Actualmente, el mercado de la automoción ofrece una amplia oferta de vehículos eléctricos. Los modelos híbridos –que utilizan el motor eléctrico como apoyo al motor de combustión– fueron los primeros en aparecer y han ayudado a reducir el consumo de gasolina, así como las emisiones contaminantes. Los vehículos híbridos forman parte de nuestro mobiliario urbano, pero su autonomía, limitada por la batería, impide que estos recorran grandes distancias si no es con la ayuda del motor de combustión.
El uso de las baterías de litio –baterías recargables basadas en la química del litio– en el campo de la automoción es una revolución. Modelos actuales basados exclusivamente en motores eléctricos y alimentados por baterías de litio tienen autonomías superiores a los 500 km pero su precio es, hoy por hoy, elevado. La electroquímica o el funcionamiento de estas baterías es similar a las baterías que encontramos en dispositivos portátiles, como los teléfonos móviles. No obstante, la investigación científica en nuevos nanomateriales, así como mejoras en el diseño de componentes y celdas, ha hecho aumentar la capacidad de almacenaje y la fiabilidad de las baterías, abriendo nuevas oportunidades al sector del vehículo eléctrico.
El futuro del vehículo eléctrico es, pues, electrizante. Está claro que las baterías de iones de litio necesitan mejoras sustanciales con respecto a su densidad de energía (actualmente de 250 Whkg-1) para alcanzar autonomías superiores. Pero de igual importancia será el precio a pagar por el consumidor por esta tecnología y la disponibilidad de una red de electrolineras, como se empieza ya a ver en los EE.UU. o Suiza.
Conjuntamente con centros de investigación europeos, el Instituto de Investigación en Energía de Cataluña (IREC) está trabajando en nuevos sistemas electroquímicos basados en el ion de litio pero sustituyendo el cobalto, que forma parte de uno de los componentes de la batería, por azufre (www.helis-project.eu). El objetivo del proyecto es doblar la densidad de energía de la próxima generación de baterías para la automoción en 500 Whkg–1 y reducir, a la vez, su coste. Se esperan pues, mejoras sustanciales en la capacidad de almacenaje electroquímico de las baterías de litio en los próximos años y una fuerte lucha con otras tecnologías para implementarse en el sector del vehículo eléctrico.
Dr. Jordi Jacas Biendicho, investigador del grupo de Almacenaje y Sistemas Autónomos de Energía del Departamento de Materiales Avanzados para la Energía del Instituto de Investigación en Energía de Cataluña (IREC)
Se habla mucho de que el futuro de la movilidad es el vehículo autónomo, pero mientras no llega, Europa apuesta por que la tecnología de los vehículos ayude a los conductores a circular mejor y de forma más segura. El objetivo de todo ello es salir del estancamiento en la reducción de los accidentes de tráfico que sufren la mayoría de países del viejo continente.




Los nuevos dispositivos están instalados en las principales vías de acceso a Barcelona: en la C-58, a la altura de Badia del Vallès; en la C-32, entre El Masnou y Montgat; en la C-31, en L’Hospitalet de Llobregat; en la B-23, entre El Papiol y Molins de Rei, y en la AP-7, en Sant Cugat del Vallès. La subdirectora general de Gestión del Tráfico explica que, en función de cómo funcionen y una vez estén consolidados, se harán nuevos pedidos. “Hay un cambio total en el modo de informar y necesitamos que el usuario lo interiorice”, concluye. También explica que, a iniciativa del SCT, se ha creado un grupo de trabajo a nivel europeo para que todos los organismos utilicen los mismos pictogramas y haya homogeneidad en los mensajes.


Después de presentar el proyecto en diversas conferencias de prestigio del sector, a mediados del año 2016, la empresa Intel les propuso empezar a desarrollar un simulador desde cero. “La idea era que todo fuera open source y, de esta manera, asegurarnos de que cualquier persona pueda beneficiarse del simulador para hacer sus pruebas, para desarrollar su IA, contrastar sus ideas, etc.”, añade Antonio M. López.