Nieve: imágenes de estampa que en la carretera se complican

La nieve es una inclemencia meteorológica que nos acompaña con momentos fotográficos idílicos, pero si nos coge en la carretera y no vamos preparados o no tomamos las medidas de seguridad idóneas se puede convertir en una pesadilla.

Cuando conduces con nieve, sobre todo se ve afectada la adherencia de los neumáticos al asfalto y también la visibilidad. Para poder reaccionar con seguridad, la prevención es vital y por eso es necesario que antes te hayas informado de la situación meteorológica y, si hay previsión de nevada, debes llevar preparadas las cadenas, así como también guantes, ropa de abrigo y el depósito de gasolina lleno.

Si te toca conducir sobre nevado haz caso de estos cinco consejos:

  1. Modera la velocidad.
  2. Haz una conducción suave, sin golpes de gas y sin girar la dirección de manera brusca.
  3. Utiliza el freno lo menos posible y, si es imprescindible, con mucha suavidad; por eso es recomendable aumentar la distancia de seguridad con el resto de vehículos.
  4. Si bajas del vehículo para poner cadenas, hazlo con seguridad: si es posible, fuera de la calzada, y si se hace en el arcén, es necesario llevar el chaleco reflectante puesto y colocar los triángulos de señalización.
  5. Con vehículos de cambio automático, debe procurarse conducir en posición manual. En los vehículos que dispongan de control de estabilidad/control de tracción (ESP) y tengan la posibilidad de desactivarlo, es aconsejable hacerlo.

Neumáticos de invierno, una alternativa a las cadenas

Las cadenas son los equipamientos especiales más conocidos para hacer frente a la conducción en nieve, pero también existen los neumáticos de invierno. Sin embargo, este tipo de ruedas es recomendable instalarlas en regiones en las que la temperatura se sitúa a menudo por debajo de los siete grados y suelen ser adecuadas entre los meses de octubre y marzo. Conviene destacar que las características de los neumáticos de invierno los hacen útiles no solo sobre nieve sino en una gran diversidad de suelos donde tienen una mejor adherencia y respuesta de frenado a baja temperatura.

Un lugar próximo en el que podría ser útil este tipo de neumáticos es el Principado de Andorra, donde es obligatorio llevar equipamientos especiales para la nieve, ya sean estas ruedas o las cadenas, entre el 1 de noviembre y el 15 de mayo, y no respetarlo puede suponer una sanción de 180 euros.

Jóvenes… aunque sobradamente concienciados

Las víctimas mortales de entre 16 y 30 años se han reducido en la red vial interurbana de Cataluña un 92% desde el año 2000

Hablar del binomio jóvenes y conducción nos lleva a menudo a relacionarlo con conceptos como exceso de confianza, falsa sensación de seguridad o percepción errónea del riesgo. Son rasgos que pueden caracterizar el comportamiento de los jóvenes en el volante y sobre los que han incidido de manera efectiva las acciones de formación y educación vial que se han realizado en los últimos años. La suma de esfuerzos y de actuaciones para concienciar a este grupo ha dado sus frutos, ya que se trata del colectivo en el que la reducción de los accidentes mortales ha sido más acentuada desde el año 2000 en las carreteras y autopistas catalanas.

La relación, pues, de los jóvenes con conductas de riesgo en la carretera como el exceso de velocidad o el consumo de alcohol y drogas ha quedado ya afortunadamente lejos. La evolución de las cifras de siniestralidad demuestra el alto grado de sensibilización que tiene este grupo. Actualmente, la juventud está más concienciada de los valores de la movilidad segura que hace una década y, por supuesto, mucho más que hace veinte años. Hagamos un repaso de los principales indicadores de esta tendencia favorable

Un ejemplo de los mitos en torno a los jóvenes y la conducción que había hace años y que hoy quedaría cuestionado tiene que ver con su vinculación con el alcohol y las drogas. De las personas reincidentes, la franja de edad que presenta una media más elevada de la tasa de alcoholemia (con 0,57 miligramos por litro en aire espirado) es la que va de los 50 a los 59 años. Por lo tanto, este dato rompe con la relación estrecha que vinculaba la conducción y el consumo de alcohol en la gente joven. En cambio, los conductores más mayores son los que muestran más incidencia en este aspecto. Esto refleja también los resultados positivos que ha dado la educación para la movilidad segura en las últimas generaciones, que sí han interiorizado una cultura de la seguridad vial.

Este escenario de reducción de la siniestralidad entre los jóvenes constata una creciente concienciación en las dos últimas décadas, pero todavía hace falta seguir avanzando y trabajar para mejorar la seguridad de este grupo en la red vial. En este sentido, el análisis de los datos muestra algunos elementos que siguen preocupando, como que tanto en el 2019 como en este 2020 las salidas de vía son el tipo de accidente más frecuente entre este colectivo y que los siniestros mortales se registran en mayor proporción durante los fines de semana.

Aún queda camino por recorrer. No se puede olvidar que una sola muerte por accidente de tráfico es inaceptable y que detrás de cada víctima hay una pérdida irreparable y familias que pasan por una auténtica tragedia.

Estudio EuroRAP Cataluña 2020: el 30% de la red vial analizada tiene un riesgo alto o muy alto de accidente grave o mortal

En Cataluña hay 1.875 km de carretera con un riesgo alto o muy alto de accidente grave o mortal, lo que representa el 30% de la red vial analizada. Este porcentaje no ha mejorado respecto al trienio anterior. Esta es una de las principales conclusiones de la 19.ª edición del estudio de evaluación de carreteras EuroRAP, que ha analizado un año más la accidentalidad en la red vial.

EuroRAP es un consorcio europeo que analiza el riesgo de accidentalidad de las carreteras con el objetivo de mejorar la seguridad vial. Su metodología compara el número de accidentes graves y mortales que ha habido en los últimos 3 años en un tramo de carretera con el volumen de vehículos que circulan por ella (la intensidad media diaria de tráfico, IMD). En Cataluña, se encarga de la evaluación el RACC en colaboración con el Departamento de Territorio y Sostenibilidad de la Generalitat de Catalunya, el Servicio Catalán de Tráfico y la Diputación de Barcelona. El estudio se publica cada año desde 2002 y analiza más de 6.300 kilómetros de carreteras interurbanas de titularidad estatal, autonómica y de las diputaciones (que representan el 53% del total de la red vial -más de 12.100 kilómetros- y el 92% de la movilidad por carretera de Cataluña).

El riesgo de sufrir un accidente grave o mortal


En el periodo analizado por esta edición del estudio EuroRAP (trienio 2017-2019), los accidentes graves y mortales aumentaron de media un 0,4%, mientras que la movilidad por carretera en Cataluña creció de media un 1,8%. De estos datos se desprende que el riesgo global de sufrir un accidente grave o mortal ha disminuido un 1,3% respecto al anterior periodo analizado (trienio 2016-2018).

Ahora bien, el riesgo de sufrir un accidente grave o mortal sigue siendo 4 veces superior en una carretera convencional (con un solo carril por sentido) que en una autopista, dado que prácticamente todos los tramos con riesgo muy alto, alto y medio se encuentran en vías convencionales.

En el trienio 2017-2019, solo en la demarcación de Lleida ha disminuido el porcentaje de kilómetros con riesgo alto y muy alto: en Barcelona representan el 29% de los kilómetros (+1 punto), en Girona son el 28% (+1 punto); en Tarragona son el 24% (+4 puntos), y en Lleida, el 36% (-8 puntos).

Los tramos con más riesgo y más concentración de accidentes
Los 10 tramos con más riesgo de accidente grave o mortal en Cataluña (2017-2019) son estos:

Se trata de vías convencionales de calzada única. La carretera de la Arrabassada (BP-1417) entre Barcelona y Sant Cugat del Vallès vuelve a situarse como el tramo de carretera con más riesgo de accidente de Cataluña, con 14 accidentes graves en los últimos 3 años, y sube el riesgo respecto del trienio anterior. En el 80% de los accidentes con víctimas mortales y heridos graves hay como mínimo una motocicleta involucrada. Por otra parte, el tramo de la C-37 entre Alcover y Valls pasa del primer al segundo lugar de la clasificación. Este tramo destaca por la alta proporción de accidentes con vehículos pesados implicados, que representan el 43% del total de siniestros con muertos y heridos graves del tramo.

En cuanto a los 10 tramos con más concentración de accidentes por kilómetro en Cataluña (2017-2019), por quinto año consecutivo, el tramo que acumula más accidentes graves por kilómetro se encuentra en la C-58 entre Barcelona y Cerdanyola del Vallès, por donde circulan casi 145.000 vehículos cada día. En el trienio analizado (2017-2019) ha habido un total de 19 accidentes con víctimas graves o mortales. Los tramos como este con más volumen de accidentes destacan por la elevadísima proporción de siniestros con motos implicadas: por término medio, en un 75% de los accidentes con muertos y heridos graves ha estado involucrada una moto o un ciclomotor y la mitad de las víctimas mortales eran motoristas.

Accidentalidad de motos y vehículos pesados

En cuanto a la red analizada por EuroRAP, en el 43% de todos los accidentes con muertos o heridos graves entre 2017 y 2019 se ha visto involucrada como mínimo una moto o un ciclomotor, una proporción muy elevada dado que estos vehículos representan en torno al 5% de la movilidad global en carretera.

El tramo con más accidentes de vehículos pesados es la A-2 entre el enlace con la AP-2 (Sant Feliu de Llobregat) y el enlace con la B-20 (Ronda de Dalt). Lidera este ranking por tercer año consecutivo y ya lleva 4 años en la lista. También aparece en los rankings de tramos con más accidentes de moto y con más accidentes en general.


“Para provocar un accidente de tráfico basta con una copa”, nueva campaña de concienciación para recordar que la única tasa de alcohol segura es la 0,0

Una imprudencia, un accidente de tráfico, y la vida de una persona se puede romper en unos segundos. La imprudencia puede ser, por ejemplo, haber bebido una única copa, que tal como muestra la nueva campaña de concienciación que hemos puesto en marcha, se puede romper de repente, como símbolo de los daños irreparables que puede suponer la combinación de alcohol, por poca que sea la cantidad, con la conducción. Bajo el eslogan “Para provocar un accidente basta con una copa”, la nueva acción divulgativa del Servicio Catalán de Tráfico (SCT) pretende dar un toque de alerta sobre la creencia errónea y extendida entre muchos conductores de que conducir por debajo de los límites legales de alcoholemia no implica ningún riesgo.

Cero alcohol, la única opción segura

La tasa de alcoholemia es el volumen de alcohol que hay en el organismo y se mide en gramos de alcohol por cada litro de sangre (g/l) o su equivalente en aire espirado. Según el Reglamento general de conductores, la tasa fijada para los conductores en general es de 0,5g/l, y para los noveles y profesionales, de 0,3 g/l. No obstante, el consumo de bebidas alcohólicas, a pesar de no llegar a los límites establecidos, ya puede comportar alteraciones en las facultades para conducir y aumentar el riesgo de provocar un accidente. La nueva acción comunicativa del SCT se centra precisamente en incidir en esta idea, en que la única tasa realmente segura a la hora de conducir es la 0,0.

La ingesta de alcohol y drogas es una de las principales causas de los siniestros en las carreteras catalanas. Argumentos equivocados e interiorizados como “Yo controlo”, “Conozco mis límites” o “Por una copa no pasa nada” pueden estar detrás de accidentes de tráfico graves e incluso mortales causados por una alcoholemia por debajo del límite legal permitido. Un dato significativo y preocupante relacionado con el alcohol y la conducción es que uno de cada cinco conductores muertos en siniestros viales en 2019 en Cataluña había consumido alcohol, en concreto el 20,5% según el Instituto de Medicina Legal de Cataluña. En cuanto a las drogas o psicofármacos, el 13,7% de los conductores muertos habían tomado algún tipo de estas sustancias

5 razones para no combinar ni una gota de alcohol y conducción

Los efectos que puede tener el consumo de alcohol a la hora de coger un vehículo se engloban en estos ámbitos:

1. Falsa sensación de seguridad
2. Alteración del tiempo de reacción
3. Reducción de la capacidad de atención
4. Trastornos y alteraciones psicomotores
5. Disfunciones en la percepción

Asimismo, el consumo de estupefacientes también altera las condiciones físicas y psíquicas comportando un riesgo grave para la seguridad de los usuarios.
La nueva campaña de concienciación se difunde a través de spots que se emiten en la televisión y en el cine, cuñas radiofónicas, adaptaciones gráficas en medios impresos  y digitales y redes sociales, con la etiqueta #niunacopa.

Las frases “Cero alcohol, cero drogas, cero víctimas” cierran el spot de esta nueva campaña divulgativa. El mensajes es claro: tolerancia cero al binomio alcohol/drogas y conducción para evitar víctimas en la carretera. Súmate a este objetivo y recuerda: tu vida y la de los demás puede depender de una sola copa. ¡Está en tus manos no romperla!

La inspección de documentos y vehículos en el ámbito del tráfico, una cuestión de seguridad vial

El pasado mes de octubre, agentes de la Policía de la Generalidad – Mossos d’Esquadra del Área Regional de Tráfico (ART) Metropolitana Norte destinados al Grupo de Investigación y Documentación (GRD) denunciaron a dos hombres, de 80 y 51 años, nacionalidad española y vecinos de Barcelona, por un delito de falsedad documental. Conducían vehículos de alta gama y habían acumulado 52 denuncias por exceso de velocidad. Cuando les llegaba una multa alegaban que el conductor era un hombre italiano, del cual facilitaban un permiso de conducir que había sido falsificado a fin de que el expediente sancionador no acabara prosperando.

Falsificar un carnet de conducir, modificar el bastidor de un vehículo, duplicar la matrícula o manipular un tacógrafo son algunos de los casos de falsedad documental relacionada con el tráfico. Más allá de constituir un delito, suponen un riesgo para la seguridad vial, y en este contexto es importante la tarea policial destinada a la inspección de documentos y vehículos.

Si bien todos los agentes de Mossos tienen una formación básica para poder realizar una primera identificación de alteraciones en documentos o vehículos que puedan encontrarse en un control de carretera o en otras circunstancias, una vez detectada la sospecha se remite al Grupo deInvestigación y Documentación (GRD) de la División de Tráfico de Mossos d’Esquadra, que son los encargados de combatir las falsificaciones en este ámbito. Jesús Pérez, cabo del GRD, detalla en qué consiste su trabajo: “Por una parte, a nivel de vehículos, hacemos identificación de vehículos sustraídos, y por otra, actuamos como policía científica de tráfico e informamos de periciales de documentación falsa, ya sean permisos de conducir, fichas técnicas o ITVs, entre otros”.

Con respecto a este último ámbito, la persona que lleva un documento falso puede hacerlo por varios supuestos, ya sea porque tiene el permiso retirado o caducado en el país de origen, porque tiene algún requerimiento judicial o simplemente porque tiene dificultades para obtener el permiso de conducir en el Estado español, entre otros. Lo cierto es que los documentos cada vez incorporan más medidas de seguridad que dificultan la falsificación, como marcas con tintas que solo se pueden ver con luz ultravioleta o lupas de infrarrojos. En este sentido, el cabo Jesús Pérez nos explica cómo trabajan: “Disponemos de las herramientas para mirar que las medidas de seguridad del documento sean las que tiene que llevar y hacemos un trabajo de comparativa del documento estudiado con originales del país.” Pérez destaca también la importancia de que, aparte de los conocimientos de documentoscopia que tienen, se formen de manera continua “porque nos encontramos con la dificultad añadida de que hay países donde existen varios modelos de documentación en vigor”.


La tarea del GRD resulta clave al poner freno a unos comportamientos que pueden ser muy peligrosos en la carretera. Así, este 2020 (hasta el mes de octubre) ha abierto 383 informes periciales de falsificación documental de persona o de vehículo a requerimiento judicial y, además, ha emitido 220 informes policiales en este mismo sentido. Solo en este periodo en Cataluña se han inspeccionado 627 vehículos susceptibles de haber sido falsificados o manipulados y se ha detenido o denunciado a 253 personas por delito de falsedad documental.  El Código Penal castiga esta conducta con penas de prisión de 6 meses a 3 años y multa de 6 a 12 meses.

La eficacia de las campañas de seguridad vial

Hace tiempo que está abierto el debate sobre la eficacia de las campañas de seguridad vial a la hora de modificar conductas para conseguir una reducción de la siniestralidad. Para aportar luz sobre la cuestión, en el Servicio Catalán de Tráfico, y con la colaboración de la consultora Idèria Insights, hemos analizado las últimas campañas de prevención “Aparca el móvil” y “No te la juegues” y las hemos comentado con grupos de conductores y de no conductores.

El objetivo principal del estudio era valorar si estas dos campañas conseguían influir positivamente y modificar las actitudes hacia una conducción más prudente y responsable. Este análisis era especialmente interesante en la medida en que cada campaña utiliza un mecanismo persuasivo muy diferente del otro: el dramatismo en la primera y una situación mucho más amable e incluso cómica como es la relación entre padres e hijos, en la segunda.

¿Dramatismo gratuito?

En un pasado no muy lejano, las imágenes y situaciones explícitamente dramáticas que aparecían en las campañas de seguridad vial, a menudo eran percibidas como demasiado agresivas y de mal gusto. Así, a pesar de conseguir bastante notoriedad, su eficacia a la hora de modificar conductas era escasa, porque provocaba una polémica que las alejaba de su objetivo principal: una reflexión personal y social sobre la manera de conducir y sus consecuencias. Por otro lado, campañas más informativas pero con un perfil emocional mucho más bajo y que no provocaban sentimientos potentes al espectador, no tenían la suficiente fuerza para motivar un replanteamiento real.

Los tiempos están cambiando

Pero parece que esta tendencia de escandalizarse ante las imágenes explícitas está cambiando. En el estudio se ha detectado una predisposición mayoritariamente positiva hacia campañas que utilizan el dramatismo como principal mecanismo persuasivo. Entre las razones que podrían explicar este cambio encontramos una mayor sensibilidad hacia la responsabilidad personal en temáticas de interés colectivo y una demanda de la población a la Administración para que trabaje activamente en la concienciación de los conductores.

Por otro lado, es posible que la sociedad actual, expuesta constantemente a imágenes y situaciones con un fuerte impacto emocional, haya perdido la capacidad de escandalizarse o, cuando menos, es más difícil que la impresión del mensaje diluya aquello que quiere decir. La ciudadanía es consciente de que hay que provocar emociones para conseguir que un mensaje publicitario realmente le llegue: el motivo justifica en este caso la intensidad utilizada y percibe que el Servicio Catalán de Tráfico tiene la legitimidad para hacerlo.

El humor también tiene cabida

Pero para conseguir un efecto real de concienciación, ni sirve cualquier campaña con contenidos que dramaticen los accidentes de tráfico, ni el dramatismo es la única vía persuasiva para conseguirlo.

Se han identificado tres dimensiones que interactúan para que una campaña pueda generar un auténtico cambio de actitud y lleve a actitudes de conducción más prudentes:

  • Identificación. La campaña debe mostrar hechos y situaciones donde el espectador pueda reconocerse, debe hablar de cosas que le pasan o podrían pasarle. Una de las principales dificultades a superar si se quiere modificar una conducta es la actitud defensiva de «esto a mí no me pasa», o «yo controlo, cuando lo hago soy prudente».
  • Implicación emocional. Las emociones son un motor importante para nuestras decisiones. Nos pueden predisponer positivamente o cerrarnos mentalmente ante un argumento que nos pide un cambio de actitud o de conducta. En este sentido, la creatividad de la campaña es fundamental no solo para provocar emociones, sino también para hacerlas trabajar a favor del cambio de actitud deseado.
  • Legitimidad del emisor. Los argumentos están ligados a quienes los presenta. Un mismo mensaje procedente de alguien a quien respetamos no tiene el mismo efecto que si quien nos lo dice no merece nuestra confianza. Por lo tanto, el mensaje tiene que encajar con aquello que se espera del emisor y ser creíble por quien lo emite, en este caso, el Servicio Catalán de Tráfico.

Según el estudio, las campañas de prevención “Aparca el móvil” y “No te la juegues” trabajan positivamente en estas dimensiones. Las dos facilitan la identificación del espectador. En las reuniones de grupo realizadas, cada campaña genera una reflexión de los participantes sobre sus experiencias utilizando el móvil cuando conducen, u otros tipos de imprudencias como el exceso de velocidad o las reacciones agresivas.

La creatividad de cada campaña consigue una elevada implicación emocional. En un caso, todo el mundo se reconoce con la dependencia del móvil, lo cual conecta rápidamente con el riesgo que esto supone al volante. En el otro caso, la aceptación de que los niños, nuestros hijos, dicen lo que piensan, nos enfrenta de manera amable, pero firme, al hecho de que niñas y niños son observadores, a menudo silenciosos, de nuestra manera de conducir. Y que la imagen que tenemos de nosotros mismos al volante choca con la de estos observadores próximos e invisibles.

Finalmente, las dos campañas proyectan una imagen del Servicio Catalán de Tráfico coherente y positiva con los mensajes, destacando una preocupación honesta y sincera para reducir la siniestralidad.

Una parte del todo

Llegados a este punto, hay que preguntarse si estas campañas que trabajan positivamente para despertar la reflexión y tomar conciencia son suficientes para lograr el objetivo que se busca y cuál debería ser el siguiente paso.

El proceso de cambio de actitud no acaba hasta que las conductas imprudentes son sustituidas por unos mejores hábitos de conducción que reduzcan efectivamente la siniestralidad. En este sentido, estas campañas abren el camino y proponen cuáles son las conductas deseables, tanto para gestionar adecuadamente la dependencia excesiva del móvil en el coche, como para que nuestra conducción sea un modelo positivo para nuestros hijos, en vez de un mal ejemplo y un factor de riesgo para ellos y para nosotros.

Esta continuación de las campañas pide trabajar de forma conjunta con diferentes medios, no solo clásicos como la televisión o la radio, sino otros como los medios digitales, capaces de llegar de una manera más personalizada y de presentar diferentes actividades de educación vial. Por eso hay que complementar el trabajo en las redes sociales, que permiten esta personalización casi quirúrgica y la creación de tutoriales que enseñen cómo hacer bien las cosas y cuáles son las ventajas de hacerlas bien.

Los patinetes quedan fuera de las aceras

La semana pasada se aprobó una reforma legislativa estatal de tráfico que incluye la esperada regulación de la circulación de los patinetes eléctricos y de todos los VMP (vehículos de movilidad personal). La nueva normativa deshace ambigüedades y homogeneiza lo que hasta ahora habían regulado diferentes ordenanzas municipales.

En este sentido, pues, la modificación que realiza el nuevo Real decreto en el Reglamento general de circulación pone luz sobre varios aspectos controvertidos alrededor del auge de estos vehículos en los entornos urbanos y regula tajantemente que a partir del 2 de enero de 2021 no podrán circular ni por aceras ni por zonas de peatones. También aclara el otro extremo: no podrán ir por carreteras ni travesías y tampoco por autopistas y autovías dentro de poblado ni por túneles urbanos.

Con los cambios en el Reglamento general de vehículos se ratifica la definición de los VMP que se había especificado en una instrucción previa: son vehículos de una o más ruedas, dotados únicamente de una plaza y propulsados exclusivamente por motores eléctricos que proporcionan una velocidad máxima de entre 6 y 25 km/h.

Otro punto a tener en cuenta de la flamante normativa respecto a los VMP es que para poder circular tendrán que tener el correspondiente certificado de circulación que los identifique y que acredite que cumplen los requisitos técnicos previstos en el manual de características que se aprobará a través de una resolución de la Dirección General de Tráfico estatal (DGT). Sin embargo, esta obligatoriedad documental no entrará en vigor hasta el 11 de noviembre de 2022.

Los conductores de patinetes eléctricos también tienen que tener claro que deberán cumplir las normas de circulación como el resto de vehículos y que pueden ser sancionados por circular con auriculares o teléfono móvil, si van sin luz o elementos reflectantes por la noche, si conducen bebidos o drogados, etc.


Con la regulación de la circulación sobre todo urbana de los patinetes y con la exclusión de su uso por las aceras, la movilidad en los municipios será más segura para los más vulnerables. Sin embargo, como destacó el director del Servicio Catalán de Tráfico, Juli Gendrau, en unas jornadas sobre VMP organizadas por ADEVIC, «Los patinetes son y entran dentro de los colectivos vulnerables y, por lo tanto, hay que alertar al resto de usuarios de que tienen que compartir el espacio público con ellos y, por otra parte los conductores de VMP tienen que respetar las normas de uso y circulación”.

Conductores reincidentes

Se considera conductor reincidente en el abuso de sustancias durante la conducción aquella persona que ha tenido más de una denuncia durante un periodo determinado. Pues bien, si analizamos los datos acumulados entre 2018 y 2020 (hasta octubre), un 7% de los conductores multados por dar positivo en el consumo de alcohol o drogas son reincidentes. Siendo más específicos, de las 32.938 personas denunciadas por abuso de sustancias a lo largo de este periodo, 2.264 son reincidentes. Que una persona sea reincidente y teniendo en cuenta que los controles policiales son limitados, significa que esta persona tiene una clara adicción a estas sustancias que va mucho más allá del hecho propio del tráfico. Es decir, probablemente esta persona reincidente daría ‘positivo’ en muchas de sus actividades diarias y cotidianas.

Durante este periodo 2018-2020 se ha llegado a dar el caso de que un mismo conductor ha sido denunciado hasta seis veces; cinco personas han sido denunciadas cinco veces; hasta 27 personas, cuatro veces, y 196 personas han sido denunciadas tres veces. El número de conductores que han sido sancionados al menos dos veces sube a 2.035.

Los controles aleatorios son indispensables

De las personas reincidentes, la franja de edad que presenta una media más elevada de la tasa de alcoholemia (con 0,57 miligramos por litro en aire espirado) es la que va de los 50 a los 59 años. Este dato rompe definitivamente con el mito de que la relación conducción/alcohol está estrechamente ligada a la gente joven. Muy al contrario, parece que las generaciones que han vivido con la aceptación social del alcohol y la conducción son las que muestran mayor incidencia. Entre la gente más mayor hay menos conciencia y se banaliza el consumo en cenas o fiestas. Probablemente, esta misma gente es la que cree que no la pararán en un control porque supone que no forma parte del ‘target’. Por este motivo son indispensables los controles aleatorios.

Si analizamos el tipo de vehículo, es en los turismos donde el porcentaje de reincidentes (respecto al resto de tipos de vehículos) supera al de no reincidentes. Así, mientras que las personas denunciadas una sola vez en turismos representaban el 83%, los reincidentes en turismos representan un 87% del total de denunciados por consumo de alcohol o drogas en todos los tipos de vehículos. Por el contrario, en motocicleta, ciclomotor o camión, los porcentajes de reincidentes son aproximadamente la mitad que en el caso de los no reincidentes. Hay un dato todavía más preocupante en el caso de los autobuses de línea regular: no se detecta ninguna denuncia de conductor no reincidente, pero sí tres casos de personas reincidentes durante los últimos dos años y medio.

En cualquier franja de edad, la media de la tasa de alcoholemia es mayor entre los reincidentes. Y también entre los reincidentes, la media de la tasa de alcoholemia es mayor entre los hombres (0,53) que entre las mujeres (0,47). Un último dato curioso es que, al contrario de lo que pasa en general y en el grupo de hombres, la media de la tasa de alcoholemia de las mujeres es mayor entre las no reincidentes (0,59) que entre las reincidentes (0,47).

Cómo los coches se han hecho más seguros

Repasamos la introducción de algunos de los elementos de seguridad en el automóvil: desde el limpiaparabrisas hasta los sistemas ADAS.

Actualmente todos los coches llevan de serie múltiples sistemas de seguridad que, por un lado, ayudan a prevenir accidentes (seguridad activa) y, por otro, contribuyen a minimizar las consecuencias del choque en caso de que se acabe produciendo (seguridad pasiva). Airbags, alertas de no uso del cinturón y control de estabilidad, entre otros, son algunos de los elementos que forman parte del equipamiento estándar de los automóviles hoy día.

Pero ¿cómo ha evolucionado la seguridad en los vehículos hasta aquí? Uno de los primeros elementos de seguridad fue el limpiaparabrisas, que se empezó a montar en serie en la década de los años treinta del siglo pasado. Más tarde surgieron las carrocerías equipadas con zonas de deformación programada, diseñadas por Mercedes en 1952 con el objetivo de absorber la energía de los golpes. Al poco tiempo, en 1959, hubo un antes y un después en cuanto a la seguridad en los vehículos con la introducción del cinturón de seguridad de 3 puntos de anclaje por Volvo. Este sistema de sujeción no estuvo exento de polémica por parte de los fabricantes americanos, pero sesenta años más tarde sigue siendo básico cuando hay una colisión.

En 1968 se introdujeron los reposacabezas y en la década de los setenta llegó el airbag, que, como el cinturón, al que complementa, tiene su origen en la industria aeroespacial. También entonces, concretamente en 1978, se empezó a utilizar el sistema de frenos ABS –Mercedes-Benz volvió a ser la primera marca en incorporarlo–, que hace que las ruedas no se bloqueen cuando se frena a fondo. Airbag y ABS empezaron siendo exclusivos de vehículos de gama alta, pero han acabado siendo obligatorios por ley, si bien hubo que esperar hasta la primera década de este siglo para que fuera así.

El control de estabilidad ESP, desarrollado por Bosch en cooperación con Mercedes-Benz en 1995, también se ha convertido en un elemento clave en la seguridad activa, ya que actúa frenando individualmente las ruedas en situaciones de riesgo para evitar derrapes u otras pérdidas de control. Junto con el aviso de pérdida de presión de las ruedas, la alerta de no uso del cinturón y los anclajes Isofix para los sistemas de retención infantil, pasaron a ser obligatorios en la UE hace unos años.

De cara al 2022 está previsto que los coches europeos tengan que llevar de serie otros elementos de asistencia a la conducción como el asistente de velocidad inteligente (ISA), la alerta de sueño o distracción, la alerta de abandono de carril, el frenado de emergencia y las cámaras o sensores de marcha atrás, entre otros.

Estos elementos, que como la alerta de no uso del cinturón se engloban bajo las siglas ADAS (Advanced Driver Assistance Systems, en inglés), incrementan notablemente la seguridad activa –ya que permiten prever situaciones de riesgo– y suponen un paso previo a la conducción autónoma. Y esta, que debería ser una realidad en 2030, está estrechamente ligada a la visión cero. Mientras tanto, la responsabilidad sigue recayendo todavía en gran parte sobre el conductor. Y es que según datos del Servicio Catalán de Tráfico, en más del 90% de los casos de accidente interviene el factor humano, y la vía o el vehículo solo influyen en entre un 4% y un 8% de los siniestros. Así pues, es importante llevar un vehículo equipado con todos los elementos de seguridad, pero aún lo es más respetar las normas y evitar riesgos.

Conducir por un túnel con seguridad: qué debes tener en cuenta

La prevención y el respeto por las normas de tráfico son siempre fundamentales en la conducción, pero hay determinadas circunstancias donde se deben extremar todavía más porque pueden comportar más riesgos para uno mismo y para el resto de personas. Una de estas situaciones es la circulación por los túneles. Por sus características específicas, conducir por estas infraestructuras cerradas y con condiciones de visibilidad reducida requiere tener en cuenta unas normas básicas de actuación y prevención que hay que cumplir de manera rigurosa ante cualquier incidencia. Hay que ser conscientes de que un accidente o una avería en el interior de un túnel puede agravar las consecuencias que se deriven y que las tareas de los servicios de emergencias pueden resultar más complejas que en una carretera a cielo abierto.

¡Empecemos! Como normas generales, a la hora de desplazarnos por estos tramos viales hay que tener en cuenta estas pautas clave:

AL ENTRAR EN EL TÚNEL:

  • En la entrada y salida de los túneles, extrema la precaución ya que es cuando el riesgo es mayor porque hay peor visibilidad. A determinadas horas del día nos podemos sentir deslumbrados o bien tener dificultad para adaptarnos a la luz.
  • No lleves gafas de sol, hay que retirarlas al acceder al túnel y antes de salir volver a ponerlas, para evitar lo que comentábamos en el punto anterior.
  • En caso de que el semáforo (si existe regulación semafórica) esté rojo o la barrera bajada, no entres.

EN EL INTERIOR:

• Es obligatorio circular con las luces de cruce. Además, la señalización de las maniobras es primordial, por lo que siempre se tienen que utilizar los intermitentes para evitar accidentes.
• Mantén la distancia de seguridad (cuenta unos 3 o 4 segundos con el vehículo que te preceda).
• Respeta los límites de velocidad. Si pierdes el control del vehículo, las consecuencias son más lesivas ya que se puede impactar con las paredes y salir rebotado.
• Evita maniobras repentinas y cambios de carril innecesarios.
• No se puede dar nunca marcha atrás ni tampoco realizar un cambio de sentido.

Saber actuar si sufres un contratiempo en este de tipo de vías es básico para garantizar la máxima seguridad y minimizar los consiguientes riesgos. En primer lugar se tiene que mantener la calma y seguir unos pasos por orden, según la situación.

EN CASO DE AVERÍA:

• Evita detener el vehículo en el interior de un túnel y, si no es factible, sitúalo en una zona de emergencia o lo más cerca posible del margen derecho.
• Conecta las luces de emergencia y para el motor.
• Básico: ponerte el chaleco reflectante para ser visible para el resto de conductores y señalizar la presencia de tu vehículo con el triángulo de emergencia, situándolo como mínimo a 50 metros por detrás del vehículo y también por delante, en el caso de túneles de doble sentido.

• A continuación, comunica la avería a través de los postes de auxilio SOS ubicados en el interior del túnel y sigue las instrucciones que te den hasta que lleguen los servicios de emergencia.
• Los ocupantes de un vehículo averiado dentro de un túnel tienen que abandonarlo, si es posible utilizando las galerías de seguridad lateral.
• Asimismo, si el vehículo se incendia, intenta apagar el fuego con los extintores solo si se encuentra en una fase inicial.

EN CASO DE ACCIDENTE:

  • Si el accidente es leve, hay que seguir las mismas indicaciones que en una avería. Si no se puede circular hasta el exterior del túnel, hay que retirar el vehículo a una zona de emergencia o lo más a la derecha posible de la calzada, conectar las luces de emergencia, parar el motor y, con el chaleco reflectante puesto, pedir ayuda a través del poste de auxilio SOS más próximo.
  • Conviene destacar que si presencias algún incidente dentro de un túnel, no tienes que parar el vehículo excepto que sea una emergencia. En este caso, si por ejemplo eres testigo de un accidente que puede ser grave o eres el primero en llegar al lugar del siniestro, recuerda el protocolo PAS, que es el acrónimo de tres reglas básicas de actuación: proteger, avisar y socorrer. El paso previo es la autoprotección para garantizar tu seguridad, así que lo primero que tienes que hacer es aparcar tan bien como puedas tu vehículo y ponerte el chaleco reflectante antes de bajar del vehículo. Hay que insistir en que abandonar el lugar de un accidente está considerado delito en el Código penal.

Los túneles son infraestructuras estratégicas para facilitar la conexión entre varios puntos de un territorio y para el transporte por carretera, y en los que el comportamiento de los conductores es clave para no poner en peligro la seguridad vial. ¡Tenlo en cuenta y conduce por ellos con máxima prevención y prudencia!