y educativa para involucrar a toda la sociedad

El eje 3 apuesta por desplegar las iniciativas para promover un cambio cultural hacia la conciencia de un futuro sin víctimas de tráfico, sumando sinergias con la incorporación de toda la sociedad, y definir una estrategia comunicativa, transversal, intergeneracional y duradera en el tiempo para que la sociedad se sienta interpelada en la responsabilidad compartida por el derecho a la movilidad segura y sostenible.

Eje 4. Desarrollar un espacio de cooperación estratégica entre los diferentes sectores implicados en la movilidad inteligente

El cuarto eje se centra en la coordinación estratégica público-privada para dinamizar todos los sectores implicados en la movilidad a favor de sistemas inteligentes de transporte y gestión del tráfico, activar un espacio de diálogo en el ámbito de la movilidad en términos de eficiencia energética y avance tecnológico, y profundizar en la colaboración entre administraciones, industria y sociedad para fomentar el transporte inteligente y los servicios de movilidad.

Eje 5. Establecer los objetivos estratégicos para las infraestructuras respecto a los nuevos sistemas de movilidad

Este eje quiere dar respuesta a los nuevos retos que los sistemas inteligentes puedan suponer para las infraestructuras, promover una red accesible y compatible para todos empoderando a los colectivos vulnerables y los medios de transporte limpios mediante la ordenación de espacios destinados a estos, y optimizar y homogeneizar la red viaria con los sistemas inteligentes de transporte de última generación que aporten mejor resultado.

Eje 6. Desplegar la estructura necesaria para la gestión del cambio

El último eje pretende enfocar las políticas públicas de movilidad y seguridad vial para abordar los nuevos retos de la movilidad de una manera transversal y reforzar la coordinación y colaboración con las diferentes administraciones públicas y la sociedad civil. Se concentra en repensar la estructura actual de la autoridad del tráfico para abordar los nuevos retos de movilidad y seguridad vial en el futuro y al mismo tiempo integrar en la estructura a las policías de tráfico y la gestión del crecimiento exponencial del sistema de sanciones.

El Pacto como documento estratégico tiene un alcance de diez años, el próximo decenio 2021-2030. Las diferentes entidades públicas y privadas que así lo manifiesten podrán adherirse al Pacto, siempre que dispongan de un plan de acción alineado con sus objetivos y ejes que se establecen.

Campañas intensivas, campañas preventivas

Cada año, el Servicio Catalán de Tráfico coordina con Mossos d’Esquadra y las diferentes policías locales una serie de campañas preventivas repartidas durante todo el periodo, con una secuencia aproximada de dos al mes. El objetivo de estas campañas es poner especial énfasis en diversos aspectos relacionados directamente con la seguridad y, de este modo, reducir la siniestralidad vial.

Cada año, el Servicio Catalán de Tráfico coordina con Mossos d’Esquadra y las diferentes policías locales una serie de campañas preventivas repartidas durante todo el periodo, con una secuencia aproximada de dos al mes. El objetivo de estas campañas es poner especial énfasis en diversos aspectos relacionados directamente con la seguridad y, de este modo, reducir la siniestralidad vial.

Los campos que, puntualmente, más se trabajan con los diversos cuerpos policiales son los siguientes:

Seguridad pasiva: campañas para asegurarse de que los conductores y usuarios de un vehículo hacen un buen uso de elementos de seguridad pasiva, como pueden ser el cinturón de seguridad, los diversos sistemas de retención infantil o el casco.

Distracciones y semáforos: controles preventivos de las distracciones al volante y el respeto por las indicaciones de los semáforos.

Alcohol y drogas: controles preventivos de alcohol y drogas, normalmente asociados a fiestas, como pueden ser el carnaval o la verbena de San Juan.

Peatones: campañas intensivas de controles con el objetivo de prevenir la siniestralidad de los peatones y mejorar su seguridad. La campaña hace hincapié en combatir tanto aquellos comportamientos de los conductores que ponen en peligro la seguridad de los peatones, como las conductas antirreglamentarias o no seguras de los mismos peatones.

Camiones y furgonetas: control y vigilancia de este tipo de vehículos con el objetivo de reducir su siniestralidad y mejorar su seguridad. La campaña se centra en varios factores de riesgo como pueden ser la velocidad, el alcohol y las drogas, las distracciones y los elementos de seguridad pasiva.

Velocidad: controles para asegurar el cumplimiento de los límites de velocidad establecidos con el objetivo de reducir la siniestralidad derivada de circular a velocidades mayores que las permitidas.

Motoristas: a pie de carretera y de calle se vigila a los motoristas como infractores, pero también como posibles víctimas de conductas de riesgo de los conductores del resto de vehículos. La acción policial también se centra en el control de un buen uso del casco, de las infracciones relativas a las normas de circulación y a las condiciones técnicas de los vehículos.

Transportes escolares y de viajeros: campañas intensivas para velar por la seguridad del transporte escolar y de viajeros. Los agentes vigilan sobre todo las condiciones administrativas, de los servicios y de los vehículos. Entre otros aspectos, se controla si se dispone de una autorización administrativa específica para realizar el servicio, el uso de los sistemas de seguridad pasiva y el cumplimiento de las paradas o itinerarios fijados.

Ciclistas y vehículos de movilidad personal (VMP): las campañas quieren incidir en los comportamientos de los ciclistas a la hora de circular, y en el de los demás usuarios en relación con los ciclistas. El objetivo es mantener una buena convivencia entre todos los usuarios del espacio público.

Todas estas campañas preventivas ayudan a reducir la siniestralidad en nuestras carreteras y vías locales. Por este motivo, desde el Servicio Catalán de Tráfico hacemos la máxima difusión, sobre todo a través de las redes sociales, para que la ciudadanía tenga conocimiento y tome conciencia de la importancia de circular con seguridad.

Balance de un año atípico

Con la llegada del nuevo año, es un buen momento para hacer un balance de la siniestralidad en nuestra red viaria. El 2020 será recordado por ser el año de la pandemia, un año atípico en que los datos de la siniestralidad viaria se han visto alterados, si se comparan con años anteriores. La aparición de la COVID-19 ha supuesto en nuestro país numerosas restricciones que han provocado un descenso en la movilidad. Aun así, el 2020 nos deja algunas cifras relevantes, de las cuales se puede y se debe sacar conclusiones.

Desde el 1 de enero hasta el 31 de diciembre de 2020, 105 personas han muerto en 96 accidentes mortales en las carreteras catalanas. Esto supone un descenso del 39,7% en el número de víctimas mortales respecto a 2019, en que perdieron la vida 175 personas en 161 siniestros. En cuanto a la cifra de accidentes mortales, ha habido un descenso del 40%.

En comparación con 2010, año de referencia para el cumplimiento de los objetivos europeos, las víctimas mortales se han reducido un 57,3%, dado que hace una década habían perdido la vida 246 personas en el mismo periodo. Si el 2020 hubiera sido un año ‘normal’, estas cifras se podrían considerar buenas, teniendo en cuenta que el objetivo último del SCT es siempre ‘0 víctimas en la carretera’. Sin embargo, el descenso de la movilidad que ha acompañado este 2020 hace difícil hacer una valoración objetiva. 

Colectivos vulnerables

En cuanto a los colectivos vulnerables, han muerto 21 motoristas, 8 ciclistas y 11 peatones, mientras que en el mismo periodo de 2019 murieron 49 motoristas, 9 ciclistas y 12 peatones. Por lo tanto, el descenso en la mortalidad es más notable en los motoristas, en cambio el número de ciclistas y peatones muertos es casi el mismo que el año anterior. Las víctimas mortales de estos tres grupos más frágiles representan un 38% del total de muertes, a pesar de que tienen un peso muy inferior en la movilidad. En este sentido, desde el Servicio Catalán de Tráfico apelamos a la responsabilidad compartida y a la necesidad de una convivencia respetuosa en la red vial para reducir el número de víctimas, teniendo en cuenta además el aumento de usuarios de bicicleta que se ha detectado este año.

Además, hay que destacar el repunte en el número de víctimas mortales en furgonetas, con 12 muertos en 2020, por las 9 de 2019. Ante esto, cabe insistir en la importancia del mantenimiento de los vehículos y pedir también a los profesionales del transporte respetar los límites de velocidad y evitar distracciones al volante, así como descansar cada dos horas cuando se hacen trayectos de largo recorrido.

Accidentes con un sólo vehículo

Otra tendencia en la siniestralidad de 2020 ha sido el aumento de los accidentes mortales con un único vehículo implicado. En 2020, el 38% del total de accidentes han sido siniestros con un solo vehículo, mientras que el año anterior este tipo de accidentes suponían el 33% de la siniestralidad mortal y en 2010, el 28%. Conviene destacar que los siniestros en solitario suelen estar relacionados con distracciones durante la conducción o con la velocidad excesiva, y por tanto se hace un llamamiento a erradicar las distracciones y el uso del móvil al volante y también a respetar los límites de velocidad, dado que son conductas que provocan muertos.

Siniestralidad en fin de semana

Si analizamos las muertes por día de la semana, observamos que se mantiene la elevada siniestralidad durante los fines de semana o festivos. Este año, 54 de las 105 personas muertas, un 51,4%, han sufrido el accidente en este tipo de día. Esta mortalidad asociada a la movilidad de ocio es un dato preocupante y desde el SCT queremos resaltar que en los desplazamientos por carretera en fin de semana tampoco se puede bajar la guardia.

Con todo, a pesar de la reducción obligada de la movilidad en 2020, un descenso del 40% en la mortalidad respecto al año pasado es, objetivamente, una mejora. De todos modos, hay que seguir trabajando para reducir la siniestralidad de los colectivos vulnerables y la de los fines de semana, así como la accidentalidad con un único vehículo implicado. Todo ello supone un reto y una obligación para el SCT; hay que encontrar propuestas y soluciones que nos acerquen lo antes posible a las cero víctimas en las carreteras.

Nieve: imágenes de estampa que en la carretera se complican

La nieve es una inclemencia meteorológica que nos acompaña con momentos fotográficos idílicos, pero si nos coge en la carretera y no vamos preparados o no tomamos las medidas de seguridad idóneas se puede convertir en una pesadilla.

Cuando conduces con nieve, sobre todo se ve afectada la adherencia de los neumáticos al asfalto y también la visibilidad. Para poder reaccionar con seguridad, la prevención es vital y por eso es necesario que antes te hayas informado de la situación meteorológica y, si hay previsión de nevada, debes llevar preparadas las cadenas, así como también guantes, ropa de abrigo y el depósito de gasolina lleno.

Si te toca conducir sobre nevado haz caso de estos cinco consejos:

  1. Modera la velocidad.
  2. Haz una conducción suave, sin golpes de gas y sin girar la dirección de manera brusca.
  3. Utiliza el freno lo menos posible y, si es imprescindible, con mucha suavidad; por eso es recomendable aumentar la distancia de seguridad con el resto de vehículos.
  4. Si bajas del vehículo para poner cadenas, hazlo con seguridad: si es posible, fuera de la calzada, y si se hace en el arcén, es necesario llevar el chaleco reflectante puesto y colocar los triángulos de señalización.
  5. Con vehículos de cambio automático, debe procurarse conducir en posición manual. En los vehículos que dispongan de control de estabilidad/control de tracción (ESP) y tengan la posibilidad de desactivarlo, es aconsejable hacerlo.

Neumáticos de invierno, una alternativa a las cadenas

Las cadenas son los equipamientos especiales más conocidos para hacer frente a la conducción en nieve, pero también existen los neumáticos de invierno. Sin embargo, este tipo de ruedas es recomendable instalarlas en regiones en las que la temperatura se sitúa a menudo por debajo de los siete grados y suelen ser adecuadas entre los meses de octubre y marzo. Conviene destacar que las características de los neumáticos de invierno los hacen útiles no solo sobre nieve sino en una gran diversidad de suelos donde tienen una mejor adherencia y respuesta de frenado a baja temperatura.

Un lugar próximo en el que podría ser útil este tipo de neumáticos es el Principado de Andorra, donde es obligatorio llevar equipamientos especiales para la nieve, ya sean estas ruedas o las cadenas, entre el 1 de noviembre y el 15 de mayo, y no respetarlo puede suponer una sanción de 180 euros.

Jóvenes… aunque sobradamente concienciados

Las víctimas mortales de entre 16 y 30 años se han reducido en la red vial interurbana de Cataluña un 92% desde el año 2000

Hablar del binomio jóvenes y conducción nos lleva a menudo a relacionarlo con conceptos como exceso de confianza, falsa sensación de seguridad o percepción errónea del riesgo. Son rasgos que pueden caracterizar el comportamiento de los jóvenes en el volante y sobre los que han incidido de manera efectiva las acciones de formación y educación vial que se han realizado en los últimos años. La suma de esfuerzos y de actuaciones para concienciar a este grupo ha dado sus frutos, ya que se trata del colectivo en el que la reducción de los accidentes mortales ha sido más acentuada desde el año 2000 en las carreteras y autopistas catalanas.

La relación, pues, de los jóvenes con conductas de riesgo en la carretera como el exceso de velocidad o el consumo de alcohol y drogas ha quedado ya afortunadamente lejos. La evolución de las cifras de siniestralidad demuestra el alto grado de sensibilización que tiene este grupo. Actualmente, la juventud está más concienciada de los valores de la movilidad segura que hace una década y, por supuesto, mucho más que hace veinte años. Hagamos un repaso de los principales indicadores de esta tendencia favorable

Un ejemplo de los mitos en torno a los jóvenes y la conducción que había hace años y que hoy quedaría cuestionado tiene que ver con su vinculación con el alcohol y las drogas. De las personas reincidentes, la franja de edad que presenta una media más elevada de la tasa de alcoholemia (con 0,57 miligramos por litro en aire espirado) es la que va de los 50 a los 59 años. Por lo tanto, este dato rompe con la relación estrecha que vinculaba la conducción y el consumo de alcohol en la gente joven. En cambio, los conductores más mayores son los que muestran más incidencia en este aspecto. Esto refleja también los resultados positivos que ha dado la educación para la movilidad segura en las últimas generaciones, que sí han interiorizado una cultura de la seguridad vial.

Este escenario de reducción de la siniestralidad entre los jóvenes constata una creciente concienciación en las dos últimas décadas, pero todavía hace falta seguir avanzando y trabajar para mejorar la seguridad de este grupo en la red vial. En este sentido, el análisis de los datos muestra algunos elementos que siguen preocupando, como que tanto en el 2019 como en este 2020 las salidas de vía son el tipo de accidente más frecuente entre este colectivo y que los siniestros mortales se registran en mayor proporción durante los fines de semana.

Aún queda camino por recorrer. No se puede olvidar que una sola muerte por accidente de tráfico es inaceptable y que detrás de cada víctima hay una pérdida irreparable y familias que pasan por una auténtica tragedia.

Estudio EuroRAP Cataluña 2020: el 30% de la red vial analizada tiene un riesgo alto o muy alto de accidente grave o mortal

En Cataluña hay 1.875 km de carretera con un riesgo alto o muy alto de accidente grave o mortal, lo que representa el 30% de la red vial analizada. Este porcentaje no ha mejorado respecto al trienio anterior. Esta es una de las principales conclusiones de la 19.ª edición del estudio de evaluación de carreteras EuroRAP, que ha analizado un año más la accidentalidad en la red vial.

EuroRAP es un consorcio europeo que analiza el riesgo de accidentalidad de las carreteras con el objetivo de mejorar la seguridad vial. Su metodología compara el número de accidentes graves y mortales que ha habido en los últimos 3 años en un tramo de carretera con el volumen de vehículos que circulan por ella (la intensidad media diaria de tráfico, IMD). En Cataluña, se encarga de la evaluación el RACC en colaboración con el Departamento de Territorio y Sostenibilidad de la Generalitat de Catalunya, el Servicio Catalán de Tráfico y la Diputación de Barcelona. El estudio se publica cada año desde 2002 y analiza más de 6.300 kilómetros de carreteras interurbanas de titularidad estatal, autonómica y de las diputaciones (que representan el 53% del total de la red vial -más de 12.100 kilómetros- y el 92% de la movilidad por carretera de Cataluña).

El riesgo de sufrir un accidente grave o mortal


En el periodo analizado por esta edición del estudio EuroRAP (trienio 2017-2019), los accidentes graves y mortales aumentaron de media un 0,4%, mientras que la movilidad por carretera en Cataluña creció de media un 1,8%. De estos datos se desprende que el riesgo global de sufrir un accidente grave o mortal ha disminuido un 1,3% respecto al anterior periodo analizado (trienio 2016-2018).

Ahora bien, el riesgo de sufrir un accidente grave o mortal sigue siendo 4 veces superior en una carretera convencional (con un solo carril por sentido) que en una autopista, dado que prácticamente todos los tramos con riesgo muy alto, alto y medio se encuentran en vías convencionales.

En el trienio 2017-2019, solo en la demarcación de Lleida ha disminuido el porcentaje de kilómetros con riesgo alto y muy alto: en Barcelona representan el 29% de los kilómetros (+1 punto), en Girona son el 28% (+1 punto); en Tarragona son el 24% (+4 puntos), y en Lleida, el 36% (-8 puntos).

Los tramos con más riesgo y más concentración de accidentes
Los 10 tramos con más riesgo de accidente grave o mortal en Cataluña (2017-2019) son estos:

Se trata de vías convencionales de calzada única. La carretera de la Arrabassada (BP-1417) entre Barcelona y Sant Cugat del Vallès vuelve a situarse como el tramo de carretera con más riesgo de accidente de Cataluña, con 14 accidentes graves en los últimos 3 años, y sube el riesgo respecto del trienio anterior. En el 80% de los accidentes con víctimas mortales y heridos graves hay como mínimo una motocicleta involucrada. Por otra parte, el tramo de la C-37 entre Alcover y Valls pasa del primer al segundo lugar de la clasificación. Este tramo destaca por la alta proporción de accidentes con vehículos pesados implicados, que representan el 43% del total de siniestros con muertos y heridos graves del tramo.

En cuanto a los 10 tramos con más concentración de accidentes por kilómetro en Cataluña (2017-2019), por quinto año consecutivo, el tramo que acumula más accidentes graves por kilómetro se encuentra en la C-58 entre Barcelona y Cerdanyola del Vallès, por donde circulan casi 145.000 vehículos cada día. En el trienio analizado (2017-2019) ha habido un total de 19 accidentes con víctimas graves o mortales. Los tramos como este con más volumen de accidentes destacan por la elevadísima proporción de siniestros con motos implicadas: por término medio, en un 75% de los accidentes con muertos y heridos graves ha estado involucrada una moto o un ciclomotor y la mitad de las víctimas mortales eran motoristas.

Accidentalidad de motos y vehículos pesados

En cuanto a la red analizada por EuroRAP, en el 43% de todos los accidentes con muertos o heridos graves entre 2017 y 2019 se ha visto involucrada como mínimo una moto o un ciclomotor, una proporción muy elevada dado que estos vehículos representan en torno al 5% de la movilidad global en carretera.

El tramo con más accidentes de vehículos pesados es la A-2 entre el enlace con la AP-2 (Sant Feliu de Llobregat) y el enlace con la B-20 (Ronda de Dalt). Lidera este ranking por tercer año consecutivo y ya lleva 4 años en la lista. También aparece en los rankings de tramos con más accidentes de moto y con más accidentes en general.


“Para provocar un accidente de tráfico basta con una copa”, nueva campaña de concienciación para recordar que la única tasa de alcohol segura es la 0,0

Una imprudencia, un accidente de tráfico, y la vida de una persona se puede romper en unos segundos. La imprudencia puede ser, por ejemplo, haber bebido una única copa, que tal como muestra la nueva campaña de concienciación que hemos puesto en marcha, se puede romper de repente, como símbolo de los daños irreparables que puede suponer la combinación de alcohol, por poca que sea la cantidad, con la conducción. Bajo el eslogan “Para provocar un accidente basta con una copa”, la nueva acción divulgativa del Servicio Catalán de Tráfico (SCT) pretende dar un toque de alerta sobre la creencia errónea y extendida entre muchos conductores de que conducir por debajo de los límites legales de alcoholemia no implica ningún riesgo.

Cero alcohol, la única opción segura

La tasa de alcoholemia es el volumen de alcohol que hay en el organismo y se mide en gramos de alcohol por cada litro de sangre (g/l) o su equivalente en aire espirado. Según el Reglamento general de conductores, la tasa fijada para los conductores en general es de 0,5g/l, y para los noveles y profesionales, de 0,3 g/l. No obstante, el consumo de bebidas alcohólicas, a pesar de no llegar a los límites establecidos, ya puede comportar alteraciones en las facultades para conducir y aumentar el riesgo de provocar un accidente. La nueva acción comunicativa del SCT se centra precisamente en incidir en esta idea, en que la única tasa realmente segura a la hora de conducir es la 0,0.

La ingesta de alcohol y drogas es una de las principales causas de los siniestros en las carreteras catalanas. Argumentos equivocados e interiorizados como “Yo controlo”, “Conozco mis límites” o “Por una copa no pasa nada” pueden estar detrás de accidentes de tráfico graves e incluso mortales causados por una alcoholemia por debajo del límite legal permitido. Un dato significativo y preocupante relacionado con el alcohol y la conducción es que uno de cada cinco conductores muertos en siniestros viales en 2019 en Cataluña había consumido alcohol, en concreto el 20,5% según el Instituto de Medicina Legal de Cataluña. En cuanto a las drogas o psicofármacos, el 13,7% de los conductores muertos habían tomado algún tipo de estas sustancias

5 razones para no combinar ni una gota de alcohol y conducción

Los efectos que puede tener el consumo de alcohol a la hora de coger un vehículo se engloban en estos ámbitos:

1. Falsa sensación de seguridad
2. Alteración del tiempo de reacción
3. Reducción de la capacidad de atención
4. Trastornos y alteraciones psicomotores
5. Disfunciones en la percepción

Asimismo, el consumo de estupefacientes también altera las condiciones físicas y psíquicas comportando un riesgo grave para la seguridad de los usuarios.
La nueva campaña de concienciación se difunde a través de spots que se emiten en la televisión y en el cine, cuñas radiofónicas, adaptaciones gráficas en medios impresos  y digitales y redes sociales, con la etiqueta #niunacopa.

Las frases “Cero alcohol, cero drogas, cero víctimas” cierran el spot de esta nueva campaña divulgativa. El mensajes es claro: tolerancia cero al binomio alcohol/drogas y conducción para evitar víctimas en la carretera. Súmate a este objetivo y recuerda: tu vida y la de los demás puede depender de una sola copa. ¡Está en tus manos no romperla!

La inspección de documentos y vehículos en el ámbito del tráfico, una cuestión de seguridad vial

El pasado mes de octubre, agentes de la Policía de la Generalidad – Mossos d’Esquadra del Área Regional de Tráfico (ART) Metropolitana Norte destinados al Grupo de Investigación y Documentación (GRD) denunciaron a dos hombres, de 80 y 51 años, nacionalidad española y vecinos de Barcelona, por un delito de falsedad documental. Conducían vehículos de alta gama y habían acumulado 52 denuncias por exceso de velocidad. Cuando les llegaba una multa alegaban que el conductor era un hombre italiano, del cual facilitaban un permiso de conducir que había sido falsificado a fin de que el expediente sancionador no acabara prosperando.

Falsificar un carnet de conducir, modificar el bastidor de un vehículo, duplicar la matrícula o manipular un tacógrafo son algunos de los casos de falsedad documental relacionada con el tráfico. Más allá de constituir un delito, suponen un riesgo para la seguridad vial, y en este contexto es importante la tarea policial destinada a la inspección de documentos y vehículos.

Si bien todos los agentes de Mossos tienen una formación básica para poder realizar una primera identificación de alteraciones en documentos o vehículos que puedan encontrarse en un control de carretera o en otras circunstancias, una vez detectada la sospecha se remite al Grupo deInvestigación y Documentación (GRD) de la División de Tráfico de Mossos d’Esquadra, que son los encargados de combatir las falsificaciones en este ámbito. Jesús Pérez, cabo del GRD, detalla en qué consiste su trabajo: “Por una parte, a nivel de vehículos, hacemos identificación de vehículos sustraídos, y por otra, actuamos como policía científica de tráfico e informamos de periciales de documentación falsa, ya sean permisos de conducir, fichas técnicas o ITVs, entre otros”.

Con respecto a este último ámbito, la persona que lleva un documento falso puede hacerlo por varios supuestos, ya sea porque tiene el permiso retirado o caducado en el país de origen, porque tiene algún requerimiento judicial o simplemente porque tiene dificultades para obtener el permiso de conducir en el Estado español, entre otros. Lo cierto es que los documentos cada vez incorporan más medidas de seguridad que dificultan la falsificación, como marcas con tintas que solo se pueden ver con luz ultravioleta o lupas de infrarrojos. En este sentido, el cabo Jesús Pérez nos explica cómo trabajan: “Disponemos de las herramientas para mirar que las medidas de seguridad del documento sean las que tiene que llevar y hacemos un trabajo de comparativa del documento estudiado con originales del país.” Pérez destaca también la importancia de que, aparte de los conocimientos de documentoscopia que tienen, se formen de manera continua “porque nos encontramos con la dificultad añadida de que hay países donde existen varios modelos de documentación en vigor”.


La tarea del GRD resulta clave al poner freno a unos comportamientos que pueden ser muy peligrosos en la carretera. Así, este 2020 (hasta el mes de octubre) ha abierto 383 informes periciales de falsificación documental de persona o de vehículo a requerimiento judicial y, además, ha emitido 220 informes policiales en este mismo sentido. Solo en este periodo en Cataluña se han inspeccionado 627 vehículos susceptibles de haber sido falsificados o manipulados y se ha detenido o denunciado a 253 personas por delito de falsedad documental.  El Código Penal castiga esta conducta con penas de prisión de 6 meses a 3 años y multa de 6 a 12 meses.

Curvas más seguras

La carretera BV-2115 a su paso por Castellet i la Gornal ha sido el escenario elegido por el Servicio Catalán de Tráfico (SCT) para dar el disparo de salida a un proyecto de señalización de curvas potencialmente peligrosas para los motoristas. El objetivo principal del proyecto, que se ha llevado a cabo de manera conjunta con la Dirección General de Infraestructuras del Departamento de Territorio y Sostenibilidad, es reducir la siniestralidad de este colectivo.

La prueba piloto consiste en detectar y marcar sobre el asfalto con pintura cuál sería la mejor trayectoria de trazada para los motoristas, además de reforzar el aviso sobre la complejidad de la curva con señales verticales. La carretera elegida para iniciar este proyecto es la BV-2115, una vía que rodea el pantano de Foix, en L’Alt Penedès, en la cual se ha actuado en un total de 22 curvas, en un tramo de 3,7 km. Además, también se han instalado faldones de protección para motoristas en las barreras de seguridad. La BV-2115se caracteriza por una serie de curvas que se ajustan a la casuística que ha derivado en los principales accidentes graves que sufren los motoristas, sobre todo salidas de vía. Se trata de curvas de curvatura media que los motoristas trazan a más velocidad de la que son capaces de manejar de acuerdo con las capacidades que tienen como conductores. La mala trazada, con un exceso de velocidad o por falta de pericia, es pues el principal factor concurrente en estos accidentes.

La finalidad última del proyecto es, por tanto, la reducción de la siniestralidad, un hito que cuenta con experiencias positivas en países europeos como Austria o Luxemburgo. Además, el SCT hará un seguimiento individualizado de cada accidente en esta vía y, si los resultados de la prueba piloto pionera son positivos, el proyecto podría extenderse a otras carreteras frecuentadas por motoristas.

En octubre de 2019, el Servicio Catalán de Tráfico puso en marcha las pruebas de trazado de las curvas de la BV-2115. Para ello, se llevó a cabo una sesión práctica sobre el terreno con equipos de monitores de formación vial y agentes de tráfico de los Mossos. Los recorridos fueron registrados desde el helicóptero del SCT y sobre las motos, equipadas con cámaras 360º, para su posterior análisis y elección de las curvas más adecuadas. Ahora, una vez incorporada la señalización en el asfalto y la señalización vertical, los motoristas ya disponen de esta herramienta de ayuda a la hora de trazar la trayectoria de las curvas.

Conviene recordar que este año han muerto en las carreteras catalanas 20 motoristas, 174 resultaron heridos graves y 1.087 fueron heridos leves (datos hasta el 16 de octubre). Con iniciativas que mejoren la seguridad vial, como este proyecto, y una conducción prudente y segura por parte de los motoristas, la reducción de estas cifras de siniestralidad es posible y necesaria.

En cerca del 10% de los accidentes con víctimas de la última década hay menores de 14 años implicados

En la última década, entre un 7 y un 10% de los accidentes con víctimas en la red viaria interurbana catalana han ocurrido con menores de 14 años implicados. Aprovechando que este septiembre hay la vuelta a la escuela, el Servicio Catalán de Tráfico quiere recordar este dato e insistir en la importancia de proteger a los más vulnerables en la vía pública.

Durante todo el 2010, 699 de los 8.142 accidentes con víctimas que se registraron en carretera o autopista en Cataluña ocurrieron con menores de esta franja de edad. En el año 2019 esta cifra se elevaba a 777 de los 8.419 accidentes con víctimas. Y este 2020, hasta el 31 de agosto y en un contexto general de descenso de la siniestralidad por los efectos del confinamiento debido al COVID-19, han sido 249 de los 3.425 accidentes con víctimas registrados.

Si nos fijamos en la mortalidad, en 2010, de las 246 víctimas mortales, 5 tenían edades comprendidas entre 0 y 14 años; en 2019, 3 de un total de 175 muertos; y en 2020, hasta el 31 de agosto, ninguna de las 71 víctimas mortales.


Decálogo de la seguridad vial infantil

Para mejorar la seguridad vial y la protección de los niños, recordamos algunas de las pautas más importantes recogidas en el Decálogo de la seguridad vial infantil, consensuado y aprobado en asamblea general por la AESVI, la Alianza Española para la Seguridad Vial Infantil, de la que formamos parte:

  • Abrochar siempre al menor con un sistema de retención infantil –sillita– adecuado a su tamaño y peso, por muy corto que sea el trayecto.
  • Colocar al niño o niña en las plazas traseras del vehículo y llevarlo en sentido contrario a la marcha el máximo tiempo posible.
  • Utilizar sillitas homologadas.
  • Emplear sillitas con respaldo al menos hasta los 135 cm de estatura.
  • No viajar con objetos sueltos, ni poner equipaje o mascotas en el vehículo junto a los pequeños.
  • En caso de accidente, y siempre que sea posible, sacar al menor del coche accidentado con su sillita y nunca en brazos, salvo en caso de riesgo inminente.

Asimismo, cabe recordar que la seguridad de los más pequeños también depende del conductor. Por ello, es fundamental respetar las normas, conducir de forma tranquila y relajada, sin agresividad ni brusquedades, dejando una distancia de seguridad y ajustando la velocidad a las circunstancias del tráfico.