La educación para la movilidad segura y sostenible se refuerza

El impulso de la educación para la movilidad segura y sostenible es imprescindible para mejorar la seguridad vial de ahora y del futuro. La formación vial a lo largo de toda la vida es determinante para fomentar comportamientos viales seguros y para reducir la accidentalidad a carreteras y calles.

En este contexto y en la esfera más práctica del desarrollo de la educación vial, el Servicio Catalán de Tráfico (SCT) ha firmado un convenio de colaboración con la Asociación para el Desarrollo de la Educación Vial en Cataluña (ADEVIC), una entidad que trabaja desde el año 2000 para dar apoyo a los monitores de educación vial en Cataluña y contribuir a la mejora de la sensibilización vial.

“Este acuerdo nos proporciona a la Asociación un salto de calidad y un reconocimiento de nuestro trabajo, que hace muchos años que hacemos,” destaca al presidente de ADEVIC, Ramon Cos. “Con el convenio mejorará la interrelación de los educadores viales con el SCT, y ayudará también a seguir extendiendo la educación para la movilidad segura a todos los ámbitos y niveles como ayuntamientos, empresas que quieren realizar prevención de riesgos laborales viales, o bien centros penitenciarios en la formación a internos que cumplen penas por delitos de seguridad vial,” añade Cos.

El modelo catalán de educación para la movilidad segura: un referente

“Con el acuerdo también se promueve el despliegue del modelo catalán de educación para la movilidad segura, que es uno referente en todo el estado”, señala el presidente de ADEVIC.

Detrás de este modelo de educación vial está el modelo que se ha ido imponiendo tanto en el ámbito educativo como en el profesional o laboral, que es el modelo de gestión por competencias.

Ser competente en la movilidad segura quiere decir ser capaz de utilizar las potencialidades que una persona tiene en el uso de las vías públicas para moverse de una forma segura en el entorno del tráfico, sea como peatón, como pasajero o como conductor.

Las cinco competencias en que se basa la metodología del modelo catalán de educación para la movilidad segura son:

1. Valoración de la seguridad, la vulnerabilidad y el riesgo: “¿puedo hacer o puedo hacerme daño?”
2. Atención, interacción y adaptación al entorno: “¿estoy alerta y reacciono a los cambios del entorno?”
3. Gestión de mis capacidades y mis límites: “¿Cómo estoy? ¿Qué sé hacer? ¿Qué puedo hacer con seguridad?”
4. Gestión de la influencia: “¿Decido verdaderamente yo?”
5. Gestión emocional: “¿Qué siento y qué consecuencias tiene lo que siento para la movilidad?”

La eficacia de las campañas de seguridad vial

Hace tiempo que está abierto el debate sobre la eficacia de las campañas de seguridad vial a la hora de modificar conductas para conseguir una reducción de la siniestralidad. Para aportar luz sobre la cuestión, en el Servicio Catalán de Tráfico, y con la colaboración de la consultora Idèria Insights, hemos analizado las últimas campañas de prevención “Aparca el móvil” y “No te la juegues” y las hemos comentado con grupos de conductores y de no conductores.

El objetivo principal del estudio era valorar si estas dos campañas conseguían influir positivamente y modificar las actitudes hacia una conducción más prudente y responsable. Este análisis era especialmente interesante en la medida en que cada campaña utiliza un mecanismo persuasivo muy diferente del otro: el dramatismo en la primera y una situación mucho más amable e incluso cómica como es la relación entre padres e hijos, en la segunda.

¿Dramatismo gratuito?

En un pasado no muy lejano, las imágenes y situaciones explícitamente dramáticas que aparecían en las campañas de seguridad vial, a menudo eran percibidas como demasiado agresivas y de mal gusto. Así, a pesar de conseguir bastante notoriedad, su eficacia a la hora de modificar conductas era escasa, porque provocaba una polémica que las alejaba de su objetivo principal: una reflexión personal y social sobre la manera de conducir y sus consecuencias. Por otro lado, campañas más informativas pero con un perfil emocional mucho más bajo y que no provocaban sentimientos potentes al espectador, no tenían la suficiente fuerza para motivar un replanteamiento real.

Los tiempos están cambiando

Pero parece que esta tendencia de escandalizarse ante las imágenes explícitas está cambiando. En el estudio se ha detectado una predisposición mayoritariamente positiva hacia campañas que utilizan el dramatismo como principal mecanismo persuasivo. Entre las razones que podrían explicar este cambio encontramos una mayor sensibilidad hacia la responsabilidad personal en temáticas de interés colectivo y una demanda de la población a la Administración para que trabaje activamente en la concienciación de los conductores.

Por otro lado, es posible que la sociedad actual, expuesta constantemente a imágenes y situaciones con un fuerte impacto emocional, haya perdido la capacidad de escandalizarse o, cuando menos, es más difícil que la impresión del mensaje diluya aquello que quiere decir. La ciudadanía es consciente de que hay que provocar emociones para conseguir que un mensaje publicitario realmente le llegue: el motivo justifica en este caso la intensidad utilizada y percibe que el Servicio Catalán de Tráfico tiene la legitimidad para hacerlo.

El humor también tiene cabida

Pero para conseguir un efecto real de concienciación, ni sirve cualquier campaña con contenidos que dramaticen los accidentes de tráfico, ni el dramatismo es la única vía persuasiva para conseguirlo.

Se han identificado tres dimensiones que interactúan para que una campaña pueda generar un auténtico cambio de actitud y lleve a actitudes de conducción más prudentes:

  • Identificación. La campaña debe mostrar hechos y situaciones donde el espectador pueda reconocerse, debe hablar de cosas que le pasan o podrían pasarle. Una de las principales dificultades a superar si se quiere modificar una conducta es la actitud defensiva de «esto a mí no me pasa», o «yo controlo, cuando lo hago soy prudente».
  • Implicación emocional. Las emociones son un motor importante para nuestras decisiones. Nos pueden predisponer positivamente o cerrarnos mentalmente ante un argumento que nos pide un cambio de actitud o de conducta. En este sentido, la creatividad de la campaña es fundamental no solo para provocar emociones, sino también para hacerlas trabajar a favor del cambio de actitud deseado.
  • Legitimidad del emisor. Los argumentos están ligados a quienes los presenta. Un mismo mensaje procedente de alguien a quien respetamos no tiene el mismo efecto que si quien nos lo dice no merece nuestra confianza. Por lo tanto, el mensaje tiene que encajar con aquello que se espera del emisor y ser creíble por quien lo emite, en este caso, el Servicio Catalán de Tráfico.

Según el estudio, las campañas de prevención “Aparca el móvil” y “No te la juegues” trabajan positivamente en estas dimensiones. Las dos facilitan la identificación del espectador. En las reuniones de grupo realizadas, cada campaña genera una reflexión de los participantes sobre sus experiencias utilizando el móvil cuando conducen, u otros tipos de imprudencias como el exceso de velocidad o las reacciones agresivas.

La creatividad de cada campaña consigue una elevada implicación emocional. En un caso, todo el mundo se reconoce con la dependencia del móvil, lo cual conecta rápidamente con el riesgo que esto supone al volante. En el otro caso, la aceptación de que los niños, nuestros hijos, dicen lo que piensan, nos enfrenta de manera amable, pero firme, al hecho de que niñas y niños son observadores, a menudo silenciosos, de nuestra manera de conducir. Y que la imagen que tenemos de nosotros mismos al volante choca con la de estos observadores próximos e invisibles.

Finalmente, las dos campañas proyectan una imagen del Servicio Catalán de Tráfico coherente y positiva con los mensajes, destacando una preocupación honesta y sincera para reducir la siniestralidad.

Una parte del todo

Llegados a este punto, hay que preguntarse si estas campañas que trabajan positivamente para despertar la reflexión y tomar conciencia son suficientes para lograr el objetivo que se busca y cuál debería ser el siguiente paso.

El proceso de cambio de actitud no acaba hasta que las conductas imprudentes son sustituidas por unos mejores hábitos de conducción que reduzcan efectivamente la siniestralidad. En este sentido, estas campañas abren el camino y proponen cuáles son las conductas deseables, tanto para gestionar adecuadamente la dependencia excesiva del móvil en el coche, como para que nuestra conducción sea un modelo positivo para nuestros hijos, en vez de un mal ejemplo y un factor de riesgo para ellos y para nosotros.

Esta continuación de las campañas pide trabajar de forma conjunta con diferentes medios, no solo clásicos como la televisión o la radio, sino otros como los medios digitales, capaces de llegar de una manera más personalizada y de presentar diferentes actividades de educación vial. Por eso hay que complementar el trabajo en las redes sociales, que permiten esta personalización casi quirúrgica y la creación de tutoriales que enseñen cómo hacer bien las cosas y cuáles son las ventajas de hacerlas bien.

Conducir por un túnel con seguridad: qué debes tener en cuenta

La prevención y el respeto por las normas de tráfico son siempre fundamentales en la conducción, pero hay determinadas circunstancias donde se deben extremar todavía más porque pueden comportar más riesgos para uno mismo y para el resto de personas. Una de estas situaciones es la circulación por los túneles. Por sus características específicas, conducir por estas infraestructuras cerradas y con condiciones de visibilidad reducida requiere tener en cuenta unas normas básicas de actuación y prevención que hay que cumplir de manera rigurosa ante cualquier incidencia. Hay que ser conscientes de que un accidente o una avería en el interior de un túnel puede agravar las consecuencias que se deriven y que las tareas de los servicios de emergencias pueden resultar más complejas que en una carretera a cielo abierto.

¡Empecemos! Como normas generales, a la hora de desplazarnos por estos tramos viales hay que tener en cuenta estas pautas clave:

AL ENTRAR EN EL TÚNEL:

  • En la entrada y salida de los túneles, extrema la precaución ya que es cuando el riesgo es mayor porque hay peor visibilidad. A determinadas horas del día nos podemos sentir deslumbrados o bien tener dificultad para adaptarnos a la luz.
  • No lleves gafas de sol, hay que retirarlas al acceder al túnel y antes de salir volver a ponerlas, para evitar lo que comentábamos en el punto anterior.
  • En caso de que el semáforo (si existe regulación semafórica) esté rojo o la barrera bajada, no entres.

EN EL INTERIOR:

• Es obligatorio circular con las luces de cruce. Además, la señalización de las maniobras es primordial, por lo que siempre se tienen que utilizar los intermitentes para evitar accidentes.
• Mantén la distancia de seguridad (cuenta unos 3 o 4 segundos con el vehículo que te preceda).
• Respeta los límites de velocidad. Si pierdes el control del vehículo, las consecuencias son más lesivas ya que se puede impactar con las paredes y salir rebotado.
• Evita maniobras repentinas y cambios de carril innecesarios.
• No se puede dar nunca marcha atrás ni tampoco realizar un cambio de sentido.

Saber actuar si sufres un contratiempo en este de tipo de vías es básico para garantizar la máxima seguridad y minimizar los consiguientes riesgos. En primer lugar se tiene que mantener la calma y seguir unos pasos por orden, según la situación.

EN CASO DE AVERÍA:

• Evita detener el vehículo en el interior de un túnel y, si no es factible, sitúalo en una zona de emergencia o lo más cerca posible del margen derecho.
• Conecta las luces de emergencia y para el motor.
• Básico: ponerte el chaleco reflectante para ser visible para el resto de conductores y señalizar la presencia de tu vehículo con el triángulo de emergencia, situándolo como mínimo a 50 metros por detrás del vehículo y también por delante, en el caso de túneles de doble sentido.

• A continuación, comunica la avería a través de los postes de auxilio SOS ubicados en el interior del túnel y sigue las instrucciones que te den hasta que lleguen los servicios de emergencia.
• Los ocupantes de un vehículo averiado dentro de un túnel tienen que abandonarlo, si es posible utilizando las galerías de seguridad lateral.
• Asimismo, si el vehículo se incendia, intenta apagar el fuego con los extintores solo si se encuentra en una fase inicial.

EN CASO DE ACCIDENTE:

  • Si el accidente es leve, hay que seguir las mismas indicaciones que en una avería. Si no se puede circular hasta el exterior del túnel, hay que retirar el vehículo a una zona de emergencia o lo más a la derecha posible de la calzada, conectar las luces de emergencia, parar el motor y, con el chaleco reflectante puesto, pedir ayuda a través del poste de auxilio SOS más próximo.
  • Conviene destacar que si presencias algún incidente dentro de un túnel, no tienes que parar el vehículo excepto que sea una emergencia. En este caso, si por ejemplo eres testigo de un accidente que puede ser grave o eres el primero en llegar al lugar del siniestro, recuerda el protocolo PAS, que es el acrónimo de tres reglas básicas de actuación: proteger, avisar y socorrer. El paso previo es la autoprotección para garantizar tu seguridad, así que lo primero que tienes que hacer es aparcar tan bien como puedas tu vehículo y ponerte el chaleco reflectante antes de bajar del vehículo. Hay que insistir en que abandonar el lugar de un accidente está considerado delito en el Código penal.

Los túneles son infraestructuras estratégicas para facilitar la conexión entre varios puntos de un territorio y para el transporte por carretera, y en los que el comportamiento de los conductores es clave para no poner en peligro la seguridad vial. ¡Tenlo en cuenta y conduce por ellos con máxima prevención y prudencia!

Reincidencia en el permiso de conducir por puntos

En julio de este año el permiso de conducir por puntos ha cumplido catorce años. La medida se implementó a la vista de que en otros países como Reino Unido, Francia, Alemania o Italia los resultados en la reducción de siniestros de tráfico fueron realmente significativos. Este recurso tiene una doble vertiente: a) la coercitiva, ya que la comisión de infracciones o de delitos contra la seguridad vial puede suponer la pérdida de vigencia del permiso de conducción (vía administrativa) o la privación del derecho a conducir (vía penal), y b) la de sensibilización y reeducación vial, pues se hace preceptivo que los conductores infractores realicen un curso de sensibilización para evitar perder su permiso, recuperarlo o ser privados de su derecho a conducir.

A día de hoy podemos confirmar que el permiso por puntos, como medida reeducadora y de sensibilización, ha sido efectivo en la mayoría de los conductores infractores que han pasado por la formación, sea por conducir bajo los efectos del consumo de alcohol y otras drogas o por velocidad, por distracción al volante… El objetivo formativo y psicológico de la intervención (aquí en Cataluña) se centra en cambiar o mejorar las ACTITUDES y no tanto en las APTITUDES de los conductores, pues tanto formadores como psicólogos tienen claro que cualquier conductor, cuando obtuvo su permiso de conducir, demostró su APTITUD en conocimientos teóricos (SABER) y en el manejo y destreza del vehículo (SABER HACER). En caso contrario, no habrían obtenido la autorización para conducir. Siendo así, parece obvio que hay que poner el acento en las actitudes de estos conductores para que sigan haciendo (QUERER HACER) lo que demostraron SABER el día que aprobaron su examen.

La cuestión es que la realidad nos demuestra, en forma de reincidencia, que existe un pequeño porcentaje de estos usuarios a los que parece no funcionarle “el tratamiento”. Esta ineficacia puede deberse a: a) la adicción al alcohol u otras drogas, pues en algunos casos la dependencia puede más que el compromiso sincero de cambio que haya manifestado el infractor ante la víctima, el formador o el psicólogo; b) el síndrome de Superman (a mí no me va a pasar, por lo que puedo beber y conducir, usar el móvil mientras conduzco, circular a velocidades excesivas…; c) por atribución externa de la causalidad, ya que no aceptan su responsabilidad, porque el problema, según ellos, es el afán recaudatorio, los agentes que no muestran empatía, los etilómetros que están desajustados o las señales que están mal puestas, cerrando así su posibilidad de cambio.

Pienso que ahora es tiempo de ajustar la intervención con el fin de optimizar los resultados: aumentando el tiempo de presencia del profesional de la psicología (experto en cambio de actitudes y dinámica de grupos) y estableciendo alianzas con la autoridad sanitaria para que nos ayude con los casos de dependencia al alcohol y otras drogas.  

Sebastià Sánchez Marín

Presidente de la Sección de Psicología del Tráfico y de la Seguridad del COPC y profesor de la Universidad Autónoma de Barcelona

Formando monitores de educación vial

En materia de seguridad vial, la educación y la formación a lo largo de toda la vida del usuario son determinantes para reducir la accidentalidad y, si bien es cierto que son varios los colectivos de distintos ámbitos que trabajan en ello, hay que resaltar el papel de los monitores de educación vial de las policías locales y del cuerpo de Mossos d’Esquadra, a los que se han ido sumando otros cuerpos de seguridad como guardias y vigilantes municipales. Estos monitores no solo trabajan con niños y jóvenes en escuelas e institutos, sino que también colaboran en la prevención de riesgos laborales de los trabajadores de las empresas y en la sensibilización vial de las personas mayores, entre otros, todo ello con el objetivo de fomentar actitudes viarias que vayan generando conciencia ciudadana y comportamientos encaminados a la convivencia y a la movilidad segura. Pero, ¿cómo se forman estos formadores?

Este mes de septiembre treinta alumnos, miembros de cuerpos policiales, han participado en el Curso de educación vial nivel I que se ha impartido en el Instituto de Seguridad Pública de Cataluña (ISPC) y que está organizado en colaboración con el Servicio Catalán de Tráfico (SCT). Doce alumnos más harán el Curso nivel II en el que para participar hay que tener experiencia en educación vial y haber superado el primer curso un año antes. En estas formaciones, los participantes pueden conocer recursos técnicos y pedagógicos y mejorar sus competencias en educación para la movilidad segura a través de la reflexión, la experimentación, el análisis y el trabajo en grupo.

Francesc Esteban, coordinador de los cursos, explica que el objetivo es «que los monitores sean capaces no tanto de hablar en público o de hacer una clase expositiva, sino de trabajar las emociones, las actitudes y la percepción del riesgo del alumnado«. «Es necesario que la gente perciba más el riesgo y tenga una actitud más favorable de autoprotegerse y, en consecuencia, de proteger a los demás», añade.

Salva Juvés, policía local de Martorelles, es uno de los alumnos del Curso nivel I, al que asistió con la voluntad de poder impartir clases en el municipio, ya que la policía local se creó recientemente, en 2017, y hasta ahora la tarea educativa la han llevado a cabo los Mossos d’Esquadra. La metodología eminentemente práctica y dinámica de la formación es bien valorada por los participantes. En este sentido, Xavi Boneta, agente de la división de Tráfico de los Mossos del sector Mollet, señala que el curso «proporciona las herramientas para enseñar y transmitir bien los valores en seguridad vial», y Judith Verdaguer, policía local de Ripoll, también destaca el hecho de que «aprendemos no tanto cómo enseñar la normativa sino cómo las personas aprenden, y a ser empáticos con el grupo». 

Con todo, a raíz del COVID-19, algunas actividades que se hacían habitualmente en la formación más de contacto físico han tenido que adaptarse y se ha trabajado en grupos fijos de cuatro personas. Además, se ha reducido el número de participantes de las formaciones y tanto profesorado como alumnado han llevado mascarilla en el aula.

Permiso de conducir: cinco claves sobre cómo recuperar puntos

El permiso de conducir por puntos se implantó en Cataluña el 1 de julio de 2006 y, junto con medidas como el Plan integral contra la velocidad excesiva (PIVE), ha sido determinante para la reducción de la siniestralidad. Es conocido que los conductores pierden puntos al cometer infracciones, pero… ¿cómo se pueden consultar y recuperar? A continuación, una explicación en cinco claves:

1. ¿Cuántos puntos tengo?

Por norma general, los conductores tienen 12 puntos, excepto los noveles y los que acaben de recuperar el permiso, que comienzan con 8. Los conductores que conserven todos los puntos por no haber sido sancionados recibirán una bonificación de dos puntos después del tercer año, y un punto más al cabo de los tres años siguientes, por lo que pueden acumular un máximo de 15 puntos.

Los conductores que tengan un permiso de conducir vigente pueden consultar su saldo de puntos por Internet, siguiendo las instrucciones de la Dirección General de Tráfico (DGT).

2. ¿Cuáles son las infracciones más frecuentes?

Algunos ejemplos de las infracciones más frecuentes que restan puntos son la superación de los límites de velocidad, que puede implicar la pérdida de entre 2 y 6 puntos, y conducir sin casco o cinturón de seguridad, que supone una penalización de 3 puntos. También significa una pérdida de 3 puntos usar el móvil o auriculares mientras se conduce.

La penalización es de 4 puntos por no detenerse ante un stop o un semáforo en rojo, así como por conducir con una tasa de alcohol superior a 0,25 y hasta 0,50 mg/l de aire espirado (desde 0,15 hasta 0,30 mg/l para profesionales y conductores noveles). Finalmente, la reducción de puntos asciende a 6 por conducir con presencia de drogas en el organismo.

3. ¿Cómo recupero puntos?

Hay dos vías para recuperar puntos perdidos. La primera es mantener una buena conducción y no cometer infracciones que resten puntos. Los conductores que tengan el permiso vigente (aún les quedan puntos) recuperarán los 12 iniciales si durante dos años no vuelven a perder puntos. El tiempo para restablecer los puntos será de tres años si la detracción fue por al menos una infracción muy grave.

Una segunda vía para recuperar puntos es hacer un curso de sensibilización vial de 12 horas. Esta formación implica recuperar hasta 6 puntos (sin que se puedan superar los 12 iniciales).

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4. ¿Y el permiso?

Por otro lado, los conductores que se queden sin permiso de conducir por pérdida de todos los puntos tienen que hacer un curso de sensibilización de 24 horas para recuperarlo. Una vez terminada la formación, hay que superar un examen en la Jefatura Provincial de Tráfico, lo que permite obtener un nuevo permiso con 8 puntos.

Los conductores que, por sentencia, pierdan el permiso hasta dos años, deberán hacer el curso de 24 horas para recuperarlo con los puntos que tenían antes de la decisión judicial. En caso de que la privación del permiso de conducir sea superior a dos años, tendrán que hacer el mismo curso y superar el examen en la Jefatura de Tráfico para obtener 8 puntos.

5. ¿Dónde hacer los cursos?

En Cataluña hay 38 centros para hacer cursos de sensibilización vial, en los que intervienen formadores viarios, psicólogos y víctimas de accidentes. Se puede buscar el centro más cercano en el mapa de localización de centros del SCT. El precio de los cursos para el año 2020 es de 334,88 euros más IVA si se trata de una recuperación total de puntos, mientras que el curso de recuperación parcial tiene un coste de 178,08 euros más IVA, y el curso de formación adicional, de 104,89 más IVA.

Además, en la realización de los cursos, que deben ser presenciales, hay que tener en cuenta que los centros deben mantener las condiciones para la prevención del COVID-19, de acuerdo con las recomendaciones del Servicio Catalán de Tráfico (SCT).

De hecho, las autoescuelas y los centros de sensibilización vial de Cataluña retomaron su actividad aplicando las medidas de prevención e higiene correspondientes, que pueden consultarse en el apunte de Infotrànsit Formando en movilidad con seguridad.

La movilidad sostenible, en un diccionario en línea

‘Autobús biarticular’, ‘conducción a vela’, ‘distintivo ambiental’, ‘movilidad pendular’ o ‘vehículo de combustible flexible’. Estos son solo cinco de los más de 160 términos sobre movilidad sostenible o relacionados específicamente con los desplazamientos, los vehículos de carretera y los combustibles que recoge un nuevo diccionario en línea del TERMCAT, el centro de terminología de la lengua catalana.

Con este Diccionario de movilidad sostenible, que está previsto que se vaya ampliando año tras año, el TERMCAT quiere contribuir al debate sobre la movilidad sostenible en lengua catalana –una movilidad que, aparte de ser segura, garantice el mínimo impacto posible sobre el medio ambiente– y dar a conocer una terminología que para muchos todavía puede resultar poco conocida. Así, cada ficha terminológica contiene la denominación catalana considerada principal así como las sinónimas, si las hay, los equivalentes en español, francés, italiano e inglés, y una definición. En algunos casos, también se incluyen imágenes y notas explicativas o que hacen referencia a términos relacionados.

Casi la mitad de los términos han sido normalizados en catalán por el Consejo Supervisor del TERMCAT con motivo de la elaboración de este diccionario. Son términos como ‘bicicleta de enlace’ (en inglés bike and ride), ‘viajero o viajera pendular’ (en inglés, commuter), ‘autobús de recarga rápida’, ‘plataforma eléctrica’ (en inglés, hoverboard), ‘biocombustible de segunda generación’ o ‘circulación en convoy’ (en inglés, platooning).

El diccionario se presenta acompañado de una infografía interactiva que ilustra varios tipos de vehículos relacionados con la movilidad sostenible y permite acceder directamente a las fichas correspondientes del diccionario.

infografia

En la elaboración del Diccionario de movilidad sostenible han colaborado múltiples especialistas de diferentes organismos, sobre todo del Departamento de Territorio y Sostenibilidad y también del Departamento de Empresa y Conocimiento.

El título forma parte de la colección de Diccionarios en línea del TERMCAT, con más de 150 obras dedicadas a varios ámbitos, entre las que también se puede encontrar un Diccionario de seguridad vial.

La actividad Formación 3.0 vuelve a las carreteras

 

El Servicio Catalán de Tráfico (SCT) y ANESDOR (Asociación Nacional de Empresas del Sector de las Dos Ruedas) han puesto en marcha por sexto año consecutivo las sesiones del programa formativo dirigido a motoristas Formación 3.0.

El director del SCT, Juli Gendrau, participó el pasado sábado en la primera de las sesiones previstas, que tuvo lugar en la BV-2115 en Castellet i la Gornal. Al acto también asistió José María Riaño, secretario general de ANESDOR.

¿En qué consiste la Formación 3.0?

Son sesiones prácticas de conducción adaptadas a todos los niveles. Se trata de una actividad gratuita que se desarrolla in situ en carreteras abiertas, frecuentadas por motoristas y con riesgo de accidentalidad. Las rutas duran unos quince minutos y  los participantes son guiados y grabados por instructores para, posteriormente, visionar los vídeos y comentar las actitudes poco seguras o los errores que hayan observado. Los Mossos d’Esquadra colaboran con el programa, tanto en lo que se refiere al desarrollo de cada sesión como a la localización del espacio adecuado.

Medidas preventivas

En todas las formaciones que hay programadas se implantarán medidas preventivas para garantizar la seguridad de los instructores y de los participantes ante la COVID-19. Entre estas, destacan:

    • Los alumnos deben hacer la inscripción telemáticamente a través de un formulario. Se darán horas de reserva para garantizar el aforo adecuado y se limitará el número de alumnos.

    • Todo el personal irá protegido según la actividad que realice. Asimismo, los asistentes también deberán ir equipados con mascarilla y guantes propios (se incluyen los de moto). Se instalará un espacio con el material de seguridad.

    • Se mantendrá siempre que sea posible una distancia mínima de 1,5 metros entre monitores y alumnos.

    • Se reforzará la limpieza de todos los materiales una vez se hayan utilizado y los vehículos de la organización se desinfectarán cuando haya un cambio de conductor.

    • Las indicaciones sobre las medidas de higiene y seguridad que hay que cumplir se difundirán a través de carteles informativos.

¿Qué necesitas para participar?

Si quieres venir a alguna de las sesiones previstas solo debes traer la moto, el equipamiento y, sobre todo, ganas e interés por mejorar tu seguridad al manillar. ¡Te esperamos!

Formando en movilidad con seguridad

Las autoescuelas y los centros de sensibilización y reeducación vial de Cataluña están desarrollando su actividad después del paro causado por la COVID-19, con las medidas de prevención e higiene necesarias para maximizar la protección de los alumnos y de los trabajadores. En el caso de las autoescuelas, de momento, cuando sea posible se recomienda hacer una parte de la formación a distancia. Ahora bien, con respecto a los cursos de sensibilización y reeducación vial, solo se pueden realizar de manera presencial.

Los requerimientos de prevención básicos que están aplicando estos centros de formación son los siguientes:

AFORO DEL AULA

Se tiene que prever que se disponga de una superficie de 2,5 m2 por persona tanto en las aulas como en el resto de los locales. Además, se debe garantizar una distancia interpersonal de seguridad de 1,5 m y, además, tanto el alumnado como el profesorado tiene que utilizar la mascarilla, la cual se debe utilizar de manera que tape la boca y la nariz. Nunca se pueden mantener distancias inferiores a un metro. También se tiene que poner a disposición del personal, alumnado y público gel hidroalcohólico o desinfectante con actividad viricida.

 LIMPIEZA Y DESINFECCIÓN DE LAS INSTALACIONES

Los centros tienen que garantizar que se cumplen las medidas de limpieza y desinfección de los locales y de todos los recursos materiales que se utilicen, y todas las aulas se tienen que ventilar adecuadamente.

PREVENCIÓN EN LAS CLASES PRÁCTICAS

Los vehículos con los que se realizan las sesiones prácticas se tienen que limpiar, desinfectar y ventilar antes y después de su utilización. Los elementos en cuya desinfección se incide son principalmente aquellos de uso común y los mandos. En los coches, principalmente el volante, los retrovisores y los botones para ajustarlos, el regulador del asiento, el freno de mano, la palanca de cambios, del limpiaparabrisas o de los intermitentes, el cinturón de seguridad, los tiradores de las puertas o los dispositivos de las ventanas. En el caso de las motocicletas, es fundamental la desinfección del manillar, el asiento, el acelerador o los retrovisores. Además, también es primordial la desinfección de cascos y guantes.

Por otra parte, dentro de los vehículos, tanto los docentes como los futuros conductores tienen que llevar mascarilla.

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¿FORMACIÓN PRESENCIAL O A DISTANCIA?
Cuando sea posible y mientras se mantenga la emergencia sanitaria, se combinará la formación a distancia con la formación presencial que sea necesaria para garantizar un aprendizaje de calidad. No obstante, los cursos para recuperar los puntos o el permiso de conducir se tendrán que hacer presencialmente.

Con todas estas actuaciones de protección, las autoescuelas y los centros de sensibilización y reeducación vial se han adaptado también a la situación excepcional en que la sociedad está inmersa, con el fin de poder ofrecer un servicio de calidad a su alumnado y personal, sin riesgos sanitarios.

Para información detallada de la normativa reguladora actual sobre las medidas de prevención de la COVID-19 en las autoescuelas y los centros que imparten cursos de sensibilización y reeducación vial en Cataluña en la etapa de reanudación, puedes consultar estos documentos:

Real decreto 21/2020, de 9 de junio.
Decreto 63/2020, de 18 de junio

Resolución SLT/1429/2020, de 18 de junio

La Formación 3.0 supera los 700 participantes en 2019

Con una media de edad de 43 años y de 19 años de permiso de conducir: este es el perfil del motorista que participa en la Formación 3.0, un programa que tiene como objetivo mejorar la seguridad vial de los conductores de vehículos de dos ruedas a pie de carretera. En concreto, en 2019, un total de 706 motoristas han asistido a las 25 actividades formativas gratuitas organizadas por el Servicio Catalán de Tráfico (SCT) y ANESDOR (Asociación Nacional de Empresas del Sector de las Dos Ruedas) y con la colaboración de los Mossos d’Esquadra, entre los meses de agosto y diciembre. La ampliación de esta formación, con el triple de sesiones el año pasado, ha permitido aumentar casi en un 45% el número de participantes de las cuatro ediciones anteriores.

El reciclaje de conocimientos es fundamental para que los motoristas puedan corregir hábitos inadecuados a la hora de conducir una motocicleta y, en definitiva, para evitar riesgos y accidentes, donde siempre tienen las de perder debido a su fragilidad. La experiencia de conducir un vehículo de dos ruedas no siempre es garantía de adoptar unas conductas apropiadas y seguras, un hecho que precisamente se evidencia en las sesiones de la Formación 3.0.

¡Detecta, corrige y conduce con seguridad!

Los instructores de la actividad detectan unos hábitos erróneos comunes  entre los participantes, que corrigen con unos consejos clave para que mejoren su seguridad al manillar. Entre los principales errores que cometen los motoristas destacan la velocidad poco adecuada al entorno, la falta de reconocimiento de situaciones de riesgo para reaccionar anticipadamente, el trazado de curvas incorrecto, el desconocimiento general de la técnica de frenado apropiado y disponer de motos que no se adaptan al nivel técnico y a las características del usuario, ya sea por su edad, altura, peso o condición física.

Además, en la última convocatoria de la Formación 3.0, se han observado algunas deficiencias técnicas de los vehículos o de posición de sus elementos, entre los que destacan un excesivo desgaste de los neumáticos, de las pastillas o de los discos de freno y una incorrecta regulación de los retrovisores.

Este año, se prevé que la Formación 3.0 empiece el próximo mes de marzo y se alargue hasta octubre, con sesiones distribuidas por todo el territorio en carreteras abiertas y frecuentadas por motoristas La mayoría de los participantes valoran satisfactoriamente la actividad y, en concreto, un 80% la califica con un 5 (en una escala del 1 al 5).

Si eres motorista y quieres mejorar las técnicas de conducción de tu vehículo, estate atento a la web del SCT y al perfil de Twitter @transit, porque pronto publicaremos el calendario de las sesiones de este año. Cabe destacar que casi la mitad de los participantes de la actividad en 2019 se enteraron de las formaciones a través de las redes sociales.

¡Si conduces moto, no pierdas la oportunidad de formarte y ser un motorista 3.0!